Apelación filial a todos los cardenales y obispos de la Iglesia Católica

Sínodo Vaticano miedo
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Eminencias, Excelencias:

Los abajo firmantes, presbíteros, académicos y autores os escribimos con ocasión del último documento publicado por el Dicasterio de la Doctrina de la Fe, Fiducia supplicans, que ha causado tanto escándalo en la Iglesia durante la última Navidad.

Como es sabido, una parte importante del episcopado mundial lo ha rechazado en la práctica, debido a que evidentemente se aparta de la Biblia y de la Tradición de la Iglesia. Veinte conferencias episcopales, docenas de prelados y aun cardenales que han ocupado los cargos más prominentes, tales como los cardenales Müller y Sarah, han expresado su inequívoco juicio condenatorio. Así lo han hecho también las Confraternidades del clero católico británica, estadounidense y australiana.

Nunca en la historia de la Iglesia Católica un documento del Magisterio Romano ha suscitado un rechazo tan fuerte.

En verdad, a pesar de su explícita confirmación de la doctrina tradicional de la Iglesia sobre el matrimonio, la práctica pastoral que el documento permite se encuentra en directa oposición a ella.

Tan es así que el documento ha sido recibido muy favorablemente por los pocos episcopados y prelados que durante décadas han venido abogando por un cambio en la doctrina sobre la moral sexual. Es evidente que el mensaje práctico que esta nueva declaración transmite se encuentra mucho más en línea con el programa y las ideas de los que quieren cambiar la doctrina que con la misma doctrina que el documento afirma querer conservar intacta.

Efectivamente, el documento pretende introducir una separación entre la doctrina y la liturgia, por una parte, y la práctica pastoral, por otra. Pero esto es imposible. De hecho, el cuidado pastoral, como toda acción, siempre presupone una teoría y, por tanto, si el cuidado pastoral realiza algo que no está en armonía con la doctrina, lo que se está proponiendo es una doctrina diferente.

La bendición de una pareja (ya sea “litúrgica” o “pastoral”) es, por así decirlo, un signo natural. El gesto concreto dice algo naturalmente y, por tanto, tiene un efecto comunicativo natural, inmediato, que no puede ser cambiado artificialmente por medio de los caveat del documento. Y una bendición como tal, en el lenguaje universal de la humanidad, siempre implica una aprobación de lo que es está bendiciendo.

Luego, el signo concreto que se da con tal bendición, ante el mundo entero, es que las “parejas irregulares”, extramaritales y homosexuales por igual, ahora serían, según la Iglesia Católica, aceptables ante Dios, precisamente en el tipo de unión que las configura como parejas. Tampoco tiene sentido separar “pareja” y “unión”, como ha intentado hacerlo el cardenal Fernández, puesto que la pareja es una pareja debido a la unión que le da existencia.

El hecho de que se excluya del acto otras circunstancias significativas accidentales (como el tiempo, el lugar, o los adornos –tales como flores, vestidos de boda y otros) no cambia la naturaleza del acto, puesto que persiste el gesto esencial y central. Además, todos conocemos por experiencia el valor que tienen “restricciones” de ese tipo, y cuánto duran.

El hecho es que un sacerdote está dando su bendición a dos personas que se presentan como una pareja sexual, y precisamente una pareja definida por su relación objetivamente pecaminosa.

Luego (al margen de las intenciones e interpretaciones del documento, o de las explicaciones que el sacerdote intente dar), esta acción será el signo visible y tangible de una doctrina diferente, que contradice la doctrina tradicional.

Recordemos que la doctrina tradicional sobre esta materia debe ser considerada infalible, puesto que es confirmada inequívocamente por la Escritura y la Tradición, una tradición universal e ininterrumpida, ubique et semper. Y debe recordarse así mismo que esta doctrina es de ley natural, que no admite cambio.

En la práctica, los fieles ni siquiera se enterarán de las sutiles justificaciones teóricas introducidas por la Declaración, y mucho menos de las que fueron añadidas posteriormente en la aclaración de la Declaración.

El mensaje que efectivamente se ha lanzado y que el pueblo de Dios y el mundo entero inevitablemente va a recibir y está ya efectivamente recibiendo es que:

La Iglesia Católica ha finalmente evolucionado y ahora acepta las uniones homosexuales y, más generalmente, las uniones extramatrimoniales.

Tal situación justifica plenamente el rechazo decidido de tantas conferencias episcopales y de tantos prelados, tantos teólogos y tantos laicos.

