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El último de Don Jorge González Guadalix

Otro de Guadalix
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«Sembrao». Como siempre.

Tiene una habilidad gallega que a este gallego le asombra y ya le gustaría acercarse a ella. ¡Y es de Miraflores de la Sierra!

Nunca nombra a nadie y deja retratados a todos los que sin estar en la fotografía, ¡vaya si están! Y tan feos como son. Mucho.

Hoy, una vez más. Ahí quedan. Los nombres y apellidos que los pongan otros, si quieren. Pero Guadalix no da pistas, no sugiere, los retrata.

Gracias una vez más, Don Jorge. Y casi estoy pensando en hacerme de su parroquia virtual. ¿Puede, un seglar, binar? Porque de mi Caná ni quisiera renunciar ni cometer adulterio. Aunque en mi caso sería peor porque no binaría sino que trinaría. Con mi pésimo oído musical. Pues mi parroquia jurídica es la de la Asunción, la de mi recordadísimo y  queridísimo Don José Manuel, que por fin ha conseguido un párroco comme il faut.

Pues, Don Jorge, este gallego torpe que soy tiene muchísimo que aprender de usted. A decir todo, sin parecer que dice nada y diciéndolo clarísimo. Ya los nombres los ponen los lectores.  Y como aquello del Evangelio son Legión. Los nombres y los lectores.

Y  como buen cura que supongo que es no dudo que me acogerá en su parroquia virtual pese a todos mis pecados. No le comprometeré con las alturas pretendiendo ser lector o ministro extraordinario de la Eucaristía, que debe ser pecado gravísimo en este arzobispado donde creo que me sobrevaloran como pecador público. Los hay al menos tan impresentables como yo y por los que las alturas se derriten de gusto. Pero en una parroquia virtual no hay otro encargo que una avemaría. Y esa no creo que me la vayan a prohibir. Así que deme por bautizado en la parroquia virtual de San José. No creo que en esta ocasión vayan a quejarse al párroco.

http://www.infocatolica.com/blog/cura.php/1903291036-el-mito-de-preguntar-a-la-gen

 

 

 

Comentarios
13 comentarios en “El último de Don Jorge González Guadalix
    1. Juan, tranquilos estamos y te agradezco que comentes y que me apliques la «vía del pimiento vulgar», aquí.

      Pero si en otra ocasión me la contrastas un poquito más con la tuya (que leeré con atención), me ayudaría a ver cosas, quizá, que yo no veo o entiendo de entrada, como ha hecho Scintilla.

  1. Me suelen dar a pensar bastante este tipo de propuestas o reflexiones peregrinas, desde sacerdotes de a pié (a partir de determinada edad, sobre todo) en internet y foros al uso; imagino que otro sitio quizá no tengan para hacerse oír (aparte del púlpito, claro), para denunciar a estos mismos foros…..en un foro. (Primera incongruencia).

    Y es que noto que suelen llamar mucho la atención (o tratan se denunciar públicamente, aún sin dar nombres, por si acaso), los pecados y errores de «iluminados, grupos»….o mirando hacia arriba eclesialmente, de los que han sido llamados a dirigir o a encabezar el rebaño (y que casualmente no han sido ellos; si algún día lo serán sólo Dios lo sabe); sabido es que nadie, en su sano juicio, se enrola como marinero en un barco a cuyo capitán cuestionan sus oficiales y hasta el grumete de 15 años. (Segunda incongruencia).

    Suele ser sencillo de ver, también, que dentro de ese «90% de gente sencilla» que «los Domingos va a misa, se confiesa de vez en cuando, le deja sal al vecino….», (que me escucha a mí, mejor decir, quizá) aparte de la edad, la señora sentada en el segundo banco de la izquierda está más tiempo en la iglesia que en casa con su marido (que seguro que bebe o algo), y el hombre que suele estar de pie atrás no se habla con su hermano a cuenta de una herencia; pero, oye, van a comulgar muy peripuestos y altivos todos, ya que la culpa es del marido (que bebe o algo) y del hermano, seguro; (o como mi prima que vivía con su novio, pero en el colegio de monjas donde daba clase no había dicho nada, «por si acaso, Alex, que ya sabes cómo son»).

    Ah, y si a ese 90% le preguntas qué hacer para llegar a la gente, en la Iglesia, te dirán que lo primero: «pues oye, a esa pareja de homosexuales que no molestan («porque mire usted que los que tienen hijos molestan, oiga; hasta en misa con los críos de marras») y son muy educados, dejarles que se quieran también; y que vengan a comulgar también, que son buena gente…». (Tercera incongruencia).

