Cara a cara con el Amor: la confesión

Parollin Gobierno francés secreto de confesión
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(M. Emmanuel Corradini en Il Timone)-A veces pensamos que seguimos adelante a través de la expresión de las virtudes o de nuestras «florecillas»; en cambio, el camino que lleva al corazón de Dios son nuestras caídas, que pueden abrir una brecha en la que puede obrar la Gracia.

Para hablar de confesión, primero debemos afirmar que existe el pecado. El hombre, creado libre, inicialmente elige el amor, pero con la adhesión de su libertad a la insinuación del enemigo de ser como Dios, a veces se encuentra desnudo, perdido, en conflicto consigo mismo, con Dios y con el prójimo. Con el pecado se crea una herida profunda, que lacera la carne del hombre y que solo Dios, a través de su amor misericordioso, puede sanar. No es casualidad que san Ambrosio, en la conclusión al comentario a la obra de los seis día observa: «Doy gracias al Señor, Dios nuestro, que ha creado una obra tan maravillosa en la que descansar; creó el cielo y no leo que descansara; creó la tierra y no leo que descansara; creó el sol, la luna y las estrellas y ni siquiera entonces leo que descansara; pero leo que creó al hombre y que en ese momento descansó, al tener un ser a quien perdonar los pecados» (Exameron, VI, IX, 10, 76). Dios descansa cuando puede comunicar su presencia amorosa a la criatura herida, aliviándola de la tristeza y de los errores desencadenados por la presunción de bastarse a sí misma. El encuentro entre nuestra voluntad de autonomía y la insistencia amorosa de Dios con la que quiere recuperarnos se llama misericordia. Misericordia que, diariamente, nos sale al encuentro precisamente donde fallamos, donde la tristeza nos sorprende, donde el fondo y el abismo solo puede ser alcanzado por Dios, y donde solo quienes se sienten ladrones y pecadores experimentan una salvación ofrecida de manera gratuita y total.

Un abrazo misericordioso

En un pasaje de Los hermanos Karamazov, Dostoyevski describe magníficamente este pasaje del perdón de Dios a su criatura herida, a través de un abrazo de misericordia que devuelve al hombre a la vida. «‘No temas nada, ni temas nunca ni te acongojes. Que el arrepentimiento no mengüe en ti y Dios te lo perdonará todo. No hay ni puede haber en toda la tierra un pecado que Dios no perdone al que se arrepiente de verdad. Y el hombre no puede cometer un pecado tan grande que agote el infinito amor del Señor. ¿Puede haber acaso un pecado que supere el amor de Dios? Preocúpate siempre de tu arrepentimiento, incesantemente, y arroja el miedo por completo. Has de creer que Dios te quiere tanto como no puedes ni imaginarte, te quiere con tu pecado y en tu pecado. Habrá más alegría en el cielo por un arrepentido que por diez justos, se ha dicho hace mucho. Vete, pues, y no temas. No te disgustes por la gente, no te enojes por las ofensas. Perdona de todo corazón al difunto sus agravios, reconcíliate con él de verdad. Si te arrepientes, amas. Si amas, ya eres de Dios… Con amor todo se compra, todo se salva. Si yo, pecador como tú, me he enternecido escuchándote y he sentido compasión por ti, ¿qué no hará Dios? El amor es un tesoro tan valioso que con él puedes comprar todo el mundo, puedes redimir no sólo tus pecados, sino además pecados ajenos. Vete y no tengas miedo. […]’. ‘Me he sentido tan conmovida…'» (Libro II, 3). La misericordia es la única verdadera belleza que puede dar de nuevo luz a nuestro rostro, porque es la belleza que se hace compatible con el mal, con las heridas, con los fracasos presentes en nuestro corazón y que emergen en nuestra vida y en nuestro rostro, pues llevamos sus signos. Esta misericordiosa belleza, inextinguible y única, está en el rostro «del más bello de los hijos del hombre».

Feliz culpa

En ese rostro, que «vimos sin aspecto atrayente» (Is 53), está Dios, que se hace similar a nosotros y afirma: «No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos» (Mt 9,12). En un instante, la ternura misericordiosa de Dios nos envuelve y, con un paradójico golpe de Gracia que da vida y no muerte, nuestra desesperación puede transformarse en salvación. Dios «utiliza» nuestro pecado para declararnos su amor, manifestar su sobreabundante misericordia, que nos reviste. A veces, también en nuestro camino espiritual pensamos que vamos a Dios solo a través de la expresión de nuestras virtudes o «florecillas» que nos imponemos para expresar cercanía a quien sufre. En cambio, descubrimos que el camino que lleva realmente al corazón de Dios y a la experiencia de su misericordia son nuestras caídas, nuestros fracasos, que acaban por abrir una brecha donde, por fin, puede obrar la Gracia.

O feliz culpa se canta en el pregón pascual. No hay perdón sin herida, como no hay misericordia sin justicia. Tocar a Dios con la propia herida abierta es el secreto para experimentar su misericordia y ver, por fin, sin defensas, la belleza que todo vence y todo conquista, belleza antigua y siempre nueva; nunca es demasiado tarde para que ella nos seduzca, como le sucedió a san Agustín o al ladrón arrepentido en la cruz, el cual, viendo una mirada de misericordia como nunca había recibido en su vida, se encontró dentro del corazón partido de Cristo y, por ende, directamente en el paraíso. Ese malhechor, que representa a cada uno de nosotros, no puede alegar nada en su defensa, no puede pagar nada, está desnudo y herido por la vida y los errores, y sin embargo consigue decir lo único necesario: «Señor, acuérdate de mí».

Agradecidos a la rejilla

Este encuentro en la cruz es, paradójicamente, el que acontece en cada confesión. Un encuentro, un cara a cara entre la misericordia de Dios y yo, el lugar donde Jesús coge mi pecado, me perdona y me lleva consigo. ¿Cómo se puede renunciar a tanta gracia, que nos vuelve a poner en pie y nos conmueve? Solo el encuentro con la gracia de Dios en el sacramento puede volver a dar al hombre, a cada uno de nosotros, una mirada nueva, ante todo, sobre nosotros mismos, una mirada que, primero, nos recupera ante nuestros ojos haciendo que la luz de la verdad no nos haga huir sino que, alzándonos, nos permite levantarnos de nuevo y caminar con esa paz que no tiene sentimientos de culpa. ¿Quién puede renunciar a tanta gracia, que nos alcanza hasta donde ningún hombre, ningún especialista, puede comprendernos? En el sacramento de la Reconciliación solo se experimenta y se nos ofrece el Amor, el verdadero. En él se «conoce» de verdad quien es Dios: el Salvador. Al hombre, a cada uno de nosotros, no nos queda más que estar agradecidos, descubriendo cómo la benevolencia y la ternura de Dios ya habita en nosotros. Pecadores, sí, pero amados y esperados, capaces de experimentar en el corazón una plenitud y un gozo que llenan los ojos de lágrimas.

