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El fracaso profético, aparente

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Aviso, milagro y castigo son la trilogía del fracaso para los que viven en la esperanza de lo profético. Detrás de esa trilogía está el advenimiento de tiempos como nunca se han visto, de misericordia y de dolor definitivos. Como un fin del mundo no concluso, en misteriosa espera. Pero nada de ello ha pasado. Es más, el mundo ya ha despertado de catástrofes como nunca conoció y no sólo sigue girando, sino que el nivel de riqueza, bienestar y desarrollo alcanzado es sorprendente.

A algunos esa trilogía garabandalista les puede sonar a música extraña, sectaria, anticatólica, pero Fátima lo dijo con palabras más llanas: al final triunfará el Corazón Inmaculado de María. Pero el triunfo de María tampoco se le ve ni se le espera. Nada de cuanto se ha dicho ha ocurrido, y no parece que alguna vez vaya a ocurrir. O si alguna vez se dijo, ya debe de haber ocurrido. La normalidad del día a día es lo evidente. Y hablarle de catástrofes anunciadas a un mundo que se ha desperezado de dos guerras mundiales y de varias crisis económicas de alcance mundial, es absurdo tal que no merece ni su cuestionamiento. Y lo que para el mundo es cruda locura para el hombre, de vida en la historia pero sin memoria histórica real, le resulta tan absurdo como despreciable. Desastres financieros, crash bursatil. crisis geopolítica… vanas palabras de las que volveremos a salir como siempre se ha salido.   Por ello la prepotencia optimista avanza a pesar de las personales dificultades: nos hemos convertido en generosos optimistas, donde asumimos nuestra ruina personal con la misma facilidad con la que esperamos el triunfo del mundo. Quizá porque es una cómoda esperanza a nuestra dura realidad: si el mundo triunfa, es posible que yo acabe triunfando con él. Ciertamente porque como desde este siglo XX se ha salido de lo peor y se sigue prosperando en relativa paz, es por lo que nos atamos a una esperanza aprendida. Por ello a cada nuevo augurio de desastres emerge una sonrisa disciplente: nada pasa, todo está bien, ¡ay de los agoreros! Quizá es razonable, pero tanto optimismo es ciertamente insensato, porque si algo enseña la historia sin remisión ni contradicción, es que toda civilización acaba. Pero los tiempos de la historia nos resultan tan extraños como el pensamiento en nuestra propia muerte: tan irreal como inabarcable. Por ello, ¡seamos optimistas! Y se vive como si no se fuera a morir y como si todo fuera a mantenerse siempre igual.   Pero que morir moriremos es tan cierto como el que nada sigue igual. Simplemente hay que pararse para descubrir cuántos cambios han ocurrido en tan breve espacio de tiempo. Porque, ahora sí, hablamos de décadas, y tan pocas, que hasta nuestra incapaz memoria histórica personal puede percibirlo. Es el llamado movimiento de resaca, en el que basta levantar la mirada a la orilla para descubrir cuánto nos han alejado las aguas de la playa, y sin esfuerzo, tan serenamente. Porque el gran cambio en el que estamos metidos ha ocurrido sin revolución, sin gritos ni publicidad, sino serena y plácidamente.   Cuando Hubbert pronosticó, en los años 50, que Estados Unidos tocaría su pico de producción del petróleo en los 70, se rieron de él. Pero acertó. Luego dijo que el mundo global tocaría su pico de producción en el 2000. Para entonces él ya había muerto, pero se siguieron riendo de él. La AIEA reconoció que el pico de producción se produjo en el 2005, pero soto voce. Y todos se alegraron porque el fracking era la repanocha tecnológica que salvaría al mundo hipertecnificado y desarrollado. Las grandes empresas productoras están abandonado sus departamentos de fracking por lo costoso del método, pero España se congratula de que las bolsas de petróleo de Cataluña y Canarias una vez se permita su extracción darán ingentes barriles de petróleo: sí, ingentes barriles que únicamente alcanzarían para el consumo mundial de 5 días. Hubbert sigue despierto pero el mundo dormido. El petróleo barato y abundante está tocando a su fin, pero el carísimo petróleo de las reservas y el tecno-optimismo tecnológico alimenta un capital que se mueve  día a día y no quiere ver más allá del mañana. Pero el hoy ya no es como ayer, y las economías nacionales tocaron fondo hace años en el suelo del trabajador. Quizá el dinero hoy llama al dinero, pero no al trabajo. Nuestros padres pudieron soñar con la riqueza de sus hijos. Hoy desconocemos nuestro mañana y temblamos por el futuro de nuestros hijos.   Y así, como el mundo retoza en la confianza, por mucho que nos duela nuestra concreta realidad, en la misma confianza retoza la Iglesia. Esa Iglesia que deberíamos poner en minúscula, porque no nos referimos al Místico Cuerpo de Cristo, sino a la realidad conformada por hombres en una estructura más o menos gloriosa. Porque en ella, desde esa estructura todo parece nadar en abundancia de serenidad. Y como todo debe ir bien, nuestro Santo Padre lanza al mundo, en coloquial confidencia, sus 10 mandamientos de la felicidad donde el nombre de Dios no aparece por ningún lado. Como la misma felicidad que el mundo ansía, esa humanada felicidad carente de trascendencia. Y  no es preocupante por esa ausencia del nombre de Cristo en palabras de su Vicario, que ya es de preocupar aunque sea disculpable por lo profano del medio en el que se le entrevistó, sino que es serio por cuanto la Iglesia ya no tiene nada que decir a un mundo que se desmorona y por ello le repite sus mismas máximas, sus mismas consignas. Máximas y consignas, no lo olvidemos, que con este movimiento de resaca podemos observar como han llevado al mundo al invierno demográfico, al desprecio a los mayores, al capital despersonalizado, a la dictadura de un relativismo que hoy muestra su cara más atroz con la desnaturalización del ser humano. Ayer había niños, trabajo y respeto a los mayores. Hoy el single (el solterón irredento dicho en bárbaro dialecto) es nicho de mercado, filón para el consumo. Y la homosexualidad ya no se conforma con reclamar su preferencia sexual, sino que pretende ser lectura obligatoria y asignatura existencial y escolar que acoger, fomentar y potenciar. Pero desde la Iglesia se calla y ofrece a los ávidos lectores de superficialidad más superficial remedio: «viví y dejá vivir«. ¿Dónde queda aquella fuerza que transformó el mundo? ¿Dónde aquella organización de la vida acorde a la naturaleza del ser humano, a su precariedad terrena y su vocación eterna?   El movimiento de resaca se muestra entonces necesario: desde púlpitos sagrados se nos predica hoy el relativismo; desde foros y areópagos modernos sólo se admite el relativismo moral que ya no es propuesta sino ley; y donde todo se desmorona se nos quieren hacer ver victorias, propuestas aceptables y dialoglables: la meta del hombre. Pero la orilla de la sensatez vemos que se aleja; la orilla del sentido común parece inalcanzable mientras las aguas nos llevan mar adentro a un lugar sin fondo.   Por ello el hecho profético tiene hoy más actualidad justo porque no parece cumplirse: – De una parte porque la trilogía del dolor parece el único destino al que nos conducen estas aguas de resaca; donde un capitalismo especulativo sigue creciendo a costa de los concretos ciudadanos hasta que su burbuja de irrealidad explote arrastrándonos a todos sin soporte en una economía real ni soporte en una energía barata y abundante que ha permitido el irrepetible crecimiento exponencial de la riqueza; donde las leyes cerrarán el círculo haciendo de lo antinatural la única verdad objetiva, el único valor moral válido; donde los problemas energéticos y económicos darán un vuelco a estos equilibrios precarios de paz -que diría san Josemaría Escrivá- despertando bestias dormidas; donde la Iglesia avanzará en su superficial propuesta para dicha del mundo y dolor de sus hijos… Hasta la consumación del dolor, en el que su resolución se haya de hacer inevitable en todos los campos: el social, el económico, el militar y quien sabe si el religioso. – Y de otra, porque ese triunfo profetizado del Corazón de María no puede ser realidad ya cumplida ante un panorama tan desolador, sino que es llamada a un mañana que nos aguarda y que aún no ha sido porque todavía queda mucho dolor que sufrir hasta que se entienda Quien triunfa y de quién.     x   [email protected]

Comentarios
0 comentarios en “El fracaso profético, aparente
  1. Bytre,

    Creo que no entiendes el punto 676 del Catecismo. Con la palabra «milenarismo» se entienden diversas cosas. Los dos documentos que cita el Catecismo son contra el comunismo. Y entremedias se atacan visiones Teilhardianas.

