El Papa pide romper con la idea de Dios como «un juez severo»

Papa Francisco muleta (Vatican Media)
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Continuando con las catequesis sobre el discernimiento, este miércoles 21 de diciembre, el Papa Francisco habló hoy sobre las “ayudas” que pueden facilitar este “ejercicio” de la vida espiritual.

Siguiendo estas catequesis se podría pensar cuán “complicado” es discernir, pero en realidad – observó el Papa – es la vida la que es complicada y, si no aprendemos a leerla, corremos el riesgo de malgastarla, llevándola adelante con trucos que terminan por desalentarnos.

Francisco también señaló que «muchas veces podemos tener una idea distorsionada de Dios, considerándolo como un juez hosco, un juez severo, preparado para vernos fallar. Jesús, al contrario, nos revela un Dios lleno de compasión y de ternura».

Además, el Santo Padre invitó a los presentes a nos descuidar el trato con el Espíritu Santo.

Les ofrecemos la catequesis completa del Papa Francisco sobre el discernimiento:

Catequesis sobre el discernimiento 13.

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días y bienvenidos!

Continuamos ―están terminando― las catequesis sobre el discernimiento, y quien ha seguido hasta ahora estas catequesis podría quizá pensar: pero ¡qué complicado es discernir! En realidad, es la vida la que es complicada y, si no aprendemos a leerla, complicada como es, corremos el riesgo de malgastarla, llevándola adelante con trucos que terminan por desalentarnos.

En nuestro primer encuentro habíamos visto que siempre, cada día, lo queramos o no, realizamos actos de discernimiento, en lo que comemos, leemos, en el trabajo, en las relaciones, en todo. La vida nos pone siempre frente a elecciones, y si no las realizamos de forma consciente, al final es la vida la que elige por nosotros, llevándonos donde no quisiéramos.

Pero el discernimiento no lo hacemos solos. Hoy entramos más concretamente en algunas ayudas que pueden facilitar este ejercicio del discernimiento, indispensable de la vida espiritual, aunque de alguna manera ya las hemos visto en el transcurso de estas catequesis. Pero un resumen nos ayudará mucho.

Una primera ayuda indispensable es la confrontación con la Palabra de Dios y la doctrina de la Iglesia. Estas nos ayudan a leer lo que se mueve en el corazón, aprendiendo a reconocer la voz de Dios y a distinguirla entre otras voces, que parecen imponerse a nuestra atención, pero que al final nos dejan confundidos. La Biblia nos advierte que la voz de Dios resuena en la calma, en la atención, en el silencio. Pensemos en la experiencia del profeta Elías: el Señor le habla no en el viento que rompe las piedras, no en el fuego o en el terremoto, sino que le habla en una brisa suave (cfr. 1 Re 19,11-12). Es una imagen muy hermosa que nos hace entender cómo habla Dios. La voz de Dios no se impone, la voz de Dios es discreta, respetuosa, yo me permitiría decir que la voz de Dios es humilde, y precisamente por esto es pacificadora. Y solo en la paz podemos entrar en lo profundo de nosotros mismos y reconocer los auténticos deseos que el Señor ha puesto en nuestro corazón. Y muchas veces no es fácil entrar en esa paz del corazón, porque estamos ocupados en muchas cosas todo el día… Pero por favor, cálmate un poco, entra en ti mismo, en ti misma. Dos minutos, párate. Mira qué siente tu corazón. Hagamos esto, hermanos y hermanas, nos ayudará mucho, porque en ese momento de calma sentimos enseguida la voz de Dios que nos dice: “Mira, es bueno lo que estás haciendo…”. Dejemos que en la calma venga enseguida la voz de Dios. Nos espera por esto.