    Aparte de que Dios debe ser uno que está «ahí arriba en un trono», que ordena y manda en el catecismo, y a obedecer y que sólo les habla a determinados curas, oye; porque a las gentes de a pié nos debe mirar como las vacas al tren.

    Si quiere algún cura o alguien que le expliquen o concreten el moralismo que suelen predicar los sacerdotes en la parábola del samaritano, por ejemplo, (y que ha dado lugar a curas como nuestro amigo el de Malta), que pregunte, pero no es difícil verlo.

    Ya le avanzo yo (que no lo soy; sólo digo gratis lo que gratis me ha dicho) algo de una que no es moralista: que el samaritano es figura de Cristo mismo en la Escritura (que recoge en sus brazos al hombre que baja del cielo o paraíso al mundo, donde le hieren por el camino; su vida); la posada donde le lleva para que le curen las «heridas» (de los pecados y el sufrimiento) es figura de la Iglesia misma; y las dos monedas que deja como pago para los aceites y curas el Señor, son símbolo se los sacramentos a dispensar («si hiciera falta más, volveré y te lo pagaré….).
    Del escriva y sacerdote que pasan mejor no decimos nada hoy aquí, por si acaso.

    Pero en fin, supongo que yo seré un iluminado de éstos que se señalan ahí, del 10%, así que no me hagáis mucho caso tampoco; todos a la parroquia virtual a darnos abrazos virtuales (que seguro que está muy bien).

      1. A que en este caso, Scintilla o alguien me explicase lo que yo no entendía de este post de don Jorge, Pincho.

        Por éso he tardao en contestarte al tuyo, gracias por comentarlo.

