León XIV se reunió este martes, en Barcelona, con religiosos y religiosas de la familia agustiniana, a quienes animó a llevar la riqueza de su vida espiritual más allá de sus comunidades y a hacer presente su carisma en los ámbitos cotidianos de la sociedad y donde el Papa pasará mañana despue
El encuentro tuvo lugar en la Casa Arzobispal de Barcelona y se prolongó durante cerca de media hora en un ambiente descrito por la Santa Sede como «afectuoso y amistoso». Participaron alrededor de veinticinco miembros de distintas ramas de la familia agustiniana presentes en España.
Al finalizar la reunión, impartió su bendición a los presentes y saludó personalmente a cada uno de ellos.
Los agustinos del Raval, presentes en la reunión
Entre los asistentes se encontraban también los cuatro miembros de la comunidad internacional que desarrolla su labor pastoral en el barrio del Raval, uno de los entornos más complejos y multiculturales de Barcelona. Lugar que visitará el Pontífice este miércoles.
Procedentes de Filipinas y Tanzania, estos religiosos trabajan en las parroquias de San Roque, San Agustín y de la Inmaculada Concepción y San Lorenzo Ruiz, donde atienden comunidades de distintas nacionalidades y colaboran en proyectos educativos, sociales y asistenciales.
Su labor incluye la atención a inmigrantes, el acompañamiento de personas en situación de vulnerabilidad y la colaboración con iniciativas de ayuda material y promoción humana impulsadas desde las parroquias.
Una familia religiosa movilizada por la visita papal
La visita de León XIV ha despertado una notable movilización entre los miembros de la familia agustiniana en España. Según Vatican News, más de 8.000 personas vinculadas a la espiritualidad de san Agustín participaron en los actos celebrados en Madrid durante los primeros días del viaje apostólico.
Las comunidades contemplativas también han querido sumarse a esta visita. Monjas agustinas de Sevilla y Huelva elaboraron pulseras para expresar su cercanía espiritual al Pontífice, mientras que las agustinas recoletas del monasterio de Santa Isabel, en Madrid, le enviaron las tradicionales «pastas de San Alonso», acompañadas de una carta recordando antiguos encuentros mantenidos con él cuando era prior general de la orden.
Un carisma al servicio de la evangelización
La reunión celebrada en Barcelona permitió al Papa encontrarse con religiosos que desarrollan su apostolado en ámbitos muy diversos, desde la atención parroquial hasta el acompañamiento de inmigrantes y personas necesitadas.
Con su llamada a salir de los propios entornos y compartir la riqueza de la vida espiritual con quienes se encuentran fuera de las comunidades religiosas, León XIV volvió a insistir en una idea que ha aparecido con frecuencia durante este viaje apostólico: una Iglesia presente en la vida cotidiana de las personas y comprometida con la evangelización desde la cercanía y el servicio.