Francisco: «Las personas sin templanza son siempre poco fiables»

Papa Francisco
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El Papa Francisco ha dedicado la catequesis de este miércoles a la virtud cardinal de la templanza.

En el discurso en italiano, el Papa continuando el nuevo ciclo de catequesis: «Vicios y virtudes» centró su meditación en el tema: «La templanza«. (Lectura: Sir 5,2; 6,4; 14,14).

Tras resumir su catequesis en distintos idiomas, el Santo Padre saludó dirigiendo expresiones especiales a los fieles presentes.

La audiencia general ha terminado con el rezo del Pater Noster y la bendición apostólica.

Catequesis. Vicios y virtudes. 15. La templanza

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Hoy hablaré de la cuarta y última virtud cardenal: la templanza. Esta virtud comparte con las otras tres una historia que se remonta   muy atrás en el tiempo y no pertenece sólo a los cristianos. Para los griegos, la práctica de las virtudes tenía como meta la felicidad. El filósofo Aristóteles escribió su tratado más importante sobre ética para su hijo Nicómaco, con el fin de instruirlo en el arte de vivir. ¿Por qué todos buscamos la felicidad y, sin embargo, tan pocos la alcanzan? Esta es la pregunta. Para responderla, Aristóteles aborda el tema de las virtudes, entre las que ocupa un lugar de relieve la enkráteia, es decir, la templanza. El término griego significa literalmente “poder sobre sí mismo”. La templanza es un poder sobre sí mismo. Esta virtud es, por lo tanto, la capacidad de autodominio, el arte de no dejarse arrollar por las pasiones rebeldes, de poner orden en lo que Manzoni llama «el revoltijo del corazón humano».

El Catecismo de la Iglesia Católica nos dice que «la templanza es la virtud moral que modera la atracción de los placeres y procura el equilibrio en el uso de los bienes creados». «Ella – continúa el Catecismo – asegura el dominio de la voluntad sobre los instintos y mantiene los deseos en los límites de la honestidad. La persona moderada orienta hacia el bien sus apetitos sensibles, guarda una sana discreción y no se deja arrastrar para seguir la pasión de su corazón» (n. 1809).

Entonces, la templanza, como dice la palabra italiana, es la virtud de la justa medida. En cada situación, se porta con sabiduría, porque las personas que actúan movidas por el ímpetu o la exuberancia son, en última instancia, poco fiables. Las personas sin templanza son siempre poco fiables. En un mundo en el que tanta gente se jacta de decir lo que piensa, la persona templada prefiere, en cambio, pensar lo que dice. ¿Entienden la diferencia? No digo lo que se me ocurre, así sin más; no: pienso lo que tengo que decir. Asimismo, quien practica la templanza no hace promesas vacías, sino que asume compromisos en la medida en que puede cumplirlos.

También en los placeres, la persona templada actúa juiciosamente. El libre curso dado a los impulsos y la total licencia concedida a los placeres acaban volviéndose contra nosotros mismos, sumiéndonos en un estado de aburrimiento. ¡Cuántas personas que han querido probarlo todo vorazmente se han encontrado con que han perdido el gusto por todo! Mejor entonces buscar la justa medida: por ejemplo, para apreciar un buen vino, es mejor saborearlo a pequeños sorbos que tragárselo todo de golpe. Todos sabemos esto.

La persona templada sabe pesar y dosificar bien las palabras. Piensa en lo que dice. No permite que un momento de ira arruine relaciones y amistades que luego sólo pueden reconstruirse con gran esfuerzo. Especialmente en la vida familiar, donde las inhibiciones son menores, todos corremos el riesgo de no mantener bajo control las tensiones, las irritaciones, la ira. Hay un momento para hablar y otro para callar, pero ambos requieren la justa medida. Y esto se aplica a muchas cosas, como por ejemplo el estar con otros y el estar solos.

Aunque la persona templada sabe controlar su irascibilidad, esto no significa que se la vea perennemente con un rostro pacífico y sonriente. De hecho, a veces es necesario indignarse, pero siempre de la manera correcta. Estas son las palabras: la justa medida, la manera correcta. Una palabra de reproche a veces es más saludable que un silencio agrio y rencoroso. La persona templada sabe que no hay nada más incómodo que corregir a otro, pero también sabe que es necesario: de lo contrario se estaría dando rienda suelta al mal. En ciertos casos, la persona templada consigue mantener unidos los extremos: afirma principios absolutos, reivindica valores innegociables, pero también sabe comprender a las personas y mostrar empatía por ellas. Muestra empatía.

El don de la persona templada es, por tanto, el equilibrio, una cualidad tan valiosa como rara. De hecho, en nuestro mundo todo empuja al exceso. En cambio, la templanza se lleva bien con actitudes evangélicas como la pequeñez, la discreción, el escondimiento, la mansedumbre. Quien es templado aprecia la estima de los demás, pero no hace de ella el único criterio de cada acción y de cada palabra. Es sensible, sabe llorar y no se avergüenza de ello, pero no llora sobre sí mismo. Derrotado, se levanta; victorioso, es capaz de volver a su antigua vida escondida. No busca el aplauso, pero sabe que necesita de los demás. Hermanos y hermanas, no es cierto que la templanza nos vuelva grises y sin alegría. Al contrario, hace que uno disfrute mejor de los bienes de la vida: estar juntos en la mesa, la ternura de ciertas amistades, la confianza con las personas sabias, el asombro ante la belleza de la creación. La felicidad con templanza es alegría que florece en el corazón de quien reconoce y valora lo que más importa en la vida. Recemos al Señor para que nos dé este don: el don de la madurez, de la madurez de la edad, de la madurez afectiva, de la madurez social. El don de la templanza.

