Cardenal Cantalamessa: «La Eucaristía que recibe el Papa es la misma que recibe el último bautizado»

predicación a la Curia (VaticanNews)
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Renato Martinez(Vatican News)-Esta mañana el Cardenal Raniero Cantalamessa, Ofm. Cap., Predicador de la Casa Pontificia, ha expuesto la Tercera predicación de Cuaresma para el Papa y los miembros de la Curia Romana, en el Aula Pablo VI del Vaticano.

En la Iglesia la koinonia precede a la jerarquía

Al iniciar su reflexión, el Cardenal Cantalamessa recordó que, en esta catequesis mistagógica sobre la Eucaristía hemos llegado al tercer momento, el de la Comunión. “Dentro de la Misa, la Comunión es el momento que mejor pone de relieve la unidad fundamental de todos los miembros del Pueblo de Dios. Hasta ese momento, prevalece la distinción de los ministerios: en la liturgia de la Palabra, la distinción entre la Iglesia docente y la Iglesia discente; en la consagración, la distinción entre el sacerdocio ministerial y el sacerdocio universal. En la comunión, ninguna distinción. La Eucaristía que recibe el Obispo o el Papa es exactamente la misma que la Eucaristía que recibe el último de los bautizados. La comunión Eucarística es la proclamación sacramental de que en la Iglesia la koinonia precede y es más importante que la jerarquía.

Dimensión vertical y horizontal de la Comunión

Esta Tercera predicación de Cuaresma tuvo como texto de inspiración el pasaje de San Pablo a los Corintios (1 Cor 10,16-17), en el cual la palabra «cuerpo» aparece dos veces en los dos versículos, pero con un significado diferente. En el primer caso («el pan que partimos ¿no es la comunión con el cuerpo de Cristo?»), cuerpo indica el cuerpo real de Cristo, nacido de María, muerto y resucitado; en el segundo caso («somos un solo cuerpo»), el cuerpo indica el cuerpo místico, la Iglesia. No se podía decir de manera más clara y más sintética que la comunión Eucarística es siempre comunión con Dios y comunión con los hermanos; que hay en ella una dimensión, por así decirlo, vertical y una dimensión horizontal.

La comunión Eucarística con Cristo

Al referirse a la primera dimensión de la Comunión, es decir, a la comunión con Dios, el religioso capuchino dijo que, “quien come el cuerpo de Cristo vive «de» él, es decir, a causa de él, en virtud de la vida que proviene de él, y vive «de cara a» él, es decir, para su gloria, su amor, su Reino”. Así como Jesús vive por el Padre y para el Padre, así, al comulgar en el santo misterio de su cuerpo y de su sangre, vivimos de Jesús y para Jesús. En la Eucaristía, por lo tanto, no sólo hay comunión entre Cristo y nosotros, sino también asimilación; la comunión no es sólo la unión de dos cuerpos, de dos mentes, de dos voluntades, sino que es la asimilación del único cuerpo, de la única mente y de la voluntad de Cristo.

Del dar hay que pasar, en la comunión, al recibir

Para explicar este misterio de comunión con Dios, el Predicador de la Casa Pontificia usó la imagen de la boda. “El cuerpo de la novia pertenece al esposo; pero también el cuerpo del esposo pertenece a la esposa. Del dar hay que pasar inmediatamente, en la comunión, al recibir”. ¡Recibir nada menos que la santidad de Cristo! ¿Dónde se llevará a cabo concretamente en la vida del creyente ese «maravilloso intercambio» (admirabile commercium), de la que habla la liturgia, si no se lleva a cabo en el momento de la comunión? Sólo necesitamos recordar una cosa: ¡nosotros pertenecemos a Cristo por derecho, él nos pertenece por gracia! Es un descubrimiento capaz de dar alas a nuestra vida espiritual. Este es el golpe de audacia de la fe y debemos orar a Dios para que no permita que muramos antes de haberlo realizado.

La Eucaristía, comunión con la Trinidad

Reflexionar sobre la Eucaristía, recuerda el Cardenal Cantalamessa, es como ver abiertos de par en par frente a nosotros, a medida que avanzamos, horizontes cada vez más amplios que se abren unos a otros, que se pierden de vista. El horizonte cristológico de la comunión que hemos contemplado hasta ahora se abre a un horizonte trinitario. En otras palabras, a través de la comunión con Cristo entramos en comunión con toda la Trinidad. La razón última de esto es que Padre, Hijo y Espíritu Santo son una naturaleza divina única e inseparable, son «una sola cosa». Lo que se dice acerca del Padre también se aplica al Espíritu Santo. En el sacramento se repite cada vez (quotiescunque) lo que sucedió solo una vez (semel) en la historia. Del mismo modo, en la Eucaristía, en el momento de la consagración es el Espíritu Santo quien nos da a Jesús (¡es por la acción del Espíritu como el pan se transforma en el cuerpo de Cristo!), en el momento de la comunión es Cristo quien, al entrar en nosotros, nos da el Espíritu Santo.

