Francisco a los padres: «Acercar a los hijos a visitar a los ancianos»

Papa Francisco
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Como cada miércoles, el Santo Padre ha predicado su catequesis. Esta vez, lo ha hecho desde la plaza de San Pedro en lugar del Aula Pablo VI, lugar donde suele predicar las catequesis de los miércoles.

Francisco ha pronunciado su sexta catequesis relacionada sobre la vejez. El Pontífice ha insistido en el valor del cuidado de la vida, en especial de la de nuestros mayores. El Papa ha manifestado que «el camino de honrar a las personas que nos han precedido empieza aquí: honrar a los ancianos».

El Obispo de Roma ha reprochado «que los ancianos son el descarte o los ponemos nosotros en el descarte; se desprecia a los ancianos y se descartan de la vida, dejándoles de lado».

Francisco ha pedido a los padres que «por favor, acercad a los hijos, a los niños, a los hijos jóvenes a los ancianos, acercarles siempre. Y cuando el anciano está enfermo, un poco fuera de sí, acercarles siempre: que sepan que esta es nuestra carne, que esto es lo que ha hecho que nosotros estemos aquí ahora. Por favor, no alejar a los ancianos». Además, ha remarcado que «si no hay otra posibilidad que enviarlos a una residencia, por favor, id a visitarlos y llevad a los niños a verlos: son el honor de nuestra civilización».

A continuación, os ofrecemos la catequesis completa pronunciada por el Santo Padre:

Catequesis sobre la vejez 6. “Honra a tu padre y a tu madre”: el amor por la vida vivida

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Hoy, con la ayuda de la Palabra de Dios que hemos escuchado, abrimos un pasaje a través de la fragilidad de la edad anciana, marcada de forma especial por las experiencias del desconcierto y del desánimo, de la pérdida y del abandono, de la desilusión y la duda. Naturalmente, las experiencias de nuestra fragilidad, frente a las situaciones dramáticas —a veces trágicas— de la vida, pueden suceder en todo tiempo de la existencia. Sin embargo, en la edad anciana estas pueden suscitar menos impresión e inducir en los otros una especie de hábito, incluso de molestia.  Cuántas veces hemos escuchado o hemos pensando: “Los ancianos molestan”; lo hemos dicho, lo hemos pensando… Las heridas más graves de la infancia y de la juventud provocan, justamente, un sentido de injusticia y de rebelión, una fuerza de reacción y de lucha. En cambio, las heridas, también graves, de la edad anciana están acompañadas, inevitablemente, por la sensación de que, sea como sea, la vida no se contradice, porque ya ha sido vivida. Y así los ancianos son un poco alejados también de nuestra experiencia: queremos alejarlos.

En la común experiencia humana, el amor  —como se dice—  es descendiente: no vuelve sobre la vida que está detrás de las espaldas con la misma fuerza con la que se derrama sobre la vida que está todavía delante. La gratuidad del amor aparece también en esto: los padres lo saben desde siempre, los ancianos lo aprenden pronto. A pesar de eso, la revelación abre un camino para una restitución diferente del amor: es el camino de honrar a quien nos ha precedido. El camino de honrar a las personas que nos han precedido empieza aquí: honrar a los ancianos.

Este amor especial que se abre el camino en la forma del honor  —es decir, ternura y respeto al mismo tiempo— destinado a la edad anciana está sellado por el mandamiento de Dios. «Honrar al padre y a la madre» es un compromiso solemne, el primero de la “segunda tabla” de los diez mandamientos. No se trata solamente del propio padre y de la propia madre. Se trata de la generación y de las generaciones que preceden, cuya despedida también puede ser lenta y prolongada, creando un tiempo y un espacio de convivencia de larga duración con las otras edades de la vida. En otras palabras, se trata de la vejez de la vida.

