Cinco heridas y una esperanza: Mons Schneider revela nuevos detalles de su audiencia con León XIV

Cinco heridas y una esperanza: Mons Schneider revela nuevos detalles de su audiencia con León XIV

Monseñor Athanasius Schneider, obispo auxiliar de Astana (Kazajistán), ha hecho públicos nuevos detalles de la audiencia privada que mantuvo con León XIV el pasado 18 de diciembre, en una entrevista con Robert Moynihan en Urbi et Orbi Communications. En esta ocasión, profundizó en el diagnóstico que expuso al Papa sobre la situación actual de la Iglesia, retomando algunos puntos que ya había señalado en enero, cuando aludió a la necesidad de una Constitución Apostólica para garantizar la paz litúrgica.

Según explicó, el diálogo con el Pontífice se desarrolló en un clima “abierto y cordial”, y en él subrayó, entre otros asuntos, tanto las heridas que percibe en la Iglesia como el impacto espiritual que la forma extraordinaria del rito romano ha tenido en numerosos fieles, especialmente entre los jóvenes.

Cinco heridas que debilitan a la Iglesia

Durante la audiencia, el obispo presentó al Papa una lista de lo que definió como las cinco principales heridas que afectan hoy a la Iglesia y que, a su juicio, requieren atención urgente:

  1. Confusión doctrinal, que erosiona la claridad del mensaje de la fe y que podría remediarse mediante una profesión solemne de fe vinculante.
  2. Anarquía litúrgica y confrontación en torno a la Misa del rito romano, lo que ha generado divisiones dentro de la comunidad eclesial.
  3. Nombramientos episcopales discutibles, con obispos y cardenales que, en su opinión, actuarían en sintonía con agendas seculares más que con la enseñanza tradicional de la Iglesia.
  4. Formación sacerdotal deficiente, especialmente en doctrina, moral y liturgia, que habría debilitado la preparación de futuras generaciones de sacerdotes.
  5. Dificultades que afectan la vida contemplativa, incluyendo referencias a problemas surgidos en torno a la aplicación de la instrucción Cor Orans a la vida de las monjas contemplativas.

El impacto de la Misa tradicional en los jóvenes

Uno de los pasajes más significativos de la audiencia, según el relato del obispo, fue cuando el Papa compartió haber escuchado de jóvenes —directamente de ellos— que su conversión a Dios había ocurrido a través de la Misa tradicional en latín. Schneider relató que el Pontífice mencionó este testimonio con una sonrisa, expresando sorpresa por la fuerza espiritual que esta forma litúrgica ejerce en las nuevas generaciones.

La Fraternidad Sacerdotal San Pío X

En el curso de la conversación, Mons. Schneider abordó también la situación de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX), señalando que tiene razón al advertir que ciertos pasajes del Concilio Vaticano II han sido extrapolados de un concilio pastoral hacia un nuevo paradigma eclesial que, a su juicio, requiere corrección.

Coincidió también en que la Iglesia debe examinar honestamente las ambigüedades presentes en algunas expresiones del Concilio, especialmente en cuestiones como la libertad religiosa o la colegialidad, subrayando que se trata de formulaciones pastorales y no de enseñanzas definitivas del magisterio.

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Schneider advirtió que sería una tragedia que la FSSPX quedara completamente separada de la Iglesia, comparando la situación con la ruptura de los antiguos creyentes rusos, y afirmó que, si se pierde este “brazo”, la Iglesia quedaría perjudicada y desfigurada. Por lo que hizo un llamamiento al Papa León XIV para que actúe con generosidad histórica, permitiendo al menos una integración parcial de la Fraternidad en la vida de la Iglesia sin que la cuestión doctrinal se convierta en el primer y principal obstáculo.

En este punto, Mons. Schneider fue especialmente claro al referirse a la postura actual atribuida al cardenal Víctor Manuel Fernández, que exige resolver previamente el diálogo doctrinal antes de cualquier regularización canónica. El obispo calificó este planteamiento como irrealista, excesivamente duro y poco pastoral, al considerar que bloquea cualquier avance práctico y prolonga una situación de tensión innecesaria.

A su juicio, la experiencia histórica demuestra que los procesos de reconciliación e integración no siempre comienzan por la plena resolución doctrinal, sino que pueden avanzar de forma gradual, favoreciendo primero la comunión visible y dejando espacio para un diálogo teológico posterior más sereno y fructífero.

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