Infovaticana
Blas de Lezo

Gracias Grecia

Gabriel Ariza
6 Julio, 2015

Estoy cansado de escuchar de los labios de mucha gente que esto del desfile del orgullo de la sodomia les produce mucha repugnancia. Es muy frustrante comprobar que vives en una sociedad de “cobardicas” incapaces de defender en público las propias convicciones. Despues de ver algunas imágenes de las carrozas y sus ocupantes creo que hay que estar verdaderamente descerebrado e irresponsable para llevar a niños a semejante espectáculo de degradación y porquería. La sociedad Europea está idiotizada. Los eurofuncionarios impregnados de pragmatismo y teórica eficiencia intentan alienar a millones de ciudadanos que cada día están menos predispuestos a dedicar un solo minuto de sus vidas a pensar sobre que están haciendo con ellas. Algunos atisbos de vida inteligente chisporrotean en países como Rumanía, Chequia, Croacia o Polonia, pero sus líderes son presionados con muchos euros y muchas amenazas para alejar cualquier principio de cristianismo en sus legislaciones nacionales. Si quieren dinero y apoyo político deben olvidarse de zarandajas como la defensa de la vida, de la libertad de educación o de cátedra o de la familia natural. ¡Y eso que solo son eurofuncionarios! Hoy los griegos votan que no a la Unión Europea y sus propuestas. No sé si aciertan o se equivocan, eso el tiempo lo dirá. El mensaje es que sí se puede. El populismo se afianza frente a la corrupta oligarquía de Bruselas y aledaños. Los griegos prefieren morir de pie que vivir de rodillas, escogiendo la honra sin los barcos. ¿Pero a quién le importa hoy esa tontería de la honra! Lo que sí sé es que esta Europa se está autodestruyendo. El relativismo parece ser el veneno letal para una sociedad que, como en el ocaso del imperio romano, cree en su subconsciente que ya no vale la pena vivir. El no de los helenos puede ser el mal que para bien venga y coja por las solapas a tanto personajillo hueco que no entiende que “no solo de pan vive el hombre”.

Gabriel Ariza