Honor es una buena palabra para enmarcar este ámbito de restitución del amor que concierne a la edad anciana. Es decir, nosotros hemos recibido el amor de los padres, de los abuelos y ahora nosotros les devolvemos este amor a ellos, a los ancianos, a los abuelos. Nosotros hoy hemos descubierto el término “dignidad”, para indicar el valor del respeto y del cuidado de la vida de todos. Dignidad, aquí, equivale sustancialmente al honor: honrar al padre y a la madre, honrar a los ancianos y reconocer la dignidad que tienen.

Pensemos bien en esta bonita declinación del amor que es el honor. El cuidado mismo del enfermo, el apoyo a quien no es autosuficiente, la garantía del sustento, pueden carecer de honor. El honor desaparece cuando el exceso de confianza, en vez de declinarse como delicadeza y afecto, ternura y respeto, se convierte en rudeza y prevaricación. Cuando la debilidad es reprochada, e incluso castigada, como si fuera una culpa. Cuando el desconcierto y la confusión se convierten en un resquicio para la burla y la agresividad. Puede suceder incluso entre las paredes domésticas, en las residencias, como también en las oficinas o en los espacios abiertos de la ciudad. Fomentar en los jóvenes, también indirectamente, una actitud de suficiencia —e incluso de desprecio—  hacia la edad anciana, sus debilidades y su precariedad, produce cosas horribles. Abre el camino a excesos inimaginables. Los chicos que queman la manta de un “vagabundo”  —lo hemos visto—, porque lo ven como un desecho humano, son la punta del iceberg, es decir, del desprecio por una vida que, lejos de las atracciones y de las pulsiones de la juventud, aparece ya como una vida de descarte. Muchas veces pensamos que los ancianos son el descarte o los ponemos nosotros en el descarte; se desprecia a los ancianos y se descartan de la vida, dejándoles de lado.

Este desprecio, que deshonra al anciano, en realidad nos deshonra a todos nosotros. Si yo deshonro al anciano me deshonro a mí mismo. El pasaje del Libro del Eclesiástico, escuchado al inicio, es justamente duro en relación con este deshonor, que clama venganza a los ojos de Dios. Existe un pasaje, en la historia de Noé, muy expresivo en relación con esto. El viejo Noé, héroe del diluvio y todavía gran trabajador, yace descompuesto después de haber bebido algún vaso de más.  Ya es anciano, pero ha bebido demasiado. Los hijos, por no hacerle despertar en la vergüenza, lo cubren con delicadeza, con la mirada baja, con gran respeto. Este texto es muy bonito y dice todo del honor debido al anciano; cubrir las debilidades del anciano, para no avergonzarlo, es un texto que nos ayuda mucho.

