El Papa pide dejar atrás vicios y pecados «que son como anclas que nos sujetan a la orilla»

Papa ángelus (Vatican Media)
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Como cada domingo, el Papa Francisco comentó el Evangelio del día desde el balcón de San Pedro.

El Papa se centró en la escena cuando Jesús llamó a los apóstoles «Venid conmigo» (Mt 4,19). Y ellos «al instante, dejando las redes, le siguieron».

El Pontífice señaló que «antes o después llega el momento en que hay que dejarlo todo para seguirle. Y aquí hay que decidir: ¿dejo atrás algunas certezas y me embarco en una nueva aventura, o me quedo como soy? Es un momento decisivo para todo cristiano, porque se juega el sentido de todo lo demás. Si no se encuentra la valentía de ponerse en marcha, se corre el riesgo de quedarse como espectador de la propia existencia y vivir la fe a medias».

«Permanecer con Jesús, por lo tanto, requiere la valentía de dejar, de ponerse en camino. ¿Qué debemos dejar? Nuestros vicios, nuestros pecados, por supuesto, que son como anclas que nos sujetan a la orilla y nos impiden remar mar adentro», destacó el Obispo de Roma.

El Papa señaló que «hay que dejar también lo que nos impide vivir plenamente, por ejemplo, los miedos, los cálculos egoístas, las garantías seguridad viviendo una vida mediocre. Y también hay que renunciar al tiempo que se pierde en tantas cosas inútiles. Qué hermoso es dejar todo esto para vivir, por ejemplo, el arduo pero gratificante riesgo del servicio, o dedicar tiempo a la oración para crecer en la amistad con el Señor».

«Pienso también en una familia joven, que deja una vida tranquila para abrirse a la impredecible y hermosa aventura de la maternidad y de la paternidad. Es un sacrificio, pero basta una mirada a los hijos para comprender que era justo dejar ciertos ritmos y comodidades, para vivir esta alegría. Pienso en ciertas profesiones, por ejemplo, en un médico o en un profesional sanitario que han renunciado a mucho tiempo libre para estudiar y prepararse», agregó el Sucesor de Pedro.

«¿Ha habido en mi vida algún momento fuerte en el que encontré a Jesús? ¿Y algo hermoso y significativo que sucedió en mi vida por haber dejado atrás cosas menos importantes? Y hoy, ¿hay algo a lo que Jesús me pide que renuncie? ¿Cuáles son las cosas materiales, las formas de pensar, las actitudes que necesito dejar atrás para decirle “sí” a Él?», preguntó Francisco a los fieles asistentes.

Domingo de la Palabra de Dios

Tras el rezo del ángelus, Francisco recordó que el tercer domingo del Tiempo Ordinario está dedicado de manera especial a la Palabra de Dios. «Redescubramos con asombro el hecho de que Dios nos habla, especialmente a través de las Sagradas Escrituras. Leámoslas, estudiémoslas, meditémoslas, recémoslas. Leamos todos los días un pasaje de la Biblia, especialmente del Evangelio: ahí Jesús nos habla, nos ilumina, nos guía. Y os recuerdo lo que he dicho en otras ocasiones: tened un pequeño Evangelio, un Evangelio de bolsillo, para llevarlo en el bolso, siempre con nosotros; y cuando haya un momento durante el día leed algo del Evangelio. Es Jesús que nos acompaña. Un pequeño Evangelio de bolsillo, siempre con nosotros».

«Hoy deseo expresar mis votos de paz y todo bien a aquellos que celebran el Año Nuevo lunar en el Extremo Oriente y en varias partes del mundo. En esta alegre ocasión, sin embargo, no puedo dejar de expresar mi cercanía espiritual a todos los que atraviesan momentos de prueba provocados por la pandemia del coronavirus, en la esperanza de que pronto se superen las dificultades actuales», añadió el Papa.

Myanmar, Perú, Camerún y Ucrania

También quiso recordar a Myanmar, donde ha sido incendiada y destruida la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción en la aldea de Chan Thar, uno de los lugares de culto más antiguos e importantes del país. «Estoy cerca de la población civil indefensa, que en muchas ciudades está sometida a duras pruebas. Quiera Dios que este conflicto termine pronto y comience un nuevo tiempo de perdón, amor y paz. Recemos juntos a Nuestra Señora por Myanmar».

Francisco también invitó a rezar para que cesen los actos de violencia en Perú. «La violencia apaga la esperanza de una solución justa de los problemas. Animo a todas las partes involucradas a emprender el camino del diálogo entre hermanos de una misma nación, en el pleno respeto de los derechos humanos y del Estado de derecho. Me uno a los obispos peruanos para decir: ¡No a la violencia, venga de donde venga! ¡No más muertes!», pidió el Santo Padre.

También señaló que llegan señales positivas de Camerún, que permiten esperar en un progreso hacia la solución del conflicto en las regiones anglófonas. «Animo a todas las partes firmantes del Acuerdo a perseverar en el camino del diálogo y la comprensión mutua, porque solo en el encuentro se puede planificar el futuro».

«En estos días, mientras rezamos en particular por la unidad plena de todos los cristianos, no nos olvidemos, por favor, de invocar la paz para la martirizada Ucrania: ¡que el Señor consuele y sostenga a ese pueblo que tanto sufre! ¡Sufre mucho!», concluyó el Papa.

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Comentarios
5 comentarios en “El Papa pide dejar atrás vicios y pecados «que son como anclas que nos sujetan a la orilla»
  1. Este discurso, contiene errores. Francisco exhorta de forma indiscriminada a dejar certezas, cuando por ejemplo las certezas de la fe no hay que dejarlas.
    El argentino pone como ejemplo de renuncia a ciertas profesiones como médicos, cuando debería elevar el rango del ejemplo; y además los médicos no necesariamente practican ninguna renuncia cristiana si están apegados al mundo.

  2. ¿Pero eso de pedir renuncias a pecados y vicios no era la «Iglesia aduana» que estaba anatemizada por el Papa Francisco? A ver si nos aclaramos: ¿evangelizamos o nos quedamos mudos para no ser proselitistas?. ¿Exigimos lo de ser el «nuevo hombre» que predicaba San Pablo, o abrazamos a todo el mundo y les decimos que el Señor les ama con sus pecados y vicios’

  3. Pobre hombre, no sabe lo que dice, en esta ocasión ha acertado como siempre fue, el apartarse de los pecados que esclavizan, la práctica de las virtudes, leer el Evangelio. Hoy Francisco está irreconocible, mañana ya veremos. Yo creo que ha sido víctima de la deriva de la Compañía de Jesús hacia un modernismo alocado del padre Arrupe, de la Teología de la liberación, de sus experiencias en las Villas miseria de BSAS, y en esto que llegó el concilio y lo apuntaló.
    Mi padre fue seminarista en la Compañía de Jesús en plena guerra civil, allí hizo muchos amigos seminaristas que acabaron siendo sacerdotes, muchos de ellos misioneros. Otros fueron desvariando al hilo de los teólogos modernistas, que salieron sobre todo con las teorías heterodoxas de Arrupe. Yo siendo joven ya discutía con ellos, y me daba verguenza corregir a sacerdotes mayores, pero todos fueron muy buenos amigos, virtuosos. Todos perseveraron en Cristo hasta el final.

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