Para el creyente, la Palabra de Dios no es simplemente un texto que hay que leer, la Palabra de Dios es una presencia viva, es una obra del Espíritu Santo que conforta, instruye, da luz, fuerza, descanso y gusto por vivir. Leer la Biblia, leer un fragmento, uno o dos fragmentos de la Biblia, son como pequeños telegramas de Dios que te llegan enseguida al corazón. La Palabra de Dios es un poco ―y no exagero―, es un poco como un auténtico anticipo de paraíso. Y lo había comprendido bien un gran santo y pastor, Ambrosio, obispo de Milán, que escribía: «Cuando leo la divina Escritura, Dios vuelve a pasear en el paraíso terrestre» (Epist., 49,3). Con la Biblia nosotros abrimos la puerta a Dios que pasea. Interesante…

Esta relación afectiva con la Biblia, con la Escritura, con el Evangelio, lleva a vivir una relación afectiva con el Señor Jesús: ¡no tener miedo de esto! El corazón habla al corazón, y esta es otra ayuda indispensable y no descontada. Muchas veces podemos tener una idea distorsionada de Dios, considerándolo como un juez hosco, un juez severo, preparado para vernos fallar. Jesús, al contrario, nos revela un Dios lleno de compasión y de ternura, dispuesto a sacrificarse a sí mismo para salir a nuestro encuentro, precisamente como el padre de la parábola del hijo pródigo (cfr. Lc 15,11-32). Una vez, alguien le preguntó ―no sé si a su madre o a su abuela, me lo contaron― “¿qué debo hacer, en este momento?”  ― “Escucha a Dios, Él te dirá qué debes hacer. Abre el corazón a Dios”: un buen consejo. Recuerdo una vez, durante una peregrinación de jóvenes que se hace una vez al año en el Santuario de Luján, a 70 kilómetros de Buenos Aires: se hace toda la jornada para llegar allí; yo tenía la costumbre de confesar durante la noche. Se acercó un joven, unos 22 años, todo lleno de tatuajes. “Dios mío ―pensé yo―  ¿qué será este?”. Y me dijo: “Sabe usted, he venido porque tengo un problema grave y se lo he contado a mi madre y mi madre me ha dicho: ‘Ve donde la Virgen, haz la peregrinación, y la Virgen te dirá’. Y he venido. He tenido contacto con la Biblia, aquí, he escuchado la Palabra de Dios y me ha tocado el corazón y debo hacer esto, esto, esto, esto, esto”.  La Palabra de Dios te toca el corazón y te cambia la vida. Lo he visto muchas veces, esto, muchas veces. Porque Dios no quiere destruirnos, Dios quiere que seamos más fuertes, más buenos cada día. Quien permanece ante el Crucifijo advierte una paz nueva, aprende a no tener miedo de Dios, porque Jesús en la cruz no da miedo a nadie, es la imagen de la impotencia total y a la vez del amor más pleno, capaz de afrontar cualquier prueba por nosotros. Los santos siempre han tenido una predilección por Jesús Crucificado. La historia de la Pasión de Jesús es el camino maestro para confrontarnos con el mal sin dejarse abrumar por él; en ella no hay juicio ni tampoco resignación, porque está atravesada por una luz mayor, la luz de la Pascua, que permite ver un designio mayor en esas terribles acciones, que ningún impedimento, obstáculo o fracaso puede frustrar. La Palabra de Dios siempre te hace mirar al otro lado: es decir, está la cruz, aquí, es terrible, pero hay otra cosa, una esperanza, una resurrección. La Palabra de Dios te abre todas las puertas, porque Él, el Señor, es la puerta. Tomemos el Evangelio, tomemos la Biblia en la mano: cinco minutos al día, no más. Llevad un Evangelio de bolsillo con vosotros, en el bolso, y cuando estéis de viaje tomadlo y leed un poco, durante el día, un fragmento, dejar que la Palabra de Dios se acerque al corazón. Haced esto y veréis cómo cambiará vuestra vida con la cercanía a la Palabra de Dios. “Sí, Padre, pero yo estoy acostumbrado a leer la Vida de los Santos”: esto hace bien, hace bien, pero no dejar la Palabra de Dios. Toma el Evangelio contigo, y léelo también solo un minuto al día.

