Francisco reivindica la vejez frente a la «cultura del descarte y de la productividad»

Papa Francisco vejez descarte El Papa Francisco durante la audiencia general (Vatican Media).
|

El Papa Francisco ha inaugurado hoy un nuevo ciclo de catequesis, tras concluir las dedicadas a san José la semana pasada, destinado a profundizar sobre la vejez.

El Papa Francisco acudió a la audiencia general en el Aula Pablo VI esta mañana para iniciar un ciclo de catequesis dedicado a la vejez. “Hoy empezamos un recorrido de catequesis que busca inspiración en la Palabra de Dios sobre el sentido y el valor de la vejez”, dijo el Pontífice al inicio de su alocución.

“Desde hace algunos decenios, esta edad de la vida concierne a un auténtico “nuevo pueblo” que son los ancianos. Nunca hemos sido tan numerosos en la historia humana”, señaló el Papa.

“El riesgo de ser descartados es aún más frecuente: nunca tan numerosos como ahora, nunca el riesgo como ahora de ser descartados. Los ancianos son vistos a menudo como “un peso”. En la dramática primera fase de la pandemia fueron ellos los que pagaron el precio más alto”, lamentó Su Santidad.

“Junto a las migraciones, la vejez es una de las cuestiones más urgentes que la familia humana está llamada a afrontar en este tiempo”, alertó el Papa.

“Todos vivimos en un presente donde conviven niños, jóvenes, adultos y ancianos”, indicó Francisco, pero “la proporción ha cambiado”. “También hemos hablado del invierno demográfico. Un desequilibrio que tiene muchas consecuencias”, añadió.

“La cultura dominante tiene como modelo único el joven-adulto, es decir un individuo hecho a sí mismo que permanece siempre joven”, continuó, “¿Solamente la juventud tiene el sentido pleno de la vida, y la vejez es el vaciamiento de la vida, la pérdida de la vida?”, se preguntó.

“La exaltación de la juventud como única edad digna de encarnar el ideal humano, unida al desprecio de la vejez vista como fragilidad, como degradación o discapacidad, ha sido el icono dominante de los totalitarismos del siglo XX. ¿Hemos olvidado esto?”

La prolongación de la vida incide de forma estructural en la historia de los individuos, de las familias y de las sociedades, aseguró Su Santidad, “¿Quizá los ancianos deben pedir perdón por su obstinación a sobrevivir a costa de los demás? ¿O pueden ser honrados por los dones que llevan al sentido de la vida de todos?”, invitó a preguntarse.

En las culturas llamadas “desarrolladas”, dijo el Papa Francisco, “la vejez tiene poca incidencia” porque “es considerada una edad que no tiene contenidos especiales que ofrecer, ni significados propios que vivir”. A veces hay planes de asistencia, “pero no proyectos de existencia”.

“La juventud es hermosa, pero la eterna juventud es una alucinación muy peligrosa. Ser ancianos es tan importante —y hermoso— es tan importante como ser jóvenes. Recordemos esto. La alianza entre las generaciones, que devuelve al ser humano todas las edades de la vida, es nuestro don perdido y tenemos que recuperarlo. Ha de ser encontrado en esta cultura del descarte y en esta cultura de la productividad”, dijo el Sucesor de Pedro.

“A los jóvenes que ya no interrogan los sueños de los ancianos, metiéndose de cabeza en visiones que no van más allá de sus narices, les costará llevar su presente y soportar su futuro. Si los abuelos se repliegan en sus melancolías, los jóvenes se encorvarán aún más en su smartphone”, advirtió.

“Los ancianos tienen recursos de vida ya vivida a los cuales pueden recurrir en todo momento. ¿Se quedarán de brazos cruzados ante los jóvenes que pierden su visión o los acompañarán calentando sus sueños? Ante los sueños de los ancianos, ¿qué harán los jóvenes?”.

Si la vejez no es restituida a la dignidad de una vida humanamente digna, “está destinada a cerrarse en un abatimiento que quita amor a todos”. “Este desafío de humanidad y de civilización requiere nuestro compromiso y la ayuda de Dios. Pidámoslo al Espíritu Santo”, exhortó el Santo Padre.

“La vejez es un don para todas las edades de la vida. Es un don de madurez, de sabiduría”, dijo Francisco. “La Palabra de Dios nos ayudará a discernir el sentido y el valor de la vejez; que el Espíritu Santo nos conceda también a nosotros los sueños y las visiones que necesitamos”, afirmó.