    Es imposible que la Iglesia condene el milenarismo bien entendido, sencillamente porque es doctrina común de los Padres de la Iglesia.

    Y hasta ahí podían llegar las opiniones teológicas actuales. Por más mayoritarias que sean.

    El capitulo XX del Apocalipsis existe y no se puede borrar. Como mucho ignorar o hacer malabarismos espiritualistas con él.

  2. César, sigo con frecuencia tus posts y creo que no estás siendo justo con el Papa. Entiendo que discrepes en formas y gestos (no todos tenemos por qué estar de acuerdo con todo), pero me sorprende el fondo de negatividad y crítica destructiva que aparecen en tus últimos posts. Él está haciendo y diciendo muchas cosas buenas para un seguimiento más auténtico del Señor: el llamado a la pobreza, a retomar el contacto diario con el Señor, a salir de nosotros mismos para llevar el evangelio a los demás, a purificar la Iglesia de las cosas que la ensucian, …
    ¡¡A ver si vamos a estar más pendientes de la paja en el ojo del Papa que de la viga en el nuestro y por ahí sí que se nos mete el Anticristo hasta el fondo del corazón!!
    Recemos por el Papa a la Madre. Como bien nos recuerdas, su Inmaculado Corazón triunfará.
    Un saludo César.

  3. “No se puede contar entre los cismáticos a quienes rehúsan obedecer al Romano Pontífice por considerar su persona sospechosa o, teniendo en cuenta los rumores en circulación, de dudosa elección”. (F.X. WERNZ P. VIDALl – Ius Canonicum, 7:398, 1947)
    “Ni alguien es cismático por negar la sujeción al Romano Pontífice por tener dudas sólidamente fundamentadas concernientes a la legitimidad de su elección o de su potestad”. (DE LUGO, Disputationes Scholasticae et Morales, De Virtute Fidei Divinae, disp. xxv, sect. iii, nn. 35-8).

    •EL PAPA PAULO IV, en la bula “Cum ex Apostolatus Officio” (15 de febrero de 1559), define una Verdad, que es necesario seguir:

    “(…)si en algún tiempo aconteciese que un Obispo, incluso en función de Arzobispo, o de Patriarca, o Primado; o un Cardenal, incluso en función de Legado, o electo Pontífice Romano que antes de su promoción al Cardenalato o asunción al Pontificado, se hubiese desviado de la Fe Católica, o hubiese caído en herejía, o incurrido en cisma, o lo hubiese suscitado o cometido, la promoción o la asunción, incluso si ésta hubiera ocurrido con el acuerdo unánime de todos los Cardenales, es nula, inválida y sin ningún efecto (…)” (§6. Nulidad de todas las promociones o elevaciones de desviados en la Fe).
    Y sigue el Papa Paulo IV: “y de ningún modo puede considerarse que tal asunción haya adquirido validez, por aceptación del cargo y por su consagración, o por la subsiguiente posesión o cuasi posesión de gobierno y administración, o por la misma entronización o adoración del Pontífice Romano, o por la obediencia que todos le hayan prestado, cualquiera sea el tiempo transcurrido después de los supuestos antedichos. (…)” (Ibidem).
    Y continúa el Papa Paulo IV: “Tal asunción no será tenida por legítima en ninguna de sus partes, y no será posible considerar que se ha otorgado o se otorga alguna facultad de administrar en las cosas temporales o espirituales a los que son promovidos, en tales circunstancias, a la dignidad de obispo, arzobispo, patriarca o primado, o a los que han asumido la función de Cardenales, o de Pontífice Romano, sino que por el contrario todos y cada uno de los pronunciamientos, hechos, actos y resoluciones y sus consecuentes efectos carecen de fuerza, y no otorgan ninguna validez, y ningún derecho a nadie (…)” (Ibidem).

    Y continúa el Papa Paulo IV: “Y en consecuencia, los que así hubiesen sido promovidos y hubiesen asumido sus funciones, por esa misma razón y sin necesidad de hacer ninguna declaración ulterior, están privados de toda dignidad, lugar, honor, título, autoridad, función y poder; y séales lícito en consecuencia a todas y cada una de las personas subordinadas a los así promovidos y asumidos, si no se hubiesen apartado antes de la Fe, ni hubiesen sido heréticos, ni hubiesen incurrido en cisma, o lo hubiesen suscitado o cometido, tanto a los clérigos seculares y regulares, lo mismo que a los laicos; y a los Cardenales, incluso a los que hubiesen participado en la elección de ese Pontífice Romano, que con anterioridad se apartó de la Fe, y era o herético o cismático, o que hubieren consentido con él otros pormenores y le hubiesen prestado obediencia, y se hubiesen arrodillado ante él; a los jefes, prefectos, capitanes, oficiales, incluso de nuestra materna Urbe y de todo el Estado Pontificio; asimismo a los que por acatamiento o juramento, o caución se hubiesen obligado y comprometido con los que en esas condiciones fueron promovidos o asumieron sus funciones, (séales lícito) sustraerse en cualquier momento e impunemente a la obediencia y devoción de quienes fueron así promovidos o entraron en funciones, y evitarlos como si fuesen hechiceros, paganos, publicanos o heresiarcas, lo que no obsta que estas mismas personas hayan de prestar sin embargo estricta fidelidad y obediencia a los futuros obispos, arzobispos, patriarcas, primados, cardenales o al Romano Pontífice, canónicamente electo.” (§7. Los fieles no deben obedecer sino evitar a los desviados en la Fe).

    •Y cualquiera que apruebe a un hereje, es hereje y no pertenece a la Iglesia Católica:
    “Incurren en excomunión ipso facto todos los que conscientemente osen acoger, defender o favorecer a los desviados o les den crédito, o divulguen sus doctrinas; sean considerados infames, y no sean admitidos a funciones públicas o privadas, ni en los Consejos o Sínodos, ni en los Concilios Generales o Provinciales, ni en el Cónclave de Cardenales, o en cualquiera reunión de fieles o en cualquier otra elección” (§5. Excomunión ipso facto para los que favorezcan a herejes o cismáticos).

  4. Estas profecias se estan cumpliendo en la actualidad.
    Revelaciones de N. Sr. a la Beata Ana Catalina Enmerick:

    EL PAPA TRAICIONADO
    Vi al Papa en oración; estaba rodeado de falsos amigos que a menudo hacían lo contrario de lo que decía. (AA.II.203)
    Vi al santo Padre en una gran tribulación y una gran angustia que afectaba a la Iglesia. Le vi muy rodeado de traiciones. (AA.II.414)
    ¡Ellos quieren quitar al pastor el prado que le es propio! ¡Quieren imponer otro que deja todo en manos de los enemigos! Entonces, tomada por la cólera, ella elevaba el puño cerrado diciendo: ¡Alemanes Bribones! ¡Escuchad! ¡no lo conseguiréis! ¡El pastor está en una rocalla! ¡Ustedes, sacerdotes, no se mueven! ¡Dormís y la granja arde por todos los lados! ¡no hacéis nada! ¡como lloraréis por eso un día! (AA.III.184)
    Vi que, en ciertos casos de extrema desdicha, el Papa tiene visiones y apariciones (AA.II.414)