En este contexto, definitivamente no se justifica, especialmente para un cardenal o un obispo, permanecer callado, puesto que el escándalo que ya ha tenido lugar es serio y público, y, si no se le pone freno, inevitablemente se tornará más vasto y más hondo. La amenaza no es menor, sino mayor y más seria, por provenir el error de la Sede Romana. Dicho error está destinado a escandalizar a los fieles, y sobre todo a los pequeños, los fieles ordinarios que no tienen manera de orientarse y defenderse de la confusión: “A quienquiera que escandalice a uno de estos pequeños que creen en Mí, más le valdría que le ataran al cuello una piedra de molino de asno y lo arrojaran al mar” (Mt 18,6).

Los pastores y todos los que tienen alguna responsabilidad en la Iglesia han sido constituidos como centinelas: “Si el atalaya, viendo llegar la espada no toca el cuerno para avisar a la gente, y llegando la espada hiere a alguno de ellos, éste quedará preso en su propia iniquidad, pero yo demandaré su sangre al atalaya” (Ez 33,6).

A la luz de todo esto, fervientemente os suplicamos:

(1) Seguir el valiente ejemplo de tantos hermanos obispos en todo el mundo: por favor, prohíban de inmediato la aplicación de este documento en sus respectivas diócesis.

(2) Además, soliciten directamente al Papa revocar urgentemente este desafortunado documento, que se halla en contradicción tanto con la Escritura como con la  ininterrumpida Tradición de la Iglesia, y que claramente produce serio escándalo.

En este momento difícil, una clara palabra de verdad sería el mejor ejemplo de vuestra dedicación valiente y fiel al pueblo de Dios que se os ha encomendado, un signo de fidelidad a la verdadera misión del papado y al mismo tiempo la mejor manera de colaborar con el papa mismo, una elocuente “corrección fraterna”, que él necesita con urgencia en este último y más crítico período de su pontificado y de su vida.

Si reaccionáis prontamente, hay todavía alguna esperanza de rescatar este pontificado y la propia persona del papa de la mancha que de otra manera podría pesar sobre él de manera indeleble, no sólo en la historia, sino también en la eternidad.

Lista de firmantes (al 2 de febrero)