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Saludos

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española. Pidamos a Cristo resucitado que nos enseñe a vivir con sobriedad y en acción de gracias por tantos dones que recibimos de su generosidad. Que Jesús los bendiga y la Virgen Santa los cuide. Muchas gracias.

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Comentarios
18 comentarios en “Francisco: «Las personas sin templanza son siempre poco fiables»
  1. El que se funde una pasta haciendo decenas de viajes inverosímiles a lugares donde los pocos que le conocen lo olvidan al día siguiente. Que se arrellana en el súper-avión sin importarle su propia matraca farisaica contra las emisiones de efectos invernadero. ¿Ese tipo te sermonea a la vez con la templanza? ¡A escardar cebollinos!

    1. Es famosa y conocida la frase: «mira lo que dice, no quién lo dice». ¿Lo que dice es verdadero y oportuno? aprovéchalo si puedes. No porque alguien me caiga mejor o peor, sea amigo o enemigo , tengo el derecho sin más de criticarle. Es bueno darse cuenta de esto para no caer en lo inmoral.

    2. Lector
      Le amplio un poco el catalogo de mentira de Bergoglio:
      Esta orondo de comer asados ecologicos y veganos. Pero la huella de carbono que expele se huele desde la Plaza de San Pedro.
      Habla contra la pena de muerte y se licua con todo tipo de dictadores asesinos de izquierdas como los Castro.
      Y por ultimo
      Bergoglio el que manoteaba iracundo a una pobre señora china habla de templanza… pero claro que se puede esperar de un hombre que dice que se puede comulgar en pecado…

  2. «El dominio sobre sí mismo».Volvemos otra vez a la fuerza de voluntad.Pero el catolico ,el alma que vive de y en Gracia como dice San Agustín,ama y hace lo que quiere.Es decir vive una vida muy cercana a las fuentes de la Gracia y así está gobierna su alma y por ello define los deseos de esta.
    El catolico hace «lo que le da la gana»que coincide con la voluntad De Dios al menos en los temas graves.
    Quien vive una vida de oración,de rosario ,de confesión conforme a la Tradición De la Iglesia suele vivir de continuo en Gracia De Dios , es decir , sin cometer pecados graves.
    Y no porque se domine a sí mismo .No,es porque no cambia nada por vivir junto al Padre.
    No hay renuncia ,no hay sufrimiento por lo que puede exigir el dominio de uno mismo ,no hay una vida fundamentada en lo que llaman la fuerza de voluntad.No hay nada de eso.
    El catolico más que preocuparse por no pecar se preocupa por acudir frecuentemente (diariamente) a las fuentes de la Gracia.

    1. De San Agustin es efectivamente la frase:»Ama y haz lo que quieres». A la que hay que añadir: «pero no creas fácilmente que amas». Además de eso, nos dejó muy bien ilustrado el Señor: «El que me ama guardará mis mandamientos…» Es cierto lo que dices pero no lo es todo. San Ignacio, muy sabiamente en la meditación del Infierno, advierte : «…para que si por mis culpas del amor de mi Señor
      Eterno me olvidare…al menos el temor del Infierno me libre de caer en el pecado». El «amor echa fuera el temor», nos dice San Juan, pero primero hay temor y, para muchos, es el freno básico. ¿Acaso la mayor parte de la gente paga a Hacienda por amor a su patria, a los demás, etc…? La mayor parte paga porque, si no, es peor, le multan, le enjuician, etc.
      El Señor sabe qué es mejor y es, indudablemente el amor, pero nunca desprecia nuestra real humanidad en su pedagogía.

  3. El del manotazo iracundo a aquella mujer que pretendía cogerle de la mano, este mismo individuo mentiroso que dice que se llevsbs muy birn con Benedicto, hablando de templanza. Te tienes que reír.

  4. Lo que tiene que hacer Francisco es retirar la declaración Dignitas Infinita, porque contiene enseñanzas contra la doctrina católica.

    1. Ahí le has dado, este tipo se ríe de nosotros desde que viste de blanco. No solo se rie sino que también nos insulta a la vez.
      Y además te lo dice: «No te fies de mi…que soy mala gente»

  5. Tomo nota y lo pongo en práctica. No me fio de Francisco porque como dice en S. Mateo 7,15:
    Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. 16 Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? 17 Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. 18 No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos. 19 Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego. 20 Así que, por sus frutos los conoceréis
    ¿Que tipo de doctrina enseña?
    ¿Es fiel a Jesucristo?
    La historia lo recordará como el autor del gran cisma.
    Golpea a mujer china: http://www.youtube.com/watch?v=sO9GoTAx2WA
    ¡Que clase de personaje es este que no permite que le besen el anillo!: http://www.bing.com/videos/riverview/relatedvideo?q=papa+francisco+no+quiere+que+le+besesn+el+anillo&mid=553E3572913882FDABF0553E3572913882FDABF0&FORM=VIRE
    Non Nobis.

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