    1. Querido Álex: No veo la incongruencia en que un sacerdote (¿“de a pie”? No hay otros ni mayor ministerio en el mundo, pues todo lo demás que se le añaden son dignidades, que decía el viejo derecho canónico) utilice internet para lo que quiera dentro de lo que debe en términos morales y pastorales. De hecho, hay muchos blogs de curas aquí y en el mundo. Que no le guste lo que denuncie o el tipo de actitudes a las que apunte el padre González Guadalix no es sinónimo de incongruencia. Por mucho que quiera revestirlo, retorciendo el asunto, de utilizar internet como desahogo. Como si eso fuera malo. Si me pisan digo ay. Otra cosa es que devuelva el pisotón con una bofetada o con un respetuoso “por favor, ¿podría levantar el tacón de mi pie?” Y don Jorge es siempre respetuoso; de hecho, se queja muchas veces de que se pretenda confundir el respeto con callar ante el mal. Y además comprenderá que hay cosas que no son para un púlpito, que debe de estar, sobre todo, para explicar la palabra de Dios. Con ella luego, con oración y gracia, todos resolvemos lo que podemos. Y es de lo que tratan los posts de don Jorge. ¿Que no le gustan? No vuelva, pero no acuse ni retuerza su pensamiento, que el primer perjudicado es usted.
      Tampoco percibo la consistencia de la segunda incongruencia que achaca, así, de modo genérico, a don Jorge. De hecho, creo que no ha entendido lo que dice. Don Jorge no habla “de los de arriba eclesialmente” como una especie de casta que pulula al lado del obispo o del papa (o el mismo obispo y el papa) y a los que éstos dan su bendición. Se ciñe al ámbito de su trabajo, el de la parroquia, donde los iluminados y los grupos, todos los que estamos al día de la vida parroquial, aunque no participemos más que en los oficios sacros y la oración, conocemos. Que no están al servicio del pueblo de Dios en esa parroquia, sino de sus propias ideas y ocurrencias, que quieren imponer a la Iglesia en esa parroquia, pegue o no pegue con el catecismo, el misal o la Biblia en pasta. No están arriba ni abajo. Pero eso sí, se sienten superiores porque tienen ideas. Y lo que el padre dice es, simplemente, que lo que le parece más sensato es que, si tiene que organizar algo, la experiencia le ha enseñado que, después de preguntar a Dios, a quien hay que preguntar no es a esa gente, sino a quienes hacen lo que pueden para llevar una vida en la gracia de Dios, que no quieren enmendarle la plana a Cristo ni a su Iglesia. Eso no significa, y usted se regodea en eso, que esa gente sea perfecta, ni mucho menos. A veces, ni ejemplares. Pero donde usted pone altivez, yo podría teñir sus historias de humildad como el publicano, que la hay, y mucha, entre esa gente sencilla. Y podría ponerle ejemplos vivos que hacen sangrar el corazón cuando te enteras (porque no te lo cuentan ellos). Esa mujer que frecuenta tanto la iglesia, la del marido borracho, es viuda, le aguantó todas sus cabronadas hasta que se marchó con otra y no le concedió el divorcio porque ella estaba casada por la Iglesia. El solterón del fondo, el atildado de los domingos (el resto de la semana, si paseara usted por el pueblo lo vería, va de trapillo), no tiene dónde caerse muerto, lo suyo lo ha repartido, y la casa la tiene en usufructo; los jóvenes de la familia quieren meterlo en una residencia (como al final conseguirán) porque quieren hacer negocio con ella. Él les tiene dicho que es de ellos, que no la quiere para nada, pero que quiere vivir en ella lo que le quede de vida, que es la de sus padres, a los que cuidó como un santo varón. Y cada vez que comulga lo hace con escrúpulo, que confiesa cada primer viernes de mes, porque quiere estar a buenas con lo que le queda de familia pero no puede porque le niegan el saludo y la palabra cada vez que se lo encuentran o va a buscarlos como si fuera un viejo loco.
      [Interludio: espero que su prima se haya casado ya y haya ordenado sus amores humanos sometiéndolos a la ley de Dios, que no hay nada tan hermoso, si es mujer de fe, que no parecía entonces. Aquí, de todas maneras, sí veo un caso obvio de incongruencia además de hipocresía -dar clases en un colegio religioso, no estar conforme con el ideario y además ocultarlo por el parné, que decía el clásico- y usted parece que aprobó su parecer.]
      Menos aún veo la que llama tercera incongruencia. No confunda la fe y la doctrina moral de la Iglesia con las cosas del día a día de las que habla el padre Jorge, que éstas, además, se hacen mejor si nacen de aquéllas, porque nacen en gracia, si Dios quiere. A quien primero hay que preguntar, dice el padre Jorge, es a Dios. Así que si el 90 % de la gente que usted conoce en su parroquia es de esa opinión, si no lo hace el cura, le recomiendo que les predique (ya que no parece ser amigo del catecismo) el evangelio, en particular san Pablo, y los saque del error, que seguro que el padre Jorge hará su trabajo en su parroquia.
      En cuanto a su forma chocarrera de hablar de Dios, no parece propia de uno de sus hijos, desde luego. En el catecismo está muy bien explicado el segundo mandamiento. Se lo recomiendo sin ser cura. Como también la obediencia al catecismo, que hace mejor la vida cristiana de los que pretendemos serlo y también, si se puede separar de ella, la natural.
      No sé quién es esa “una” cuyo nombre oculta misteriosamente que le ha contado el sentido místico de la parábola del samaritano. Ni tampoco sé cómo se lo vendió, pero le informo, por si no lo sabía, que es una interpretación clasiquísima, traída de los Padres por la Catena aurea, y sintetizada por el gran exegeta jesuita del XVII Cornelius a Lapide echando mano sobre todo de Orígenes. Le añado algunas figuras que le faltan: el vendaje de las heridas simboliza el reconocimiento de los pecados; el vino, la profundidad de la contrición del herido; el aceite, la dulzura de la misericordia divina. El vino purifica lo corrompido, el aceite refuerza lo bueno del herido. Lo que dice al final el samaritano de que volverá es anuncio de su segunda vuelta en gloria para juzgar a vivos y muertos y repartir a cada cual según sus obras. Que incluye, según el evangelio de Mateo, «toda palabra ociosa».
      Quede con Dios y que aproveche esta cuaresma convirtiendo su corazón y su mente con ayuno, limosna y oración acompañados de Su gracia.

      1. Scintilla, si lo que dices está muy bien, seguro; y enhorabuena por el desglose final de la parábola, estupendo si se puede aplicar a la vida cotidiana de uno y le lleva al Señor (que la salva todos los días).

        Pero me has interpretado mal y has puesto palabras en mi boca para ello; yo no he hablado de altivez o desahogo, ni he retorcido ningún post de don Jorge; de hecho no tengo nada en contra de tal o cual sacerdote (cada uno sabrá lo que hace, libre es, y a mi cuentas no me deben); sino que aquí replico lo que veo en éste en concreto, como tú a mi después; gracias por leer mi comentario también.

        Pero debemos haber leído un texto distinto tú y yo en este caso, supongo.

        Yo he leído principalmente una crítica pública al Papa Francisco, por h o por b, de un sacerdote de la Iglesia. Lo de los grupos, iluminados y demás sospecho por dónde pueda ir, pero bueno (si nos explica don Jorge a qué refiere con liturgias preparadas, historia, moniciones y demás, mejor).