No obstante todas las providencias materiales que las sociedades más ricas y organizadas ponen a disposición de la vejez  —de las cuales podemos ciertamente estar orgullosos—, la lucha por la restitución de esa forma especial de amor que es el honor, me parece todavía frágil e inmadura. Debemos hacer de todo, sostenerla y animarla, ofreciendo mejor apoyo social y cultural a aquellos que son sensibles a esta decisiva forma de “civilización del amor”. Y sobre esto, me permito aconsejar a los padres: por favor, acercad a los hijos, a los niños, a los hijos jóvenes a los ancianos, acercarles siempre. Y cuando el anciano está enfermo, un poco fuera de sí, acercarles siempre: que sepan que esta es nuestra carne, que esto es lo que ha hecho que nosotros estemos aquí ahora. Por favor, no alejar a los ancianos. Y si no hay otra posibilidad que enviarlos a una residencia, por favor, id a visitarlos y llevad a los niños a verlos: son el honor de nuestra civilización, los ancianos que han abierto las puertas. Y muchas veces, los hijos se olvidan de esto. Os digo una cosa personal: a mí me gustaba en Buenos Aires, visitar las residencias de ancianos. Iba a menudo y visitaba a cada uno. Recuerdo una vez que pregunté a una señora: “¿Usted cuántos hijos tiene?” — “Tengo cuatro, todos casados, con nietos”. Y empezó a hablarme de la familia. “¿Y ellos vienen?” — “¡Sí, vienen siempre!”. Cuando salí de la habitación la enfermera, que había escuchado, me dijo: “Padre, ha dicho una mentira para cubrir a sus hijos. ¡Desde hace seis meses no viene nadie!”. Esto es descartar a los ancianos, es pensar que los ancianos son material de descarte. Por favor, es un pecado grave. Este es el primer gran mandamiento, y el único que indica el premio: “Honra al padre y a la madre y tendrás vida larga en la tierra”. Este mandamiento de honrar a los ancianos nos da una bendición, que se manifiesta de esta manera: “Tendrás larga vida”. Por favor, custodiad a los ancianos. Y si pierden la cabeza, custodiadlos también porque son la presencia de la historia, la presencia de mi familia, y gracias a ellos yo estoy aquí, lo podemos decir todos: gracias a ti, abuelo y abuela, yo estoy vivo. Por favor, no los dejéis solos. Y esto, de custodiar a los ancianos, no es una cuestión de cosméticos ni de cirugía plástica, no. Más bien es una cuestión de honor, que debe transformar la educación de los jóvenes respecto a la vida y a sus fases. El amor por lo humano que nos es común, e incluye el honor por la vida vivida, no es una cuestión de ancianos. Más bien, es una ambición que iluminará a la juventud que hereda sus mejores cualidades. La sabiduría del Espíritu de Dios nos conceda abrir el horizonte de esta auténtica revolución cultural con la energía necesaria.

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Comentarios
48 comentarios en “Francisco a los padres: «Acercar a los hijos a visitar a los ancianos»
  1. Lo que dice Francisco está bien, pero se echa en falta una referencia al cuidado religioso de los ancianos, sobre el que hay que incidir especialmente. Aunque de ello hable en otra catequesis sobre la ancianidad, es un aspecto tan importante, que hubiera sido conveniente mencionarlo también en la de hoy, para que siempre resuene la exhortación para la evangelización del anciano y su atención espiritual.

  2. Muy bien sacerdote mariano, este es el camino, el de la caridad. Por que el que no tiene caridad permanece en la muerte.
    150.000 refugiados ucranianos ha acogido hasta la fecha el pueblo español. Fui forastero y me hospedásteis, desnudo y me vestísteis,…..Marcos 25. 35-40.

    1. Pero vaya fijación más enfermiza tiene usted: ¡que esta noticia habla de Francisco y los ancianos! Y Sacerdote mariano se ha ceñido al tema, a diferencia de usted. Por cierto, ¿cuántos ucranianos del Dombás ha acogido usted en su casa en los últimos 8 años? Ninguno, ¿verdad? Pues a lo mejor, si lo hubiera hecho, muchos de ellos no formarían parte de los 14.000 asesinados que ya no puden ser refugiados, pues están muertos. A ver si se aplica usted más los consejos que recomienda.

  3. Ha habido sacerdotes que han muerto por acompañar a los ancianos, que han dado su vida. Dios les premiará con el Cierlo. Pero la mayoría, los que yo conozco, los de mi parroquia, se han escondido, han cerrado la Iglesia, y han abondado a los ancionos de las residencias, han muerto solos. Ahora ya no importa, diga lo que diga este me da igual. Yo seguiré a Cristo, pero no haré lo que ellos hagan. Sobre todo el de la foto. ¿A qué viene ahora después de que él también se escondió durante la pandemia?

  4. Es que la iglesia modernista solo cree en la ciencia y en la razón, a Dios lo bajaron a tercera división en el concilio y ahí sigue marginado. Por eso cuando viene una desgracia no rezan por que se les cae la cara de verguenza, ya que ellos son los responsables. Efectivamente miles y miles de ancianos murieron como perros abandonados sin auxilio espiritual, en hospitales y residencias, un verdadero holocausto. A buenas horas mangas verdes Francisco.

