No mires a Oriente solo porque tienes problemas en Occidente

Miguel Ayuso Concilio Vaticano II
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(Greg Cook en Crisis Magazine)-La invasión de Ucrania por parte de Rusia hizo aflorar las tensiones latentes en el seno de la ortodoxia oriental y entre los defensores de las diferentes eclesiologías y visiones escatológicas frente a Oriente y Occidente. Un tema importante ha sido el papel de Rusia como una especie de azote sagrado de un Occidente decadente. El reconocimiento de una podredumbre muy real en Occidente ha tentado incluso a algunos en los círculos política y religiosamente conservadores a admirar la Rusia de Putin como una alternativa admirable a la apostasía occidental. 

Dejaré esos debates a los teólogos formados. Sin embargo, he llegado a la conclusión de que la respuesta a los problemas de Occidente no es la salvación por la vía de la ortodoxia oriental. Baso esta conclusión en mi propio viaje desde el protestantismo a la única Iglesia verdadera a través del Oriente cismático (las Iglesias orientales en comunión con Roma son un asunto diferente, por supuesto).

En 1999, creyendo que Occidente (católico, protestante o humanista) no ofrecía ningún sustento espiritual, recibí el crisma como cristiano ortodoxo. Luego, en 2012, fui acogido en la Iglesia católica. 

Desde entonces, he advertido a los católicos hartos del aparente caos romano desde el Vaticano II que piensan que los pastos orientales son más verdes que lo reconsideren. Incluso cuando me gustaba la ortodoxia, algunos rasgos -falta de organización, excesivo énfasis en la etnicidad, legalismo en el ayuno, por nombrar solo tres- me confundían. Pero lo que veo ahora, tras una década como católico, es que, por encima de todo, me siento en casa. 

Oriente es un lugar maravilloso para visitar, pero no era mi hogar. Por esa razón, ahora considero a san Gregorio Magno mi copatrón, ya que pasó un tiempo en Constantinopla como representante de Roma antes de regresar a Occidente y emerger como un firme defensor de las prerrogativas occidentales. 

Diez años de vida en la Iglesia romana -la mitad de ellos en círculos tradicionales- me han abierto los ojos a nuestras grandes riquezas. Esas riquezas son las razones por las que me quedo y no tengo la tentación de volver atrás. Algunas de esas razones son, sin ningún orden en particular, el rosario; la enseñanza social y política; san José; santa Teresa de Lisieux; el triple patrimonio occidental del papa, la lengua latina y la misa tradicional; y, por piedad, honrar a mis antepasados.

El rosario: la devoción a la Virgen se encuentra tanto en Oriente como en Occidente, pero el rosario no tiene un equivalente ortodoxo (al menos en términos de piedad popular). En términos de «técnica», la Oración de Jesús rezada con un cordón de oración o chotki parece ser similar, pero realmente es ajena a la espiritualidad occidental, ya que es más etérea que las devociones occidentales. El rosario, por el contrario, es tangible con sus cuentas y misterios. Irónicamente, empecé a rezar el rosario siendo ortodoxo. Estaba buscando un terreno común entre Oriente y Occidente, y me topé con la pequeña editorial ortodoxa de rito occidental Lancelot Andrewes Press y un libro de oraciones que había publicado que tenía una forma de rezar el rosario. El rosario es una fuente de alimento, inspiración y disciplina para millones de católicos. 

Enseñanza social/política: ciertamente, la ortodoxia tiene enseñanzas sobre la sociedad. A diferencia de Occidente y el catolicismo, los ortodoxos no están acostumbrados a una situación relativamente equitativa: han experimentado un predominio, como el que tuvieron en el Imperio bizantino, Rusia y Grecia; o bien un sometimiento, como en el Imperio otomano y la Unión Soviética. Por otro lado, la enseñanza social del catolicismo se ha formado por un conjunto más diverso de circunstancias. Las encíclicas de papas del pasado, como León XIII, san Pío X y Pío XI, permiten enfocar con claridad las cuestiones fundamentales de la sociedad. En lugar de añorar un imperio pasado (sin desmerecer la retirada de la religión estatal posterior al Vaticano II), la doctrina social católica puede guiarnos a través de los problemas sociales.