    EL OSCURECIMIENTO DE LA IGLESIA
    «Vi la Iglesia terrestre, es decir la sociedad de los fieles sobre la tierra, el ejército de Cristo en su estado de paso sobre la tierra, completamente oscurecida y desolada» (AA.II.352)
    «¡Vosotros sacerdotes, que no os movéis! ¡Estáis dormidos y el redil arde por todos lados! ¡No hacéis nada! ¡Como lloraréis por eso un día! ¡Si tan sólo hubierais dicho un Pater! (…) ¡Veo tantos traidores! No soportan que se diga: «esto va mal». Todo está bien a sus ojos con tal de que puedan glorificarse con el mundo! (AA.III.184)
    «Vi las carencias y la decadencia del sacerdocio, así como sus causas. Vi los castigos que se preparan» (AA.II.334)
    «¡Los servidores de la Iglesia son tan laxos! Ya no hacen uso de la fuerza que poseen en el sacerdocio» (AA.II.245)
    «¡Si algún día las almas reclaman lo que el clero les debe al ocasionarles tantas pérdidas por su incuria y su indiferencia, sería algo terrible!» (AA.II.342)
    «Ellos tendrán que dar cuenta de todo el amor, todas las consolaciones, todas las exhortaciones, todas las instrucciones referentes a los deberes de la religión, que ellos no nos dan; de todas las bendiciones que no distribuyen, a pesar de que la fuerza de la mano de Jesús esté sobre ellos, por todo lo que omiten de hacer a semejanza de Jesús (AA.II.358)
    «… (por) las caricias hechas al espíritu de la época por parte de los servidores de la Iglesia» (AA.II.377)
    «Vi reliquias dejadas a la aventura y otras cosas del mismo género» (AA.II.347)
    «… para una infinidad de personas que tenían buena voluntad, el acceso a las fuentes de la gracia del corazón de Jesús se encontraba impedido y cerrado por la supresión de los ejercicios de devoción, por el cierre y la profanación de las iglesias» (AA.III.167)
    «Tuve una visión concerniente a las faltas de incontables pastores y la omisión de todos sus deberes hacia su rebaño» (AA.II.347)
    «Vi muchos buenos y piadosos obispos, pero estaban mudos y débiles y el mal partido tomaba a menudo la fuerza» (AA.II.414)
    «Todo esto me hizo conocer que la recitación de la genealogía de Nuestro Señor ante el Santísimo Sacramento, en la fiesta del Corpus Christi encierra un grande y profundo misterio; he conocido por ello que lo mismo, que entre los ancestros de Jesucristo, según la carne, muchos no fueron santos y fueron incluso pecadores sin dejar de ser grados de la escala de Jacob, por los cuáles Dios descendió hasta la humanidad, por lo mismo también los obispos indignos permanecen capaces de consagrar el Santísimo Sacramento y de conferir el sacerdocio con todos los poderes que le están ligados» (CC.175)
    «Vi en una ciudad, una reunión de eclesiásticos, de laicos y de mujeres, los cuáles estaban sentados juntos, comiendo y haciendo bromas frívolas, y por encima de ellos una nube oscura que desembocaba en una planicie sumergida en las tinieblas. En medio de esta niebla, vi a Satán sentado bajo una forma horrible y, alrededor de él, tantos acompañantes como personas había en la reunión que ocurría debajo. Todos estos malos espíritus estaban continuamente en movimiento y ocupados en empujar al mal a esta reunión de personas. Ellos les hablaban a la oreja y actuaban sobre ellos de todas las maneras posibles. Estas personas estaban en un estado de excitación sensual muy peligroso y ocupados en conversaciones ociosas y provocantes. Los eclesiásticos eran de esos que tienen como principio: «Hay que vivir y dejar vivir. En nuestra época no hay que estar aparte ni ser un misántropo: hay que alegrarse con los que se alegran». (AA.II.488)
    «Como él (Satán) hablaba de su derecho y como quiera que ese lenguaje me sorprendía mucho, fui instruida que él realmente adquiría un derecho positivo cuando una persona bautizada que había recibido por Jesucristo el poder de vencerle se libraba por el contrario a él por el pecado libremente y voluntariamente». (AA.II.489)
    «Veo una cantidad de eclesiásticos castigados de excomunión, que no parecen inquietarse ni incluso saberlo. Y sin embargo son excomulgados cuando toman parte en esas empresas, cuando entran en asociaciones y se adhieren a opiniones sobre las que pesa el anatema. Veo estos hombres rodeados de una nube como de un muro de separación. Se ve por esto cuanto Dios tiene en cuenta de los decretos, de las órdenes y de las defensas del jefe de la Iglesia y los mantiene en vigor cuando incluso los hombres no se inquietan de ello, reniegan de eso o se ríen. (AA.III.148)
    «Se me mostró como los paganos de antaño adoraban humildemente a otros dioses diferentes de ellos mismos (…) El culto (de esos paganos) valía menos que el culto de aquellos que se adoraban a sí mismos en mil ídolos y no dejaban ningún lugar al Señor entre estos ídolos». (AA.III.102)
    «Vi cuán funestas serían las consecuencias de esta falsificación de la Iglesia. Yo la vi crecer, vi a los heréticos de todas las condiciones venir a la ciudad (Roma)»
    «Vi acrecentarse la tibieza del clero local, vi hacerse una gran oscuridad»
    «Entonces la visión se agrandó por todos los lados. Vi por todo comunidades católicas oprimidas, vejadas, encarceladas y privadas de libertad. Vi muchas iglesias cerradas. Vi grandes miserias producirse por todas partes. Vi guerras y sangre vertida. Vi el pueblo salvaje e ignorante, intervenir con violencia.» (AA.III.103)
    «… eso no durará mucho tiempo…»
    «De nuevo vi la visión en la que la Iglesia de San Pedro era minada, siguiendo un plan hecho por la secta secreta, al mismo tiempo que era deteriorada por las tormentas» (AA.III.103)
    «Vi la ayuda llegar en el momento de mayor angustia» (AA.III.104)

    EL PAPA TRAICIONADO
    Vi al Papa en oración; estaba rodeado de falsos amigos que a menudo hacían lo contrario de lo que decía. (AA.II.203)
    Vi al santo Padre en una gran tribulación y una gran angustia que afectaba a la Iglesia. Le vi muy rodeado de traiciones. (AA.II.414)
    ¡Ellos quieren quitar al pastor el prado que le es propio! ¡Quieren imponer otro que deja todo en manos de los enemigos! Entonces, tomada por la cólera, ella elevaba el puño cerrado diciendo: ¡Alemanes Bribones! ¡Escuchad! ¡no lo conseguiréis! ¡El pastor está en una rocalla! ¡Ustedes, sacerdotes, no se mueven! ¡Dormís y la granja arde por todos los lados! ¡no hacéis nada! ¡como lloraréis por eso un día! (AA.III.184)
    Vi que, en ciertos casos de extrema desdicha, el Papa tiene visiones y apariciones (AA.II.414)
    EL FALSO ECUMENISMO
    Vi, bajo una imagen de varios jardines formando un círculo alrededor mío, la relaciones del Papa con los obispos. Vi al Papa mismo sobre su trono, colocado como en un jardín. Vi en diversos jardines, los derechos y los poderes de estos obispos, bajo forma de plantas, flores y frutos, y vi relaciones, corrientes, influencias, como hilos o rayos yendo de la sede de Roma a los jardines. Vi sobre la tierra, en estos jardines, la autoridad espiritual del momento: vi en el aire, encima de ellos, la cercanía de nuevos obispos. Así, por ejemplo, vi en el aire (en el futuro), encima del jardín donde se encontraba el severo superior (el obispo de entonces, severo porque era firme en la fe), un nuevo obispo mitrado, la mitra y todo lo demás. Vi alrededor de él protestantes que querían hacerle descender en el jardín, pero no con las condiciones que el Papa había exigido. (AA.III.128)
    Ellos buscaban infiltrarse por toda clase de medios: desordenaban ciertas partes del jardín donde plantaban malas semillas. Les vi tanto en un lugar, tanto en otro, cultivar, o dejar en baldío, demoler y no quitar los escombros, etc. todo estaba lleno de trampas y de ruinas. Les vi interceptar y desviar las vías que iban al Papa. (AAA.III.128)
    Vi a continuación que cuando ellos introducían el obispo de la manera que se habían propuesto, él era intruso, introducido contra la voluntad del Papa y que no poseía legítimamente la autoridad espiritual. (AA.III.128)
    Vi, por lo que creo, casi todos los obispos del mundo, pero un pequeño número solamente perfectamente sano. (AA.III.136)

    Vi todo lo que respecta al protestantismo tomar cada vez más poder, y la religión caer en decadencia completa. (AA.III.137)
    Había en Roma, incluso entre los prelados, muchas personas de sentimientos poco católicos que trabajaban para el éxito de este asunto (la fusión de las iglesias).
    Vi también en Alemania a eclesiásticos mundanos y protestantes iluminados manifestar deseos y formar un plan para la fusión de las confesiones religiosas y para la supresión de la autoridad papal. (AA.III.179)
    ¡… y este plan tenía, en Roma misma, a sus promotores entre los prelados! (AA.III.179)
    Ellos construían una gran iglesia, extraña y extravagante; todo el mundo tenía que entrar en ella para unirse y poseer allí los mismos derechos; evangélicos, católicos, sectas de todo tipo: lo que debía ser una verdadera comunión de los profanos donde no habría más que un pastor y un rebaño. Tenía que haber también un Papa pero que no poseyera nada y fuera asalariado. Todo estaba preparado de antemano y muchas cosas estaban ya hechas: pero en el lugar del altar, no había más que desolación y abominación. (AA.III.188)