  5. La invención del virus acabó con muchos ancianos.
    La inyección igual.
    Mientras siga la ideología covidiana, ni habrá ancianos, ni hijos ni padres por visitar, los sobrevivientes irán a los cementerios.

  6. En este tema como en tantos otros tengo mis dudas. No soy partidario de las teorías de la conspiración sin pruebas concluyentes. No me vacuné por que para empezar esto no es ninguna vacuna. Y además si me lo recomendaba el partido criminal PSOE, es como si me lo indicara el diablo. Por contra, mi hermana y sobrinas médicos estaban muy preocupadas por mí, y me instaban a vacunarme. Fue en definitiva muy desagradable. Al final venció mi proverbial espíritu rebelde. Lo que es seguro es que estamos en manos de Dios, vacunados o no Él decide. La iglesia modernista no piensa igual, cree que estamos en manos de la ciencia, no de Dios, y así les va.

  7. Si se nos dice que a 1 km.termima la carretera y aún así seguimos en ella, el caer al barranco fue culpa de Dios o nuestra?
    Si se sabe que abusar del alcohol causa cirrosis y viene la muerte,
    ¿Fue culpa de Dios?
    ¿Nos tiene que sacar del problema en que nosotros mismos nos metimos,?
    si quiere,,,si quiere,, pero no es su obligación, pues ni que estuviera a nuestra disposición.
    Muchas personas lo hiciéron por falta de fe en El., por miedo.
    Por no querer oír razones de nadie y negar la evidencia.
    Por terquedad e ignorancia.
    Lo viví con mis parientes.

    1. Spes,

      pues yo me vacuné por amor al prójimo aunque no me hacía ninguna gracia hacerlo. Lo puse en manos de Dios .

      Le dije: «bueno señor, yo hago lo que me dicen los que saben que puedo hacer para salvar a más personas, después, si es nocivo para mí ,lo dejo en tus manos.» Y puse toda mi fe y mi confianza en Dios.

      Y es que, estimada Spes, no conozco a nadie que haya muerto por vacunarse, aunque se sabe de algunos casos, pero a mi alrededor murieron un montón de personas por el covid. Cada día una o dos. Matrimonios ,primero uno ,después el otro. Ancianos. Jóvenes. Cada día, cada día, cada día…

      Así que hice lo que estaba en mi mano, según consejo de médicos de mi familia también. A quien no escuché fue a personas que hacían videos alarmistas en youtube pq no les doy credibilidad.

      Nadie tiene la verdad , en este sentido. Fue algo nuevo q sorprendió a todos y se hizo ,en cada momento, lo q pareció mejor.

      Un abrazo

      1. «pues yo me vacuné por amor al prójimo»

        ¿A cuál exactamente? ¿A los bebés nonatos asesinados mediante aborto provocado, de los que han salido las líneas celulares con las que se han desarrollado las «vacunas»? ¿O a quienes se han enriquecido con la venta de «vacunas»? Es que no me queda claro, porque esas «vacunas» ni impiden contagiarse ni contagiar, por lo que para no contagiar no ha sido.

        «a mi alrededor murieron un montón de personas por el covid […] Ancianos. Jóvenes. Cada día, cada día, cada día…»

        Menuda trola: los jóvenes, salvo patologías previas, apenas se han visto afectados (y menos muerto).

        «A quien no escuché fue a personas que hacían videos alarmistas en youtube pq no les doy credibilidad»

        ¿Como los de Luc Montagnier, virólogo, Nobel de Medicina, descubridor del virus del SIDA? Seguro que ‘sus médicos’ conocidos no especializados sabían más que él.

          1. «a todo el prójimo con vida!»