Publicado en M. Emmanuel Corradini en Il Timone

Traducido por Verbum Caro para InfoVaticana

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Comentarios
80 comentarios en “Cara a cara con el Amor: la confesión
  1. Dios nos ha regalado este precioso sacramento, tan olvidado hoy, tan menospreciado, tan despreciado, porque mucha gente dice no tener pecado.

    Que Dios nos regale siempre la Gracia de ver nuestros pecados y de sentir la lejanía de su Gracia cuando caemos en él. Y que,por ende, veamos siempre mayores los nuestros q los ajenos. Doy gracias a Dios por este sacramento por el cual recibimos el abrazo del Padre.

    Un texto precioso.
    Gracias

    1. ACS, sacramento tan despreciado, sobre todo por sus comentarios, sistemáticamente dirigidos a socavar este sacramento.

      Arrepentimiento, recuerde. Lo que siempre omitirá cada vez que hable de sacramento de la confesión.

      1. nunca jamás he omitido el arrepentimiento en los católicos como algo necesario para el perdón. Siempre lo he omitido en cuanto al hijo pródigo que no tiene conciencia del pecado. Y así es! porque a Dios nadie le pone límites.Así fue conmigo, con St.Pablo, con la mujer adúltera, con la samaritana, con Andrée Frosard (por citar uno más actual) y con miles y miles de personas que se convierten en un segundo en el encuentro con Cristo.

        1. Le he leído esta vez por misericordia. Y no lo volveré a hacer.

          Pero preocúpese mejor de su pecado en lugar de continuar (así me lo imagino a juzgar por que siempre veo que responden a mis comentarios) acusándome injustamente, difamándome e injuriándome. Y en mirar de no caer en pecado «contra el Espíritu Santo» que ,si sigue como antes, siempre cae cuando afirma que quien me encontró fue otro espíritu que no era Jesús. Y eso amigo es grave eh… porque está diciendo que mis demonios los sacó Belzebu y de eso, de ser Belzebu quien saca nuestros demonios, los únicos que acusaron a Jesús fueron los fariseos y no salieron muy bien parados. Así que recuerde usted lo que les dijo Jesús a ellos porque también se lo dice a usted.

          Tiene una viga enorme en el ojo y el otro lo tiene ciego! Da pena, la verdad. Tanto que se creen y no ven nada!

          1. «Le he leído esta vez por misericordia. Y no lo volveré a hacer»

            ¿Usted se lee? Los demás la corregimos a usted por misericordia, para sacarla de sus errores.

            «nunca jamás he omitido el arrepentimiento en los católicos»

            ¿Ve como usted no da puntada sin hilo y recurre a frases como ésta, aparentemente inocentes, por si acaso no se nota el error doctrinal que suelta? Dios no perdona a NADlE si no se arrepiente, no solamente a los católicos. Y en todos los ejemplos que da, exactamente igual.

            «a Dios nadie le pone límites»

            Desde luego usted no se los pone, y si Él ha dejado claro que no perdona a nadie sin arrepentimiento, no va a decidir usted por Él lo contrario.

            «los únicos que acusaron a Jesús fueron los fariseos y no salieron muy bien parados. Así que recuerde usted lo que les dijo Jesús a ellos porque también se lo dice a usted»

            ¡El colmo del desparpajo! Menos amenazar y compararse con Cristo, y conviértase a la fe católica.

          2. ACS, corregir sus errores de calado, que usted propaga dolosamente y con mala fe, con ánimo de confundir a otros, no constituye ataque, ni injuria ni calumnia de ninguna clase. Es la primera y más básica de las manifestaciones de la caridad cristiana: corregir al que yerra en la fe.

            Deber que voy a seguir cumpliendo, mal que le pese a usted, porque no me da la gana de añadir a mis pecados otro de falta de caridad hacia mis hermanos de la Iglesia y resto de criaturas de Dios.

            No puede testimoniar encuentro alguno con Cristo quien niega a Cristo con contumacia y mala fe. Y usted lo hace, y encima lo sabe, aunque no vaya a admitirlo.

            En su testimonio hay inspiración diabólica. Y no voy a guardar silencio ante ello.

          3. ¡Pobre ACS! ¡siempre la injurian, la ofenden, la agravian, la maltratan, la ultrajan, la molestan, la castigan!
            ¡Eres una egocéntrica!

          4. Si, la verdad es que hoy he tardado un poco en contestar al Troll infame del ASCo, acolitado hoy por el mamarracho del Santa Claus, y es que hoy como es domingo he ido a dar una vuelta por el campo que ahora apetece y se me ha hecho tarde, porque yo salgo un poco más tarde para no encontrarme a nadie, ya que en mi pueblo somos 15, pero no me hablo con la mitad, pero tranquilo que aquí estoy yo tambien para decirte lo ridiculo y grotesco que me parecen tus cursis y ñoños comentarios, aunque ya hayan hecho lo propio los buenos de Catholicus y Hidaspe, a los cuales suscribo ciento por ciento. Bueno pues como estoy algo cansado de mi paseo, es que son 95 años, que no es moco de pavo……..pues solo decirte ASCo que aparte de idem, tambien das mucha vergüenza ajena……y al Santa Claus, tu acolito de turno, pues simplemente lo que ya le he dicho antes: Tontoooooooo que eres tontooooooo Santa Claus, jou jou jou…

  2. El neocón Robustiano, no descansa ni en el día del Señor para denigrar, acosar, e injuriar a una bella persona que expone en esta ocasión una reflexión ortodoxa de la confesión. Y como no tiene motivo de crítica se los inventa y ya esa. Pero no te da verguenza tu comportamiento. Eres un perfecto canalla, acompañado de hidaspes que será el mismo clon, pero no cuela. Salvo que tu residencia habitual sea un manicomio, lo tuyo no tiene explicación lógica ninguna. Cualquier día te encontrarán tieso pegado a tu ordenador. Triste acabar así.