“Los jóvenes deben hablar con los ancianos, y los ancianos con los jóvenes. Y este puente será la transmisión de la sabiduría en la humanidad”, comentó Francisco.

“Todo lo hermoso que tiene una sociedad está en relación con las raíces de los ancianos. Por eso, en estas catequesis, yo quisiera que la figura del anciano se destaque, que se entienda bien que el anciano no es un material de descarte: es una bendición para la sociedad”, concluyó.

Les ofrecemos las palabras del Papa, publicadas en español por la Oficina de Prensa de la Santa Sede:

Catequesis sobre la vejez 1. La gracia del tiempo y la alianza de las edades de la vida

¡Queridos hermanos y hermanas, buenos días!

Hemos terminado las catequesis sobre san José. Hoy empezamos un recorrido de catequesis que busca inspiración en la Palabra de Dios sobre el sentido y el valor de la vejez. Hagamos una reflexión sobre la vejez. Desde hace algunos decenios, esta edad de la vida concierne a un auténtico “nuevo pueblo” que son los ancianos. Nunca hemos sido tan numerosos en la historia humana. El riesgo de ser descartados es aún más frecuente: nunca tan numerosos como ahora, nunca el riesgo como ahora de ser descartados. Los ancianos son vistos a menudo como “un peso”. En la dramática primera fase de la pandemia fueron ellos los que pagaron el precio más alto. Ya eran la parte más débil y descuidada: no los mirábamos demasiado en vida, ni siquiera los vimos morir. He encontrado también esta Carta de los derechos de los ancianos y los deberes de la comunidad: ha sido editada por los gobiernos, no está editada por la Iglesia, es algo laico: es buena, es interesante, para conocer que los ancianos tienen derechos. Hará bien leerla.

Junto a las migraciones, la vejez es una de las cuestiones más urgentes que la familia humana está llamada a afrontar en este tiempo. No se trata solo de un cambio cuantitativo; está en juego la unidad de las edades de la vida: es decir, el real punto de referencia para la compresión y el aprecio de la vida humana en su totalidad. Nos preguntamos: ¿hay amistad, hay alianza entre las diferentes edades de la vida o prevalecen la separación y el descarte?

Todos vivimos en un presente donde conviven niños, jóvenes, adultos y ancianos. Pero la proporción ha cambiado: la longevidad se ha masificado y, en amplias regiones del mundo, la infancia está distribuida en pequeñas dosis. También hemos hablado del invierno demográfico. Un desequilibrio que tiene muchas consecuencias. La cultura dominante tiene como modelo único el joven-adulto, es decir un individuo hecho a sí mismo que permanece siempre joven. Pero, ¿es verdad que la juventud contiene el sentido pleno de la vida, mientras que la vejez representa simplemente el vaciamiento y la pérdida? ¿Es verdad esto? ¿Solamente la juventud tiene el sentido pleno de la vida, y la vejez es el vaciamiento de la vida, la pérdida de la vida? La exaltación de la juventud como única edad digna de encarnar el ideal humano, unida al desprecio de la vejez vista como fragilidad, como degradación o discapacidad, ha sido el icono dominante de los totalitarismos del siglo XX. ¿Hemos olvidado esto?

La prolongación de la vida incide de forma estructural en la historia de los individuos, de las familias y de las sociedades. Pero debemos preguntarnos: ¿su calidad espiritual y su sentido comunitario son objeto de pensamiento y de amor coherentes con este hecho? ¿Quizá los ancianos deben pedir perdón por su obstinación a sobrevivir a costa de los demás? ¿O pueden ser honrados por los dones que llevan al sentido de la vida de todos? De hecho, en la representación del sentido de la vida —y precisamente en las culturas llamadas “desarrolladas”— la vejez tiene poca incidencia. ¿Por qué? Porque es considerada una edad que no tiene contenidos especiales que ofrecer, ni significados propios que vivir. Además, hay una falta de estímulo por parte de la gente para buscarlos, y falta la educación de la comunidad para reconocerlos. En resumen, para una edad que ya es parte determinante del espacio comunitario y se extiende a un tercio de toda la vida, hay —a veces— planes de asistencia, pero no proyectos de existencia. Planes de asistencia, sí; pero no proyectos para hacerles vivir en plenitud. Y esto es un vacío de pensamiento, imaginación, creatividad. Bajo este pensamiento, el que hace el vacío es que el anciano, la anciana son material de descarte: en esta cultura del descarte, los ancianos entran como material de descarte.