Edmund P. Adamus, MA, Secretario de la Comisión de Investigación sobre la Discriminación contra los Cristianos, Reino Unido
Wolfgang R. Ahrens, PhD Filosofía, Chile
Sergio González Arrieta, MA en Clásicos e Historia, Chile
Gil Bailie, Fundador y Presidente del Cornerstone Forum
Dr. Heinz -Lothar y Raphaela Barth, Bonn, Alemania
Donna F. Bethell, JD, EE. UU.
Judie Brown, Presidenta, American Life League, Falmouth, Virginia
Dr. Dr. Sergio R. Castaño, CONICET, Argentina
Paweł Chmielewski, comentarista de Polonia Christiana, Varsovia, Polonia
Michelle Cretella, MD, EE. UU.
Edgardo J. Cruz Ramos, Presidente, Una Voce Puerto Rico
Dr. Tomasz Dekert, académico de estudios religiosos, Rajbrot, Polonia
Diácono Julian L. Delgado, MD
Roberto de Mattei, historiador, Presidente de la Fundación Lepanto, Roma, Italia
Diácono Nick Donnelly, MA, Inglaterra
C. Joseph Doyle, Director Ejecutivo, Liga de Acción Católica de Massachusetts
Rev. Angelo Luigi Fratus, Misionero Montfort, Zambia
Rev. Stanisław Gibziński, Diócesis de Portsmouth, Inglaterra
Corrado Gnerre, profesor de teología y fundador de Il cammino dei tre sentieri
Maria Guarini, autora, editora de Chiesa e postconcilio
Michael K. Hageböck, director y periodista, Alemania
Michael Hichborn, presidente del Instituto Lepanto, Virginia
Maike Hickson, PhD, Front Royal, VA
Prof. Dr.rer.nat. Dr.rer.pol. Rudolf Hilfer, Stuttgart, Alemania
Rev. Joseph Illo, Pastor, Parroquia Estrella del Mar, San Francisco, California
Marek Jurek, ex Mariscal del Parlamento Polaco, Wólka Kozodawska, Polonia
Bogusław Kiernicki, Presidente, Fundación San Benito, Dębogóra, Polonia
Kacper Kita, publicista, analista de políticas internacionales, Polonia
Rev. Donald Kloster, director de la Academia Lumen Christi, Pipe Creek, TX
Dr Dr Dr.med. Adorján F. Kovács, Frankfurt am Main, Alemania
Dr. Thaddeus Kozinski, Memoria College
Gabriele Kuby, socióloga y autora, Prien am Chiemsee, Alemania
Peter A. Kwasniewski, PhD, Lincoln, Nebraska
Dr. John RT Lamont, D.Phil.
Philip F. Lawler, autor, editor de Catholic World News
Leila M. Lawler, autora
Rev. Joseph Levine, pastor, Iglesia Católica Holy Family, Burns, Oregon
Pedro L. Llera, director de centros educativos, Gobiendes, España
Maria Madise, gerente Director, Voz de la Familia, Reino Unido
Rev. Patrick H. Magee FLHF, Fall River, MA
Dr. Regis Martin, profesor de teología, Universidad Franciscana Steubenville
Brian M. McCall, Cátedra de Derecho Orpha y Maurice Merrill, Universidad de Oklahoma
Diácono Eugene McGuirk, Frente Real, Virginia
Dra. Justyna Melonowska, psicóloga y filósofa, Warszawa, Polonia
Rev. Cor Mennen, profesor emérito de Derecho Canónico, Seminario de ‘s-Hertogenbosch
Dr. Paweł Milcarek, Editor de Christianitas, Brwinów, Polonia
Sebastián Morello, PhD, Editor principal de The European Conservative
Rev. Alfredo Morselli, Italia
Rev. Gerald E. Murray, JCD, Pastor, Iglesia de la Sagrada Familia, Nueva York, NY
Dina Nerozzi, MD, psiquiatra y endocrinóloga infantil, ex profesora de la Universidad de Roma
Doyen Nguyen, MD, STD, teólogo moral, bioético, EE. UU./Portugal
Rev. Daniel R. Nolan, FSSP, Littleton, CO
Diácono Dr. Bart Overman, Den Bosch, Países Bajos
Michael Pakaluk, PhD, profesor de ética y filosofía social , Washington, DC
Gottfried Paschke, teólogo, profesor jubilado de matemáticas, Bad Homburg, Alemania
Paolo Pasqualucci, profesor jubilado de Filosofía, Facultad de Derecho, Perugia, Italia
Rod Pead, editor, Christian Order, Reino Unido
Dr. Claudio Pierantoni, PhD Historia del cristianismo , PhD Filosofía, Chile
Rev. John A. Perricone, PhD, profesor adjunto de filosofía, Iona College en New Rochelle, Nueva York
Prof. Thomas Pink, profesor emérito de filosofía, King’s College, Londres
Rev. Andrew Pinsent, MA, Dphil, PhB, STB, PhL, PhD, FRSA, Universidad de Oxford, Reino Unido
Tomasz Rowiński, historiador de las ideas, editor de Christianitas, Grodzisk Mazowiecki, Polonia
Anna Rist, profesora jubilada de clásicos, Toronto, Canadá
John Rist, PhD, profesor jubilado de clásicos y la filosofía y teología cristiana temprana
Luis Román, teólogo y comentarista católico, Florida
Jesse Romero, apologista, evangelista y autor católico, Queen Creek, Arizona.
Eric Sammons, Editor, Revista Crisis
Dr. César Félix Sánchez Martínez, profesor de filosofía, Universidad Nacional de San Agustín, Perú
Dr. Tommaso Scandroglio, autor, Italia
Wolfram Schrems, Mag. teol., Mag. fil., catequista, activista provida, Viena, Austria
Dra. Anna Silvas, especialista en padres griegos, adjunta jubilada, UNE, Australia
Rev. Robert Sirico, Presidente, Instituto St. John Henry Newman, Grand Rapids, Michigan
Dr. Michael Sirilla, Profesor de Teología, Universidad Franciscana de Steubenville, Ohio
John Smeaton, cofundador de Voice of the Family, Reino Unido
Rev. Tam X. Tran, STL, Pastor de la Iglesia Católica Nuestra Señora de Vietnam, Silver Spring, Maryland
Rev. Glen Tattersall, Párroco de la parroquia St. John Newman, Melbourne, Australia
Inge M. Thürkauf, actriz, periodista, oradora pública a favor de la familia, Alemania
José Antonio Ureta, autor, París, Francia
Aldo Maria Valli, escritor, Roma, Italia
Christine de Marcellus Vollmer, presidenta de PROVIVE, ALAFA, ex miembro de PAL, Venezuela
Dr. Gerard van den Aardweg, autor, psicólogo y psicoterapeuta, Países Bajos
Mathias von Gersdorff, autor y activista provida, Frankfurt, Alemania
Prof. Dr. Berthold Wald, profesor jubilado de filosofía, Münster, Alemania
Dr. Thomas Ward, Presidente, Academia Juan Pablo II para la Vida Humana y la Familia
Leonard P. Wessell, Dr. Phil., PhD, profesor emérito de Estudios Alemanes, Universidad de Colorado
John-Henry Westen, cofundador y editor en jefe, LifeSiteNews
Elizabeth D. Wickham, PhD, directora ejecutiva, Lifetree.org, Raleigh, Carolina del Norte
Dr. Timothy Williams, profesor de francés, Universidad Franciscana de Steubenville, Ohio
Chilton Williamson, escritor, ex editor de National Review and Chronicles, Laramie, Wyoming
Dr. Hubert Windisch, sacerdote, profesor jubilado de teología pastoral, Burglengenfeld, Alemania
Diácono Timothy Woods, Huntington, Indiana
Elizabeth F. Yore, Esq., fundadora de Yore Children, Chicago, Illinois