    1. Santa Cruz,

      Le doy gracias pq si no fuera por usted y unos cuantos màs yo tendría un concepto del tradicionalismo bastante engañoso, creo.

      A la tarde seremos juzgados en el amor.Y Dios harà justicia.

      Que pase un feliz domingo.🤗

      1. Si,hará justicia sobre todo con usted ACS,porque dice San Alfonso M de L.igorio doctor de la Iglesia el que ofende a Dios puede acudir a la Misericordia, pero quien ofende a la Misericordia a quién acudirá.?
        Usted será juzgada en Justicia por ofender a la Misericordia.

        1. María,podría usted explicar en qué ha ofendido ACS,a Dios y a su Misericordia,en el comentario a cerca de la confesión?.Tal vez así,los que no encontramos error,si no gratitud,podamos entender lo que usted quiere decir.

          1. ¿Que no encuentra error? ¡Si hasta se le ha señalado! Aparte de los errores con que va regando todas las noticias y artículos, en éste en concreto ha soltado que quien no es católico no precisa arrepentímiento para que Dios le perdone. ¿Le parece poco?

      2. ACS, uyyy, si, seremos juzgados por el «amor» de quién califica a otros de «canalla».

        Puro amor apasionado.

        Se cumple aquel sabio refrán castellano: dime de lo que presumes, y te diré de lo que careces.

      3. Querida ACS, ya le he dicho varias veces que pase de estos miserables. No entre al trapo con ellos,es difícil encontrar una palabra para calificarlos, pero la mas alejada es la de Tradicionalistas, que en todo caso es la defensa política de la Tradición. Estos no tienen ni idea de lo que es ni tiene nada que ver con lo que aquí nos jugamos. Diga lo que diga la criticarán. Son simple y llanamente unos indeseables que no respetan a las personas, carecen de caridad y se ensañan con quien ellos creen son mas débiles. Si están dispuestos a echar a todos los emigrantes que llegan desesperados a España, que no harán con usted. Culpable por su silencio cómplice el Sacerdote Católico que es de la misma cuerda y carente de los valores del Sermón de la Montaña como ellos. Solo protesta cuando se meten con el, nunca con el prójimo. Entonces que pinta aquí aparte de machacar todos los días al Papa…….

        1. «Si están dispuestos a echar a todos los emigrantes…»

          Otra vez este mentiroso calumniando a los demás. Aquí nadie ha sostenido jamás tal cosa. En cambio usted sí ha defendido el tráfico de seres humanos. Normal que se defiendan entre ustedes. Son tal para cual. Hastactuvo el cuajo de decir que a ACS había que dejarla decir herejías por ser mujer, pero usted pone a María a caer de un burro a pesar de ser mujer. Menudo cinismo.

        2. Santa Cruz por su boca habla el diablo afirmando a ACS en su herejía debería cambiarse el nick pues viniendo de usted es una blasfemia.
          Aquí el único que falta el respeto y la caridad es usted en su comentario poniendo calificativos que no vienen a cuento.Pero le perdono.
          Y mire yo a lo que sí estoy dispuesta es a dejar que me corten la cabeza antes que negar a Cristo igual que me hubiese dejado comer por los leones hace dos mil años antes que quemar incienso al César cosa que hacen usted y ACS.
          Me gustaría ver cuántos «católicos» de los suyos morirían hoy en la hoguera por Cristo sobre todos aquellos de guantes, gel desinfectante y triple dosis que prefirieron profanar la Eucaristía por miedo un constipado.
          Como si Jesucristo Señor de la Vida pudiera ser vehículo transmisor de enfermedades,enfermedades que son fruto del pecado!!!
          Dios mío!!!!
          Perdona a tu.pueblo Señor!!!
          Perdónalo Señor.

          1. María,por lo que veo usted confía mucho en si misma,y asegura que se dejaría decapitar y echar a los leones antes de negar a Cristo.Esto me recuerda a San Pedro,que estaba dispuesto a dar su vida,y terminó por negar a Cristo tres veces,pues bien,si Pedro,cabeza de la Iglesia quedó con Jesús como cagancho en almagro,no le cuento lo que sucede cuando solo nos fijamos de nuestras fuerzas.Tengo entendido que el martirio y la fidelidad a Cristo hasta la muerte,es un Don Sobrenatural,y si bien podemos pedirlo,no podemos conseguirlo por nuestra voluntad,porque es un Don de Dios.

          2. Señora Araceli Pedro acabó muriendo mártir y dando su vida por Cristo.
            Y ya tuve mi martirio particular que usted desconoce,se llama martirio blanco.
            Y entregué la vida por Cristo sin dudarlo a pesar del enormemente sufrimiento que me causó y a pesar de no entender por qué me pedía la » vida».
            Si tuviera que poner también el cuello( martirio de sangre) no es que confíe en mis fuerzas para darlo sino en la gracia de Dios para poder hacerlo como también me la dió cuando me dió a elegir entre lo que yo creía que era toda mi vida y Él.

        3. Santa Cruz,

          Ya hace bastantes días q no leo los comentarios de ninguno de los tres: catolicus, hidaspes,maria.

          Y para uno q leo y respondo se lia.

          No he leído ninguno de los de aqui màs q el primero.

          Tiene razón, no vale la pena.

          Gracias por su buen testimonio de caridad cristiana.

          Dios le bendiga

          1. Dice que se lía por leer las correcciones… No señora: se lía por lo que usted escribe, sabiendo que le van a replicar, que es lo que busca. ¿O alguien le obliga a escribir? Es más: ¿alguien le obliga a difundir errores doctrinales? Y no nos cuente que se lo ha «revelado» una visión divina, que Dios no manda difundir herejías. Hoy estará feliz de ser protagonista, supongo. Y para hacerse la mártir tiene motivos de sobra: «me meto en una página católica a soltar herejías y los católicos me corrigen; qué incomprendida soy». Está usted hecha toda una «testiga del evangelio». Cualquier día la exponen a usted en efigie, con una bufanda, en el Aula Pablo VI; o le dedican un sello (méritos hace, desde luego).

