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Inmaculada Concepción de María, Patrona de España, de la Infantería… y algunas cosas que quizá no sepas

Celebramos con gozo en el día de hoy la Solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Virgen María; por la que se nos recuerda que la Santísima Madre de Dios fue desde su concepción librada por el Señor de toda mancha de pecado; lo cual era muy antiguamente sostenido por el pueblo de Dios, y la Iglesia reconoció como Dogma de Fe en 1854; proceso en que tuvo que ver, y mucho, la nación española (como en tantas y tantas otras cosas que llevaron a ser a esta España, hoy dominada por el marxismo y la increencia, pionera en llevar la Fe de Dios a todo el planeta)
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Vicente Montesinos

 

Celebramos con gozo en el día de hoy la Solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Virgen María; por la que se nos recuerda que la Santísima Madre de Dios fue desde su concepción librada por el Señor de toda mancha de pecado; lo cual era muy antiguamente sostenido por el pueblo de Dios, y la Iglesia reconoció como Dogma de Fe en 1854; proceso en que tuvo que ver, y mucho, la nación española (como en tantas y tantas otras cosas que llevaron a ser a esta España, hoy dominada por el marxismo y la increencia, pionera en llevar la Fe de Dios a todo el planeta)

En este 8 de diciembre, solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Virgen María, celebramos pues a la que es Patrona de España desde Carlos III, y del Arma de Infantería, entre otras Instituciones y Cuerpos, como:

  • la Infantería española
  • el Cuerpo eclesiástico del Ejército y el Estado Mayor
  • el Cuerpo Jurídico
  • la Farmacia militar.

 

 

Emblema del Arma de Infantería del Ejército de Tierra de España

 

 

Una tradición que va unida a la larga devoción que a la Purísima se ha tenido a lo largo de toda la historia de la Iglesia y de España.

Y el de la Inmaculada Concepción es un dogma, y una solemnidad, que tiene una historia salpicada de belleza, devoción y particularidades; ya que la celebración actual fue deseada y promovida por el pueblo español, por sus Universidades de Salamanca -fundada en 1218- y de Alcalá -en 1499-; y también por buena parte de los integrantes de nuestros Tercios, entre ellos por el soldado profesional don Pedro Calderón de la Barca, quien firmará con propia sangre, como otros muchos españoles, morir, si fuere necesario, en defensa del gran dogma universal mariano. Como lo oyen. ¡Muchos de nuestros valientes soldados firmaron morir por el Dogma!

No quiero olvidar tampoco en esta mañana de Gracia la hazaña victoriosa de los soldados españoles del Tercio de Flandes, bloqueados en la isla de Bommel por la escuadra holandesa, asediados por el hambre y el frío; que, de pronto, se ven liberados por el hallazgo milagroso de una tablilla de la Inmaculada, de hermosos colores, cuando cavaban una trinchera el 7 de diciembre de 1585. Entre otros muchos prodigios y auxilios que unen la grandísima devoción de la Madre Patria a la Inmaculada Concepción, con el Auxilio de nuestra Madre a las sanas empresas españolas.

La belleza de la historia de como fue el pueblo de Dios quién fuera vislumbrando con singular devoción la certeza e importancia del dogma de fe mariano por excelencia, nos lleva a recalar como primeras fuentes en la Escritura, en el evangelista de la Anunciación, y en el autor del Apocalipsis, en la tradición de la Iglesia en los primeros siglos y en el magisterio pontificio, para desembocar en el llamado Protoevangelio del Génesis: «Ella te aplastará la cabeza».

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Y desde el Apocalipsis -«Una mujer vestida de sol da a luz a un hijo varón que ha de regir todas las naciones»- llegamos hasta la definición dogmática hecha por el Papa Beato Pío IX, el 8 de diciembre de 1854 con el siguiente texto: «La doctrina que enseña que la bienaventurada Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de pecado original en el primer instante de su Concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Jesucristo, Salvador del género humano, es revelada por Dios y por lo mismo debe creerse firme y constantemente por todos los fieles».