La juventud es hermosa, pero la eterna juventud es una alucinación muy peligrosa. Ser ancianos es tan importante —y hermoso— es tan importante como ser jóvenes. Recordemos esto. La alianza entre las generaciones, que devuelve al ser humano todas las edades de la vida, es nuestro don perdido y tenemos que recuperarlo. Ha de ser encontrado en esta cultura del descarte y en esta cultura de la productividad.

La Palabra de Dios tiene mucho que decir a propósito de esta alianza. Hace poco hemos escuchado la profecía de Joel: «vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones» (3,1). Se puede interpretar así: cuando los ancianos resisten al Espíritu Santo, enterrando en el pasado sus sueños, los jóvenes ya no logran ver las cosas que se deben hacer para abrir el futuro. Sin embargo, cuando los ancianos comunican sus sueños, los jóvenes ven bien lo que deben hacer. A los jóvenes que ya no interrogan los sueños de los ancianos, metiéndose de cabeza en visiones que no van más allá de sus narices, les costará llevar su presente y soportar su futuro. Si los abuelos se repliegan en sus melancolías, los jóvenes se encorvarán aún más en su smartphone. La pantalla puede incluso permanecer encendida, pero la vida se apaga antes de tiempo. ¿La repercusión más grave de la pandemia no está quizá precisamente en el extravío de los más jóvenes? Los ancianos tienen recursos de vida ya vivida a los cuales pueden recurrir en todo momento. ¿Se quedarán de brazos cruzados ante los jóvenes que pierden su visión o los acompañarán calentando sus sueños? Ante los sueños de los ancianos, ¿qué harán los jóvenes?

La sabiduría del largo camino que acompaña la vejez a su despedida debe ser vivida como un don del sentido de la vida, no consumida como inercia de su supervivencia. La vejez, si no es restituida a la dignidad de una vida humanamente digna, está destinada a cerrarse en un abatimiento que quita amor a todos. Este desafío de humanidad y de civilización requiere nuestro compromiso y la ayuda de Dios. Pidámoslo al Espíritu Santo. Con estas catequesis sobre la vejez, quisiera animar a todos a invertir pensamientos y afectos en los dones que esta lleva consigo y que aporta a las otras edades de la vida. La vejez es un don para todas las edades de la vida. Es un don de madurez, de sabiduría. La Palabra de Dios nos ayudará a discernir el sentido y el valor de la vejez; que el Espíritu Santo nos conceda también a nosotros los sueños y las visiones que necesitamos. Y quisiera subrayar, como hemos escuchado en la profecía de Joel, al principio, que lo importante no es solo que el anciano ocupe el lugar de sabiduría que tiene, de historia vivida en la sociedad, sino también que haya un coloquio, que hable con los jóvenes. Los jóvenes deben hablar con los ancianos, y los ancianos con los jóvenes. Y este puente será la transmisión de la sabiduría en la humanidad. Deseo que estas reflexiones sean de utilidad para todos nosotros, para llevar adelante esta realidad que decía el profeta Joel, que, en el diálogo entre jóvenes y ancianos, los ancianos puedan ofrecer los sueños y los jóvenes puedan recibirlos para llevarlos adelante. No olvidemos que en la cultura tanto familiar como social los ancianos son como las raíces del árbol: tienen toda su historia ahí, y los jóvenes son como las flores y los frutos. Si no viene esta savia, si no viene este “goteo” —digamos así— de las raíces, nunca podrán florecer. No olvidemos ese poeta que he citado tantas veces: “Lo que el árbol tiene de florido vive de lo que tiene sepultado” (Francisco Luis Bernárdez). Todo lo hermoso que tiene una sociedad está en relación con las raíces de los ancianos. Por eso, en estas catequesis, yo quisiera que la figura del anciano se destaque, que se entienda bien que el anciano no es un material de descarte: es una bendición para la sociedad.

Ayuda a Infovaticana a seguir informando

Comentarios
26 comentarios en “Francisco reivindica la vejez frente a la «cultura del descarte y de la productividad»
    1. No es correcto que afirme «Junto a las migraciones, la vejez es una de las cuestiones más urgentes que la familia humana está llamada a afrontar.» No es correcto porque por encima de la emigración, hay asuntos más graves como la increencia, el aborto o la ideología de género. Y además, el enfoque que Francisco da a la emigración es errático, pues está a favor de la invasión musulmana.