    2. Santa Cruz, puro testimonio amoroso el suyo.

      La «bella persona» no ceja en su empeño cerril y maligno de socavar la fe y convertirla en algo vacío de Cristo y de una Verdad revelada, objetiva, y de obligado anuncio a todos.

      La Verdad nos hace libres.

    3. Debe de haberse confundido de noticia: de momento no hay ni un solo comentario de Robustiano Matamoros aquí, ni él ha escrito nunca sobre cuestiones doctrinales, que yo recuerde. Aunque usted le tenga tirria, debería esperar al menos a que aparezca y diga algo, en vez de soltarle un discurso ya preparado. Tampoco sé de qué persona habla cuando le adjudica «una reflexión ortodoxa de la confesión». Igual desde la última vez que he mirado, hace muchas horas, han desaparecido comentarios. Ahora mismo sólo aparecen los comentarios heréticos de ACS, el suyo con exabruptos para Robustiano, y los de hidaspes y el mío corrigiendo, por caridad, las herejías de ACS. No veo ni uno más.

      1. He tardado tanto en publicar el comentario desde que he comenzado a escribirlo, que entremedias también ha escrito María y ha respondido hidaspes. Pero sigue sin aparecer Matamoros.

    4. Pero Santa Claus si yo no he dicho nada……pobre de mí…… pero ahora sí que lo digo: Santa Claus, eres más tonto que un haz de manzanillones, tonto que eres tontooooooo, pero no pa un rato, no, tonto del toooo y pa siempre, Santa Claus…jou jou jou jou…..

  3. ACS, lectura por misericordia? Curioso concepto de Misericordia el suyo. Debe ser como el concepto de «arrepentimiento», que lo tiene un tanto abandonado.

    O sea, «el hijo pródigo no tiene conciencia del pecado». Claro, no tiene conciencia pero expresamente proclama «padre, he pecado contra el Cielo y contra ti,».

    Se las da de suprema exégeta bíblica y ni siquiera conoce la parábola del Hijo Pródigo.

    «Así fue conmigo». Yo, mi, me, conmigo. Dios ni asoma, la Verdad ocultada y pisoteada. Lo de siempre, el mismo hedor a azufre.

  4. Mandamiento por el que se rige Doña ACS:
    Amarse a ella misma y al pecado mortal ajeno por encima de Dios.
    Doña ACS adolece de misericorditis infinita para todos los pecadores que viven obcecados en su pecado, no le importa que Dios sea ofendido de forma grave por sodomitas,adúlteros, fornicadores,aborteros,profanadores de la Eucaristía…etc ,Dios debe por su misericordia aguantarse todas esas ofensas sin rechistar y a doña ACS no le duele y además le importa un bledo puesto que lo aprueba y lo justifica.
    Pero eso sí en cuanto es ella la ofendida saca toda la artillería,te acusa de fariseo y sepulcro blanqueado ,te juzga,te condena y te envía al averno sin mostrar la más mínima gota de caridad o misericordia.
    Se puede tener mayor soberbia que esa??
    No importarle que Dios sea ofendido de forma grave y no dejar títere con cabeza cuando la «ofendida» es ella???
    Y esto no es faltar a la caridad,es un análisis de la doble moral de sus acciones.

  5. ACS exhorta lo siguiente:
    «Pero preocúpese mejor de su pecado en lugar de continuar (así me lo imagino a juzgar por que siempre veo que responden a mis comentarios) acusándome injustamente, difamándome e injuriándome. Y en mirar de no caer en pecado «contra el Espíritu Santo» que ,si sigue como antes, siempre cae cuando afirma que quien me encontró fue otro espíritu que no era Jesús. Y eso amigo es grave eh… »
    Acusa al prójimo de injuriarla y difamarla..
    Acusa al prójimo de pecar » contra el Espíritu Santo» por no convencerle su testimonio de » conversión » como si fuera una verdad de fe.
    Alguna vez alguien la ha visto aquí condenando igual la sodomía,el aborto, el adulterio o la profanación de la Eucaristía??
    Ahora cuando el que acusa es alguien que recrimina una ofensa cometida contra Dios lo más bello que le dice es fariseo,porque cuando Dios es el ofendido no se puede acusar al prójimo de ofenderle.
    Sólo puede acusar ella cuando la víctima es ella misma.

  6. A ver si algún alma caritativa explica a doña ACS qué es el pecado contra el Espíritu Santo, que no consiste en no creer en cómo se produjo su conversión como si fuera una verdad de Fe.
    Es que como siente herida en su soberbia juzga y acusa de un pecado que es el único que Dios no perdona y no lo perdona porque ese pecado consiste en no aceptar su perdón,porque aunque su misericorditis no lo tolere hay gente que NO QUIERE ARREPENTIRSE de su pecado,como es su caso de momento, aunque tiene oportunidad de hacerlo hasta el último momento de su existencia.
    Otemos por su pronta conversión.

    1. María,la verdad me sobrecoge,el escrutinio tan duro que hace de ACS,por el comentario que hace,no le parece temerario juzgar de ese modo,acaso conoce usted los movimientos de su espíritu,y las intenciones de su corazón,para escribir así de ella?.Sinceramente dudo que tenga usted esa información,por lo tanto su juicio es temerario,y deja a la vista de todos la dureza de su corazón,recuerde que así como juzguemos seremos juzgados.

      1. Señora Araceli Sarmiento.
        Yo hablo con conocimiento de causa pues hace algunos años que vengo » debatiendo» con Doña ACS y conozco bien todas sus herejías y se mantiene en ellas inamovible.
        Y como su lenguaje siempre es ambiguo dice pero no dice, blanco pero negro,negro pero blanco, afirma para a continuación negar,niega para a continuación afirmar y Cristo dijo que tu sí sea sí que tu no sea no, todo lenguaje que se salga de ahí viene del demonio y para afirmar lo que digo le puedo decir que en más de una veintena sí veintena!!!de ocasiones le he hecho esta simple pregunta que SIEMPRE se ha negado a contestar a pesar de que la respuesta requería un simple Sí o NO y que ningún católico de bien tiene problema en contestar.
        Pregunta:
        Son pecado y ofenden gravemente a Dios los actos homosexuales SÍ O NO.
        Siempre se ha negado a contestar.
        Y con esto creo que ya queda todo dicho.

