La advertencia de Francisco a unos sacerdotes: «¡Cuidado con el carrerismo!»

Papa sacerdotes carrerismo Francisco durante la audiencia de hoy, 7 de febrero de 2022 (Vatican Media).
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El Papa Francisco se ha reunido hoy con los miembros del Pontificio Seminario Lombardo con motivo del centenario de la elección de Pío XI, uno de sus alumnos más ilustres.

El Papa Francisco ha recibido oy en audiencia a la comunidad del Pontificio Seminario Lombardo, en el centenario de la elección de Pío XI, que fue alumno del mismo a finales del siglo XIX. Durante su discurso, el Papa quiso extraer algunas ideas de su predecesor, «no para cultivar la nostalgia del pasado y cerrarnos a la novedad del Espíritu, que nos invita a vivir el hoy, sino para encontrar signos proféticos para vuestro ministerio y vuestra misión, en particular al servicio de la Iglesia y del pueblo italiano».

Francisco se refririó al gesto del recién elegido Pontífice que, a diferencia de sus predecesores desde el fin de los Estados Pontificios en 1870, quiso bendecir Roma desde el balcón de la Basílica de San Pedro -recordemos, como pueden leer en esta semblanza de Pío XI que publicamos ayer, que sería el Papa que acabaría con la «cuestión romana».

Con este gesto, dijo Francisco, «nos recuerda que es necesario abrirse, dilatar el horizonte del ministerio a las dimensiones del mundo, para llegar a cada hijo que Dios quiere abrazar con su amor». «Por favor, no nos quedemos atrincherados en la sacristía y no cultivemos pequeños grupos cerrados donde podamos mimarnos y estar tranquilos», continuó. «Hay un mundo que espera el Evangelio y el Señor desea que sus pastores se conformen a él, llevando en el corazón y sobre los hombros las expectativas y las cargas del rebaño», añadió.

El Santo Padre les invitó a ser misericordiosos. «Así como queremos misericordia cuando vamos a pedir perdón por nuestros pecados y buscamos al más misericordioso, sed misericordiosos. Con todos. No olvidéis que Dios nunca se cansa de perdonar. Somos nosotros los que nos cansamos de pedir perdón, pero Él nunca se cansa de perdonar», recordó.

El Papa mencionó el estudio y la formación que reciben en el seminario, y les exhortó a plegar esos conocimientos «al Espíritu en la oración y luego vivir en las situaciones concretas de la Iglesia y del mundo». «No sirve el Evangelio una Iglesia que tiene muchas cosas que decir, pero cuyas palabras están desprovistas de unción y no tocan la carne del pueblo», afirmó. «Se necesita el testimonio de vida: ser sacerdotes ardidos por el deseo de llevar el Evangelio a las calles del mundo, en los barrios, en los hogares, especialmente en los lugares más pobres y olvidados».

Citando una homilía del Papa Ratti al poco de ser elegido, Su Santidad destacó la pregunta que invitó a hacerse Pío XI: «¿Qué puedo ofrecer al Señor?». «Qué cosa puedo ofrecer es una pregunta que no gira en torno a vosotros, al deseo de esa cátedra, de esa parroquia, de ese puesto en la curia; no, es una pregunta que nos pide abrir el corazón a la disponibilidad y al servicio. Es una pregunta que nos defiende del carrerismo. ¡Cuidado con el carrerismo, por favor!», advirtió Francisco.

«Preguntémonos ‘¿qué puedo ofrecer?’ al comienzo de cada día. A menudo, incluso aquí en Italia, los discursos eclesiales se reducen a estériles dialécticas internas entre los que son innovadores y los que son conservadores, entre los que prefieren a ese político y los que prefieren a ese otro, y se olvida el punto central: ser Iglesia para vivir y difundir el evangelio. No nos preocupemos por las pequeñas huertas de casa, hay todo un mundo sediento de Cristo», manifestó el Papa.

Francisco citó también una de las encíclicas de Pío XI, Quadragesimo anno, en la que Ratti alerta sobre la acumulación de la riqueza en pocas manos. «Qué cierto y qué trágico es todo esto ahora, mientras la brecha entre los pocos ricos y los muchos pobres es cada vez más amplia», comentó el Papa argentino.

