Osoro insiste en que «hacen falta promotores de la paz»

Carlos Osoro, arzobispo de Madrid (Archidiócesis de Madrid)
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«Estos días, con la situación de Ucrania y los conflictos y enfrentamientos en otros puntos de la Tierra, siento en mi corazón la necesidad de hablaros de la paz y de la urgencia de promoverla pidiéndosela también a Dios, que es el Señor de la Paz», escribe el cardenal Osoro en su última carta pastoral.

El purpurado asegura que «doy muchas vueltas a la idea de que estamos en este mundo para darnos vida y no muerte; somos servidores de la vida. Hay una necesidad de paz y de convivencia entre los hombres de todos los pueblos, y por ello hacen falta promotores de la paz. Creo que hemos de hacerlo por medio de la búsqueda de Dios. Fundamentalmente porque la paz es un don de Dios, ha sido la promesa de Dios a todo el género humano».

El arzobispo de Madrid habla de un texto en el que «el profeta Jeremías nos dice claramente lo que Dios quiere y lo que nos da a los hombres: «Pues sé muy bien lo que pienso hacer con vosotros: designios de paz y no de aflicción, daros un porvenir y una esperanza» (cf. Jr 29, 10-14)». Estas palabras del profeta «tienen la profundidad y la originalidad que solamente sabe dar Dios a las cosas que afectan a la configuración del corazón de los hombres, esas que son más hondas, más grandes y fundamentales, que proceden de Él y son esenciales para la vida y la convivencia de los hombres», afirma Osoro.

El cardenal Osoro habla de que «hay una condición que nos pone el Señor: hay que buscarlo «de todo corazón». Por ello a los creyentes se nos pide proclamar y testimoniar que Dios está presente; que se puede conocer, aunque parezca oculto; que actúa en nuestro mundo y para nuestro bien siempre. Sabemos que el futuro de nuestra humanidad está marcado por la esperanza que otorga a la vida la armonía que da Dios cuando se acepta el orden divino. Él une corazones y convoca a la unidad. Creó al hombre y a la mujer a su imagen y semejanza, nos introdujo en su Vida».

Por otro lado, Osoro cita al profeta Isaías que «incide en que nuestro tiempo lo es de bendición de Dios: «Hasta que se derrame sobre nosotros un espíritu de lo alto, y el desierto se convierta en un vergel, y el vergel parezca un bosque. Habitará el derecho en el desierto, y habitará la justicia en el vergel. La obra de la justicia será la paz, su fruto, reposo y confianza para siempre» (Is 32, 15-17)».

El arzobispo de Madrid invita a «ser consciente de que, en el plan de Dios para el mundo y los hombres, son inseparables palabras como equidad, justicia o paz, que no alcanzan su verdadero significado más que cuando no se separan de los fundamentos que les da Dios mismo; no son fruto del esfuerzo humano, sino que proceden de la relación que tienen las mismas con Dios».

Para nosotros, «los discípulos de Cristo», Osoro subraya que «la paz es un don de Dios, shalom no es un simple saludo, es el don de una paz prometida y conquistada por Jesucristo, es fruto de la lucha contra el espíritu del mal. Es una paz que no es la que da este mundo; tiene tal fuerza, alcanza tal profundidad, que solamente Dios puede darla y ofrecerla».

De igual modo pide que «no nos cansemos de hacer posible que progrese la paz. Pidamos a Dios que nos otorgue y regale la paz. Los acontecimientos nos están llamando a dedicar tiempo a orar por la paz, a pedir al Señor que venga la paz, a hacer gestos de perdón, a trabajar por la reconciliación… para que la violencia nunca sea la que triunfe. Tienen que triunfar el diálogo y el amor fraterno sobre el temor, el desaliento o la desconfianza».

Además, destaca que «no bastan la técnica ni los acuerdos entre los hombres, ni siquiera asegurar ayudas económicas. Es verdad que necesitamos acuerdos, proyectos comunes, compromisos compartidos, pero deben enraizarse en los fundamentos de la paz que están en Dios mismo».

Por último, el cardenal desvela que «mis mejores pensamientos para alcanzar la paz los he tenido cuando me he puesto a meditar sobre el rostro de Dios y del hombre. ¿Por qué hago esta afirmación? Al mirar al otro como imagen de Dios, al ver el rostro que Dios le dio, hago posible la paz, pues veo en su rostro a un hermano y a un fin, no un medio; no es un rival o un enemigo, sino que es otro yo a quien abrazo y respeto, y comparto con él una misión común en esta tierra».

«Cuando más habite Dios en nosotros, más y mejor veremos al otro como un hermano con el que vivir y construir. Cuando se respeta a la persona humana y se la reconoce como imagen de Dios, somos capaces de promover la paz y de construir y preparar un futuro donde todos los seres humanos vivamos ese humanismo integral. Dios no es secundario en la construcción de la paz, es la apuesta por vivir respetando la gramática que está escrita y descrita en el corazón del hombre», concluye el arzobispo de Madrid.

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Comentarios
3 comentarios en “Osoro insiste en que «hacen falta promotores de la paz»
  1. Es muy bonito predicar la paz, pero en Fátima, la Virgen dejó muy claro que es el pecado que trae la guerra.
    Si no hay conversión, habrá guerra y desastres naturales. Por tanto la misión del clero, más bien sería predicar la conversión en vez de la paz.

  2. This guy is idiot «cum laude», no como en su doctorado bluff en exactas, en el que no fue ni Gil & Pollas, porque nunca lo tuvo.

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