        A partir de ahí, yo creo:

        Podemos llenar internet, hasta siendo sacerdotes, de reflexiones y discursos con muy buena y recta intención, contundentes, denunciando peligros a los que nos enfrentamos hoy en la Iglesia.

        Interludio:
        Que puedan leer gente como tú, de iglesia, que por cierto manda no volver al que no lo vea igual que tú, y además juzga de oídas (y sin saber) lo que uno aprueba o no aprueba en su familia; «acogida» muy a tener en cuenta para evangelizar y llenar la iglesia, sin duda.

        Pero (y que cada uno lo interprete como quiera) es que hay una cosa que no te compra nunca nadie: el vender las soluciones cuando eres parte del problema; no cuela.

        Y si empezamos a cuestionar públicamente, siendo sacerdotes, al que va a la cabeza del rebaño (Francisco), porque no entendemos ésto o lo otro, pues me da que fallamos en la base y al final hacemos agua por todos los lados (de ahí lo del barco y sus oficiales).

        Claro, yo en el blog de Paco Pepe suelo defender a Francisco en contra (supongo) de la opinión mayoritaria; ¿quizá sería mejor marcharse a otro sitio donde me digan lo que quiero oír?

        Hombre, yo pienso que siempre es bueno escuchar y darle una vuelta a todo, para ver y aprender; pero quizá tengas razón y al final sea mejor buscar otros blogs, quién sabe. Agradecido por tu post, Scintilla.

        PD: El moralismo que refiere Francisco en su predicación, es el que nos ha traído a curas como aquel de Malta y sus reflexiones públicas; ah, y que hoy te venden en cualquier grupo de whatsapp.

        1. Querido Álex: “van a comulgar muy peripuestos y altivos todos”, “imagino que otro sitio quizá no tengan para hacerse oír [aplicado a “curas de a pie” como el padre Jorge]” son palabras suyas. Lo segundo es lo que se suele llamar desahogarse, según el DRAE (7), “hacer confidencias a alguien refiriéndole lo que le da pena o fatiga”, que es lo que entendí que le parecía mal de los posts de don Jorge.
          Si no tiene nada contra ningún sacerdote, por qué dice entonces que “Me suelen dar a pensar bastante este tipo de propuestas o reflexiones peregrinas desde algunos sacerdotes”, o eso de los curas que no quieren escuchar lo que opinan los herejes o el mundo sobre los homosexuales como algo perseguible de oficio, o que tratan el catecismo como si fuera Dios mismo. Para no tener nada en contra de ellos ni de don Jorge, parece haberse esforzado en demostrar lo contrario.
          El texto es el mismo para los dos, pero usted lo ha interpretado en clave del Papa donde todos los comentarios y yo mismo hemos leído e interpretado que el padre González Guadalix se refiere a la vida parroquial que vemos a diario. Nadie habló del Papa. A lo mejor tiene la suerte de haberle tocado en gracia una parroquia y un párroco también sencillo (de esos que para preparar la misa usan el libro y no montan con sus acólitos un número cada vez que hay algo que celebrar o simplemente celebrarse a sí mismos, en vez de celebrar a Dios que viene y se encarna de nuevo para morir y darnos vida) y piensa que cualquier crítica que vaya contra los desmanes en la Iglesia se dirigen hacia arriba, donde está instalada la polémica, cuando hay mucho que arreglar por todos los rincones. Cada uno en el suyo, que es de lo que habla siempre el padre Jorge, como sabemos los que le leemos con frecuencia.
          No mando no volver a nadie a la Iglesia. Al contrario, invito a todo el que puedo. ¡Seré yo pecador! Como para ponerme exigente. No lo fue quien podía, Cristo… Pero lo que sí pido a quien invito, siguiendo a Cristo, es el esfuerzo por cambiar de corazón, como lo intentamos hacer todos los que vamos en la barca de Pedro despiertos con la ayuda de la gracia de Dios. No me pida que para acoger a un pecador alabe su pecado. El Señor se lo dijo claro a la que iban a lapidar: anda y no peques más. No hizo caso de su condición, ni mujer ni prostituta: era un alma que salvar. La fe puede cambiar al más vil pecador en un santo. Pero no es santo pecando, sino cambiando de vida. Vida santa, que es la que trae alegría y comunidad.
          Juzgo de lo que usted me ha dado a entender: de la parte de la conversación con su prima que reprodujo se colegía por su parte cierta complicidad con lo que ella hacía; que lo aprobaba, vamos, contra las monjas (que se suponía que jugarían el papel de rancias, según lo interpreté). Si no es así, y usted le dijo que no le parecía bien como actuaba y le recomendó que fuera consecuente o con su amor humano y se expusiera a lo que le tuvieran que decir, incluyendo el despido, o con su fe divina, y casarse, para vivir en paz de una u otra manera, pues le pido disculpas. De todas maneras, convendrá conmigo en que tampoco se ha quedado usted corto en juicios gratuitos: sobre los curas que escriben, sobre los que predican el buen samaritano, sobre lo que opina el pueblo cristiano, sobre los miembros imaginarios de la parroquia…
          Pues sí, el cristiano aprende lo bueno, o debería, allá donde vaya, como quería san Pablo. No sé si usted es cristiano, pero la recomendación es la misma. Y si de algo, por su carácter o ánimo, no extrae bien, aunque lo haya, pues mejor que se aparte sin acritud si va a ser motivo de incurrir en vicios que llevan al pecado como la ira, la vanidad, la soberbia… y pida al Señor que le dé luces y un corazón más ancho para ver ese bien y saber sacarlo de entre las espinas sin desgarrarlo demasiado la próxima vez que esté en el mismo brete.
          No conozco a ese cura de Malta, que no sé qué habrá hecho de bueno o malo. Como tampoco lo que dice el Papa sobre el moralismo. Estoy muy poco puesto en las cosas del día a día de la Iglesia que me sobrepasan. Y eso que visito a diario esta torre. Pero de lo que no me interesa, ni miro; o si miro, olvido pronto. Prefiero saber, con el resto de la Iglesia orante, en qué semana del salterio andamos, las lecturas del día, los santos que celebramos y recordamos, y las necesidades de la gente que conozco. Es lo esencial; sobre todo, a la edad que ya voy teniendo. Usted parece todavía joven y está en el tiempo de romperse la crisma. Que no sea del todo y no deje de mirar donde el Señor. Y que Él le guarde.

