Jesús Sanz «Por prudencia sanitaria o por cálculos políticos, nuestra vida se ha puesto entre paréntesis»

Jesús Sanz, domingo de Ramos El arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz, durante la procesión de palmas (archidiócesis de Oviedo)
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El Arzobispo de Oviedo, Mons. Jesús Sanz bendecía este domingo a las once y media de la mañana los ramos en la iglesia de San Tirso de Oviedo, desde donde partió en procesión hasta la Catedral, donde tuvo lugar la eucaristía del Domingo de Ramos, acompañado por el Vicario General de la diócesis, Jorge Juan Fernández Sangrador y el Deán de la Catedral, Benito Gallego.

Durante su homilía del Domingo de Ramos, el arzobispo de Oviedo comenzó diciendo que «parece que la noticia sea que se vuelven a normalizar los actos y los gestos de unas fiestas que esta malhadada peste pandémica nos había secuestrado. Es verdad que tantas cosas importantes de nuestra vida se han puesto entre paréntesis por prudencia sanitaria o por cálculos políticos, que de todo ha habido. Pero el hecho es que no pocas expresiones de nuestra vida social, cultural y religiosa, se han visto desplazadas por un confinamiento que ha puesto en sordina los rezos y los festejos, los abrazos y los besos, el encuentro y la normalidad de una vida más vulnerable de lo que nosotros pensábamos».

Sanz Montes ha recordado que «con este Domingo de Ramos damos comienzo los cristianos, en las fechas centrales en nuestro calendario creyente. Y junto al movimiento de nuestras hermandades y cofradías fieles a su cita en estos días señalados, cosa que nos alegra y les agradecemos de veras, están también las celebraciones litúrgicas de estos días santos que nos convocan para acompañar a Jesús en el recuerdo vivo de lo que hace dos mil años aconteció en Jerusalén. Así lo haremos el Jueves santo, el Viernes santo, y el Domingo de pascua».

El arzobispo también incidió en que «no por conocido el desenlace dejará de traernos un mensaje inédito si sabemos escuchar. Porque tiene Dios esa virtud: que, aún diciéndonos lo mismo, Él nunca se repite, es capaz de sorprendernos el Señor que jamás aburre, y siempre tiene una palabra que susurrar en nuestro silencio y un gesto con el que acariciar nuestros momentos maltrechos».

En referencia al pasaje del Evangelio del día, narra como «lo que comienza con una algarabía popular de vítores, hosannas, y cantos jubilosos, termina broncamente en un apresamiento faltoso, un juicio trucado y una condena injusta que acaba en el patíbulo que asesina al más inocente de la historia: Jesucristo».

«Se nos presenta el relato completo que empieza con los “vivas” de la entrada en la ciudad de Jerusalén y termina saliendo de la misma con los “mueras” del Calvario. En medio todo ese itinerario sórdido y contradictorio entre cenas de confidencias y despedidas, besos que traicionan en la oscuridad, juicios amañados con testigos comprados, negaciones entre llantos antes de cantar el gallo, flagelaciones abriendo las carnes más puras, y el viacrucis que llevará a la muerte a quien tanta vida nos regaló y nos regala», afirmó Monseñor Jesús Sanz.

El prelado de origen madrileño hizo una enumeración de «otros viacrucis, que son los que prolongan aquel viejo relato de hace dos mil años. El miedo de la pandemia que nos ha acorralado con su muerte y sus chantajes, la farsa de una gestión pública que no busca el bien común ni salir del hoyo de una crisis económica sino marear la perdiz para seguir en las poltronas y las moquetas de sus vanidades bien pagadas, la guerra que invade pueblos, destruye ciudades, mina caminos y mata a tantas personas inocentes que mueren solas o viven en la fuga y el olvido, o esa guerra doméstica en la que asesinos sin alma, depravados inmorales, monstruos que se nutren de sus vicios, degollan a quien no pueden abusar, como en estos días hemos llorado la entera sociedad mirando a la pequeña Érika en su féretro blanco y abrazando a sus desconsolados padres y hermanos. ¡Cuántas pasiones que tienen la fecha de nuestros días y el domicilio de los lares que a diario pisamos!»

Por último, San Montes invitó a «hacer un camino con Jesús que no termina en el fracaso de su Pasión y el de las nuestras, sino en la Pascua que vence la muerte, abre las puertas y enciende las luces que permiten ver las cosas con la belleza sin mancha que Dios quiso regalarnos participando eternamente en su promesa colmada, donde sólo se dará el cumplimiento de su sueño y el ocaso de todas nuestras pesadillas».

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Comentarios
5 comentarios en “Jesús Sanz «Por prudencia sanitaria o por cálculos políticos, nuestra vida se ha puesto entre paréntesis»
  1. Monseñor tiene razón en lo que tan diplomáticamente expresa, pues por exageración injustificada y por cálculos siniestros, se ha puesto «entre paréntesis» gran parte de la práctica religiosa. Pero lo peor es que la misma jerarquía eclesiástica ha caído en ese inícuo pecado al cerrar templos y prohibir sacramentos, y cuando así han actuado, esos obispos se han comportado más como asalariados que como pastores.

  2. Hay actualmente una epidemia de «repentinitis» por la cual la gente muere s´úbitamente y punto, y gente muy joven y aparentemente sana a veces. Eso no para sino que aumenta, y entre los deportistas ya es difícil de esconder la cantidad de «colapsos» que han habido. Tarde o temprano va a haber que reconocer que las «vacunas» han sido parte del mayor atentado contra la humanidad jamás cometido.

  3. Vaya politicastro.
    Politicastro, muy distinto de aquel que opina de la polis, aunque debería empezar a opinar primero de la Iglesia y de su diócesis, que la tiene tumbada.

  4. Pues ya podía el Sr. Arzobispo declarar sin efecto el decreto que dictó por el cual no está permitida la comunión en la boca en toda la diócesis.

  5. Los pastores sin ovejas
    ¿Para qué sirven?
    ¿Quién le da sentido a la vida del pastor? Nosotros. Y nosotros, las ovejas, sin pastor, nos morimos.
    ¿Porqué nunca se piensa en las ovejas cuando hacen sus reuniones , sus caminos, sus sínodos, , siempre son los báculos para chocar con otros báculos.
    Vean ya por nosotros.
    Quiten a ésos malos pastores que perjudican y destrozan las cercas, que parecen más amigos del lobo que de Nuestro Dios y Señor.
    Hasta cuándo seguirán pastores con trajes de 6 colores.?????
    ¡¡Échenlos!!

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