Es muy hermoso pensar en la vida con el Señor como una relación de amistad que crece día tras día. ¿Habéis pensado en esto? ¡Es el camino! Pensemos en Dios que nos ama, ¡nos quiere amigos! La amistad con Dios tiene la capacidad de cambiar el corazón; es uno de los grandes dones del Espíritu Santo, la piedad, que nos hace capaces de reconocer la paternidad de Dios. Tenemos un Padre tierno, un Padre afectuoso, un Padre que nos ama, que nos ha amado desde siempre: cuando se experimenta, el corazón se derrite y caen dudas, miedos, sensaciones de indignidad. Nada puede oponerse a este amor del encuentro con el Señor.

Y esto nos recuerda otra gran ayuda, el don del Espíritu Santo, que está presente en nosotros, y que nos instruye, hace viva la Palabra de Dios que leemos, sugiere significados nuevos, abre puertas que parecían cerradas, indica sendas de vida allí donde parecía que hubiera solo oscuridad y confusión. Yo os pregunto: ¿vosotros rezáis al Espíritu Santo? ¿Pero quién es este gran Desconocido? Nosotros rezamos al Padre, sí, el Padre Nuestro, rezamos a Jesús, ¡pero olvidamos al Espíritu! Una vez, haciendo la catequesis a los niños, hice una pregunta: “¿Quién de vosotros sabe quién es el Espíritu Santo?”. Y un niño: “¡Yo lo sé!” ― “¿Y quién es?” – “El paralítico” ¡me dijo! Él había oído “el Paráclito”, y pensaba que era un paralítico. Y muchas veces ―esto me ha hecho pensar― para nosotros el Espíritu Santo está ahí, como si fuera una Persona que no cuenta. ¡El Espíritu Santo es el que te da vida al alma! Dejadle entrar. Hablad con el Espíritu, así como habláis con el Padre, como habláis con el Hijo: hablad con el Espíritu Santo ―¡que no tienen nada de paralítico!―. En Él está la fuerza de la Iglesia, es el que te lleva adelante. El Espíritu Santo es discernimiento en acción, presencia de Dios en nosotros, es el don, el regalo más grande que el Padre asegura a aquellos que lo piden (cfr. Lc 11,13). ¿Y Jesús cómo lo llama? “El don”: “Permaneced aquí en Jerusalén esperando el don de Dios”, que es el Espíritu Santo. Es interesante llevar la vida en amistad con el Espíritu Santo: Él te cambia, Él te hace crecer.

La Liturgia de las Horas hace iniciar los principales momentos de oración de la jornada con esta invocación: «Dios mío, ven en mi auxilio. Señordate prisa en socorrerme». “¡Señor, ayúdame!”, porque solo no puedo ir adelante, no puedo amar, no puedo vivir… Esta invocación de salvación es la petición irreprimible que brota de lo profundo de nuestro ser. El discernimiento tiene el objetivo de reconocer la salvación que el Señor ha obrado en mi vida, me recuerda que nunca estoy solo y que, si estoy luchando, es porque lo que está en juego es importante. El Espíritu siempre está con nosotros. “Oh, Padre, he hecho algo malo, tengo que ir a confesarme, no puedo hacer nada…”. Pero, ¿has hecho una cosa mala? Habla con el Espíritu que está contigo y dile: “Ayúdame, he hecho esto que está muy mal”. Pero no cancelar el diálogo con el Espíritu Santo. “Padre, estoy en pecado mortal”: no importa, habla con Él así te ayuda a recibir el perdón. No dejar nunca este diálogo con el Espíritu Santo. Y con estas ayudas, que el Señor nos da, no debemos temer. ¡Adelante, ánimo y con alegría!


Saludos:

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española. Cercanos a la celebración de la Navidad, pidamos a la Virgen María y a san José que nos enseñen a comprender el verdadero sentido de esta fiesta, que nos ayuden a vivirla con paz y alegría, compartiendo lo que somos y lo que tenemos con las personas que más lo necesitan. Que Dios los bendiga. Muchas gracias.

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Comentarios
39 comentarios en “El Papa pide romper con la idea de Dios como «un juez severo»
    1. Y hablando de severidad, Francisco es muy severo, pero sólo contra los de buena doctrina. Por eso es inmisericorde con el Padre Pavone por ser defensor de la vida no nacida, y a quien Francisco, abusando de su autoridad y sin causa justificada, ha suspendido de su sacerdocio al modo de los totalitarios.