 

 

 

Se trató pues de un largo recorrido histórico el de este sacro dogma, con el correspondiente estudio de rigor, interpretación, discusión y adhesión doctrinal, hasta culminar en el punto de llegada expuesto, pero que pasó por los Santos Padres de los primeros siglos, cuando tuvo defensores como san Ireneo de Lyon, discípulo de Policarpo de Esmirna, san Anselmo, san Hipólito mártir, san Efrén de Siria, san Ambrosio y san Jerónimo.

Durante la Edad Media, en la Iglesia de Oriente, además de defensores como Teodoto de Ancira, Proclo -secretario de san Juan Crisóstomo-, san Jaime Nisibeno, san Teófanes y san Andrés de Creta, está el Concilio Ecuménico VI, en el que Sofronio afirma de María: «Santa de alma y cuerpo, libre totalmente de todo pecado». En la Iglesia de Occidente, aparte de san Agustín, está san Máximo, que escribió: «María, digna morada de Cristo, no por la belleza del cuerpo, sino por la gracia original».

En España, avanzadilla del dogma desde un primer momento, también a nivel popular, desde el siglo VII y por obra de san Ildefonso, arzobispo de Toledo, se celebraba en la liturgia la fiesta de la Concepción Inmaculada. El célebre calendario de Nápoles, en el siglo IX, afirma: «Día 9 de diciembre, la Concepción de la Santa Virgen María». Con posterioridad, en los siglos XIII y XIV, aparecen las defensas y réplicas entre escolásticos, hasta el doctor Mariano Juan Duns Escoto, formado en la Universidad de Oxford, donde también enseñó, así como en la de París, teología. Llegó a refutar de memoria a sus adversarios 200 argumentos, uno tras otro. Se hizo célebre su síntesis, en cuatro históricas palabras, referidas al misterio de Dios en María: Potuit, decuit, ergo fecit -«Pudo, convino, luego lo hizo»-.

El mismo Concilio de Trento, con toda la fuerza de su autoridad universal, afirma: «Este santo Concilio declara que, al hablar del pecado original, no intenta comprender en él a la Bienaventurada e Inmaculada Virgen María, sino que hay que observar sobre esto lo establecido por Sixto IV».

Pronto, la doctrina se extendió como oxígeno limpio y buen olor mariano por toda la cristiandad.

Esta sinfonía elaborada con partituras diversas, a lo largo de la Historia, bien merece un brindis en el día de hoy, especialmente por el noble pueblo español y su Infantería, para que sigan guardando celosamente la fe católica y sus tradiciones.

Hoy quiero poner a España una vez más bajo el puro vestido de nuestra madre Inmaculada; a la que necesitamos más que nunca en estos momentos cruciales, y por la que España espera.

 

 

 

Mi felicitación más entusiasta a todos los católicos españoles, y a todos los valientes miembros de la Infantería Española, que en este 8 de diciembre celebran junto a España a su  Patrona, con mi recuerdo emocionado por los infantes que cayeron por España, luciendo en el cuello de su guerrera la cornetilla del cazador, el arcabuz y la espada que distinguen el Arma.

Que la Virgen Inmaculada siga velando por España y por su Infantería.

 

¡Viva Cristo Rey!

¡Viva la Santísima e Inmaculada Virgen María!

¡Viva España!

 

 

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3 comentarios en “Inmaculada Concepción de María, Patrona de España, de la Infantería… y algunas cosas que quizá no sepas
  1. El milagro de Empel , del 7 de diciembre de 1585 , no es ningún hazaña , es un gran milagro de la Inmaculada Concepción . Pues los soldados
    habían decidido suicidarse para no caer en manos de los holandeses . La Santísima Virgen , le impidió el suicidio con el riesgo de perder su alma .

  2. Creo que el autor se olvida de Granada. Su universidad creo que tuvo también algo ver con este tema. Además, existe una Imagen en una plaza que lleva su nombre. Si no estoy equivocado, esta imagen fue la primera que se levantó en su honor.

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