    PROFANACIÓN DE LA EUCARISTÍA
    Vi muy a menudo a Jesús mismo cruelmente inmolado sobre el altar por la celebración indigna y criminal de los santos misterios. Vi ante los sacerdotes sacrílegos la santa Hostia reposar sobre un altar como un Niño Jesús vivo que ellos cortaban en trozos con la patena y que martirizaban horriblemente. Su misa, aunque realizando realmente el santo sacrificio, me parecía como un horrible asesinato. (CC.89)
    … la devoción al Santísimo Sacramento caería completamente en decadencia y el sacramento mismo en el olvido. Ella decía esto aplicándolo particularmente a esa parte de la Iglesia en la que vio todas las cosas desecarse y morir ante el progreso de las luces y bajo el régimen de la libertad, de la caridad y de la tolerancia. (AA.III.164)
    Veo los enemigos del Santísimo Sacramento que cierran las Iglesias e impiden que se le adore, acercarse a un terrible castigo. Yo los veo enfermos y en el lecho de muerte sin sacerdote y sin sacramento (AA.III.167)
    La fiesta del Santísimo Sacramento se había vuelto una necesidad porque en esa época (la de su institución) la adoración que le era debida estaba muy descuidada y la Iglesia debía proclamar su fe por una adoración pública. No hay fiesta y devoción establecidas por la Iglesia, artículo de fe promulgado por ella que no sean indispensables, necesarios y exigidos para el mantenimiento de la verdadera doctrina en una época dada. (AA.II.286)

    LA BENDICIÓN DESCUIDADA
    Es muy triste que los sacerdotes, en nuestro tiempo, (el de Ana Catalina) sean tan indiferentes en lo que toca al poder de bendecir. Se diría a menudo que ya no saben lo que es la bendición sacerdotal; muchos a penas creen en ella y se avergüenzan de la bendición como de una ceremonia anticuada y supersticiosa.
    Muchos, finalmente, no reflexionan nada en esa virtud y en esa gracia que se les ha dado por Jesucristo y tratan la cosa muy ligeramente. Como el Señor ha instituido el sacerdocio y le ha transmitido el poder de bendecir, me es necesario languidecer y consumirme en el deseo de recibir la bendición. Todo en la Iglesia no hace más que un solo cuerpo: el rechazo de una parte hace que la otra quede afectada. (AA.I.523)

    EL CELIBATO DE LOS SACERDOTES
    Desde el domingo de Quasimodo hasta el tercer domingo tras la Pascua (1820), sus sufrimientos expiatorios aumentaron hasta tal punto que su entorno, a pesar de estar acostumbrado desde hacía tiempo a parecidos espectáculos, podía a penas soportarlo. Ana Catalina sufría a causa de los ataques dirigidos por los adherentes de Wessemberg contra el celibato de los sacerdotes y de los numerosos escándalos ligados a esos desgraciados manejos. (AA.III.167)
    He sido conducida hacia un rebaño, en una de las extremidades del campo de la casa de bodas. Entre los corderos que lo componían, había muchos malos carneros que deterioraban el rebaño golpeándolo con sus cuernos. (AA.III.174)
    Se me ordenó poner a parte a los carneros malos. Esto era muy desagradable y muy penoso para mi, ya que yo no podía distinguirlos bien de los otros.

    LENGUA PROFANA Y LENGUA SAGRADA
    No puedo hacer uso de las oraciones de la Iglesia traducidas al alemán. Ellas son para mi demasiado insípidas y demasiado repelentes. En la oración no estoy ligada a ninguna lengua y, en el transcurso de mi vida, las oraciones latinas de la Iglesia me han parecido siempre mucho más profundas y más inteligibles. En el convento, me regocijaba siempre de antemano cuando debíamos cantar los himnos y responsos en latín. La fiesta era todavía más viva para mí y veía todo lo que cantaba. Sobre todo cuando catábamos en latín las letanías de la Santa Virgen, veía sucesivamente en una maravillosa visión todas las figuras simbólicas de María. Era como si mis palabras hubieran hecho aparecer esas imágenes, y al comienzo estaba muy asustada de ello; pero pronto eso fue para mi una gracia y un fervor que estimulaban mucho mi devoción. He visto así las escenas más admirables. (AA.I.258)

    LA ANARQUÍA EN LA IGLESIA
    No hay más que una Iglesia, la Iglesia católica romana. Y cuando no quedare sobre la tierra más que un católico, este constituiría la Iglesia una, universal, es decir católica, la Iglesia de Jesucristo, contra la cual las puertas del infierno no prevalecerán.
    El conocimiento de la grandeza y de la magnificencia de esta Iglesia, en la cual los sacramentos son conservados con toda su virtud y su santidad inviolable, es desgraciadamente una cosa rara en nuestros días, incluso entre los sacerdotes. Y es porque tantos sacerdotes no saben ya más lo que ellos son y no comprenden más el sentido de esta palabra, «pertenecer a la Iglesia».
    Es algo muy grande, pero también algo imposible sin la verdadera luz, sin la simplicidad y la pureza, el vivir según la fe de esta santa Iglesia. (AA.I.528)
    Veo en todos ellos, incluso en los mejores de entre ellos, un orgullo espantoso, pero en ninguno veo humildad, simplicidad, obediencia. Son terriblemente vanos de la separación en la que viven. Hablan a veces de fe, de luz, de cristianismo vivo; pero menosprecian y ultrajan la santa Iglesia en la cual únicamente hay que buscar la luz y la vida. (AA.I.535)
    Se sitúan por encima de todo poder y de toda jerarquía eclesiástica y no conocen ni la sumisión ni el respeto hacia la autoridad espiritual. En su presunción, pretenden comprenderlo todo mejor que los jefes de la Iglesia e incluso que los santos doctores. Rechazan las buenas obras y quieren sin embargo poseer toda perfección, ellos que, con su pretendida luz, no juzgan necesarias la obediencia, ni las reglas de disciplina, ni mortificaciones, ni penitencia. Yo los veo siempre alejarse cada vez más de la Iglesia, y veo un mal porvenir para ellos. (AA.I.536)
    Ninguna desviación lleva a consecuencias tan desastrosas y es tan difícil de curar como este orgullo del espíritu por consecuencia del cual el hombre pecador pretende llegar a la suprema unión con Dios sin pasar por el camino laborioso de la penitencia, sin practicar incluso las primeras y las más necesarias de las virtudes cristianas y sin otra guía que el sentimiento íntimo y la luz que da al alma la certeza infalible que Cristo opera en ella. (AA.I.536)
    Estos «iluminados», los veo siempre en una cierta relación con la venida del Anticristo, ya que ellos también, por sus manejos, cooperan en el cumplimiento del misterio de iniquidad. (AA.I.536)

    ¡JESÚS! ¡JESÚS! ¡JESÚS!
    ¡Cristo para nosotros! ¡Cristo en nosotros! (AA.I.536)
    Ellos habían rechazado todo juicio de la autoridad legítima de la Iglesia, que únicamente ella ha recibido su poder de Dios, que únicamente ella tiene misión para poder decidir sobre la verdad o falsedad de estos tipos de manifestaciones interiores; ellos se habían puesto por encima de las reglas de la fe y de los mandamientos divinos y habían por ello quitado toda barrera que hubiera podido preservar a estos infortunados de este mal cuya influencia desastrosa hacían crecer como una simiente de maldición por todo lugar por donde pasaban. (AA.I.537)
    Jesús les habló de diferentes sectas religiosas que existían entonces, y que Él las describió como sepulcros blanqueados y llenos de la corrupción más espantosa. (BB.II.180)
    El tiempo del Anticristo no está tan próximo como algunos creen. Habrá todavía algunos precursores. He visto en dos ciudades doctores, de cuya escuela podrían salir estos precursores. (AA.II.441)
    … ella vio el cese del sacrificio en la época del Anticristo (AA.II.492)
    27 de junio de 1822 – He tenido un penoso trabajo que hacer en una iglesia en la que se había, por temor a una profanación, cerrado y tapiado el Santísimo Sacramento en un pilar y donde se decía la misa en secreto en una bodega debajo de la sacristía. No puedo decir donde ocurría esto: la iglesia era muy vieja y tenía yo un terror mortal de que el sacramento estuviera expuesto a algún peligro. Entonces mi conductor me exhortó de nuevo a orar y a pedir con todo mi conocimiento oraciones para la conversión de los pecadores y sobre todo para que los sacerdotes tengan una fe firme: ya que los tiempos muy difíciles se acercan: los no católicos quieren por todos los medios posibles disputar y quitar a la Iglesia todo lo que es de su dominio. La confusión será cada vez mayor. (AA.II.475)