San José: el padre adoptivo de Jesús es casi invisible en Oriente, donde se le representa como un anciano. Uno se pregunta cómo pudo proteger a la Sagrada Familia o trabajar para mantenerla. Pero en Occidente es una presencia vigorosa y masculina, capaz de trabajar, cuidar a su esposa y al Niño y alejarlos del mal. Nos muestra la dignidad del trabajo manual, reforzando el aspecto encarnado del catolicismo. Dado que guarda silencio en las Escrituras, puede parecer difícil conocerlo, pero sus acciones y su voluntad de someterse al plan de Dios hablan con fuerza a quienes tienen oídos para escuchar.

Santa Teresa de Lisieux: con el tiempo he desarrollado una conexión íntima con esta gran santa, y me atrevo a decir que no hay ninguna santa comparable en Oriente. Cuando la veía desde el punto de vista ortodoxo, me parecía una tontería. Cuando empecé a estudiarla como nuevo católico, todavía me parecía ligera y no se podía comparar con santos más «serios» como los mártires o santa Teresa de Ávila. Sin embargo, esta muchacha francesa, aparentemente anodina, se transformó, gracias al sufrimiento y al amor, en un poderoso testigo con un semblante conmovedoramente bello.

El papa: puede ser difícil para muchos católicos que luchan con su fe apreciar al papa actual, pero solo traten de vivir la fe sin un santo padre. No se trata de un papa en particular y de su personalidad. Se trata del oficio unificador. En mis sesenta años de vida ha habido papas buenos, mediocres y malos. Pero incluso un mal papa sigue siendo el papa, y Dios sigue utilizando su pontificado para revelar verdades a los fieles. 

Latín: los exorcistas suelen afirmar que el diablo odia el latín. Tal vez por eso tantas cosas malas solo empezaron a ocurrir en la Iglesia romana después de que el latín fuera marginado o descartado. La lengua importa. El latín es un gran igualador ya que no es la lengua materna de nadie. En la nueva misa, la lengua se trata a menudo como algo maleable y blando, pero el latín ofrece solidez. También ofrece un terreno común. Cuando el latín era la lengua litúrgica, un católico podía escuchar la misa en cualquier parte del mundo y no sentirse a la deriva.

La misa tradicional: es el resultado del amor, la belleza y la disciplina. Durante algún tiempo, después de dejar la ortodoxia, me lamenté de que Oriente nos ganara en cuanto a la liturgia. Entonces solo conocía la nueva misa. Ahora no. He conocido la Missa cantata y la misa solemne, y nos mantenemos a la altura. A veces me pregunto si los ortodoxos serían menos hostiles al catolicismo si conocieran la misa tradicional, que es manifiestamente afín a la Divina Liturgia.

La piedad: se trata de una virtud primordial en la tradición romana, anterior al ascenso del cristianismo. Pensemos en el elogio de Virgilio al piadoso Eneas. Como católico romano, puedo honrar a mis antepasados, mis antepasados católicos. Es muy posible que sean sus oraciones las que me guiaron a Roma. Cuando decidimos dónde comprar nuestras tumbas, mi mujer y yo nos decidimos por un cementerio católico cercano donde descansan miembros de mi familia. Hay una tranquila seguridad en saber que uno estará con los suyos en la vida y en la muerte.

Alguien podría preguntarse por qué no elegí el catolicismo oriental. La verdad es que he tenido muy poco contacto con nuestros compañeros católicos de rito oriental. No hay ninguno muy cerca de donde vivo ahora. Fui recibido como melquita, pero solicité con éxito el cambio de adscripción, ya que tanto mi esposa como mi madre son católicas romanas.

Oriente tiene aspectos maravillosos y asombrosos. A mí me atrajeron primero el incienso, los iconos y la cultura. Pero cualquiera que busque un escape de los problemas humanos que acosan a la Iglesia católica encontrará problemas similares en Oriente: disputas, modernos contra tradicionalistas, divorcios, abusos, etc. Oriente, con su gran énfasis en la Resurrección en su iconografía, podría parecer un pasto más verde que Occidente y su motivo dominante de la Crucifixión. Son dos hojas de un díptico, y ninguna puede sostenerse por sí sola. Yo elijo el hogar, y el hogar significa estar bajo la protección de Pedro, pase lo que pase.

Publicado por Greg Cook en Crisis Magazine

Traducido por Verbum Caro para InfoVaticana

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Comentarios
10 comentarios en “No mires a Oriente solo porque tienes problemas en Occidente
  1. El articulista acierta al hablar de «el papel de Rusia como una especie de azote sagrado de un Occidente decadente.» Y como bien señala Greg Cook, en algunos círculos conservadores se admira la Rusia de Putin como una alternativa a la apostasía occidental.
    Y aunque Oriente también tiene sus limitaciones, al menos Rusia aventaja sin duda a Occidente, porque se mantiene todavía alejada del globalismo del NOM.