          1. Ahora entonces creo que sí que te he entendido, Scintilla.

            Cuando digo sacerdotes y hombres «de a pié», es de «a pié del cañón, a pié de calle» y parroquia; no es en sentido peyorativo.

            «Altivos y peripuestos» es por los que van a comulgar incluso en pecado, perdonándonos la vida a los demás (rezo mucho por ellos, que yo soy un pobre pecador, como el publicano).

            Por lo que te leo, confirmo que el párrafo intermedio de don Jorge, que yo he interpretado contra el Papa y grupos (adoración, vida ascendente, confirmación, focolares o neocatecumenales), no llevaba esa intención y me ha cegado (aparte de la soberbia y el orgullo) a entender el resto de la reflexión o propuesta. Donde yo he visto posible ofensa, había lo mismo que yo veo en estos casos. Será también que lo he pasado por el filtro del pre-juicio que yo tengo contra el párroco responsable que tenemos en Vizcaya para todas las parroquias de la zona, que dice que no hace falta ir a misa, que con estar bautizados vale y bla, bla… y otras cosas que yo no veo así.

            Pues te agradezco enormemente la aclaración, entonces, y que hables de Cristo como yo creo que es (muerto y resucitado para que nosotros tengamos vida); ya sabía yo que merecía la pena escucharte al completar la bellísima parábola del samaritano (a ver si un día hablamos de Orígenes y de por qué no es santo, que me intriga y he oído alguna teoría peregrina).

            De todas formas, es cosa que me ha pasado a veces a mi también en este blog, donde se suele ir enlazando comentarios de un hilo a otro sin mirar atrás, y sigo con atención a los comentaristas y blogueros; por eso se agradecen las respuestas de unos y otros.
            El cura de Malta, que defendía la homosexualidad como «algo que ha puesto Dios ahí», es de un artículo de Paco Pepe en el que casi nos da algo al leer lo que decía el muchacho.

            Creo que estamos en Domingo IV, en las laudes de esta mañana; luego lo miro para preparar las laudes del Lunes, en la parroquia a las 6:30h (que el Señor me sostiene luego en el trabajo, que yo me caigo de sueño por las esquinas); rezaré por ti, reza tú por mi, que ya ves que nos hace mucha falta por aquí también.

            Me ha alegrado mucho leerte, Scintilla, agradecido por tu comentario.

            PD: La prima se casó por la Iglesia, al final, gracias a Dios. ^^

  2. Don Paco Pepe: le ruego que se asome al último Alfa y Omega del diario ABC y comente el ditirambo sin pudor De Juan Vicente Boo sobre Bergoglio. ¿Este señor tiene vergüenza?

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