        1. Pues depende, por que en el catecismo de la iglesia, a propósito de la masturbación, tras calificarla de gravemente desordenada esa conducta, llega a manifestar que sin embargo su responsabilidad se atenuaría o incluso se extinguiría por factores psicológicos, de adicción, etc ,etc. Nosotros no somos Dios, ni somos el Santo Oficio para condenar a nadie. NO JUZGUEIS Y NO SEREIS JUZGADOS, CONDENÉIS Y NO SERÉIS CONDENADOS.

          Dios mío como están las cabezas, pobre gente.

          1. El catecismo no dice tal cosa. Léalo mejor. Las causas para que un pecado no lo sea son muy específicas: que la persona no sepa que actúa mal, que desconozca que es pecado, que lo haga contra su voluntad (un acto sexual, por ejemplo, debido a una violacion), que tenga problemas mentales que le incapaciten para distinguir el bien y el mal… ¿Nos puede decir usted qué enfermedad rara incapacita tanto y obliga a una persona a sostener herejías y difundirlas, y a mandar al infierno al que le corrige? ¿Eso disminuye la culpa, o más bien es un agravante? Porque tras la corrección no puede alegar «ignorancia», sino contumacia y muuuucha soberbia, que en el catecismo no es ninguna eximente, precisamente. Es increíble cómo se pueden retorcer los argumentos y recurrir a lo que sea (todo vale, Maquiavelo dixit), para justificar lo injustificable.

          2. Y el rollo de tergiversar las Sagradas Escrituras con el mismo mantra «no juzguéis», reciclado en la era «woke» («quien me lleve la contraria es un «odiador» y está juzgando; es un fariseo y un ‘infiltrado'»), no cuela. A ver si corrige usted al apóstol S. Pablo, siendo tan buen exégeta:

            «Lo que ahora os escribo es que no os mezcléis con ninguno que llevando el nombre de hermano sea fornicario, avaro, idólatra, maldiciente, borracho o ladrón; con éstos ni comer, ¿pues qué a mí juzgar a los de fuera? ¿No es a los de dentro a quienes OS TOCA JUZGAR? Dios juzgará a los de fuera. ¡Extirpad al perverso de entre vosotros!» (I Cor 5,11-13)

            Vaya, S. Pablo pidiendo JUZGAR… Y es Palabra de Dios. ¿Se contradicen las Sagradas Escrituras? No: es que la frase que usted, los malos y los de la falsa caridad repiten, no significa tal cosa, sino NO CONDENAR, que en el texto original se escribe igual. Para distinguir el bien y el mal hay que juzgar.

          3. Proscrito..usted es de los que usa la excepción para aprobar el mal???
            Así hicieron las aborteras dando pena primero con los embarazos por violación 1/100.000 y así acabaron pudiendo matar por ley a todo el que se les antoje.
            Yo sólo conozco el catecismo católico,dinde se instruye usted no lo sé.
            Pero si usted tampoco sabe responder Sí o No a lo que es un pecado mortal usted no es católico.

          4. Proscrito:
            Si usted no es capaz de responder SI O NO a si algo es pecado mortal o no lo es ,usted no es católico y lo que dice viene del demonio.Así de claro.
            Y no lo digo yo,lo dice Cristo.

      2. Muchas gracias, Araceli, por fin alguien con sentido común y conmiseración cristiana. Estamos ante una persecucíón intolerable contra una persona inocente por parte de un grupo de sectarios, cuyas motivaciones me son difíciles de entender. Salvo que estén todos chiflados, la verdad es que su comportamiento no tiene lógica alguna, por que, que les habrá hecho ACS para que la persigan con tal saña. No tengo respuesta.

        1. Naturalmente: aquí todos estamos chiflados menos los que sueltan herejías, claro. Y si son mujeres, hay que permitírselo. ¿No decís usted éso? Pero corregir al que yerra no lo pueden hacer mujeres, claro. Por eso usted ataca a María por defender la fe católica frente a las herejías que difunde la «inocente» ACS. ¡A otro perro con ese hueso!

        2. Santa Cruz para mi un chiflado es aquel que se dice católico y por miedito a un virus profana la Eucaristía primero tomándola como si fuera un vulgar trozo de pan y después poniéndose gel desinfectante en la mano, como si el DIOS DE LA VIDA pudiera ser vehículo transmisor de enfermedades, enfermedades que son fruto del pecado!!!Y algo fruto del.pecado lo va a portar Jesucristo para pasárselo a esos incrédulos????
          Pero qué fe es esa???
          El que así se comportó ese sí es un auténtico chiflado.!!!

      3. Disponemos de información suficiente para afirmar que sostiene herejías pertinazmente, incluso después de ser corregida. Hay cientos y cientos de comentarios suyos con las correspondientes correcciones, que no se han limitado a darle nuestra opinión, sino a cotejar y transcribir la doctrina católica con citas de las Sagradas Escrituras, de los Padres de la Iglesia, de Santos, de Doctores de la Iglesia, definiciones «ex cathedra» de Papas, cánones de concilios dogmáticos, c
        resoluciones de la Congregación para la Doctrina de la Fe… A ACS le da lo mismo: ella es más lista que nadie y recibe «revelaciones» opuestas a la Revelación. Y cuando ya le han corregido varias veces, se pone a mandar al infierno a quien le lleve la contraria. ¿Juzgar sus intenciones? No: describir lo que escribe, por más ñoñerías que meta entre herejía y herejía. Si no le gustan las réplicas, que no escriba. Corregir al que yerra es una obra de misericordia.

        1. Un corazón contrito y humillado,Señor Tu no lo desprecias.Este Salmo describe un acto interno,que describe a la perfección,el arrepentimiento,el dolor por el pecado cometido,y es la disposición perfecta del alma,para poder recibir la Gracia,en la confesión,con propósito de enmienda.Esto sucede en el interior de la persona,y solo Dios es espectador de lo que en el alma acontece,así que es un encuentro entre el pecador y Dios,el pecador entrega su pecado y Dios lo sana y lo cubre de Gracia.Nadie más puede participar,ni con juicio, ni con sentencia.