      1. Que sea un problema actual no lo podemos negar, basta ver las cantidades siempre creciente de personas que llegan a Europa y que los gobiernos buscan contrarrestar. Sobre el supues enfoque del Papa una vez más podemos ver que cuanto dice usted no se corresponde con la realidad, como muestra un número de Fretelli Tutti: » 129. Cuando el prójimo es una persona migrante se agregan desafíos complejos. Es verdad que lo ideal sería evitar las migraciones innecesarias y para ello el camino es crear en los países de origen la posibilidad efectiva de vivir y de crecer con dignidad, de manera que se puedan encontrar allí mismo las condiciones para el propio desarrollo integral».

        1. Ah, ¿que hay que fomentar el enriquecimiento de las mafias que trafican con seres humanos mediante la «E»migración (migrar lo hacen las aves) ainque lo «ideal» sería que no emigrasen? Qué cinismo. Cuéntenos: ¿Qué les hace venir por miles y miles que antes no se diera? ¿Pobreza? Antes había y no nos invadían como ahora. ¿Guerras? Es delito en el derecho internacional la deserción: los varones en edad militar deben luchar, no huir como ratas). Díganos usted el motivo misterioso por el que ahora nos invaden, coincidiendo con el deseo de los gobernantes occidentales de paliar la baja natalidad que han promovido durante décadas, con mano de obra barata; el enriquecimiento de las mafias; y el explícito deseo de ciertas élites de descristianizar Occidente (especialmente Europa), para lo que viene muy bien la invasión musulmana. ¿Es problema actual? Sí, y también inmoral fomentarlo. Pero es más grave el aborto y los temas que cita Sacerdote mariano.

          1. Sobre migrar – emigrar, para que evite corregir sin conocimiento:
            Migrar, Del lat. migrāre.
            1. intr. Trasladarse desde el lugar en que se habita a otro diferente.

            Emigrar, Del lat. emigrāre.
            1. intr. Dicho de una persona: Abandonar su propio país para establecerse en otro extranjero. 2. intr. Dicho de una persona: Abandonar la residencia habitual en busca de mejores medios de vida dentro de su propio país. 3. intr. Dicho de algunas especies animales o vegetales: Cambiar de lugar por exigencias de la estación, de la alimentación o de la reproducción.

            inmigrar. Del lat. immigrāre.
            1. intr. Dicho de una persona: Llegar a un país extranjero para radicarse en él. 2. intr. Dicho de una persona: Instalarse en un lugar distinto de donde vivía dentro del propio país, en busca de mejores medios de vida. 3. intr. Dicho de un animal o de una planta: Asentarse en un territorio distinto del suyo originario.

          2. Y sobre todas las demás cuestiones no poseo la información detallada de los motivos que inducen a las personas a migrar. Ojalá no olviden los europeos que sus antepasados llenaron los países de américa cuando aquí las cosas no iban del todo bien. Como dice por ahí en algún lugar la biblia, no olvides que fuiste esclavo y forastero.

          3. «Sobre migrar – emigrar, para que evite corregir sin conocimiento»

            Claro que corrijo CON conocimiento, y hasta usted mismo lo señala:

            EMIGRAR: 1. intr. Dicho de una persona: Abandonar su propio país para establecerse en otro extranjero.
            Eso sólo lo que hacen las personas, no hacen las aves. ¿O conoce muchas aves que abandonen «su país» para establecerse en otro? Los inmigrantes ilegales NO SÓLO se trasladan «desde el lugar en que se habita a otro diferente», que es lo que significa «migrar»: éso también lo hago yo durante mis vacaciones y no soy ningún «migrante».

            «Y sobre todas las demás cuestiones no poseo la información detallada de los motivos que inducen a las personas a migrar»

            Los inmigrantes ilegales NO migran: EMIGRAN desde sus países para establecerse en los países en los que INMIGRAN ILEGALMENTE.

          4. Si no sabe los motivos es porque no quiere verlos: porque hay mafias que se enriquecen y porque las élites occidentales necesitan mano de obra barata ante la despoblación motivada por las políticas antinatalistas (aborto y anticoncepción, además de la promoción de un modo de vida hedonista que premia el egoísmo y la «auto-realización», para la que los hijos son un incordio), sumado al deseo apenas disimulado de descristianizar Occidente. Venden a esos emigrantes que aquí van a vivir mejor y ganar mucho dinero, pero a los que piden dinero es a ellos si quieren venir (porque creen que lo van a recuperar con creces), poniendo primero en riesgo su vida, y luego explotándoles laboralemente o dejándoles a su suerte y abocándoles a la delincuencia para sobrevivir, ante la imposibilidad de conseguir un trabajo que no hay (caso de España).