            Ya, pero si son dueños o accionistas de las farmacéuticas, más. Porque a los bebés nonatos abortados, que tenían vida antes de asesinarles, y de los que han salido las líneas celulares a partir de las cuales se han desarrollado las «vacunas», incluida la que usted se ha puesto, no lo parece.

            «y usted, ¿a qué prójimo ama al defender a Putin y justificar su guerra?»

            Yo no he defendido a Putin ni he justificado la guerra. He desmentido aunténticas trolas y la hipócrita propaganda de los «los buenos». Lea bien mis comentarios. Pero cualquier guerra defiende a inocentes, de ahí que la Iglesia siempre haya considerado moral la guerra justa, a diferencia de usted, que contra el magisterio de la Iglesia y la moral católica considera inmoral cualquier guerra.

      2. Perdón ACS, ,,¿Darías un riñón por amor a un prójimo?
        ¿Aceptarías que viviera en tu casa toda una familia de refugiados, por amor al prójimo?
        Inyectarse ‘ por amor al prójimo ‘ es algo de la más sencillo y fácil de lavar la conciencia y sentirse super amorosa,
        ….. Si de verdad fueran vacunas…..
        ACS,, que bueno que vivas sin saber.
        A estas alturas será mejor para ti.

        1. Caradeplata,

          acabaré yéndome pero no será para recobrar la tranquilidad,ya que no consiguen que la pierda (más al contrario) , sino porque lo que hay aquí no me enriquece en absoluto y pq Dios me llama a otra cosa. Y me he decidido a intentarlo. Es curioso que cuando pedí ayuda nadie vino a aconsejarme, sólo usted y Spes, pero cuando se trata de corregir todos se apuntan.

          Gracias por su apoyo y sus consejos del otro día.

          Que Dios le bendiga siempre y le conserve la objetividad que posee. Gracias

          1. Deje de hacerse la víctima: usted no ha pedido consejo sobre absolutamente nada. Encadenó varios comentarios crípticos en los que no decía nada porque todo era muy secreto. ¿De qué quieren que le aconsejen así? Y Spes y Caradura no le aconsejaron nada: se limitaron a responder a sus comentarios con generalidades, porque a ellos tampoco se lo contó. Sea clara por una vez y si quiere consejo exponga sobre qué en vez de hacerse la mártir y acusar a otros de que la corrigen pero no la aconsejan. Tiene usted un cuajo…

          2. «Ya tengo la respuesta, no se preocupe»

            Nadie puede preocuarse de algo que desconoce (usted no lo ha contado en ningún momento. Me alegro que haya recibido la respuesta por otros medios distintos a los comentarios de esta página, ya que aquí nadie ha podido dársela pues no hay pregunta ni explicación por su parte. Esperemos que dicha respuesta se la haya dado alguien prudente y no haya venido por «revelación», que a usted le fallan más que una escopeta de feria.

          1. A mí tampoco se me ocurriría ser tan cínico como usted, fingiendo que no sabe a quién se refiere y empleando el sarcasmo (mal, como siempre) para quedar por encima como el aceite. Comparar a Pancho I con Nuestro Señor Jesucristo se pasa de castaño oscuro. Por cierto, de las poquitas veces que no le llama «Jesús» a secas, como si fuera su primo. ¿Cree que así resulta más solemne su burla, o algo así?

          2. No, ni lo necesito para ponerle a usted en evidencia. Si no le gusta, no escriba comentarios públicamente, pues aquí le puede responder quien quiera, cosa que usted hace constantemente, metiéndose continuamente donde no le llaman sólo por su espíritu de rebeldía y metiéndose en jardines una y otra vez. Así que, lo que usted no se aplica a sí misma no se lo exija a otros.

  8. El incordio que tiene que soportar ACS no hay quien lo soporte. Acabará yéndose de aquí para recobra la tranquilidad. Está claro que los críticos deben de estar libres de pecado. Enhorabuena para ellos por ser tan justos. Quizás yo también la acompañe, al exilio…..