          1. Señora Araceli:
            Si las acciones externas carecen de importancia y sólo vale el interior que ninguno de nosotros podemos conocer de nadie, según usted entonces los mártires de los primeros tiempos estuvieron todos equivocados y dieron su vida para nada,ya que si es más importante el interior hubieran quemado incienso al César rechazando la idolatría internamente,total Dios lo hubiera visto.
            Señora mía interior y exterior van de la mano!!Y porque como nosotros no podemos ver las intenciones del corazón Cristo nos dijo : «Por sus frutos los conoceréis y » de la abundancia del corazón habla la boca».
            Por favor..!!! dice el Santo Cura de Ars que es un pecado grave no conocer la propia Fe., aunque la Iglesia plagada de cristianos ignorantes de su fe ya no lo enseñe.

          2. Por cierto,ese lenguaje de » entrega su pecado» y Dios » lo sana» parece más propio de un budista o de alguien que hace yoga.
            En el confesionario al pecador arrepentido y con propósito de enmienda se le perdonan los pecados,eso de entregar me suena a cuando Caín entregó a Dios los frutos podridos cosa que Dios rechazó.
            En cuanto a lo de » sanar» Dios da la gracia pero nosotros también tenemos que poner nuestro esfuerzo y voluntad .
            Por qué como católicos no hablamos con propiedad y claridad meridiana y dejamos ese lenguaje mundano y ambiguo que confunde a las almas.

          3. No sé qué cuenta del corazón contrito. ¿No le han enseñado que para que una confesión sea válida, además del arrepentimiento se necesita propósito de enmienda? Es decir, la intención sincera de no volver a pecar y, cuando se pueda, reparar (si has robado, devolver lo robado; si has escandalizado, lo que corresponda: una aclaración repudiando el acto escandaloso, un acto de fe público si se ha rechazado la fe, etc.). ¿A usted le parece que alguien que sostiene y difunde una herejía de forma pertinaz, tras ser corregido, está muy arrepentido si sigue haciéndolo? No es necesario juzgar el fuero interno, que sólo corresponde a Dios, ni hace falta ser un lince para saber que los actos externos tienen su correspondencia en el interno. Un asesino arrepentido no sigue matando para demostrar lo contrito que está. Obras son amores, y no buenas razones. Todos pecamos, pero hay pecados que no son por debilidad, sino por mala voluntad.

    1. Dios no bendice uniones homosexuales, como tampoco a quien calumnia o suelta herejías. La manía de que Dios lo bendice todo, incluyendo el mal, es otro de sus muchos errores.

    2. ACS, una bonita oración de despedida que a buen seguro les gustará mucho a tus detractores. Dios te guarde.

      Él (San José) que padeció el sufrimiento de quien huye a causa del odio de los poderosos, haz que pueda consolar y proteger a todos los hermanos que empujados por las guerras, la pobreza abandonan su hogar y su tierra, para ponerse en camino como refugiados hacia lugares mas seguros. Ayúdalos a seguir adelante, el consuelo en la tristeza, y el valor en la prueba. Haz que los hermanos que acogen puedan proveer de lo necesario a quienes la vida les ha quitado todo y darle la dignidad de tener un hogar y un trabajo para formar una familia donde reine el amor. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
      Carlismo Rebelde

      1. Amén

        Se va? Ohhh Espero q esté bien…

        Le tengo aprecio, pero creo q esta web no ayuda a nadie…

        Gracias por esa oración tan bonita a mi querido St.José.

        Que Dios le llene de su paz y armonía y le bendiga siempre!

        Y no tema por la Iglesia, Cristo ya ha vencido! Confie…

  7. «En cambio, descubrimos que el camino que lleva realmente al corazón de Dios y a la experiencia de su misericordia son nuestras caídas, nuestros fracasos, que acaban por abrir una brecha donde, por fin, puede obrar la Gracia».

    Debe ser porque soy castellano a la derecha, que decía Mio Cid, y que a la sobriedad castellana tanto adorno algunas veces… «nuestros fracasos, que acaban por abrir una brecha donde, por fin, puede obrar la Gracia». Ese por fin… Una forma un poco rara de interpretar «que mi fuerza se muestra perfecta en la flaqueza» de II Corintios 12:9.
    De todas formas, dando por cierto lo que dice Don Quijote a Sancho: «… aunque los atributos de Dios todos son iguales, más resplandece y campea a nuestro ver el de la misericordia que el de la justicia», dado que hoy en día tan…

    1. solo se habla siempre de la misericordia, justo es que recordemos también lo dicho por San Alfonso, doctor de la Iglesia, por aquello de que al que mucho se le da, mucho se le pedirá: «se condenan más almas por la misericordia de Dios que por su justicia».

      1. Quien como Dios,

        Ciertamente a quien mucho se le da mucho se le pedirá y lo primero q se le pedirá es que no sea con los demás menos misericordioso de lo que Dios ha sido con él, pues así lo dice Jesús en la parábola del deudor perdonado q no perdona.

        Dice también Jesús que le amará más aquel a quien le ha perdonado más.

        Entonces, si aquel en quien ha derramado más misericordia perdonándole más, le ama más a Él, y si este mismo pecador no se permite ser menos misericordioso con el prójimo ( que no significa negar el pecado) de lo q Cristo ha sido con él, creo yo que Dios estará contento con su actitud pues cumplirá bien los dos mandamientos más importantes:

        -Amarás a Dios sobre todas las cosas
        -Amarás al prójimo como a ti mismo. O, amarás al prójimo como yo te he amado., es decir: con la misma misericordia con la q yo te he perdonado.

        Eso es lo primero q se le pedirá. Y después la cruz q Dios le quiera regalar.

          1. Doña María, en sentido estricto, los mandamientos no son 10, son 11.
            Y no me refiero al «undécimo: no estorbar». Cristo es Dios, y así, en el sermón de la montaña, como Dios y legislador que es, matiza y aclara el sentido de los mandamientos. En la Última Cena nuestro Señor fue claro: «Os doy un mandamiento NUEVO: que os améis los unos a los otros. Que, como yo os he amado, así os améis también vosotros los unos a los otros» (Juan 13:34). Si es nuevo y sabemos sumar 10 + 1 = 11. Y no es el mismo de amarás a tu prójimo como a ti mismo, ¡NO! ¡COMO YO OS HE AMADO! El asunto tiene miga, pues el Señor nos amó más que así mismo, hasta el punto de entregarse a la muerte por nosotros.
            Me temo que este mandamiento solo podemos cumplirlo, la mayoría de las veces, con la intención…

          2. … algo así como «ser perfectos como mi Padre Celestial es perfecto», cosa que el Señor sabía es imposible («nadie es bueno sino Dios») y que tiene como sentido el que nos esforcemos continuamente en el camino de la perfección.