      1. Lo siento, Padre, pero esta vez no estoy de acuerdo con usted. Cesar al padre Pavone, reducirlo al estado laical después de sacrificarse en una valiente defensa , no es «severidad». Ahí tenemos al apóstol de los gaytiles entrando y saliendo de la Santa Sede cada dos por tres, a los obispos germanos y su aquelarre herético durante años, ahí tenemos a millones de fieles que fuimos abandonados sin sacramentos durante la pandemia o, peor aún, contemplando como se depositaba un ídolo espantoso sobre el altar más sagrado del cristianismo y tantas congregaciones ejemplares «misericordiadas» por un pontífice indigno, que no duda en declararse comunista en la revista América https://www.americamagazine.org/faith/2022/11/28/pope-francis-interview-america-244225 y suma y sigue. No, un juez puede ser «severo», pero justo y aquí, desgraciadamente, no hay ni lo uno ni lo otro.

        1. Tú si que eres una chorrada neocon, estúpido. Y no hay «papas anteriores», si acaso predecesores. Cada vez que el personaje de la foto suelta una de las suyas disfrazado de papa, en vez de denunciar el hecho como hacen los comentaristas sensatos, te dedicas a blanquearlo tirando porquería contra la Santa Iglesia y los verdaderos Papas.

    2. Es cierto que Dios castiga o castigará.
      Ahora bien, como nadie, ni siquiera Francisco, usted ni yo mismo podemos estar equivocándonos todo el tiempo, en todo lo que hacemos, en todo lugar y con todo el mundo, la catequesis que reproduce la entrada sí contiene pasajes muy estimables. Así, la enseñanza que ofrece sobre el Espíritu Santo, la necesaria lectura diaria de un fragmento de la Biblia -que usted con seguridad también lleva a cabo-, la reivindicación de la importancia confesión, etc.

      1. ENRIQUE
        No sea simple o desavisado por favor. Mientras Bergoglio no conteste los Dubia cualquier cosa que haga no solo es banal, sino que incluso si habla supuestamente bien, es contraproducente por incoherente. La Iglesia, La Fe, La Doctrina, los Mandamientos, son ante todo coherencia Pura, reflejo de la Dios. Romper la coherencia de la Iglesia y de la Fe y la Doctrina como hace Bergoglio es una barbaridad. Y es grav´ísimo.

        1. Los dubia haría bien en contestarlos, cierto, pero si no lo hace o mientras que no lo lleva a cabo la misión del Papa no puede quedar invalidada, lo que parece desprenderse de su comentario. Eso suena a chantaje. Además, nunca dará igual decir una cosa conforme al Magisterio y la Tradición que su contraria.

          Y por supuesto que la coherencia debe seguirse siempre, pero se puede llegar a ser santo sin haber tenido un desarrollo del todo inmaculado en el ejercicio del ministerio de Pedro. Así, por ejemplo, san Juan Pablo II, protegió durante todo su papado a un sujeto como Marcial Maciel, pese a que en el Vaticano había informes sobre su comportamiento degenerado desde décadas atrás: con él se equivocó gravemente, pero no por ello su legado queda invalidado, pues ha llegado a ser un santo de la Iglesia.

    3. Absolutamente de acuerdo con el Santo Padre Francisco. Dios es justo pero también es Misericordia. El que se condena es porque quiere incidir en el mal o incidir en el rechazo a Dios o en su apego a las criaturas. Es un misterio el desarrollo del juicio particular y su resultado …y más aún el universal, pero lo que está claro que sea como fuese, será UNA OBRA PERFECTA Y SIN DERECHO A RÉPLICA POR SU MISMA PERFECCCIÓN. INAPELABLE NO SÓLO POR LA AUTORIDAD DEL JUEZ SINO POR SU INFINITO CONOCIMIENTO DEL ALMA HUMANA.

      1. MD Renuevese un poco mas hombre, que esta muy anticuado.
        Me temo que lo que dice Francisco y su Amoris y sus James Martins, y sus sinodales, y su Trucho es completamente diferente a lo que usted dice. Tiene usted un gravísimo problema de compresión lectora. No pilla una.

