Un dato para quien quiera entender, en parte, por qué la jerarquía alemana se ha lanzado a una deriva heterodoxa y cismática en los últimos años: en 2022, en toda Alemania, había solo 48 candidatos al sacerdocio.
Visto así, visto con las cifras en la mano, el ‘camino sinodal’ parece solo una acción desesperada por parte de una iglesia moribunda. El catolicismo se extingue en Alemania, esa es la explicación. Lo asombroso es que una iglesia nacional en extinción pretenda imponer su visión sobre toda la Iglesia universal.
Según los resultados preliminares de la encuesta de la Conferencia Episcopal Alemana, en 2022 en los seminarios de sus 27 diócesis solo había 48 nuevos candidatos al sacerdocio en toda Alemania.
Es la primera vez que menos de 50 hombres comenzarán el curso en el seminario. En 2021 todavía había 56 nuevos candidatos al sacerdocio, en 2020 algo menos, 54. La cifra más alta de los últimos años data de 2007, cuando hubo 200 nuevos seminaristas. A partir de ahí siempre han sido menos de cien.
En Alemania todavía en 2021 había, sobre el papel, unos 21,6 millones de católicos, una cuarta parte de la población total. Sobre el papel, insistimos, porque de todos estos millones, solo 923.000 personas asistían a Misa cada domingo. Un cuatro por ciento, más o menos.
Ese es “el pueblo de Dios que peregrina en Alemania”. Que peregrina, nos tememos, a la desaparición. ¿Qué modelo pretende ser esta iglesia moribunda para todo el mundo católico?