          5. «Ojalá no olviden los europeos que sus antepasados llenaron los países de américa…»

            Europa en 2022 no es América en los años en que los europeos emigraban allí (necesitaban población y trabajadores). Y emigraban LEGALMENTE, no invadían las fronteras.

            «Como dice por ahí en algún lugar la biblia, no olvides que fuiste esclavo y forastero»

            Y para no olvidarlo, se fomenta la inmigración ilegal… ¡Estupendo! Así son esos inmigrantes ilegales los que se convierten en esclavos aquí. O peor: delincuentes. Su caridad no conoce límites. En fin…

          6. No deja de sorprenderme el modo tan excelso con el que se convence a usted mismo de tener la razón en todo. Le bastaba reconocer que su innecesaria distinción lingüistica no era necesaria. Ah, por cierto, es también sorprendente su manera de prenderse en cada momento a lo que más le conviene. Uno de los grandes dones del cristianismo es el mandamiento del Amor que Cristo nos dejó, ahora según usted es más importante seguir las leyes humanas positivas de los estados y dejar la caridad cristiana en segundo plano.
            Aclaro que soy migrante legal, he hecho todos mis trámites para estar legalmente en el país en el que estoy ahora, y no estoy a favor de las migraciones ilegales, pero a la vez creo que los migrantes ilegales deben ser tratados con dignidad, salvados de morir en los trayectos y de ser posible devueltos a sus respectivos países.

          7. «Le bastaba reconocer que su innecesaria distinción lingüistica no era necesaria»

            No voy a reconocer algo con lo que no estoy de acuerdo: si le he corregido desde el principio, pese a su innecesario intento de corrección que no ha corregido nada, es porque no voy a entrar en el juego de quienes sostienen que, como las aves, las personas pueden entrar en los países como Pedro por su casa, ilegalmente.

            «ahora según usted es más importante seguir las leyes humanas positivas de los estados y dejar la caridad cristiana en segundo plano»

            Es que la inmigración ilegal me parece contrario a la caridad cristiana y su fomento una inmoralidad. Ya le explicado por qué. Si usted quiere esclavos o delincuentes extranjeros, o muertos en el Mediterráneo, es cosa suya. Yo no voy a justificar lo injustificable con excusas baratas y falsas caridades, que antentan contra el bien común y hasta contra la vida de esos emigrantes -por los que usted dice sentir tanta caridad-.

          8. «los migrantes ilegales deben ser tratados con dignidad, salvados de morir en los trayectos y de ser posible devueltos a sus respectivos países»

            Coincido con usted en este punto: los INMIGRANTES ilegales (las aves no son ilegales, además de que no se quedan a vivir permanentemente a las zonas a las que migran), hay que tratarles con dignidad, como ya se hace, evangelizarles cuando pertenezcan a religiones falsas y devolverles a sus países, donde debe fomentarse la estabilidad política y económica. Y contra las muertes en los trayectos: impedirlos de todas las formas posibles y condenar la inmigración ilegal, así como a quienes la promueven (desde las mafias, pasando por quienes se aprovechan de la llegada de inmigrantes ilegales, hasta quienes justifican dicha inmigración ilegal).

    2. Además, hace alusión a una carta de los derechos de los ancianos sobre la que dice: «editada por los gobiernos, no está editada por la Iglesia, es algo laico: es buena», como si un pontífice no tuviera suficiente material en los documentos de sus predecesores y de lo santos, como para tener que aludir a textos ajenos, y encima, editados por gobiernos, lo cual ya despierta un signo de desconfianza, viendo la debacle de los documentos que emanan de los mismos. Y en concreto, aunque no dice a cuál se refiere, podemos suponer que habla de la Carta Europea de 2010, que si es el caso, hay que decir que está plagada de errores y ausencias lamentables.

      1. La carta que cita el Papa PERMITE LA EUTANASIA en el artículo 8.5: «Nadie puede tomar medidas que lleven necesariamente a su muerte,
        excepto que este hecho este autorizado por la legislación nacional del país en el que se reside y si ha dado explícitamente instrucciones en este sentido.»

          1. Llueve sobre mojado: ya lo hizo no hace mucho a través de su Secretario de Estado, el Cardenal Parolin, que afirmó que la Santa Sede lamentaba el retraso en la implementación de la Agenda 2030, como recogió este portal. Esa Agenda 2030 incluye anticoncepción, aborto, eutanasia, ideología de género, feminismo radical, homosexualismo, etc.