        1. Mi idea de Dios es Misericordia, que quiere todo el mundo se salve y hará todo lo necesario para que así sea, incluyendo vías extrasacramentales.

  1. Dios es un juez justo, y al ser justo da a cada uno lo que se ha ganado en esta vida.

    Aunque es compasivo y misericordioso, tenemos que purgar por nuestros pecados en el purgatorio. Tan facil no son las cosas

    1. GERFRAN
      Creo que usted en sus buenas intenciones puede llegar a olvidar un factor esencial que se resume en: TODO ES GRACIA. Es decir, si tenemos que hacer y elegir hacer obras buenas, pero una vez que las hacemos tenemos que ser conscientes de que TODO ES GRACIA. Es un misterio, pero si hago obras buenas en realidad es Dios quien actúa en mi, en cambio si expulso a Dios de mi alma, soy yo el que hace el mal. Tal vez tenga relación con el pecado original, pero eso no lo puedo explicar porque no lo entiendo.

  2. No podemos romper con la Verdad.

    El Dios Juez no es diferente del Dios Amor, es el mismo, y no hay contradicción entre ambos.

    Cristo mismo fue severísimo en ocasiones, como cuando dejó claro lo que le merecían los tibios de corazón.

    No se debe hacer caso de la teología infantil e improvisada de las ruedas de prensa pontificias o de los escritos que deja caer como poemillas o sonetos improvisados.

  3. Dios no es severo, es justo, paga a cada uno según sus obras.
    Y el que entra en el infirno no vuelve a salir, se queda allí por toda la eternidad, eso nos conviene no olvidarlo.

  4. Juez severo? Y quién cree hoy en dia entre el clero que Dios es un juez severo? A quien le habla Francisco? Me parece que atrasa, que se quedó en la decada del 60. Que este discurso es tan ridículo como extemporáneo. Hoy ni siquiera creen ellos ( los Obispos y curas en general) que Dios sea juez. Ni confiesan. De qué está hablando este Papa?

  5. El Papa se equivoca de nuevo. La RAE define «severo» como: «duro en el castigo» y también: «exacto en la observancia de una ley.» Y ambas características se dan en Dios, pues el castigo eterno es lo más duro que existe, y su mandato nos obliga a observar la ley de forma rigurosa, por lo que Nuestro Señor dijo cosas como: «He venido a hacer cumplir hasta la últina tilde de la ley»; y también: «Sed perfectos como vuestro padre celestial es perfecto.»
    En cuanto a lo que dice Francisco de que no hemos de tener una visión de Dios «preparado para vernos fallar» es una advertencia sobre algo en lo que no creo que caiga mucha gente.

    1. También yerra gravemente el Papa al decir que en la Pasión de Cristo «no hubo resignación», cuando en contra de lo que dice Francisco, los padecimientos de Nuestro Señor son el mejor y más perfecto ejemplo de resignación, en plena conformidad con la voluntad del Padre, tal como dijo explícitamente en Getsemaní.
      Y precisamente la virtud de la santa resignación cristiana toma de ahí su más excelente modelo.

    2. El papa siempre se mueve entre dos aguas: «ni sí, ni no, sino todo lo contrario». Según la RAE, severo significa:
      1. Riguroso, áspero, duro en el trato o el castigo.
      2. adj. Exacto y rígido en la observancia de una ley, un precepto o una regla.
      Con estas dos definiciones puede afirmarse tanto que Dios no es severo, en el primer caso, como que Dios sí es severo, en el segundo (principio de la retribución divina: en su infinita justicia Dios no puede permitir que ninguna obra buena quede sin premio, ni ninguna obra mala quede sin castigo).
      En cuanto a que es duro en el castigo, discrepo. La Escritura dice bien claro que no nos trata como merecen nuestros pecados, y sabemos que Dios usa de misericordia con los condenados al infierno, pues, siendo la ofensa del pecado a Dios infinita. el castigo del infierno podría ser infinito en duración e infinito en sufrimiento, siendo solo infinito en duración.