    EL HEDONISMO Y LA CRUZ
    … se guardaba silencio sobre la cruz, sobre el sacrificio y la satisfacción, sobre el mérito y el pecado, donde los hechos, los milagros y los misterios de la historia de nuestra redención debían dejar paso a «profundas teorías de la revelación», donde el hombre-Dios, para ser soportado, sólo debía ser presentado como «el amigo de los hombres, de los niños, de los pescadores», donde su vida no tenía valor más que como «enseñanza», su Pasión como «ejemplo de virtud», su muerte como «caridad» sin objeto; donde se le quitaba al pueblo creyente el antiguo catecismo que se reemplazaba por «historias bíblicas» donde la falta total de doctrina debía de ser velada bajo «un lenguaje ingenuo al alcanza de todas las inteligencias»; donde los fieles estaban forzados a «cambiar todos sus libros de piedad», sus viejas formulas de plegaria y sus antiguos cánticos por producciones de fábrica moderna «tan malas y tan impías» como aquellas por las que se intentaba reemplazar el misal, el breviario y el ritual. (AA.II.415)

    No es solamente para los incrédulos y los enemigos de Dios que combatían a la santa Iglesia con todas las armas de la violencia y de la astucia, que la cruz era una locura y un escándalo, sino que, al margen de los hombres que no querían renegar de la fe en Jesucristo, uno se asustaba del número de aquellos que comprendían todavía el testimonio del príncipe de los Apóstoles: «Sabed que no habéis sido buscados por el oro y la plata, cosas perecederas, sino por la sangre preciosa de Cristo, como por la de un cordero sin mancha.»

    II
    LA GRAN TRIBULACIÓN
    LA ESCISIÓN DE LA IGLESIA
    12 de abril de 1820 – Tuve todavía una visión sobre la gran tribulación, bien en nuestra tierra, bien en países alejados. Me pareció ver que se exigía del clero una concesión que no podía hacer. Vi muchos ancianos sacerdotes y algunos viejos franciscanos, que ya no portaban el hábito de su orden y sobre todo un eclesiástico muy anciano, llorar muy amargamente. Vi también algunos jóvenes llorar con ellos. (AA.III.161)
    Vi a otros, entre los cuales todos tibios, se prestaban gustosos a lo que se les demandaba.
    Vi a los viejos, que habían permanecido fieles, someterse a la defensa con una gran aflicción y cerrar sus iglesias. Vi a muchos otros, gentes piadosas, paisanos y burgueses, acercarse a ellos: era como si se dividieran en dos partes, una buena y una mala. (AA.III.162)

    EL ROSARIO, ARMA DEL COMBATE ESCATOLÓGICO
    Como los propagadores de las luces tenían un odio muy especial a la devoción del rosario, la importancia de esta devoción me fue mostrada en una visión de sentido muy profundo. (AA.III.162)
    Después de esto (de la visión de los propagadores de las luces, enemigos del rosario), Ana Catalina hizo la descripción del rosario; pero fue imposible al Peregrino (el transcriptor de sus visiones) reproducir sus palabras, ella misma, en el estado de vigilia no podía expresar bien lo que había visto… Los diversos Ave María eran estrellas formadas por cientos de piedras preciosas sobre las cuales los patriarcas y los ancestros de María estaban figurados en escenas que se relacionaban con la preparación de la Encarnación y con la Redención. Así, este rosario abrazaba al cielo y la tierra, Dios, la naturaleza, la historia, la restauración de todas las cosas y del hombre por el Redentor que ha nacido de María; y cada figura, cada materia, cada color, según su significado esencial, era empleado para la realización de esta obra de arte divino. (AA.III.162)

    LA TRASLACIÓN DE LA IGLESIA
    Llegué a la casa de San Pedro y San Pablo (Roma) y vi un mundo tenebroso lleno de angustia, de confusión y de corrupción. (AA.II.413)
    Vi al santo Padre en una gran tribulación y una gran angustia respecto a la Iglesia. (AA.II.414)
    Vi la Iglesia de San Pedro que un hombre pequeño llevaba sobre sus hombros; tenía algo de judío en los trazos del rostro. El asunto parecía muy peligroso. María estaba de pié sobre la iglesia en el lado norte y extendía su manto para protegerla. (AA.III.124)
    Ese hombrecito parecía sucumbir. Parecía ser todavía laico y yo lo conocía.
    Los doce hombres que veo siempre como nuevos apóstoles debían ayudarle a llevar su carga: pero ellos venían demasiado lentamente. Parecía que él caería bajo el peso de la carga, entonces, finalmente, llegaron todos ellos, se pusieron debajo y numerosos ángeles vinieron en su ayuda. Eran solamente los cimientos y la parte posterior de la iglesia (el coro y el altar), todo el resto había sido demolido por la secta y por los servidores de la iglesia mismos. (AA.III.124)
    Ellos llevan la Iglesia a otro lugar y me parece que varios palacios caían ante ellos como campos de trigo que se cosechan. (AA.III.124)
    Cuando incluso no quedara más que un solo cristiano católico, la Iglesia podría triunfar de nuevo. (AA.III.124)
    Cuando vi la iglesia de San Pedro en su estado de ruina y como tantos eclesiásticos trabajaban, estos también, a la obra de destrucción, sin que ninguno de ellos lo hiciera abiertamente ante los demás, sentí una tal aflicción que grité hacia Jesús con todas mis fuerzas, implorando su misericordia. Entonces vi ante mi a mi esposo celeste bajo la forma de un hombre joven y me habló durante largo tiempo. Él dijo, entre otras cosas, que esta translación de la iglesia de un lugar a otro significaba que ella estaba en completa decadencia, pero que reposaba sobre esos porteadores y se revelaría con su ayuda. Incluso cuando sólo quedara un solo cristiano católico, la Iglesia podría triunfar de nuevo, ya que ella no tiene su fundamento en la inteligencia y los consejos de los hombres.

    Él me mostró entonces como nunca habían faltado personas orando y sufriendo por la Iglesia. Me hizo ver todo lo que Él mismo había sufrido por ella, qué virtud había dado a los méritos y a los trabajos de los mártires y como Él padecería de nuevo todos los sufrimientos inimaginables si le fuera posible sufrir de nuevo. Me mostró también en escenas innumerables la deplorable conducta de los cristianos y de los eclesiásticos, en esferas cada vez más vastas, extendiéndose a través del mundo entero, incluído mi país, después me exhortó a perseverar en la oración y el sufrimiento. Era una escena inmensa e indeciblemente triste que es imposible describir. Se me mostró también que ya no hay apenas cristianos en el antiguo sentido del término, por lo mismo que todos los judíos que existen todavía hoy son puros fariseos, solamente más endurecidos que los antiguos: no hay más que le pueblo de Judith en Africa que es semejante a los judíos de antaño. Esta visión me llenó de tristeza. (AA.III.125)

  5. De toda palabra ociosa se dará cuenta el día del juicio.

    ¿Temor de Dios?, si hombre, para ir a Misa, donativos, rezos, lecturas piadosas – o al menos en apariencia -, buenas obras en general – catequista, Cáritas, etc..-, cuidamos las miradas, pero en cuando enciendo el ordenador, afilo la lengua. Y quién sabe si solo me preocupo de afilar la lengua y me olvido de todo lo demás.

    Hace poco se me cayó el velo de los ojos con cierto sacerdote. Le conozco desde hace varios años. Años en los que fui disculpando acciones porque aparentemente el hombre era de los «buenos». No predica mal, presume de ser muy fiel a su obispo, tiene buena fama, y participa en varios actos de evangelización que la diócesis propone. El típico cura que da imagen de celoso de almas.

    El principal problema de este hombre es que tiene la lengua inquieta, pero mucho, siendo a veces muy sutil y otras un grosero de cabo a rabo. A veces, fantasioso, por no decir otra cosa. He de reconocer que daba poca importancia a lo que decía, y no pocas veces le he reído las gracias, le tenía por amigo.

    He tenido que ser yo el foco de sus formas para darme cuenta del daño tan grave que hace la lengua. De momento quita de raíz la caridad. Decepcionante es descubrir que ese tipo ya no solo no me apreciaba, sino que ni me respeta. Sorprendente ha sido experimentar, que el aprecio que le tenía se ha esfumado por completo al comprender que mis disculpas sobre lo que hacía y decía de los demás, no era más que un cierto apoyo por mi parte a sus actos, que en realidad, cuando uno habla mal de otro – en sus diferentes grados – no es más que la constatación de que no le quiere, de que la caridad – si es que existe – es muy pequeña.

