Viganò anima a los camioneros canadienses y un arzobispo le reprende

Viganò Durocher camioneros restricciones Trudeau
|

El ex nuncio Viganò anima a los camioneros canadienses a luchar por sus libertades y un arzobispo canadiense muestra su fuerte desacuerdo con el prelado italiano.

El arzobispo Carlo María Viganò, ex nuncio en Estados Unidos y famoso por pedir la renuncia del Papa Francisco en 2018 a cuenta del ‘caso McCarrick’, ha vuelto a hablar; esta vez, para pronunciarse sobre las protestas de los camioneros canadienses, quienes, desde hace semanas, protestan contra el tiránico gobierno de Justin Trudeau.

“Parecería que Canadá es -junto con Australia, Italia, Austria y Francia- una de las naciones más infiltradas por los globalistas”, dice el prelado en su mensaje fechado el 7 de febrero. El ex nuncio sostiene que “en este proyecto infernal no sólo hay que considerar la farsa psico pandémica, sino también el ataque a las tradiciones y a la identidad cristiana, más concretamente a la identidad católica de estos países”.

“Queridos camioneros, ustedes están enfrentando grandes dificultades, no sólo porque dejan sus trabajos para manifestarse, sino también por las condiciones meteorológicas adversas, las largas noches de frío y los intentos de desalojo a los que se enfrentan”, afirma Viganò.

El arzobispo de 81 años expresa, a través del mensaje, su apoyo y “cercanía espiritual”, a la que se une “en la oración para que su manifestación se vea coronada por el éxito y pueda extenderse también a otros países”.

“Hoy, más que nunca, es fundamental que se den cuenta de que ya no es posible soportar pasivamente: es necesario tomar posición, luchar por la libertad, exigir el respeto de las libertades naturales. Pero más todavía, queridos hermanos canadienses, es necesario comprender que esta distopía sirve para establecer la dictadura del Nuevo Orden Mundial y borrar totalmente todo rastro de Nuestro Señor Jesucristo en la sociedad, en la historia y en las tradiciones de los pueblos”, dice el prelado.

Viganò invita a los canadienses a manifestarse “por sus derechos”, pero “que estos derechos no se limiten a una simple reivindicación de la libertad de entrar a los supermercados o de no vacunarse”. “Que sea también una reivindicación orgullosa y valiente de vuestro sacrosanto derecho a ser hombres libres. Pero su demostración debe ser la de la verdadera Libertad, recordando que es la Verdad -es decir, Nuestro Señor Jesucristo- quien únicamente puede garantizar su libertad: la verdad los hará libres”, afirma en el mensaje que termina invitando a rezar el Padre Nuestro.

No todos los arzobispos católicos son de la misma opinión que Viganò. Paul-André Durocher, arzobispo de Gatineau, al norte de Ottawa, en la región francófona canadiense, ha mostrado su desacuerdo con el mensaje del polémico ex nuncio.

“No sé quién escribió el último texto de Monseñor Viganò, pero quiero dejar claro que, como arzobispo canadiense que está cerca de la escena, estoy totalmente en desacuerdo con su premisa fabricada, su pobre análisis y sus conclusiones erróneas», sentencia el prelado canadiense en su cuenta de Twitter.

El 21 de diciembre de 2021, el arzobispo Durocher emitió un comunicado a raíz de las restricciones draconianas del Gobierno de Trudeau. «Reconozco el derecho y el deber del gobierno de buscar el bien común y velar por la seguridad de todos. Aunque podría deplorar ciertos aspectos de las nuevas directivas, creo que es nuestro deber cívico obedecer las leyes legítimas. Los invito a todos a apoyar a nuestros líderes electos respetando sus directivas y haciendo nuestra parte para reducir el impacto de esta pandemia en nuestras comunidades», escribió el prelado.

Durocher dijo entender tanto a vacunados como a no vacunados. Para los vacunados, «este requisito garantiza la seguridad requerida para venir a la iglesia a celebrar los sacramentos», para los no vacunados, en cambio, «es motivo de dolor» ya que «se ven impedidos de participar en las mismas celebraciones», escribió el arzobispo canadiense.

«Simpatizo profundamente con ambos grupos. ¡Cómo me gustaría que todos pudieran reunirse para celebrar juntos! Aunque la virulencia de la pandemia provoque esta división entre vacunados y no vacunados, creamos que nuestra unidad en Jesucristo es más profunda que esta división», invitó Durocher a las puertas de la Navidad.

El arzobispo invitó a los vacunados «a considerar a los no vacunados con respeto y compasión», «necesitan ser llevados en la oración y experimentar la comprensión»; y a los no vacunados les exhortó a «reconocer el deseo de los vacunados de velar por su seguridad y la de sus familias».

«Obviamente, no poder entrar a la iglesia es un sacrificio, pero ese sacrificio puede convertirse en un gesto de amor cuando crees que permite que otros asistan. Así que permanezcamos unidos a pesar de esta separación temporal», señaló el arzobispo canadiense.