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Comentarios
25 comentarios en “Apelación filial a todos los cardenales y obispos de la Iglesia Católica
  1. Como dice la encíclica Inimica Vis del Papa León XIII, «Un error que no se resiste, se aprueba. Una verdad que no se defiende, se suprime.» Por eso los católicos tenemos la grave obligación de resistir frente a los errores del Papa Francisco. No podemos siplemente callar y llevarlo a la oración, pues eso no es de buenos crostianos.

    1. Sin ánimo de ser exahustivo, sólo por citar algunos de los errores de Papa Francisco, podemos señalar su promoción de la gobernanza mundial con el sometimiento de las soberanías nacionales a la imposición del globalismo, su exhortación a la obediencia a la ONU, su apoyo al adoctrinamiento ideológico y la censura, su fomento del gran reinicio económico (de los que dicen falsamente «no tendrás nada y serás feliz»), su falaz discurso ecológico, su silencio ante el aborto, etc. En definitiva, su alineamiento con la Agenda 2030 del nuevo orden mundial.
      Junto a esto, se manifiestan también graves errores como decir que no hay que hacer proselitismo (cuando Cristo manda «haced discípulos»), afirmar que todos los hombres son hijos de Dios (cuando la Biblia y el Concilio de Florencia dicen que esa filiación la da el bautismo), permitir la comunión de quien vive en pecado, etc

      1. Apreciado Sacerdote mariano:

        De nuevo gracias por todo lo que comenta por aquí, y también por su «exhaustividad»: no pida perdón por desgranar los errores de este lamentable Pontificado. Cuantos más se citen, más sabremos sobre ellos y más podremos actuar en consecuencia.

        Es usted un buen pastor de la Iglesia Católica. De verdad, gracias de nuevo por toda su labor y por salvaguardar defender la Verdad por encima de las iniquidades de los enemigos de la Fe.

          1. Gracias apreciados Kerygma y Aliseya. Todos juntos hemos de seguir aunando nuestro esfuerzo para refutar los errores del actual pontificado, por el bien de la unidad de la Iglesia y el progreso de las almas en la fidelidad a Cristo.

      2. Sacerdote mariano, iría bien además de nombrar los errores de Francisco citarlos con sus referencias y el porqué se dice que son errores. También iría bien conocer con datos las «purgas» que ha llevado a cabo. Son datos concretos que debemos conocer. Muchas gracias

    2. Sacerdote mariano, iría bien conocer con detalle los errores del Papa Francisco, en qué textos aparecen y las citas, y el por qué de lo erróneo. También los casos de «purgas» en el seno de la Iglesia por parte del Papa, con datos concretos
      Muchas gracias

  2. «Apelación filial». «Maestro bueno». «Maestro, sabemos que amas la verdad».
    Siempre el mismo tonito suave y adulador. Qué asquerosidad ya, de verdad…

    1. ¿Por qué no da la chapa en la web del Partido Socialista criticando el tonito impostado de nuestro bienamado presidente? Es que aquí, la opinión de usted, que no es católico, no interesa. Y, además, se presta a choteo que hable de «asquerosidades» un promotor del uso del aparato excretor como muestra de «amor».