    Y ahora cuando me meto en webs religiosas llenas de gente preocupadísima por ir al cielo, y de defender la sana doctrina para mayor gloría de Dios, lo que me encuentro son laicos y sacerdotes extremadamente sensibles sobre lo que se opine de sus propias opiniones. Me encuentro gente ávida de tener no polémica, sino bronca con alguien. Que muchos de los artículos van contra alguien, o son réplica de lo que otro le ha dicho. Que los comentaristas no tienen reparo en menospreciar, ningunear o directamente insultar, que parece que están todos esperando – esta vez si – que se aparezca la Virgen en el cielo para advertir que maltratar por internet también es pecado.

    ¿Pero como se va a convertir la gente que tenga buena disposición si el ambiente está tan enrarecido?. ¿Cómo se va a convertir nadie, si convertimos los espacios religiosos en sitios donde solo me importa – y no gran cosa – el tipo que opina lo mismo que yo a pies juntillas?

  6. Tenía usted todas las papeletas, por su carácter y su sentido de la justicia que inteligentemente le coronaban, para ser un W. Churchill del catolicismo y, lamentablemente acabará siendo sólo una frase, eso sí, bellísima, que el genial británico le dirigió al tibio Chamberlain cuando éste intentaba aplacar a la bestia «Nazi»: “Entre la guerra y el deshonor, habéis elegido el deshonor, y tendréis la guerra”.

    No olvide, caballero, que Roma nunca paga traidores, y usted, para los muchachos de Bergoglio, que son los que manejan la pasta, el negocio y todo lo que se mueve en esa Roma apóstata y ramera, es sólo un traidorzuelo. Es decir, que entre la Verdad, que es Cristo, y la mentira, que es Francisco, usted eligió condenarse.

    Le vaya muy bien a usted, a su fanes y sus «fanas»…

  7. EL APÓSTOL SAN PABLO A LOS TESALONICENSES: “SOBRE LA PARUSÍA, QUE NADIE OS ENGAÑE EN MODO ALGUNO, PORQUE ANTES HA DE VENIR LA APOSTASÍA Y HA DE APARECER EL HOMBRE DE LA INIQUIDAD, EL DESTINADO A LA PERDICIÓN, EL ADVERSARIO, QUE SE LEVANTARÁ CONTRA TODO LO DIVINO Y TODO LO QUE TENGA CARÁCTER RELIGIOSO, HASTA LLEGAR A SENTARSE EN EL SANTUARIO DE DIOS, HACIENDOSE PASAR A SI MISMO POR DIOS.
    ¿NO OS ACORDÁIS QUE YA OS DIJE ESTO CUANDO ESTUVE ENTRE VOSOTROS? VOSOTROS SABÉIS QUÉ ES LO QUE AHORA LE RETIENE, PARA QUE SE MANIFIESTE EN SU MOMENTO OPORTUNO. PORQUE EL MISTERIO DE INIQUIDAD YA ESTÁ ACTUANDO. TAN SÓLO CON QUE SEA QUITADO DE EN MEDIO EL QUE AHORA LE RETIENE, ENTONCES SE MANIFESTARÁ EL IMPÍO, A QUIEN EL SEÑOR DESTRUIRÁ CON EL SOPLO DE SU BOCA, Y ANIQUILARÁ CON LA MANIFESTACIÓN DE SU VENIDA. (PARUSIA).
    LA VENIDA DEL IMPÍO ESTARÁ SEÑALADA POR EL INFLUJO DE SATANÁS, CON TODA CLASE DE MILAGROS, SEÑALES, PRODIGIOS ENGAÑOSOS, Y TODO TIPO DE MALDADES QUE SEDUCIRÁN A LOS QUE SE HAN DE CONDENAR POR NO HABER ACEPTADO EL AMOR DE LA VERDAD QUE LES HUBIERA SALVADO. POR ESO DIOS LES ENVÍA UN PODER SEDUCTOR QUE LES HACE CREER EN LA MENTIRA, PARA QUE SEAN CONDENADOS TODOS CUANTOS NO CREYERON EN LA VERDAD Y PREFIRIERON LA INIQUIDAD. (II TES 2, 1) –
    DOS BESTIAS DEL APOCALIPSIS 13 –
    Nº. 675 DEL CATECISMO DE LA SANTA IGLESIA UNIVERSAL).
    PAPA LEON XIII: «LOS MÁS TAIMADOS ENEMIGOS HAN LLENADO DE AMARGURA A LA IGLESIA, ESPOSA DEL CORDERO INMACULADO, LE HAN DADO A BEBER AJENJO; HAN PUESTO SUS MANOS IMPÍAS SOBRE TODO LO QUE PARA ELLA ES MÁS SAGRADO. ALLÍ DONDE HA SIDO ESTABLECIDA LA SEDE DE SAN PEDRO Y LA CÁTEDRA DE LA VERDAD PARA LUZ DE LAS NACIONES, ELLOS HAN ERIGIDO EL TRONO DE LA ABOMINACIÓN Y DE SU IMPIEDAD, PARA QUE, GOLPEADO EL PASTOR, PUEDA DISPERSARSE LA GREY».
    PAPA S. PIO X: ELLOS TRAMAN LA RUINA DE LA IGLESIA, NO DESDE FUERA, SINO DESDE DENTRO; EN NUESTROS DIAS EL PELIGRO ESTA CASI EN LAS ENTRAÑAS MISMAS DE LA IGLESIA Y EN SUS MISMAS VENAS; Y EL DAÑO PRODUCIDO POR TALES ENEMIGOS, ES TANTO MAS INEVITABLE CUANTO MAS A FONDO CONOCEN A LA IGLESIA”. (ENCICLICA PASCENDI).
    PAPA PABLO VI: EL HUMO DE SATANAS SE HA INFILTRADO POR LAS GRIETAS DE LA IGLESIA.
    SIENDO AUN CARDENAL EL PAPA JUAN PABLO II DIJO EN EL CONGRESO EUCARÍSTICO EN FILADELFIA: “ESTAMOS AHORA ANTE LA CONFRONTACIÓN HISTÓRICA MÁS GRANDE QUE LOS SIGLOS JAMÁS HAN CONOCIDO. ANTE LA LUCHA FINAL ENTRE LA IGLESIA Y LA ANTI-IGLESIA; ENTRE EVANGELIO Y ANTI-EVANGELIO… PERO AHORA HEMOS LLEGADO AL FINAL DE ESTA BATALLA QUE MUY POCOS REALMENTE PERCIBEN EN EL MUNDO ACTUAL Y QUE LOS HACE INCAPACES DE DISCERNIR LOS SIGNOS DE LOS TIEMPOS Y ENTENDER LO QUE ESTÁ PASANDO EN EL MUNDO DE HOY EN SUS MÁS PROFUNDAS CAUSAS ONTOLÓGICAS, PORQUE VIENDO NO VEN, Y OYENDO NO OYEN, NI TAMPOCO ENTIENDEN.” EN EFECTO, EN ELLOS SE CUMPLE LA PROFECÍA DE ISAÍAS, QUE DICE: USTEDES OIRÁN UNA Y OTRA VEZ Y NO ENTENDERÁN; MIRANDO, NO VERÁN. PORQUE EL CORAZÓN DE ESTE PUEBLO SE HA VUELTO INSENSIBLE, HAN CERRADO SUS OJOS Y TAPADO SUS OÍDOS, CON EL FIN DE NO VER CON LOS OJOS Y NO OÍR CON LOS OÍDOS, NI COMPRENDER CON EL CORAZÓN (MT 13, 10-17).
    PAPA BENEDICTO XVI-(KATEJON) CUANDO FUE ELEGIDO PAPA DIJO: “REZAD POR MI PARA QUE NO HUYA ANTE LA PRESENCIA DE LOS LOBOS”. Y EN (2010) EN FATIMA DIJO: “A PARTIR DE AHORA LOS ATAQUES VENDRAN DESDE DENTRO DE LA PROPIA IGLESIA. ES PARTE DEL TERCER SECRETO. SE EQUIVOCAN QUIENES PIENSAN QUE YA SE HA CUMPLIDO”
    (EL OBSTACULO O KATEJON FUE APARTADO DEL TRONO SAGRADO EN MARZO DE 2013. LA IGLESIA YA ESTA DIRIGIDA POR SATANAS, A TRAVES DE LAS DOS BESTIAS DEL APOCALIPSIS 13. AHORA EL FALSO PROFETA Y EN BREVE EL ANTICRISTO).
    APARICIONES EN NIGERIA APROBADAS POR EL OBISPO DE LA DIÓCESIS: “OREN, OREN MUCHO POR MI SANTA IGLESIA. OREN AÚN MÁS POR MI PAPA. MUY PRONTO, MI SANTO PAPA SERÁ SACADO DE ROMA. EL HOMBRE DEL MAL LO SACARÁ, Y LUEGO SERÁ ASESINADO. OREN EL ROSARIO POR ÉL. OREN PARA QUE SE MANTENGA FIRME EN SU FE” (JESUCRISTO, 14-01-1997).
    P. SANTIAGO MARTIN: BENEDICTO XVI, EL HOMBRE QUE ESTORBABA. http://www.youtube.com/watch?v=u9RgKr1qJ7Q
    (2 JN 9) TODO EL QUE SE EXTRAVÍA Y NO PERMANECE EN LA DOCTRINA DE CRISTO, NO TIENE A DIOS.
    (HECHOS 20,29-30) YO SE QUE DESPUÉS DE MI PARTIDA, VENDRÁN A VOSOTROS LOBOS RAPACES QUE NO PERDONARÁN AL REBAÑO, Y QUE DE ENTRE VOSOTROS MISMOS SE LEVANTARÁN HOMBRES QUE ENSEÑEN DOCTRINAS PERVERSAS, PARA ARRASTRAR A LOS DISCÍPULOS EN SU SEGUIMIENTO. (MARCOS 13,22) SE LEVANTARÁN FALSOS CRISTOS Y FALSOS PROFETAS, Y HARÁN SEÑALES Y PRODIGIOS, PARA ENGAÑAR, SI FUESE POSIBLE, AUN A LOS ESCOGIDOS.
    EL ESCRITOR ITALIANO ANTONIO SOCCI, EN SU LIBRO “EL CUARTO SECRETO DE FATIMA”: LA APOSTASIA ALCANZARA LA CUSPIDE DE LA IGLESIA. (ESTA FRASE FUE MUTILADA POR LA MASONERIA ECLESIASTICA).
    PAPA-ANTIPAPA AL MISMO TIEMPO. BENEDICTO XVI Y EL FALSO PROFETA. (FRANCISCO-ABOMINACION EN EL TRONO).
    (HECHOS 5,32): EL ESPIRITU SANTO LO DA DIOS SOLO A LOS QUE LE OBEDECEN. (PIDAMOS EL DON DEL DISCERNIMIENTO).
    DIOS ENVIARA A ELIAS Y HENOC PARA AYUDARNOS A DISTINGUIR ENTRE LA VERDAD Y LA MENTIRA. (APOCALIPSIS 11).
    LA VIRGEN EN LA SALETTE: ROMA PERDERA LA FE Y SE CONVERTIRA EN LA SEDE DEL ANTICRISTO.
    LA VIRGEN EN FATIMA: VIMOS UN OBISPO DE BLANCO QUE NOS PARECIA EL PAPA, HUYENDO DE LA CIUDAD DE ROMA SEMIDESTRUIDA, SORTEANDO CADAVERES DE ECLESIASTICOS Y LAICOS Y UNOS SOLDADOS LE DISPARABAN…
    LA VIRGEN EN EL ESCORIAL: EL ANTICRISTO ESTA MUY CERCA DE MI VICARIO Y LE HACE SUFRIR MUCHO…
    LA BEATA ANA CATALINA ENMERICK: DOS PAPAS ENFRENTADOS EN ROMA. (CISMA).
    ARZOBISPO FULTON SHEEN: DEL INTERIOR DE LA VERDADERA IGLESIA SURGIRA UNA FALSA IGLESIA.
    S. FRANCISCO DE ASIS: AL FINAL DE LOS TIEMPOS UN HOMBRE, ELEGIDO NO CANONICAMENTE, SE ELEVARÁ AL PONTIFICADO, Y CON SU ASTUCIA SE ESFORZARÁ POR LLEVAR A MUCHOS AL ERROR Y A LA CONDENACION ETERNA.
    (GALATAS 1,8) : SI YO MISMO O INCLUSO UN ANGEL DEL CIELO OS ANUNCIA UN EVANGELIO DISTINTO, SEA MALDITO.
    EL ANTICRISTO SE SENTARA EN EL TRONO SAGRADO, Y HARA FALSOS MILAGROS. PREDICARA UN EVANGELIO CONTRARIO AL DE JESUCRISTO. MARCARA CON EL Nº. 666, (APOCALIPSIS 13 Y 14), A TODOS LOS QUE SE QUIEREN CONDENAR. PERSEGUIRA A LOS VERDADEROS CATOLICOS DURANTE TRES AÑOS Y MEDIO, Y AL FINAL DE SU REINADO, APARECERA EN EL CIELO EL HIJO UNIGENITO DE DIOS (JESUCRISTO), CON TODO SU EJÉRCITO CELESTIAL. IGUAL QUE EN LOS DIAS DE NOE, ASI SERA LA LLEGADA DEL HIJO DEL HOMBRE, HABRA DOS EN EL CAMPO, UNO SERA TOMADO EL OTRO DEJADO. (MT 24). (APOCALISIS 18, 19 HASTA 20,6).
    NO ES LO MISMO PARUSIA (REGRESO DE CRISTO), QUE FIN DEL MUNDO O JUICIO FINAL (APOCALIPSIS 19, 20 Y 21).
    DIOS PADRE ES EL JUEZ SUPREMO. NO NOS SALVAREMOS SOLO POR CREER EN DIOS, PORQUE LOS DEMONIOS TAMBIEN CREEN Y SIN EMBARGO ESTAN CONDENADOS. NOS SALVAREMOS POR CUMPLIR CON LOS MANDAMIENTOS DIVINOS, POR OBEDECER A DIOS. NO TODO EL QUE DIGA CREO EN DIOS, ENTRARA EN EL REINO DE LOS CIELOS, SINO EL QUE HAGA LA VOLUNTAD DE MI PADRE (MT 7,21), QUE ES CUMPLIR CON SUS MANDAMIENTOS (1 JN 1,3 Y 5,3). (ROM 13,10).
    (HECHOS 4,19 Y 5,29): ES PRECISO OBEDECER A DIOS ANTES QUE A LOS HOMBRES. (ISAÍAS 5:20): ¡AY DE LOS QUE A LO MALO LE DICEN BUENO, Y LO BUENO MALO; QUE HACEN DE LA LUZ TINIEBLAS, Y DE LAS TINIEBLAS LUZ; QUE PONEN LO AMARGO POR DULCE, Y LO DULCE POR AMARGO! (GALATAS 2,11): NO DEBEMOS SEGUIR A UN PAPA CUANDO SE DESVIA.
    S. FRANCISCO DE SALES: CUANDO EL PAPA ES EXPLICITAMENTE HEREJE CAE IPSO FACTO DE SU DIGNIDAD Y FUERA DE LA IGLESIA
    P. MALACHI MARTIN: LA MASONERIA, INTENTA DESACRALIZAR A LA IGLESIA, PRETENDE ELEVARSE A SU MISMO NIVEL. EN SU OBRA “EL ULTIMO PAPA”, NOS RELATA QUE EL COMPROMISO MASONICO, SERA REALIZADO POR EL FALSO PAPA.
    P. SANTIAGO MARTIN: “PELIGRO DE CISMA EN LA IGLESIA”. http://www.magnificat.tv/es/node/5901/59