Finalmente, en el comunicado se precisaba que los no vacunados podrían asistir «parcialmente» a las solemnidades y las misas dominicales sintonizando la radio del coche en un parque junto a la catedral. Un sacerdote saldría a dar la comunión.

Viganò y Durocher, dos posturas diferentes ante las restricciones pandémicas.

Les ofrecemos el texto completo de Viganò, publicado en español por Marco Tosatti en su blog Stilum Curiae:

Queridos amigos y hermanos camioneros canadienses,

El golpe de Estado global que ha llevado a cabo la élite globalista durante estos dos años de farsa psico pandémica aparece con toda claridad si no nos limitamos a considerar lo que ha ocurrido en los Estados en particular, sino que ampliamos nuestra mirada a lo que ha ocurrido en todas partes.

Vuestra protesta, queridos amigos camioneros canadienses, se une a un movimiento de voces mundial que quiere oponerse a la instauración del Nuevo Orden Mundial sobre los escombros de los Estados nacionales, a través del Gran Reinicio deseado por el Foro Económico Mundial y por las Naciones Unidas bajo el nombre de Agenda 2030. Y sabemos que muchos jefes de gobierno han participado en la Escuela para Jóvenes Líderes de Klaus Schwab -los llamados Global Leaders for Tomorrow-, empezando por Justin Trudeau y Emmanuel Macron, Jacinta Ardern y Boris Johnson, y antes también por Angela Merkel, Nicolas Sarkozy y Tony Blair.

Parecería que Canadá es -junto con Australia, Italia, Austria y Francia- una de las naciones más infiltradas por los globalistas. Y, en este proyecto infernal no sólo hay que considerar la farsa psico pandémica, sino también el ataque a las tradiciones y a la identidad cristiana, más concretamente a la identidad católica de estos países.

Ustedes lo entendieron instintivamente y sus ansias de libertad se manifestaron en toda su coordinada armonía avanzando hacia la capital, Ottawa. Queridos camioneros, ustedes están enfrentando grandes dificultades, no sólo porque dejan sus trabajos para manifestarse, sino también por las condiciones meteorológicas adversas, las largas noches de frío y los intentos de desalojo a los que se enfrentan.

Pero junto a estas dificultades también han experimentado la cercanía de muchos de sus conciudadanos que, como ustedes, han comprendido la amenaza que se cierne sobre ustedes y quieren apoyarles en la protesta contra el régimen. Permítanme expresarles también mi apoyo y mi cercanía espiritual, a la que me uno en la oración para que su manifestación se vea coronada por el éxito y pueda extenderse también a otros países.

En estos días vemos caer las máscaras de los tiranos de todo el mundo y, por desgracia, vemos también demasiado conformismo, demasiado miedo, demasiada cobardía en personas que, hasta ayer, considerábamos amigos, incluso entre nuestros familiares.

Pero precisamente a causa de esta situación extrema, descubrimos con asombro gestos de humanidad por parte de desconocidos, signos de solidaridad y fraternidad por parte de quienes se sienten cercanos a nosotros en la batalla común. Descubrimos tanta generosidad y tantas ganas de sacarnos de este estupor. Descubrimos que ya no estamos dispuestos a sufrir pasivamente la destrucción de nuestro mundo, impuesta por una cábala de criminales inescrupulosos, sedientos de poder y dinero.

En este ataque implacable al mundo tradicional, no sólo han sido afectados sus modos de vida y sus identidades, sino también sus posesiones, sus actividades y su trabajo. Este es el Gran Reinicio, este es el futuro prometido con eslóganes como “Reconstruir mejor”, este es el futuro de miles de millones de personas controladas en cada uno de sus movimientos, en todas sus transacciones, en cada compra, en cada práctica burocrática y en cada actividad. Autómatas sin alma ni voluntad, privados de su identidad, reducidos a tener un ingreso universal que les permita sobrevivir, comprar sólo lo que otros ya han decidido poner a la venta, transformados por un suero génico en personas que serán enfermos crónicos.

Hoy, más que nunca, es fundamental que se den cuenta de que ya no es posible soportar pasivamente: es necesario tomar posición, luchar por la libertad, exigir el respeto de las libertades naturales. Pero más todavía, queridos hermanos canadienses, es necesario comprender que esta distopía sirve para establecer la dictadura del Nuevo Orden Mundial y borrar totalmente todo rastro de Nuestro Señor Jesucristo en la sociedad, en la historia y en las tradiciones de los pueblos.

Manifiéstense por sus derechos, amigos canadienses, pero que estos derechos no se limiten a una simple reivindicación de la libertad de entrar a los supermercados o de no vacunarse. Que sea también una reivindicación orgullosa y valiente de vuestro sacrosanto derecho a ser hombres libres. Pero su demostración debe ser la de la verdadera Libertad, recordando que es la Verdad -es decir, Nuestro Señor Jesucristo- quien únicamente puede garantizar su libertad: la verdad los hará libres.