«En este contexto de desigualdades, que la pandemia ha acrecentado, os encontraréis viviendo y obrando como sacerdotes del Concilio Vaticano II, como signos e instrumentos de la comunión de los hombres con Dios y entre sí», dijo.

«Sed, pues, tejedores de comunión, erradicadores de desigualdades, pastores atentos a los signos del sufrimiento del pueblo. También a través del conocimiento que estáis adquiriendo, sed competentes y valientes en levantar palabras proféticas en nombre de los que no tienen voz», les exhortó el Santo Padre.

El Papa terminó instándoles a pedir a Dios el «soñar a belleza de la Iglesia». «Soñar la Iglesia italiana del mañana más fiel al espíritu del Evangelio, más libre, más fraterna y gozosa en el testimonio de Jesús, animada por el ardor de alcanzar a los que no han conocido al «Dios de toda consolación» (2 Cor 1, 3). Una Iglesia italiana que cultive una comunión más fuerte que cualquier distinción y sea todavía más apasionada con los pobres, en los que Jesús está presente», añadió.

Se cumplen 100 años de la elección de Pío XI

Les ofrecemos el discurso del Papa, traducido por InfoVaticana:

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Doy las gracias al rector por las palabras que me ha dirigido y os doy la bienvenida. Me alegra que, junto a vosotros sacerdotes, estén las personas que con su servicio animan la vida del seminario y forman la gran familia de «Lombardo». Nos reunimos de nuevo hoy, con motivo del centenario de la elección del Papa Pío XI, vuestro ex alumno, ¡y uno de los primeros alumnos! – que siempre tuvo en el corazón a «su querido» seminario, para el que proporcionó el espacio en el que se encuentra, a la sombra de la Salus populi romani. Es bueno que estés ahí y también es una oportunidad para mí de pensar en vosotros a menudo. De estas raíces ligadas a Pío XI tratamos de sacar algunas ideas: no para cultivar la nostalgia del pasado y cerrarnos a la novedad del Espíritu, que nos invita a vivir el hoy, sino para encontrar signos proféticos para vuestro ministerio y vuestra misión, en particular al servicio de la Iglesia y del pueblo italiano.

Tan pronto como fue elegido, Pío XI eligió mirar ya no dentro de la Basílica de San Pedro, sino desde la Logia exterior. Así quiso que su primera bendición fuera dirigida Urbi et Orbi, a la ciudad de Roma y al mundo entero. Y con este gesto ―creo que trabajaron más de 40 minutos para abrir aquel balcón que hacía años que no se abría, y también para vaciar ese lugar, que se había convertido en depósito; y él esperó― con este gesto nos recuerda que es necesario abrirse, dilatar el horizonte del ministerio a las dimensiones del mundo, para llegar a cada hijo que Dios quiere abrazar con su amor. Por favor, no nos quedemos atrincherados en la sacristía y no cultivemos pequeños grupos cerrados donde podamos mimarnos y estar tranquilos. Hay un mundo que espera el Evangelio y el Señor desea que sus pastores se conformen a él, llevando en el corazón y sobre los hombros las expectativas y las cargas del rebaño. Corazones abiertos, compasivos, misericordiosos.

Y esto me lleva a pensar en la experiencia que hay entre vosotros, en los confesores de Santa María la Mayor: «Ve a ese, a ese… ¡Pero a ese no! ¡Por favor, que te hace la vida imposible!». Buscad sacerdotes misericordiosos para nosotros, y seamos misericordiosos con los demás. Así como queremos misericordia cuando vamos a pedir perdón por nuestros pecados y buscamos al más misericordioso, sed misericordiosos. Con todos. No olvidéis que Dios nunca se cansa de perdonar. Somos nosotros los que nos cansamos de pedir perdón, pero Él nunca se cansa de perdonar. Esa amplitud del perdón, sin hacer demasiados problemas: el perdón. Corazones abiertos, compasivos, misericordiosos, dije, y manos trabajadoras, generosas, que se ensucian y hieren por amor, como las de Jesús en la cruz. Así el ministerio se convierte en una bendición para el mundo.