    Recemos por las almas consagradas para que digan la verdad y dejen de conducir el rebaño de Cristo hacia el enemigo.

  8. No falla. En casi todas las webs de religión que visito para comentar hay gresca. Lo de «mirad como se aman» parece que se entiende insultando, respondiendo al insulto con más insulto – a ser posible sarcástico – y así sucesivamente en un ansia por demostrar que se lleva toda la razón a base de intentar humillar de forma astuta.

    Yo tenía entendido que entre los cristianos el debate estaba fundamentado en argumentos, en un intento de llegar a la verdad, y que en todo caso en los temas opinables hay libertad de criterio sin que haya ninguna necesidad de que esto provoque animadversión.

    Personalmente creo que Garabandal es – en el mejor de los casos – una mezcla de bastante falsedad con quién sabe si algo de verdad. Olvidamos que en la historia de la Iglesia ha habido muchos casos de grandes farsantes – el último, Maciel – que han caído en el olvido por ser eso, unos farsantes. Eso no significa que no vuelvan a ocurrir, y de hecho ocurrirán.

    Garabandal tiene mala pinta.

  9. Qué derroche de talento para acabar comulgando con ruedas de molino y tragando quina. Y es que quien se somete a Bergoglio se acaba contaminando de su bajeza y mediocridad . Más le hubiera valido al señor Uribarri, haberse despedido por la puerta grande cuando le censuraron su último artículo en Religión en Libertad, y no haber vuelto a publicar. Perdió hasta la nobleza.