  1. Además, hace alusión a una carta de los derechos de los ancianos sobre la que dice: «editada por los gobiernos, no está editada por la Iglesia, es algo laico: es buena», como si un pontífice no tuviera suficiente material en los documentos de sus predecesores y de lo santos, como para tener que aludir a textos ajenos, y encima, editados por gobiernos, lo cual ya despierta un signo de desconfianza, viendo la debacle de los documentos que emanan de los mismos. Y en concreto, aunque no dice a cuál se refiere, podemos suponer que habla de la Carta Europea de 2010, que si es el caso, hay que decir que está plagada de errores y ausencias lamentables.

    1. La carta que cita el Papa PERMITE LA EUTANASIA en el artículo 8.5: «Nadie puede tomar medidas que lleven necesariamente a su muerte,
      excepto que este hecho este autorizado por la legislación nacional del país en el que se reside y si ha dado explícitamente instrucciones en este sentido.»

  2. Vamos a ver reivindicar la vejez es tontería. La realidad se impone, la juventud es el motor económico de la vida, es el futuro y son los que procrear. Los mayores ya tuvimos nuestro tiempo, aprovechado o desaprovechado. No podemos pretender una gerontocracia. Otra cosa es eutanasia o la eliminación de seres humanos. Sacar las cosas de quicio es muy propio de Francisco. Tranquilo Paco sopitas y caldo y deja vivir.

  3. Hasta que no se eliminen la mayoría de los documentos del concilio, en especial Gaudium et spes, Nostrae aetate, y muy en especial, el documento mas nocivo de la historia de la iglesia, La declaración sobre la libertad religiosa, por la cual se derrocó a Cristo, no hay nada que hacer, seguirán los disparates sin ton ni son, con una deriva alocada que nos llevará mas y mas a mimetizarnos con el mundo en todos los aspectos mas siniestros, llegando el momento en que la iglesia será asimilable a cualquier organismo internacional mas o menos humanitario, de los controlados por la masonería que lo son todos. Como se dijo en el infierno de Dante, perded toda esperanza, las posibilidades de recuperación de la iglesia son nulas, asumamos que estamos ante el fin y ACTUEMOS EN CONSECUENCIA.

  4. Es verdad que en la plandemia se murieron muchos viejitos. Y por morirse dejaron de recibir pensión. El estado se ahorró mucho dinero. » qué conveniente» Después, se programó a los robots humanos que no fueran a visitar a sus viejos,,, Y claaaaro, por cuidar de ellos,, para no contagiaaaarlos. » qué misericordiosos»

    ¿Cuántos no se deprimieron con ése aislamiento? Y la depresión es abono para las enfermedades.
    Los viejos que oran, detienen el paso del tiempo y son siempre jóvenes,, Son jóvenes con años acumulados.
    Lo terrible es ser viejo y alejado de Dios. Que la Virgen María les hable al corazón y la oigan, mientras hay tiempo.

  5. Perdón,, se me dice que no hable por los demás,, entonces corrijo.
    Que pueda corregir mi vida mientras hay tiempo.
    Con la ayuda de Dios y María Santísima.

  6. ¿Por qué no vas a hablar por los demás? si lo haces por el bien de todos. A mi me interesan mas tus intervenciones que las noticias, y que me disculpen los de Infovaticana. No te vayas, te necesitamos.

    Como estamos en guerra mis intervenciones no se pueden dedicar a la poesía. Es un decir. Tengo que ser duro y árido por que nos jugamos a nuestra iglesia para siempre. Quizás acabe bloqueado aquí, es mi sino. Ya pasó durante 15 meses. No importa. Siempre caí en el bando de los perdedores. Solo espero ganar la última batalla. Saludos.

  7. Saludos EP,, A veces me disgusta que los comentarios se enfoquen sólo sobre las noticias del papa.
    Todas son interesantes.
    Pero ahora me da gusto que aquí no vengan muchos,, me da pena lo que dices. 🙈 Soy demasiado ignorante, y no sé cómo ando aquí comentando.
    Tomaré como una broma de amigos lo que dices, ( otros podrían soltar una risa)
    Gracias.
    Y otra cosa que me sorprende.
    ¿ Porqué te nombras así?
    El que ama a Cristo no puede nunca nombrarse perdedor.
    Seguimos al Rey de reyes, y Cristo Vence. Nosotros con su favor también.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

 caracteres disponibles