    1. Es bueno que te vayas, si es que lo haces.
      Descalificas a los que como tú no piensan.
      Se te explican las cosas, pero discutes y discutes lo mismo.
      Mal que te pese a ti y a otros molestos, el NOM existe. y si no lo quieres ver, allá tu.

        1. «justo lo que hace usted»

          Pero mire que le gusta a usted mentir… En el comentario de Claudio no hay ni una sola descalificación.

          1. No, ni lo necesito para ponerle a usted en evidencia. Si no le gusta, no escriba comentarios públicamente, pues aquí le puede responder quien quiera, cosa que usted hace constantemente, metiéndose continuamente donde no le llaman sólo por su espíritu de rebeldía y metiéndose en jardines una y otra vez. Así que, lo que usted no se aplica a sí misma no se lo exija a otros.

    2. «El incordio que tiene que soportar ACS no hay quien lo soporte. Acabará yéndose de aquí para recobra la tranquilidad. Está claro que los críticos deben de estar libres de pecado»

      El incordio lo tiene soporta Sacerdote mariano, a quien usted acosa injustamente, pues a diferencia de las correcciones que se hacen a los errores de ACS, usted no corrige absolutamente nada a Sacerdote mariano. Simplemente odia lo que escribe y le tiene manía. No hay más. Y en cuanto a estar libres de pecado, ¿quién le ha dicho a usted que haya que estarlo para ejercer la obra de misericordia de «corregir al que yerra»? Usted no sólo no lo hace, como debería, sino que tiene la cachaza de atacar a quienes sí lo hacen ejerciendo la caridad, que a usted parece importarle un cuerno. Le da igual que ACS esté en el error y que además difunda sus errores confundiendo a otros. Menuda falta de caridad la suya.

      1. Catolicvs,

        «33.Sino que esta será la alianza que yo pacte con la casa de Israel, después de aquellos días – oráculo de Yahveh -: pondré mi Ley en su interior y sobre sus corazones la escribiré, y yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo. 34.Ya no tendrán que adoctrinar más el uno a su prójimo y el otro a su hermano, diciendo: «Conoced a Yahveh», pues todos ellos me conocerán del más chico al más grande – – oráculo de Yahveh – cuando perdone su culpa, y de su pecado no vuelva a acordarme.»
        Jeremías, 31

        Esto me ha sucedido a mí. Ya no tiene que adoctrinarme, ni usted ni nadie, porque Yahveh ya escribe su ley en mi corazón y ya hubo un día en el cual perdonó mi culpa y de mi pecado (antiguo) no ha vuelto a acordarse.

        Así que no se esfuerce. Tengo el mejor maestro.

          1. «Esto me ha sucedido a mí»

            «Yo, mí, me, conmigo». ¿No se aburre de tanto mirarse el ombligo? No se esfuerce en contar sus «revelaciones» preternaturales, que todos hemos leído las barbaridades que usted sostiene y de Dios no viene, eso seguro (Dios no se contradice a Sí mismo y no le va a contar a usted algo opuesto a lo que la Iglesia, custodia de la Revelación, siempre ha creído y enseñado).

            «Tengo el mejor maestro»

            Sus alucinaciones no son un buen maestro. ¿No ve los disparates que dice y que contradicen la fe católica?

          2. «No, no contradicen a la Iglesia Católica. Puede usted pensar lo q quiera pero no!»

            No es cuestión de «pensar lo que quiera»: es que se lo hemos demostrado muchas veces con citas bíblicas y del Magisterio de la Iglesia cada vez que usted los contradice. Y no únicamente yo: muchos comentaristas… menos los trolls heterodoxos, que ya es para sospechar («si el sabio no aprueba, malo; si el necio aplaude, peor»).