      1. Pero es la «pena de daño», estar privado de la visión de Dios lo esencial , un dolor indescriptible al ver que se ha renunciado a lo que era nuestro fin : gozar de la divina presencia por toda la eternidad.
        No deberíamos cansarnos de perdir perdón constantemente, ante esta posibilidad tan espantosa.

        1. La pena de daño es la pena principal y mucho más terrible que la pena de sentido, pero no son infinitas en intensidad ninguna de las dos. Partimos de la base de que las penas que sufren los condenados son de distinta intensidad, en cada caso, dependiendo de la gravedad de sus pecados. Otra muestra de la misericordia de Dios, pues, cualquier pecado contra la majestad infinita de Dios merecería una pena infinita en todo.

  6. Todo apunta a que el concepto de Dios ha sido cambiado por otro concepto que no es el Tradicional de la iglesia. Esto no es de este Papa porque se lleva denunciando desde hace mucho tiempo. Normal que a un culto protestante le corresponda un Dios igualmente protestante que no es el verdadero. El Dios más falso es el más parecido al verdadero porque no te das cuenta de que está cambiado, pues conserva gran parte de verdad. Pero sabemos que el demonio te dice 99 verdades con tal de que te creas una sola mentira.

  7. En el concilio inicuo, el Señor de la Historia, Jesucristo, fue derrocado como rey y marginado a un rincón del mundo, dejó por tanto de ejercer el reinado social, poniéndose en su lugar al hombre como auto erigido nuevo rey del mundo, en consonancia con aquel seréis como dioses, o como el mas antiguo todavía no serviam. Augurio tan siniestro, solo podía tener una consecuencia, el Espíritu Santo abandonó la iglesia, por que el nuevo señor se llama Lucifer y la mayoría de los prelados renegaron de Cristo y se pusieron a servir al nuevo amo.Es la segunda vez que el hombre y mas grave aún, la iglesia esposa de Cristo lo traiciona. Esta abominación no tiene perdón de Dios. Solo un necio masón, puede decir semejante majadería. El castigo de Dios en relación a la gravedad de los hechos, va a ser peor que la primera vez. Va a ser tremenda, justa y definitiva, por que debe quedar claro quienes fueron los justos y quien el Señor de la Historia.

  8. Dios no va a ser severo con aquellos que lo aman y se han esforzado en vida por seguir sus caminos. Ciertamente, aún estos necesitarán también la gracia de Dios para la salvación de la tortura eterna de las llamas infernales. Pero muchas almas serán condenadas en un tormento sin fin. Aquellos que rechazaron a Dios hasta el último momento de su vida sólo tendrán ante sí un mar de fuego para siempre. Los malos pastores, los que nos han escandalizado con su vida inmoral, con sus enseñanzas ajenas a la voluntad de Dios, a los evangelios, a esos el Señor ya dice que más les valiera atarse una piedra de molino y lanzarse al agua. Todos esos pastores a los que se les confió una Iglesia con millones de almas y han conseguido vaciarla, a esos les espera un juicio severo y justo, como Jesús afirma en su parábola de los talentos confiados a sus servidores. «Te dí un millón de fieles, ¿Cuántos tienes ahora?».

    1. Sir Peter, España fue luz del mundo evangelizador de medio orbe, de eso hemos pasado a ser la tierrra de Caín, una raza maldita, la mas renegada de todas las del mundo. Por eso España, que cumplió con su misión histórica, ha sido el país que ha traicionado antes a Dios nuestro Señor. Nos salvó en la cruzada, pero no va haber segunda oportunidad, no nos merecemos otra cosa. Y los máximos culpables el clero español de la transición hasta ahora, para ellos no habrá perdón de Dios. Parafraseando a Quevedo, de la política de Dios, del gobierno de Cristo, hemos pasado a la tiranía de Satanás, y a ese paso vamos caminando cada vez mas rápido hasta que todo se consuma. Mientras en Roma tenemos la infamante vía del ridículo mas bufonesco, con los perros rabiosos del maligno que ya otean su victoria. Cuantos fieles nos quedan que no sean masones, no sé, pero estamos en peligro de extinción, cuando sean menos de diez justos, llegará Sodoma.

