‘Nada más que la verdad’, el libro en el que monseñor Gänswein conmemora los últimos años del Papa Emérito, contiene interesantes detalles sobre cómo Benedicto llegó a la decisión de renunciar al papado.
El libro de Gänswein circula ya por todas partes, incluso antes de aparecer en las librerías, y LifeSiteNews hace una interesante selección de extractos ordenados cronológicamente que explican el recorrido del discernimiento de Benedicto que le llevó a su sorpresiva renuncia al papado.
Primavera de 2012: Según Gänswein, el viaje de Benedicto XVI a México y Cuba en marzo de 2012 hizo que el Papa se diera cuenta “de repente” de “cuánto disminuían constantemente sus fuerzas”.
Sin que lo supiera Gänswein en ese momento, el Papa Benedicto había planteado la idea de renunciar cuando se reunió con el Cardenal Secretario de Estado Tarcisio Bertone en abril de 2012, aunque “inmediatamente después no desarrolló el asunto”.
A principios de ese verano, Gänswein comenzó a observar una “tensión inusual en Benedicto. Sobre todo después de la Misa en la capilla, durante el tiempo de acción de gracias, lo veía muy concentrado en la oración”.
Septiembre de 2012 : Cuando se enteró por primera vez de la idea de Benedicto XVI de renunciar el 25 de septiembre de 2012, el Papa se reunió con él y le dijo: “He reflexionado, he orado y he llegado a la conclusión de que, debido al debilitando mis fuerzas, debo abandonar el ministerio petrino”.
Según Gänswein, Benedicto citó su delicada salud: le preocupaba terminar físicamente frágil como el Papa Juan Pablo II mientras aún ocupaba el trono papal. Le dijo: “Ya llevo tantos años como Papa como los que él soportó su enfermedad y no me gustaría acabar igual. Después de todo, lo que pude hacer lo he hecho, y sería mejor para la Iglesia que renuncie, con la elección de un nuevo Pontífice, más joven y enérgico. Este es el momento adecuado en el que, después de que los eventos problemáticos de estos últimos meses hayan encontrado una conclusión, puedo pasar el timón a otro sin demasiada dificultad”. Benedicto pensaba anunciar su renuncia en el discurso curial anual de Navidad, el 21 de diciembre de 2012, con una fecha de finalización de su pontificado del 25 de enero de 2013.
Octubre de 2012 : Gänswein y Bertone persuadieron al Papa para que retrasara el anuncio hasta febrero.
Dado que las homilías curiales de Cuaresma seguirían próximamente al anuncio de la renuncia, también se informó al predicador de la casa pontificia, el cardenal Gianfranco Ravasi, para que preparara adecuadamente sus reflexiones.
El entonces arzobispo Angelo Becciu, entonces número 2 de la Secretaría de Estado, fue informado de la decisión y de la idea de Benedicto XVI de alojarse en el monasterio Mater Ecclesiae.
Enero de 2013: Benedicto “había comenzó a fines de enero a redactar el texto que leería en el Consistorio”. Gänswein describió la decisión de leer el texto en latín como “obvia”, porque “este siempre ha sido el idioma de los documentos oficiales de la Iglesia Católica”.
1 al 10 de febrero de 2013 : Los miembros de la casa papal fueron informados la semana antes del anuncio. A diferentes miembros del personal de Benedicto se les informó de sus intenciones en reuniones privadas, aparentemente desde el 5 de febrero en adelante.
También se le dijo al hermano del Papa Benedicto, el padre Georg Ratzinger. Por su parte Bertone informó al maestro de ceremonias pontificio monseñor Guido Marini y al padre Federico Lombardi, director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede.
Benedicto completó su fórmula de renuncia el 7 de febrero, momento en el que Gänswein llevó el documento a Bertone. Tanto Bertone como Gänswein “lo leyeron junto a monseñor Giampiero Gloder, coordinador en la Secretaría de Estado de la redacción final de los textos papales”. Introdujeron algunas «correcciones ortográficas menores y algunas precisiones legales».
El 8 de febrero, el decano del Colegio cardenalicio, el cardenal Angelo Sodano, fue informado por Benedicto XVI de sus intenciones.