Bätzing responde a los obispos polacos sin reconocer error alguno en el ‘camino sinodal’

Bätzing responde a los obispos polacos sin reconocer error alguno en el ‘camino sinodal’

Los obispos polacos dieron hace un mes el insólito paso de pedir a sus colegas alemanes que “volvieran a la fe”, es decir, que abjuraran de los errores a los que les está empujando su “camino sinodal”. El jefe del episcopado alemán, Georg Bätzing, les responde ahora sin reconocer un solo error.

Georg Bätzing, obispo de Limburgo y presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, responde en una carta personal y abierta dirigido a su homólogo polaco, el arzobispo Stanisław Gądecki, en la que no reconoce los errores que su colega le imputa y solicita ese ‘bálsamo de Fierabrás’ de la Iglesia moderna: “diálogo”.

Empieza diciendo Bätzing que el ‘camino sinodal’ que, según el polaco, está derivando por derroteros que lo alejan de la doctrina católica, no se inició caprichosamente, sino con un motivo muy concreto: dar respuesta a los informes sobre abusos sexuales clericales en Alemania a lo largo del último medio siglo.

“Para nosotros, este punto de partida de los abusos, que no menciona usted en su carta, es muy importante”, escribe Bätzing. “Solo si abordamos las causas sistémicas del indescriptible sufrimiento causado a las personas por los representantes de la Iglesia, en su mayoría sacerdotes, será posible reabrir el espacio en el que la proclamación de la Buena Nueva se encuentra con los oídos abiertos”.

Y sigue diciendo: “Sí, solo así lograremos una nueva credibilidad y una nueva confianza en el público y entre los fieles, que hemos derrochado. En este sentido, el Camino sinodal es un ‘camino de conversión y renovación’, como reza en sus estatutos, un camino que nos permite también a nosotros aprender de nuevo mientras caminamos”.

“Aquí, también, un intercambio me parece útil. Me gustaría aprender de usted cómo enfrenta las causas sistémicas de los miles de abusos que tenemos que percibir aquí en Alemania, con usted en Polonia, pero también en todo el mundo”.

Es difícil concebir qué puedan tener que ver los pasados abusos sexuales y su eventual encubrimiento con las peticiones de reconocer, por ejemplo, la licitud de las relaciones homosexuales o el sacerdocio femenino, por citar solo dos reformas propuestas en el proceso alemán que menciona el arzobispo polaco.

A la acusación de Gądecki de que los alemanes estaban confiando en exceso en la psicología y las ciencias sociales, Bätzing insiste en que “el Camino Sinodal no depende simplemente de los desarrollos actuales en psicología y ciencias sociales, sino que la Sagrada Escritura es la directriz más alta, pero que junto a esta tradición viva, también son fundamentales los signos de los tiempos subrayados por el Concilio Vaticano II, el sentido de la fe de los fieles, el Magisterio y la teología en mutua conexión”.

Y acaba con la previsible invocación al diálogo: “Me interesaría un verdadero intercambio teológico con usted sobre la argumentación de estos textos, ya que tratan de allanar caminos para hacer posible la evangelización. Esta debe ser nuestra preocupación común”.

“En el tiempo penitencial de Cuaresma, podemos estudiarlo juntos. A pesar de todas las culpas, enredos y carencias, la Iglesia tiene un gran mensaje que proclamar, pero que no puede volverla arrogante: el mensaje de nuestro Dios que se dejó crucificar para salvar al mundo”.

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