          3. Vosotros, los APÓSTOLES, amaos los unos a los otros. Y en el «Mandatum», igual: quien de vosotros, LOS APÓSTOLES, quiera ser el primero… Cuando Cristo decía «vosotros», créame: había veces que se lo decía sólo a sus apóstoles o a quienes se dirigiera en ese momento. No hay ningunos 11 mandamientos, sino sólo 10, como siempre ha enseñado la Iglesia, y el sentido lo dio el mismo Cristo en el resumen que recoge muy bien el catecismo: «Estos diez Mandamientos se encierran en dos: amarás a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo». Eso es un resumen de los Diez Mandamientos, que unos se relacionan directamente con el amor a Dios, y el resto con el prójimo, a quien hay que amar igual que a uno mismo, no más; ni mucho menos más que a Dios, como bien indica María. Y en ningún caso implica amar el mal ni el error del prójimo, como enseña Santo Tomás. Y a los pertinaces, «ni comer con ellos», como enseña el apóstol San Pablo.

          4. Es la primera vez que leo que el nuevo mandamiento, porque es un nuevo mandamiento, estaba referido solo a los apóstoles.
            Si tiene a bien, dígame dónde lo ha leído.
            Yo siempre he leído, y siempre se me ha enseñado, que va dirigido al común de los cristianos.
            Una cosa es el decálogo, los mandamientos que Dios grabó a Moisés en una piedra, que son los que son y base de todos los demás mandamientos, y otra los que sin estar en el decálogo desgranó el Señor en base a los anteriores. Los diez mandamientos son enumerados en Éxodo 20, que empieza con las siguientes palabras: «Entonces pronunció Dios todas estas palabras diciendo:»
            No verá usted ahí el amarás a tu prójimo como a ti mismo, del que dice Cristo «El segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo» (Mateo 22:39), y aparece en Levítico 19:18, con otros muchos mandatos que tratan incluso de los sacrificios o de la prohibición de recortarse los rebordes de la barba.

          5. Se podrá alegar que Cristo mandó otras muchas cosas. Es cierto, pero solo en este caso, dijo: un mandamiento nuevo os doy.

          6. «No verá usted ahí el amarás a tu prójimo como a ti mismo»

            Claro: porque esa era la explicación que dio Cristo al Decálogo, como también tuvo que explicar muchas cosas que antes los judíos no entendían (la indisolubilidad del matrimonio, por ejemplo, que no inventó Cristo, sino que los judíos no entendían y habían desvirtuado). Y no todo lo que dijo Cristo eran mandamientos, no todo estaba dirigido a todos los cristianos. Así pasa, que al final acaba tergiversándose todo y vemos a Francisco lavando pies de mujeres o sarracenos, malinterpretado el Mandatum, dirigido sólo a sus apóstoles para indicarles la firma de proceder entre ellos, no como ejemplo de humildad con cualquiera.

          7. «No verá usted ahí el amarás a tu prójimo como a ti mismo»
            Claro: porque esa era la explicación que dio Cristo al Decálogo».

            Lo de amarás a tu prójimo como a ti mismo, sin estar en el decálogo (Está en Levítico 19:18, fuera del decálogo: «No te vengarás ni guardarás rencor contra los hijos de tu pueblo. Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo, Yahveh»), lo pone Cristo como segundo mandamiento más importante, de ahí que diga la Iglesia que los Dios mandamientos se encierran en dos: «amarás a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo».

          8. De donde se deduce que los diez mandamientos no son sino una versión para bobos, que es lo que somos los humanos, del único mandamiento: «amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a uno mismo», que no es otra cosa que la definición de la Caridad. De ahí que San Agustín, que lo captó a la primera, dijera: “Ama y haz lo que quieras. Si callas, callarás con amor; si gritas, gritarás con amor; si corriges, corregirás con amor; si perdonas, perdonarás con amor. Si tienes el amor arraigado en ti, ninguna otra cosa sino amor serán tus frutos”.

          9. El amor a Dios y al prójimo no son la misma cosa, como no lo es el sujeto al que va destinado: a Dios se le debe amar por Sí mismo, por ser quien es. Al prójimo, no. Al prójimo se le ama también por Dios, porque amamos a Dios, no por méritos propios del prójimo.

        1. Totalmente de acuerdo, con un matiz. Usted y yo estamos obligados a tener misericordia y perdonar, hasta setenta veces siete (siempre) a quienes nos ofenden y arrepentidos nos piden perdón [«Si tu hermano peca, repréndele; y si se arrepiente, perdónale. Y si peca contra ti siete veces al día, y siete veces se vuelve a ti, diciendo: «Me arrepiento», le perdonarás.» (Lucas 17:3,4)], pero usted no puede tener misericordia de las ofensas dirigidas a Dios. Aun de las ofensas dirigidas a usted misma, si el ofensor no se arrepiente, no queda usted obligada.
          «Cuando abrió el quinto sello, vi debajo del altar las almas de los degollados a causa de la Palabra de Dios y del testimonio que mantuvieron.
          Se pusieron a gritar con fuerte voz: «¿Hasta cuándo, Dueño santo y veraz, vas a estar sin hacer justicia y sin tomar venganza por nuestra sangre de los habitantes de la tierra?» (Apocalipsis 6:9,20).

          1. El problema con el neocatólico es que ha quitado a Dios de su trono para sentar en él al prójimo.
            «Aman» más al prójimo que a Dios porque no les importa que éste sea ofendido de forma flagrante y contumaz.
            Son » caritativos» con musulmanes,herejes,pecadores públicos,aborteros,sodomitas,fornicadores,adúlteros arrejuntados,profanadores de la Eucaristía..,con esos silencio..,no deben ser ofendidos con la Verdad.
            Eso sí,son muy selectivos con el prójimo porque con los que osen decir la Verdad para conversión del prójimo no dudan en sacar toda la artillería:
            tradicionalista,odiador,anticaritativo,juzgador,condenador y merecedor del averno.Con esos cero compasión y no les importa ofenderlos.
            Si eso no es diabólico….
            Callar la Verdad aprobando todo tipo de pecados por un supuesto amor al prójimo que no debe ser » ofendido»….
            Pero para Dios barra libre de ofensas…
            Menudo amor,con ese amor no hacen falta enemigos.