La comunión de uno con el otro

Comentando la segunda dimensión de la comunión, la que se refiere a la comunión con el Cuerpo de Cristo que es la Iglesia, el Predicador de la Casa Pontificia afirmó que, la palabra de Cristo viene inmediatamente a nuestro encuentro: «Si, por lo tanto, presentas tu ofrenda en el altar y allí recuerdas que tu hermano tiene algo contra ti, deja tu ofrenda allí delante del altar, ve primero a reconciliarte con tu hermano, y luego vuelve a ofrecer tu don» (Mt 5,23-24). Si vas a recibir la comunión, pero has ofendido a un hermano y no te has reconciliado, albergas resentimiento, te pareces —decía también san Agustín al pueblo— a una persona que ve llegar a un amigo que no ha visto hace años. Corre a su encuentro, se levanta sobre la punta de los pies para besarlo en la frente… Pero al hacer esto no se da cuenta de que está pisando sus pies con zapatos con púas. Los hermanos y hermanas son los pies de Jesús que todavía camina por la tierra.

Comunión con los pobres

Un aspecto importante de esta dimensión de la comunión con los hermanos es ña que se refiere a los pobres, los afligidos y los marginados. El que dijo del pan: «Esto es mi cuerpo», también lo dijo del pobre. Lo dijo cuando, hablando de lo que hizo por el hambriento, el sediento, el prisionero y el desnudo, declaró solemnemente: «¡A mí me lo hicisteis!». Esto es como decir: «Yo era el hambriento, yo era el sediento, yo era el extranjero, el enfermo, el prisionero» (cf. Mt 25,35ss.). He recordado en otras ocasiones el momento en que esta verdad casi explotó dentro de mí. Estaba en una misión en un país muy pobre. La preocupación por compartir lo que tenemos con los necesitados, cercanos y lejanos, debe ser parte integral de nuestra vida eucarística. Compartir no significa simplemente «dar algo»: pan, ropa, hospitalidad; también significa visitar a alguien: un prisionero, una persona enferma, un anciano solo. No es solo dar el propio dinero, sino también el propio tiempo. El pobre y el que sufre necesitan solidaridad y amor, no menos que pan y ropa, sobre todo en este tiempo de aislamiento impuesto por la pandemia.

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Comentarios
16 comentarios en “Cardenal Cantalamessa: «La Eucaristía que recibe el Papa es la misma que recibe el último bautizado»
  1. La Eucaristía que recibe el Papa es la misma que recibe Biden, a pesar de que promueve el aborto y la ideología de género.

    1. Como es evidente nada tiene que ver lo que dice el predicador con lo que tú dices, aprovechando como de costumbre para mal meter y hablar de lo que no viene a cuento.
      Otra cosa distinta es, en efecto, por qué se le permite la comunión a quien dice lo que dice desde su responsabilidad.

      1. Decir una obviedad no es malmeter. Además, no es necesario malmeter contra Biden (que es a quien se ha referido Sacerdote mariano), pues ya lo hace él mismo.

    2. Bien dicho Sacerdote. Hay que recordar las incoherencias del Papa que tanto daño hacen a la Iglesias, y son aprovechadas por el diablo y sus secuaces para sembrar confusión.

  2. ¿Si la comunión precede a la jerarquía significa que los sacramentos son anteriores a la jerarquía?. ¿No se conceden los sacramentos a través de la jerarquía entonces?
    Yo pensaba que primero está el sacerdote ordenado para que luego pueda venir la comunión.

  3. Vaya peñazo de trivialidades insulsas del hermano Bailalaburra. Cada vez que habla, el cielo y la tierra se paralizan, los ángeles y los diablos sestean, paralizados por la vaciedad de este vendedor de seguros.

  4. Estaba deseando darle caña a cantamañanas, pero su intervención es impecable, me ha gustado y la comparto. Otra vez será.

  5. ¿ También ellos usarán el bloqueador de microbios que es el gel?
    Una delgada película para evitar enfermarse a la hora de recibir la Santa Comunión.

    1. UNO……..
      No se refiere a la Comunión con el sacramento de la Eucaristía sino a la COMUNIÓN ECLESIAL EN LA FE Y EL AMOR: la llamada Koinonía…

      1. ¿La de los sinodales alemanes? ¿La de los jesuitas? ¿La de James Martin o el card. Marx? (por poner varios ejemplos). Porque no profesan la fe católica. No hay ninguna comunión en la fe.

  6. Unque yo nunca haría la afirmación de Cantalamessa. Eso de «precede» es muy dudoso teológicamente…. Creo que todo se da junto. No tiene por qué preceder una cosa a otra como si fuera más importante. Todo es igualmente importante. En la Iglesia se dió a la vez la COMUNIÓN y la MISIÓN. Las 2 cosas son esenciales al ser de la Iglesia.

  7. Yo no sé a cual Comunión se refieren. Sólo leo cosas que me interesan, Vi el título y di por hecho que hablaban del Santo Sacramento del Altar.
    Pero si la palabras significa
    Común unión,, ¡Ohh si!
    Hay una gran comunión en la Iglesia,, 😁

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