    1. Que no son gigantes que son molinos……Erre que erre con el fantasma del NOM y además enfrentándolo al nuevo mesías Putin.

      Rusia es lo mismo de decadente que occidente y ahora además está demostrando que no tiene respeto alguno por la vida. La sensibilidad de estos eslavos es la misma que la de los Hunos de Atila. La llegada del comunismo se identificaba en los años 30 con la invasión de los bárbaros asiáticos que no iban a respetar nada de la civilización cristiana. José Antonio Primo de Rivera alertó de esa llegada en numerosos artículos. Y llegaron ver Paracuellos. Estos rusos me están decepcionando como nunca me hubiera imaginado. Y repito con permiso del censor del foro, Catholicos, por supuesto. La vida de un niño no vale ninguna ideología por buena que fuera, y mucho menos la matanza de inocentes diaria.

      1. Se ha quedado usted anclado en el tiempo: casi estamos en los años 30… ¡del siglo XXI, no del XX! Y claro que se pretende instaurar el NOM; y de hecho se está haciendo ya. Léase la fantasmagórica ‘Agenda 2030’, por ejemplo, a ver si se cae del guindo.

      2. Caradeplata,, ¿ a qué no crees?
        Traté de ver en Google lo que significa NOM, y creerás que se hiciéron los mensos y nada más no te informa nada.
        😁,, y no es que me sorprenda,,
        ¡ellos son de la misma ralea ¡
        Así que lo busqué en YouTube y de casualidad apareció un video de hace 8 horas,, muy reciente, no lo oí porque ya conozco a ése señor, es creyente y muy inteligente. (😁, a ver si no sale peor)
        Pero si lo quieres ver:
        #NOM-Mas-vigente-que-Nunca
        Miklos Lukacs «#Agenda 2030 t..

        El caso es que al rato yo también lo oiré,, ni sé cómo va a estar. Lo recomiendo solo por su autor.
        Disculpa Caradeplata,,

        1. Me voy a responder:
          🤦🏻‍♀️,, Ah qué bruta.
          Ya oí el video y no me gustó.
          Yo lo creí muy religioso.
          ¿ de dónde saqué que era.
          Por otro lado, se dice que la Verdad es la Verdad, la diga quién la diga.
          Aunque creo que no fue lo que yo esperaba,, así hasta menos creerás.
          Que Santa Bernandita, como no le creían dijo:
          «Yo sólo digo lo que me dijo la Virgen no a forzarlos a que me crean.»
          Y éso me servirá de lección.
          Bueno Caradeplata,, espero no hacer más shows, 😁👋

  2. Pues es importante mirar a oriente, así podemos ver con claridad la profundidad de las cosas, podemos ver lo que supone vivir quitando a Dios de enmedio y sustituirlo. Recomiendo leer Tinieblas tibetanas de Federico J Highton, o ver entrevistas con el sobre el tema en Youtube. Imprescindible para tomar conciencia de lo que debemos responder al Amor de Dios y ayudar a las personas.

  3. Desafortunadamente, en este momento, ni el ESTE, ni el OESTE nos interesa, en el razones presentadas.
    Sin embargo, debemos distinguir una Iglesia subyugada al SATANISMO OFICIAL…(OESTE) de una Iglesia defeciente, por sus fracasos humanos, pero que no NIEGA AL VERDADERO DIOS, y» a pesar de todo», trata de OBEDECERLE…sin querer cambiar Su Palabra! (ESTE)

  4. Ni a Oriente ni a Occidente.

    Hay que mirar a Cristo, escuchar su Palabra, a los padres de la Iglesia, y dejar de leer todo lo escrito en los ultimos dos siglos.

    Con excepcion de John Henry Newman, Romano Guardini y Joseph Aloisius Ratzinger.

    Dada la deriva en que estamos recomiendo considero muy recomendable olvidar el CV2.

  5. A mi me gusta mucho la alegría, el gusto con que hablan los conversos, o no sé cómo se diga,
    Son como San Pablo,, llegan felices de llegar, mirando como niños lo que nosotros ya no miramos. De los ortodoxos atrae ésa seriedad que muestran en sus ceremonias,, acá, la Santa Misa, me ha dado tristeza, , no sé si soy yo, y culpo a la misa.
    Qué gusto que vengan, que con su presencia vayan ayudado a levantar el catolicismo, que anda medio arrastrándose con tanta zancadilla que le han puesto.

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