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La depredación que no cesa

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Desde las vomitivas páginas de RD, o «Revolutum in directum», del ínclito y nunca bien ponderado e imperfectamente alabado Vidal, «veneno mortal», en su intento por mantener bien firmes los principios católicos, el Castillo, fiel a sus desvaríos -y no sólo doctrinales-, se larga con que es incompatible creer en Dios con creer en el infierno.

Porque -y pretende que «eso» sea un indiscutible «argumento»-, «o creemos en Dios o creemos en el infierno». ¿En qué quedamos? ¡Un poco de seriedad, señor@s!

El «argumento» de Castillo no deja de ser un «sofismita» ni siquiera de tercera regional, sino de meros aficionados talluditos -bueno, este ya todo un más que vejestorio, un «Rex» auténtico-, y digno de ese cerebrito que se le supone tan agrandado porque lo tiene inflamado: no hay otra explicación lógica. Y delira y supura ya el pobre por él.

Porque vamos a ver, Castillo, ex sacerdote, ex jesuita, y todo ex incluso ex-normal: te lo voy a explicar «despacito», que es lo que está de moda.

La existencia de Dios es una Verdad de Fe: «Creo en Dios Padre todopoderoso, etc». La existencia del infierno es una verdad de Fe: «¡Apartaos de Mí, malditos, al fuego eterno!»: un montón de veces habla Jesús del Cielo y del Infierno: no es un tema que nos haya ocultado precisamente; al contrario: lo reitera una y otra vez, en directo, por parábolas…, como sea, pero lo hace.

Lo que tú, Castillo, pretendes a estas alturas de tu vida y con las vueltas que has dado -deberías pedir perdón por tus desvaríos con una buena confesión: lo voy a encomendar, porque no te queda mucho para seguir en ese plan y no te conviene, la verdad-, es que Jesús nos ha engañado, en unas cuantas cosas a cuál más gorda:

O Dios Padre no es Amor incondicionado -Deus caritas est, nos dirá Jesús mismo-, que nos entrega a su propio Hijo para morir por nosotros y así salvarnos…¡del infierno, alma de cántaro!

O Jesús nos ha engañado con lo del infierno; cosa que a cualquiera le parecerá imposible: ¿va a mentirnos Jesús en un tema así? Sólo a una mente tan privilegiada como la tuya, o como la de Vidal, «veneno mortal», se le puede ocurrir algo así…

O el pecado no existe: con lo cual, ¿a qué la Encarnación y la Redención? ¿A qué la Iglesia y los Sacramentos?

Con lo cual, ¿qué haces tú perdiendo el tiempo y el seso – y el alma- con lo que según tú mismo no existe pues es todo mentira?

Yo no lo pierdo porque tengo que salir al paso de tus desvaríos, acogidos tan amorosa y misericordiosamente en RD, «Revolutum in directum» o sea «diarrea mental imparable» en castellano coloquial.

Que os aproveche al Vidal, «veneno mortal» y a ti. Rezo por los dos.

P.D. No hace falta que perdáis el tiempo leyendo a Religión Digital : ya os he dicho de qué va, y no os merece la pena.

Comentarios
7 comentarios en “La depredación que no cesa
  1. He dicho que no creen en nada pero me corrijo, en sintonía con el siempre amigo Gilbert K. Chesterton, quien decía que los que no creen en Dios no es que no crean en nada, es que creen en cualquier cosa. Han sustituido a Dios por la nación, la política, el éxito, el dinero, el sexo, las drogas, el postureo, la celebridad, la nación , la emigración, el multiculturalismo, el Facebook, el fin de semana, la nueva iglesia de la misericorditis, etc, etc.

  2. Me gustó lo que dijo Lector con relación a que están jugando a la ruleta rusa de la eternidad. Pero es una ruleta rusa al revés: la bala está en todos los orificios menos en uno. Y aquí se juega la eternidad.

  3. Pues apadrinando la ideología de pagolas, castillos, queirugas, arregis y vidales en general, que sepan el Vaticano y el alto clero que lo hace, que están perpetrando a conciencia un gravisimo atentado contra la fe y los mandamientos de Dios y contra el derecho a la sana doctrina de los discípulos de Cristo. No creo que con los muchos años que tienen a las espaldas y la enorme responsabilidad que han aceptado, deban seguir jugando por más tiempo a la ruleta rusa de la eternidad. Dante y las fachadas de las grandes catedrales muestran a obispos y papas entre las llamas del Infierno.

  4. ¿ Y porqué han rebrotado tanto los vidales virales en este pontificado, tan agazapados en los anteriores ? Pues muy sencillo, porque Roma, sí Roma, no sólo los consiente, hasta los fomenta. ¡ Hagan lío ? ¿ Y porqué los fomenta ? Pues muy sencillo, porque alguien muy arriba piensa lo mismo. El problema no es ya tanto la protestantización de la Iglesia, con serlo; el problema, el grave problema, es que ya no creen en nada, ni siquiera en el infierno, tan citado en los evangelios. Recuerdo una frase célebre de san Josemaría Escrivá : ¿ No creen en el infierno ? No se preocupen ¡ ya lo verán !

  5. Quién podría pensar hace apenas unos años que esta cochambre de vidales iban a ser las columnas que sostuvieran a todo un cardenal y arzobispo de Madrid. ¿Dios mío, qué hemos hecho..?

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