El Papa evoluciona favorablemente, pero su estado sigue siendo delicado

El Papa evoluciona favorablemente, pero su estado sigue siendo delicado

Los médicos que atienden al Papa han ofrecido un nuevo parte sobre su estado de salud, en el que destacan avances positivos, aunque advierten que la situación sigue siendo frágil.

Aunque no está en peligro de muerte inmediata, su recuperación es incierta y deberá permanecer hospitalizado al menos otra semana.

Uno de los puntos alentadores que han destacado los médicos es que el Papa no ha perdido el apetito, lo que indica que su organismo sigue funcionando de manera estable. Además, no está postrado en cama: ha logrado levantarse, sentarse en un sillón e incluso visitar la capilla del hospital. Estos signos muestran que conserva cierta funcionalidad pese a sus problemas respiratorios.

Asimismo, los médicos han aclarado que no está conectado a máquinas de soporte vital, aunque usa oxígeno ocasionalmente para ayudar a su respiración. Esto es una señal de que sus pulmones, aunque afectados, siguen cumpliendo su función. También se ha mencionado la posibilidad de darle el alta en los próximos días, aunque con la certeza de que enfrentará problemas respiratorios crónicos en el futuro.

Preocupaciones sobre su estado de salud

A pesar de estas señales positivas, los médicos han sido enfáticos en que la situación sigue siendo delicada. «Las cosas pueden cambiar en un día», han advertido, subrayando la fragilidad de su estado. Una de las principales preocupaciones sigue siendo el riesgo de sepsis, ya que los gérmenes en sus vías respiratorias podrían entrar en el torrente sanguíneo y causar una infección generalizada mortal.

Otro factor que complica su evolución es la diabetes secundaria que ha desarrollado debido al uso prolongado de corticoides, lo que afecta su metabolismo y podría ralentizar su recuperación. Además, aunque los médicos consideran posible su salida del hospital en el futuro, han dejado claro que necesitará tratamiento a largo plazo y que su salud nunca volverá a ser la misma.

En resumen, aunque el Papa ha mostrado una mejoría en los últimos días, sigue en una situación delicada. No está fuera de peligro, y cualquier complicación podría agravar su estado rápidamente. El riesgo de sepsis sigue latente y es una de las mayores amenazas en su recuperación.

Los médicos han señalado que las próximas 72 horas serán cruciales: si su estado se mantiene estable, su recuperación podría consolidarse. Sin embargo, cualquier recaída podría significar un nuevo deterioro y un pronóstico más grave. El Papa continuará una semana más ingresado en el Gemelli por recomendación de los doctores.

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