    3. Caradeplata,

      acabaré yéndome pero no será para recobrar la tranquilidad,ya que no consiguen que la pierda (más al contrario) , sino porque lo que hay aquí no me enriquece en absoluto y pq Dios me llama a otra cosa. Y me he decidido a intentarlo. Es curioso que cuando pedí ayuda nadie vino a aconsejarme, sólo usted y Spes, pero cuando se trata de corregir todos se apuntan.

      Gracias por su apoyo y sus consejos del otro día.

      Que Dios le bendiga siempre y le conserve la objetividad que posee. Gracias

      1. «Es curioso que cuando pedí ayuda nadie vino a aconsejarme, sólo usted y Spes, pero cuando se trata de corregir todos se apuntan»

        Deje de hacerse la víctima: usted no ha pedido consejo sobre absolutamente nada. Encadenó varios comentarios crípticos en los que no decía nada porque todo era muy secreto. ¿De qué quieren que le aconsejen así? Y Spes y Caradura no le aconsejaron nada: se limitaron a responder a sus comentarios con generalidades, porque a ellos tampoco se lo contó. Sea clara por una vez y si quiere consejo exponga sobre qué en vez de hacerse la mártir y acusar a otros de que la corrigen pero no la aconsejan. Tiene usted un cuajo…

        Y ya sabemos cómo se va usted: como el hambre, com el sueño, como el invierno… (vamos, que siempre vuelve). Por más que amague, usted no se va ni con agua caliente, no hay peligro.

        1. Catolicvs,

          ¿qué haría usted sin mí? Se aburriría como una ostra. ¿ no ve q soy de los pocos q tengo paciencia para seguir escuchándole…?

          Que Dios le bendiga

          1. Y yo no hablo de mí, eso es lo q usted no entiende.Yo doy testimonio de lo q Dios hace conmigo y con todo aquel q le abre su corazón.

            Apa! Buenas noches

          2. «Y yo no hablo de mí, eso es lo q usted no entiende»

            Eso es lo que entiende cualquiera al comprobar que el tiempo verbal que usted emplea más, con mucha diferencia, es la primera persona del singular. Como siempre le digo: sus comentarios se resumen en «yo, mí, me, conmigo». A veces emplea «algo» de la noticia o artículo, pero siempre como trampolín o plataforma que le dé pie para hablar de lo único: usted misma. Me sorprende que no se aburra de sí misma. Yo lo haría, desde luego. Soy incapaz de estar mirándome el ombligo como lo hace usted.

            «Yo doy testimonio de lo q Dios hace conmigo y con todo aquel q le abre su corazón»

            Dios lo único que hace es poner en su camino a personas que corrijan sus graves errores, a quienes usted rechaza, creyendo que sólo se puede manifiestar a través de sus subjetivas e interesadas «revelaciones» o «sensaciones» que le «dicen» lo que quiere oír.

          3. SCatolicvs,

            «Me sorprende que no se aburra de sí misma. Yo lo haría»

            No, hombre no! 😂😂😂 usted no se aburriría de mi misma.De hecho no se aburre. Le encanta hablar conmigo .Tiene querencia a mí.

            Que Dios le bendiga

        2. CATHOLICVS,, ¿ Cómo crees que ACS va a decir sus confidencias íntimas aquí? Sólo se explayó un poco, como desahogo, pero no tiene ni debe de platicar más de lo conveniente.
          Por pura logia y obvias razones.

          1. «CATHOLICVS,, ¿ Cómo crees que ACS va a decir sus confidencias íntimas aquí?»

            ¿Alguien ha dicho que tenga que exponer sus confidencias íntimas aquí? Nadie. Y, como ve, le responde ella misma: «Así es querida, pero en fin…». Sin embargo, ha tenido el cuajo, previamente, de reprochar a los demás lo siguiente: «Es curioso que cuando pedí ayuda nadie vino a aconsejarme […] pero cuando se trata de corregir todos se apuntan». ¿En qué quedamos? ¿Aceptamos el reproche de no ayudarle en algo secreto? ¿O aceptamos que no lo cuente por ser íntimo y secreto y, por tanto, no podemos ayudarle en algo que desconocemos? Porque no se puede soplar y sorber al mismo tiempo. Si nadie le ayuda, malo. Si le preguntan sobre qué necesita ayuda, malo también. Es como el chiste: ¿qué prefieres susto o muerte?