  10. A la muerte del Papa Juan XXIII nos dijo la Virgen en Garabandal: Ya solo quedan cuatro Papas para que de comienzo el fin de los tiempos.
    Podría haber dicho siete, nueve, quince o cinco, pero dijo cuatro. Pablo VI, JPI, JPII y Benedicto.
    Según la 2ª Tesalonicenses 2:
    Sobre la Parusía, que nadie os engañe en modo alguno, porque antes ha de venir la apostasía y ha de aparecer el hombre de la iniquidad, el destinado a la perdición, el adversario, que se levantará contra todo lo divino y todo lo que tenga carácter religioso, HASTA LLEGAR A SENTARSE EN EL SANTUARIO DE DIOS, HACIENDOSE PASAR A SI MISMO POR DIOS.
    ¿No os acordáis que ya os dije esto cuando estuve entre vosotros?
    Vosotros sabéis qué es lo que ahora le retiene, para que se manifieste en su momento oportuno.
    Porque el ministerio de la impiedad ya está actuando. Tan sólo con que SEA QUITADO DE EN MEDIO EL QUE AHORA LE RETIENE, ENTONCES SE MANIFESTARÁ EL IMPÍO, A QUIEN EL SEÑOR DESTRUIRÁ CON EL SOPLO DE SU BOCA, Y ANIQUILARÁ CON LA MANIFESTACIÓN DE SU VENIDA.
    La venida del Impío estará señalada por el influjo de Satanás, con toda clase de milagros, señales, prodigios engañosos, y todo tipo de maldades que seducirán a los que se han de condenar por no haber aceptado el amor de la verdad que les hubiera salvado. Por eso Dios les envía un poder seductor que les hace creer en la mentira, para que sean condenados todos cuantos no creyeron en la verdad y prefirieron la iniquidad.

    Apariciones del Señor en Nigeria a Bernabé Nwoyen, autorizadas por el obispo de la diócesis. Mensaje del 14-1-1997:
    “Oren, oren mucho por Mi Santa Iglesia. Oren aún más por Mi Papa. Muy pronto, Mi Santo Papa será sacado de Roma. El hombre del mal lo sacará, y luego será asesinado. Oren el Rosario por él. Oren para que se mantenga firme en su fe”.

    Profecía de S. Francisco de Asís:
    Poco antes de morir, San Francisco de Asís reunió a sus seguidores y les advirtió de los problemas venideros, diciendo:

    “1. Sean fuertes, mis hermanos, tomen fuerza y crean en el Señor. Se acerca rápidamente el tiempo en el que habrá grandes pruebas y tribulaciones; abundarán perplejidades y disensiones, tanto espirituales como temporales; la caridad de muchos se enfriará, y la malicia de los impíos se incrementará.

    “2. Los demonios tendrá un poder inusual; la pureza inmaculada de nuestra Orden y de otras, se oscurecerá en demasía, ya que habrá muy pocos cristianos que obedecerán al verdadero Sumo Pontífice y a la Iglesia Romana con corazones leales y caridad perfecta. En el momento de esta tribulación un hombre, elegido no canónicamente, se elevará al Pontificado, y con su astucia se esforzará por llevar a muchos al error y a la muerte.

    “3. Entonces, los escándalos se multiplicarán, nuestra Orden se dividirá, y muchas otras serán destruidas por completo, porque se aceptará el error en lugar de oponerse a él.

    “4. Habrá tal diversidad de opiniones y cismas entre la gente, entre los religiosos y entre el clero, que, si esos días no se acortaren, según las palabras del Evangelio, aun los escogidos serían inducidos a error, si no fuere que serán especialmente guiados, en medio de tan grande confusión, por la inmensa misericordia de Dios.

    “5. Entonces, nuestra Regla y nuestra forma de vida serán violentamente combatidas por algunos, y vendrán terribles pruebas sobre nosotros. Los que sean hallados fieles recibirán la corona de la vida, pero ¡ay de aquellos que, confiando únicamente en su Orden, se dejen caer en la tibieza!, porque no serán capaces de soportar las tentaciones permitidas para prueba de los elegidos.

    “6. Aquellos que preserven su fervor y se adhieran a la virtud con amor y celo por la verdad, han de sufrir injurias y persecuciones; serán considerados como rebeldes y cismáticos, porque sus perseguidores, empujados por los malos espíritus, dirán que están prestando un gran servicio a Dios mediante la destrucción de hombres tan pestilentes de la faz de la tierra. Pero el Señor ha de ser el refugio de los afligidos, y salvará a todos los que confían en Él. Y para ser como su Cabeza [Cristo], estos, los elegidos, actuarán con esperanza, y por su muerte comprarán para ellos mismos la vida eterna; eligiendo obedecer a Dios antes que a los hombres, ellos no temerán nada, y han de preferir perecer antes que consentir en la falsedad y la perfidia.

    “7. Algunos predicadores mantendrán silencio sobre la verdad, y otros la hollarán bajo sus pies y la negarán. La santidad de vida se llevará a cabo en medio de burlas, proferidas incluso por aquellos que la profesarán hacia el exterior, pues en aquellos días Nuestro Señor Jesucristo no les enviará a éstos un verdadero Pastor, sino un destructor.” [1]

    La profecía se presenta sin ninguna alteración, tal como figura en las Obras del Seráfico Padre San Francisco de Asís, Washbourne, 1882, páginas 248-250.

  11. El entonces cardenal, hoy papa emerito Benedicto XVI, en su libro acerca de la escatologia recordaba el » ya pero aun no» hermeneutica de la profecia autentica. Yo me atrevo a afirmar que contra lo evidente, que es aparente, ese aun es ya muy corto. Bienaventurados los que esperan contra toda esperanza.

    PD. Perdon por los acentos ( mejor dicho tildes) a ver si aprendo a manejar el movil

  12. Pues a mí me gusta el planteamiento de César Uribarri. Muchos cantan victoria ante la caída del «mito de Garabandal», tras la muerte de Joey Lomangino. Algunos pocos seguimos creyendo que Garabandal está más vigente que nunca, y hoy más que nunca hay que estar atentos a los mensajes y las predicciones de Garabandal, y no es cosa de extenderse aquí en polémicas ni en «rollos macabeos». Se trata de estar expectantes o, en términos evangélicos, matener las lámparas encendidas, porque el momento podría estar acercándose.

  13. Las estructuras políticas, sociales, económicas o religiosas se destruyen desde fuera cuando han dejado de tomarse en serio a si mismas desde dentro.

    Este principio, casi matemático, sirve para la antigua Roma, Bizancio, el Zarismo, el Imperio Británico, etc.

    La Iglesia Católica parece estar empeñada en autodestruirse desde adentro a fuerza de no tomarse en serio a si misma. A base de trivialidades parece estar empeñada en desconocer -y no dar a conocer- su propia riqueza y grandeza. Y esto en lo doctrinal, moral, teológico, filosófico, artístico, liturgico, etc.

    La pirueta es asombrosa: para acabar con la enfermedad, para acabar con el virus del alejamiento de Dios, se acaba con el enfermo y todos tan contentos.

    En este mismo portal y en otros ya se ha publicado este curioso párrafo de Ana Catalina Emmerich en el que habla del “vive y deja vivir”. Un detalle más que añadir a la preocupación que a muchos nos embarga.

    «Vi en una ciudad, una reunión de eclesiásticos, de laicos y de mujeres, los cuales estaban sentados juntos, comiendo y haciendo bromas frívolas, y por encima de ellos una nube oscura que desembocaba en una planicie sumergida en las tinieblas. En medio de esta niebla, vi a Satán sentado bajo una forma horrible y, alrededor de él, tantos acompañantes como personas había en la reunión que ocurría debajo. Todos estos malos espíritus estaban continuamente en movimiento y ocupados en empujar al mal a esta reunión de personas. Ellos les hablaban a la oreja y actuaban sobre ellos de todas las maneras posibles. Estas personas estaban en un estado de excitación sensual muy peligroso y ocupados en conversaciones ociosas y provocantes. Los eclesiásticos eran de esos que tienen como principio: “Hay que vivir y dejar vivir”. En nuestra época no hay que estar aparte ni ser un misántropo: hay que alegrarse con los que se alegran».

    ( Vie d’Anne-Catherine Emmerich – K. E. Schmoeger – Tomo II. 488 – Tequi, editor – 1950 )

  14. Vaya rollo macabeo. Digo….Excelente artículo, sr. Uribarri. Parece ser que toma el relevo en el contenido y en el estilo del sr Polavieja. ¡Qué par de titanes del profetismo! Es broma, como se puede suponer. Si usted dijera la verdad sin componendas, no le publicaría los artículos Infovaticana.

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