          2. Quien como Dios,

            Usted mismo ha dicho que a quien màs se le da màs se le pedirà.
            Y a esos me refería. A aquellos en quienes Dios ha derramado su misericordia y su perdón, en una experiencia tumbativa, sin exigirles previo arrepentimiento, entre los q me cuento.Les ha dado màs.

            No se trata de q estemos obligados o no a amar «como Cristo nos ha amado» sino de una necesidad infusa, un deseo, una gratitud, fruto de haber recibido esos rios de agua viva de la fuente Divina.

            Es sólo cuando uno recibe de Dios el Amor Divino q puede y quiere amar con ese Amor.

            Y es q cuando Dios abre la compuerta de esa fuente y recibimos su Amor no es q queramos simplemente amar con ese amor sino q es ese mismo Amor el q , en si mismo contiene la necesidad de darse a través de nosotros.

            Pero este amor no permanece en nosotros, viene y va. Y cuando no està seguimos queriendo voluntariamrnte amar como Él nos amó pq en nosotros ha quedado impresa esa sed.

          3. Por eso dice Jesús q quirn le sma màs es aquel a quien se le perdonado màs.

            Porque hemos sentido cómo Él nos ha amado a nosotros con ese Amor y esa Agua Viva se nos ha dado gratuitamente.

          4. Estimada ACS.
            Como le han dicho muchos comentaristas, el misticismo es el último paso del camino hacia Dios en un alma santa, no el primero. Creo que fue Santa Teresa de Jesús la que avisó sobre el misticismo mal entendido.
            Me permito aconsejarla, porque sé que la van a gustar mucho, los poemas de José María Pemán; sobre todo, lea » El divino impaciente», una obra de teatro, totalmente en verso, en la que cuenta la conversión y apostolado de San Francisco Javier.
            En él encontrará un pasaje en el que San Francisco Javier, abofeteado por un compañero de universidad, pone la mejilla y se humilla sobremanera. Entra en escena San Ignacio de Loyola y lo reprende. El diálogo es maravilloso, y en mi humilde opinión, le viene usted como anillo al dedo. Le adjunto algunos versos.

          5. «El dolor
            de tu alma ardiente, Javier:/
            me da pena verla arder/
            sin que dé luz ni calor./
            Eres arroyo baldío/
            que, por la peña desierta,/
            va desatado y bravío./
            ¡Mientras se despeña el río/
            se está secando la huerta!

            No exaltes tu nadería:/
            que, entre verdad y falsía/
            apenas hay una tilde…/
            y el ufanarse de humilde/
            modo es también de ufanía./
            Te quiero humilde, sin tanto/
            derramamiento de llanto/
            y engolamiento de voz./
            Te quiero siervo de Dios…/
            ¡pero sin jugar al Santo!/

            cuando suena mucho el río/
            es porque hay piedras en él.

            no hay virtud más eminente/
            que el hacer sencillamente/
            lo que tenemos que hacer./
            Cuando es simple la intención/
            no nos asombran las cosas/
            ni en su mayor perfección./
            El encanto de las rosas/
            es que, siendo tan hermosas,/
            no conocen lo que son».

            ! No juegue usted al santo!

          6. Quien como Dios,

            Yo no juego al santo ni juego a nada. Simplemente hablo de lo q Dios ha hecho en mí.
            Si le parece falta de humildad será porque entiende q yo hablo de mí, como les pasa a los otros, pero el único testimonio q puedo dar de mí es el de haber sido pecadora.

            Nunca he hablado yo de misticismo, jamás! Ni siquiera sé bien qué significa esa palabra. De misticismo, en cuanto a mí sólo han hablado ustedes. Pero si lo que yo vivo fuera misticismo tampoco sería mérito mío porque todo lo que yo vivo viene de Dios no de mí.

            No tiene nada que ver ese poema con lo que yo explico pero parece que no les gusta mucho q Dios haya decidido hacerme tan grandes regalos.

            Siento que así sea.

          7. Discúlpenme por haberlo compartido con ustedes. Está claro q este no es el lugar.

            Dios les bendiga

          8. Doña ACS,para ver sus «misticismos» y su egolatría sólo hay que leer lo que escribe.
            La cuestión es que todo el mundo interpreta lo mismo y todos no podemos estar equivocados cuando todos entendemos lo mismo ,y cuando hago referencia al «todos» me refiero al católico de recta doctrina, no al que es igual que usted.

          9. Si ésto no es pertinacia, que venga Dios y lo vea:

            «A aquellos en quienes Dios ha derramado su misericordia y su perdón, en una experiencia tumbativa, sin exigirles previo arrepentimiento, entre los q me cuento»

            Dios no perdona a nadie sin previo arrepentimiento. A usted tampoco, que no va a ser la excepción de la especie humana. Así que, no invente.

          10. ACS, sin arrepentimiento no hay perdón de los pecados, ni por tanto, conversión ni comunión con la Iglesia.

            De la misma manera que uno no puede dar testimonio de lo que no quiere conocer, como es su caso, que da la espalda constantemente a Cristo.

            Por tanto, su experiencia tumbativa tiene visos de origen diabólico, no divino.

  8. Doña ACS:
    La cosa es así:
    Dios primero.
    Dios Primero
    Dios primero.
    Al prójimo hay que amarlo como a uno,no como a Dios.Por tanto;
    Dios primero
    Prójimo después.
    Y uno no puede amarse más a si mismo que a Dios,como hace usted.
    Usted sigue este orden:
    ACS
    prójimo
    Dios.
    Amiga tiene que invertir el orden.

  9. He adorado al papá Benedicto, su imagen impoluta y su ciudado del detalle, junto con su fragilidad eran conmovedores. La comparacion con el papá porteño es deprimente, ya que en un alarde de autenticidad superflua se quitó el ordinal como una forma de ruptura que está resultando trágica. Todos los que apreciamos la significación del papado en su valor más atemporal y simbólico echamos de menos ese alo de espiritualidad que hemos visto en otros papas por más que Francisco ande repartiendo misericordias a diario, pues cuesta trabajo imaginar que introspección le ha llevado a pedir perdón en su vida para creer que sabe lo que está ofreciendo, porque el perdón de Dios no es algo a repartir como las golosinas del aguinaldo,sino que es el resultado de la catequesis vital que por la fe y la gracia te lleva al arrepentimiento y a buscarlo.

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