            Sólo se explayó un poco, como desahogo, pero no tiene ni debe de platicar más de lo conveniente.
            Por pura logia y obvias razones.

          2. Catolicvs,

            No sea liante hombre.Mi pregunta fue clara: ¿cómo puedo saber si es voluntad de Dios q yo haga una cosa q parece q me llama?

            Por otro lado no era un reproche sino una observación.

            No veo q este tema sea de interés para nadie, la verdad, y menos cuando ya tengo la respuesta.

            Que Dios le bendiga

          3. «¿cómo puedo saber si es voluntad de Dios q yo haga una cosa q parece q me llama?»

            No lo puede saber, porque el diablo se disfraza de ángel de luz y engaña a muchas almas. Dependerá de qué cosa se trate. Desde luego, si es algo que sea contrario a la fe católica o a la moral, obviamente no es de Dios. Si coincide mucho con sus gustos personales, casi seguro que tampoco. Pero vamos, que no tengo una bola de cristal, por lo que al no saber el tema, no le puedo ayudar ni creo que nadie pueda hacerlo a ciegas (así que, evite reproches de falta de ayuda).

            «Por otro lado no era un reproche sino una observación»

            Esa «observación», tal y como usted la ha escrito, es lo que en español se llama… ¡reproche! O sea, que sí: era un reproche (absurdo, pues no puede reprochar a alguien que dé lo que no tiene, pero reproche al fin y al cabo).

            «No veo q este tema sea de interés para nadie»

            Opino igual. Pero el tema lo sacó usted.

          4. Catolicvs,

            Como ya le he dicho más arriba ahora ya tengo la respuesta pero si le sirve de algo: No! No me apetece hacerlo ni sé cómo hacerlo y no sé cómo ponerme pero voy a intentarlo, aunque tampoco sé si seré capaz.Creo q so Dios no me ayuda no podré pero me sirve pensar q si no me ayuda será pq no es su voluntad y lo único q habré perdido será tiempo y esfuerzo, así que haré caso al sacerdote q me lo sugirió y me pondré a ello.

            Gracias por sus consejos

          5. «Como ya le he dicho más arriba ahora ya tengo la respuesta»

            Pues como Juan Palomo: yo me lo guiso, yo me lo como. Tiene una duda que no cuenta, pero sí cuenta que la tiene; y luego dice que ya tiene respuesta. Pues vale.

            «…si no me ayuda será pq no es su voluntad»

            Lo único que puede saber es que si Dios no le ayuda es porque no es su voluntad ayudarle, no necesariamente que no quiera que haga esa cosa que no dice. Igual quiere que la haga sin ayuda. Más no le puedo decir.

            «Gracias por sus consejos»

            En realidad no le he dado ninguno, pues no se puede aconsejar sobre algo que se desconoce.

  9. Cuando se llega a viejo, debe de ser adulto y generoso, es decir aceptar su vejez. No se puede pretender traer hijos al mundo y nietos, para tener a toda la familia alrededor de uno. Los jóvenes tienen multitud de retos, los estudios son largos y costosos. Mis padres no dieron ninguna lata y comprendieron que mi hermano y yo estábamos muy liados con el trabajo y los hijos. Verdaderamente hay viejos que se convierten en auténticos tiranos. Nosotros ya tuviemos nuestra oportunidad y ahora hay que dejar a otros que hagan su vida. No quiero decir que se abandonen no me mal interpreten, pero la vejez es para hacer balance de la vida, serenidad y contemplar lo que ya queda y alegrarse de que sus descendientes luchen por la vida, no absorberlos.

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