    1. Este papa y otros clérigos como él que abundan hoy en día más que las moscas alrededor de un pastel, así lo afirman. Esto está tan generalizado, que en los púlpitos se repite lo mismo, Dios no puede, nunca haría, es imposible que…. Pero a si no sabemos ni lo que piensan en el fondo nuestros más allegados, como para saber las intenciones de Dios o sus pensamientos. Nada, que le manden un correo a Dios para decirle que se han reunido todas las conferencias episcopales mundiales y el Vaticano, y han decidido por amplia mayoría, como tiene que ser Dios.

  9. «El Papa es pecador como hombre privado, y por eso tiene confesor y se arrodilla ante él cada semana; pero es infalible cuando habla ex cathedra. Esta expresión técnica de los teólogos (hablar desde lo alto de la cátedra de Pedro) expresa las condiciones y límites de la promesa divina, que son tres: 1) cuando habla como Doctor público y cabeza de la Universal Iglesia, no como hombre, no como teólogo, no como obispo de Roma, precisamente; 2) cuando habla acerca de cosas de la fe y de la moral, es decir, acerca del depósito de la revelación pública hecha por Cristo y clausurada por los Apóstoles; 3) cuando define, es decir, pronuncia juicio solemne, auténtico y definitivo acerca de si una verdad está o no contenida en ese depósito inmutable, no cuando aconseja, exhorta, insinúa o administra». P. Leonardo Castellani

  10. UNO PACIENCIA
    No es que yo apoye a Bergoglio, pues su comentario va en una línea que probablemente sea irreal, con esa teología suya inventada.
    Sin embargo contraponer el castigo de Dios sin mas puede ser otro error.
    Es cierto que la esplicación del castigo es una forma facil de explicarlo a los sencillos, como el antiguo catecismo.
    Pero.. en realidad Dios no castiga, sino que somos nosotros los que en realidad elegimos con las acciones de nuestra vida si queremos estar con Dios o alejados de El. Por tanto en su dimensión mas trascendente, y paradójica, en realidad el infierno es una elección…. de vida , de cada uno. Elegimos salvarnos con la Gracia y nuestro pequeño esfuerzo o alejarnos de Dios y condenarnos, pues eso es el infierno, el maximo alejamiento y doloroso de Dios. Por cierto que mal funciona la pagina web de INFOCATICANA.

  11. Me asombra la severidad con que se juzgan las palabras del papa Francisco. Y los apelativos que le endilgan a quien no busca sino ayudar y lo hace a vivir la Navidad, en el silencio, en la lectura de la Palabra y en la conversación con el Esp´íritu Santo. Un comentarista habla de mamarrachada, otro de teología inventada. ¿Cuál es la doctrina de estos comentaristas? ¿También ellos escuchan al Espíritu Santo, además de hacerlo a los Torquemadas y Savonarolas que pululan por ahí y andan sueltos como locos desenfrenados? Cuántas dosis de discernimiento necesitan…

    1. «¿También ellos escuchan al Espíritu Santo…»

      ¿También? ¿Acaso usted oye voces que atribuye al Espíritu Santo? No me extrañaría nada (que oiga voces, no que se trate del Espíritu Santo). A ver si entiende usted algo: Dios, en la Persona del Espíritu Santo, no puede decir lo contrario de lo que ha inspirado a profetas, evangelistas y a la misma Iglesia cuando define dogmas «ex cátedra». Por tanto, si esas voces le dicen o inspiran otra cosa, no es Dios (que es Inmutable y no se puede contradecir a Sí mismo). Haría usted bien en convertirse a la fe católica en vez de darle tanto a la tecla para dar el tostón y no decir nada aprovechable, salvo lo malísimos que son los demás comentaristas; conclusión a la que ha llegado sin juzgar, claro (consejos vendo, que para mí no tengo).

  12. Hay que romper con la idea de que el hipopótamo de blanco con cuernos de dragón que ensucia con sus excrementos la sede de Pedro, que escrota fetideces por la boca, es un papa.

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