Recemos para que Cristo vuelva a reinar en la sociedad, en vuestros corazones y en vuestras familias. Empuñen el arma espiritual del Santo Rosario y recen a la Santísima Virgen, a san Jorge, a santa Ana y a los Santos Mártires canadienses para que protejan vuestra patria.

Quiero concluir mi llamamiento pidiéndoles que recen conmigo, con las palabras que Nuestro Señor nos ha enseñado: que esas palabras sean el sello de este despertar, de esta liberación nacional. Recemos todos juntos, en voz alta, para que nuestra oración se eleve al Cielo, pero también para que resuene con fuerza en estas plazas, en estas calles, hasta los palacios de los poderosos: Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día. Y perdona nuestras ofensas, como nosotros perdonamos a los que nos ofenden. Y no nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del mal. Amén.

DIOS los bendiga a todos ustedes

+ Carlo Maria Viganò, Arzobispo

Ayuda a Infovaticana a seguir informando

Comentarios
13 comentarios en “Viganò anima a los camioneros canadienses y un arzobispo le reprende
  1. Más razón que un santo, tiene Viganó. A ver por qué se va a callar porque no les guste lo que dice a los globalistas, sean obispos o políticos.

  2. El que pelea a Mons. Viganò dice estar cerca de la realidad, de lo que está cerca es de trudo el tirano, es su perro faldero.
    Viva Cristo Rey!

  3. Un obispo canadiense arrodillado ante el NOM. Le niega la entrada a los templos a los no vacunados y se muestra «dolido»…ay de los hipócritas, fariseos actuales, que venden sus almas y abandonan su deber de caridad por un plato de lentejas!

  4. Otro que se enoja contra la Verdad, aunque veo en mi misma familia; creen firmemente en el beneficio de la inyección. Y no son del Deep State ni nada parecido, tan sólo se les ha lavado el cerebro con dos años de taladrado con noticias falsas.
    Pero la Verdad se ha de proclamar. Los satánicos son incapaces de actos nobles, ha sido una sorpresa para ellos, el valor de los camioneros, luchan y ayudan a todo el mundo con su acción, ellos han despertado a otros países. El Señor Viganó, no se está metiendo en política barata, aquí la lucha es por odio a Cristo y su creación.
    No ven los que no quieren ver 🙈

    1. Hay un video que ahora estoy viendo,, del Señor Pablo Muñoz.
      Se llama Todo sobre Canadá (con Cristina Jimenez)
      Está muy interesante. Ella es una española muy inteligente. Yo estuve un tiempo en Canadá,
      y da tristeza lo que tienen de mandamás.

  5. Monseñor Viganó (obispo fiel) ha estado muy acertado como siempre, y en cambio Durocher (exponente de la Iglesia profunda) totalmente desafortunado.

  6. La postura del Arzobispo canadiense me parece francamente escandalosa; como mínimo, en lo que de refiere a la asistencia a Misa de los fieles no
    vacunados.
    Ruego a Dios que tenga piedad de la Iglesia y nos dé Pastores santos. Esto es insufrible.

  7. Bien por monseñor Viganó, que entiende la tradición jurídica y teológica tomista de la Santa Iglesia y el deber de resistir a las leyes inicuas y anti Dios , como el abortista y eutanásico Trudeau y sus compinches de la masonería. Solo son leyes justas las dispuestas por Dios y las que tienden al Bien Común del pueblo de Dios.

  8. El mismísimo comunicado del Arzobispo Durocher… pero trasladado al ámbito del control fronterizo y de las leyes inmigratorias. ¿Qué les parecería? ¿O es que en ese caso la búsqueda del bien común por unas autoridades ya no cuenta? ¿Ya desaparece el «deber de obedecer las leyes legítimas» y el «deber de apoyar a nuestros líderes»?

    Es tan, tan fácil pillar a esta burocracia eclesial en una contradicción flagrante…

  9. Dios bendiga a nuestro pastor monseñor Vigano.

    Pocos saben de los lazos de sangre que ligan a esta élite satánica.

    Trudeau, por ejemplo, es hijo de Fidel Castro. Su madre, una de las tias mas desatadas del Canada, viajo de turismo a Cuba varias veces meses antes y meses despues del nacimiento junto con su cornudo pero no menos desatado marido , para mostrarle a Castro el monstruito fabricado para servir al NOM.

  10. Sr. Arzobispo Viganó muchos estamos con usted. Es un valiente que lucha con ardor por el Evangelio de Jesucristo en una Iglesia vaticana desquiciada y sin rumbo. Usted y otros son una voz profética para los católicos. Y muchos aplausos y parabienes a los camioneros canadienses por el coraje mostrado contra la mafia judeomasónica y sus mentiras. Son un ejemplo para todos los que estamos hasta las narices de la dictadura que quieren implantar con el Nuevo Orden Mundial.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

 caracteres disponibles