      1. Porque eso ya lo hago por las redes sociales, que es mucho más trepidante. En su web a quién me voy a encontrar, ¿a lamebotas del resto fiel, como tú por aquí?
        Redes donde, por cierto, no apareces tú ni gentecilla de tu calaña mental, es muy curioso. Prefieres jugar en casa, ¿eh fray Mostrenco?

        1. «Porque eso ya lo hago por las redes sociales, que es mucho más trepidante»

          ¡Trepidante! ¡Qué palabra tan estupenda! Y tan moderna: no hay adolescente, ni menor de cuarenta años, que no la diga como cinco o seis veces al día.

          En vez de decir tanta simpleza, creyendo que está en un concurso para ganar una plaza en el circo, a ver si se deja de «redes», sale a la calle, y se hace algún amigo real al que dar la chapa, que es un poco raro que lleve años sin salir de casa trolleando en webs católicas. Y no se venga arriba, que acaba emocionándose y luego le borran los comentarios, troll mostrenco.

          1. «no hay adolescente, ni menor de cuarenta años, que no la diga como cinco o seis veces al día»
            Sabía yo que al final tú mismo caías en tu propia trampa, la de «insultar» añadiendo años y décadas, envidioso en el fondo de la JUVENTUD ajena.
            Pero no, no decimos eso ni una ni dos veces al día. Lo digo yo para competir en pedantería contigo. Mis amigos ojalá dijeran «trepidante», dicen idioteces irreproducibles y extranjerismos.

          2. «añadiendo años y décadas, envidioso en el fondo de la JUVENTUD ajena»

            Así que, poner en evidencia que usted, más que maduro, está pocho (hasta en el léxico), ¿es envidia de la juventud ajena? ¡Trepidante! Siga con sus dotes de pitonisa (de pitonisa mostrenca), que se va a enterar de mi edad exactamente como del lugar en el que estoy.

            «Mis amigos ojalá dijeran ‘trepidante’, dicen idioteces irreproducibles y extranjerismos»

            Es lo que tiene la pitopausia: hacen cualquier cosa (incluyendo el ridículo), por aparentar que tienen tres o cuatro décadas menos. ¡Pobretes!

          3. Que te he pillao, MOSTRENCO! Que se te ocurrió «mi vejez» por insultar a la desesperada, pero se te escapó involuntariamente mi expresión «que no hay adolescente NI MENOR DE CUARENTA AÑOS que no la diga cinco o seis veces al día.
            Te crees tus propias paranoias como los artículos de la fe. Por inercia.

            Además, te lo dije una vez, ¿acaso te crees que me importa a mí una miércoles tu etiquetado como niñato decrépito o como jubilado pajillero? Tienes defectos y debilidades más sustanciosos con los que poder hundirte, mejor que un triste número que siempre será excesivo y de urgente caducidad.

          4. No flipe, que usted lo único que puede «pillar» es una ETS (no debería recurrir al sexo de pago, que los condones no protegen de muchas de ellas). Su problema no es que sea viejo. Ni siquiera que esté senil y finja ser un adolescente en lo que a inmadurez mental se refiere (porque la otra madurez le sobra a arrobas). Es mucho más preocupante lo inculto que es: la edad no lo cura, sino que lo empeora. Y, peor aún: que tras su insulsa y cateta existencia acabe en el infierno eternamente, por soberbio y por mostrenco:

            «No os engañéis: ni los FORNICARIOS, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los AFEMINADOS, ni los SODOMITAS, ni los ladrones, ni los avaros, ni los ebrios, ni los MALDICENTES, ni los rapaces poseerán el reino de Dios» (I Cor 6,9-10).

            PALABRA DE DIOS.

            Que usted lo digiera bien, troll mostrenco «rebotao».

        2. No flipe, que usted lo único que puede «pillar» es una ETS (no debería recurrir al sexo de pago, que los condones no protegen de muchas de ellas). Su problema no es que sea viejo. Ni siquiera que esté senil y finja ser un adolescente en lo que a en inmadurez mental se refiere (porque la otra madurez le sobra a arrobas). Es mucho más preocupante lo inculto que es: la edad no lo cura, sino que lo empeora. Y, peor aún: que tras su insulsa y cateta existencia acabe en el infierno eternamente, por soberbio y por mostrenco:

          «No os engañéis: ni los FORNICARIOS, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los AFEMINADOS, ni los SODOMITAS, ni los ladrones, ni los avaros, ni los ebrios, ni los MALDICENTES, ni los rapaces poseerán el reino de Dios» (I Cor 6,9-10).

          PALABRA DE DIOS.

          Que usted lo digiera bien, troll mostrenco «rebotao».

  3. Ojalá esa apelación filial sea atendida, pero me temo que el único escándalo que preocupa a muchos de los destinatarios es el «cultural», el que puede generar persecución social, como quedó en evidencia en ese acuerdo que Francisco y el prefecto Fernández forzaron con los obispos africanos, donde sólo se reconoce que Fiducia supplicans causa confusión y escándalo en el «contexto» africano. Les trae sin cuidado confundir y escandalizar a los indefensos, bendiciendo «parejas» que saben que son abominables para Dios, como volvió a quedar de manifiesto cuando Francisco dijo en el diario La Stampa que «un caso especial son los africanos: para ellos la homosexualidad es algo «malo» desde el punto de vista cultural».

  4. Los obispos y cardenales que callan sobre esto han callado sobre todo lo anterior, no se ve por qué deberían empezar ahora a hablar. Lleva habiendo un trágala continuo desde antes del concilio, e incluso honrados papas anteriores han tenido que tragar con movimientos como los neocatecumenales o los pentecostales, por no decir la multitud de teólogos heréticos. Es ya una segunda naturaleza la que se ha implantado desde que empezó a separar la razón pastoral de la verdad de sentido común espiritual, y peor aún con todo el éxito de los movimientos, con sus cifras de consagrados y con el capital que aportan. Item más, también se ha procedido con las mariofanías a este mismo proceder, «no consta, no sabemos».
    Es un análisis mucho más profundo el que se necesita, aunque probablemente el Señor nos diría, que no caigamos en lo de perros mudos en lo particular personal, pero que todavía no es el momento de separar trigo y cizaña de un modo global.

  5. Comparto lo escrito en esta corrección a Francisco. Hay que trabajar para que Don Jorge no tenga que acarrear por toda la eternidad, el peso de haber traicionado la doctrina en Fiducia Supplicans. Y hay que dar la máxima difusión a todas las refutaciones que se hacen contra Francisco, contra Fiducia, y contra sus demás textos erráticos. De esta manera, contribuiremos a evitar que los errores de Francisco dañen las almas.

  6. Miles de personas no firmaron la petición, ya que es inútil.

    El Papa-Rabino es intransigente, jesuita posconciliar y de una preparación teológica elemental.

    Además, según un sacerdote anciano que estudió con él dice que sus compañeros y superiores afirmaban que era de muy limitada capacidad intelectual.

      1. No, pero algunos tienen su límite bastante más bajo que la media, y no llegan a captar lo que significa «muy» (les queda algo grande un concepto tan abstracto):

        Muy (adv.):

        Antepuesto a adjetivos y adverbios no comparativos, y a ciertos sintagmas preposicionales, indica grado alto de la propiedad mencionada.

        Antepuesto a nombres adjetivados, adjetivos, participios, adverbios y modos adverbiales, para denotar en ellos grado superlativo de significación.

        (Diccionario de la Real Academia Española)

        Lo que sí parece ilimitado es la estulticia de algunos, así como el número de los necios, como dice el Eclesiastés: «stultorum infinitus est numerus».

  7. 1º.- ¿Hay alguna posibilidad de sumarse a este manifiesto a la Iglesia Universal?, ¿dónde?, ¿cómo?.
    Gracias.
    2º.- ¿Acaso Fiducia Supplicans no lleva en sí una pequeña carga contra el Sacramento del Orden Sacerdotal?
    – El oficio sacerdotal es don otorgado por Dios a un individuo «sacralizado» al que otorga poder de «sacralizar» como «liturgo».
    – El sacerdote lo es «in æternum» para toda la Eternidad.
    – El sacerdote produce el «ex opere operato» por su intermediación con el Único Sacerdocio válido de Jesucristo. Actúa «in persona Christi».
    – El sacerdote dispensado del ejercicio sacerdotal, conserva su poder sacerdotal «in æternum».
    – En el supuesto de un sacerdote asesino, su condición sacerdotal no habría intervenido en su acción homicida, pero sí permanecería como agravante de su pecado de homicidio.
    ¿No late en F. S. un intento de introducir en el Orden Sacerdotal «intermitencias» ¿alitúrgicas?, para otorgar ¿bendiciones pastorales?

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