Ese gesto de Pío XI valió más que mil palabras. En general, los gestos de Pío XI valían más que mil palabras, porque era un Papa con personalidad, por decirlo suavemente. En estos años habéis estudiado y profundizado, y esto es un don de Dios. Pero vuestro conocimiento nunca se abstrae de la vida y de la historia. No sirve el Evangelio una Iglesia que tiene muchas cosas que decir, pero cuyas palabras están desprovistas de unción y no tocan la carne del pueblo. Para tener palabras de vida es necesario inclinar la ciencia al Espíritu en la oración y luego vivir en las situaciones concretas de la Iglesia y del mundo. Se necesita el testimonio de vida: ser sacerdotes ardidos por el deseo de llevar el Evangelio a las calles del mundo, en los barrios, en los hogares, especialmente en los lugares más pobres y olvidados. El testimonio, los gestos, como aquel primer gesto de Pío XI.

Una segunda idea. En su primera homilía solemne, el Papa Ratti habló de las misiones y, más que dar respuestas, nos invitó a hacerse una pregunta: «¿Qué puedo ofrecer al Señor?» (Homilía en el 300 aniversario de la fundación de la Congregación Propaganda Fide, 4 de junio de 1922). Es una buena pregunta, que podéis aplicar a todo lo que estáis haciendo ahora mismo para prepararos para la misión. Qué cosa puedo ofrecer es una pregunta que no gira en torno a vosotros, al deseo de esa cátedra, de esa parroquia, de ese puesto en la curia; no, es una pregunta que nos pide abrir el corazón a la disponibilidad y al servicio. Es una pregunta que nos defiende del carrerismo. ¡Cuidado con el carrerismo, por favor! Al final no sirve, no ayuda.

Preguntémonos ‘¿qué puedo ofrecer?’ al comienzo de cada día. A menudo, incluso aquí en Italia, los discursos eclesiales se reducen a estériles dialécticas internas entre los que son innovadores y los que son conservadores, entre los que prefieren a ese político y los que prefieren a ese otro, y se olvida el punto central: ser Iglesia para vivir y difundir el evangelio. No nos preocupemos por las pequeñas huertas de casa, hay todo un mundo sediento de Cristo. Sed pastores del rebaño, y no peinadores de los «exquisitos» [mejores]. ¡Os exhorto a cultivar con entusiasmo en estos años y en esta ciudad, en la dimensión universal de Roma y del Lombardo, un corazón abierto, un corazón disponible, un corazón misionero!

La última idea la extraigo de una de las numerosas encíclicas sociales de Pío XI. Leo unas palabras, escritas hace casi un siglo y sin embargo de gran actualidad: «Lo que duele a los ojos es que en nuestros tiempos no sólo existe la concentración de la riqueza, sino la acumulación de un poder enorme, de un dominio despótico de la economía en manos de pocos. […] Este poder se vuelve más despótico que nunca en aquellos que, teniendo el dinero en la mano, son los amos; por eso son de algún modo los distribuidores de la sangre misma, de la que vive el organismo económico, y tienen en su mano, por así decirlo, el alma de la economía” (Carta Encíclica Quadragesimo anno, 105-106). ¡Es duro!

Qué cierto y qué trágico es todo esto ahora, mientras la brecha entre los pocos ricos y los muchos pobres es cada vez más amplia. En este contexto de desigualdades, que la pandemia ha acrecentado, os encontraréis viviendo y obrando como sacerdotes del Concilio Vaticano II, como signos e instrumentos de la comunión de los hombres con Dios y entre sí (cf. Lumen gentium, 1). Sed, pues, tejedores de comunión, erradicadores de desigualdades, pastores atentos a los signos del sufrimiento del pueblo. También a través del conocimiento que estáis adquiriendo, sed competentes y valientes en levantar palabras proféticas en nombre de los que no tienen voz.

Os esperan grandes tareas. Para realizarlas os invito a pedir a Dios soñar la belleza de la Iglesia. ¡La Iglesia es hermosa! Soñad la Iglesia italiana del mañana más fiel al espíritu del Evangelio, más libre, más fraterna y gozosa en el testimonio de Jesús, animada por el ardor de alcanzar a los que no han conocido al «Dios de toda consolación» (2 Cor 1, 3). Una Iglesia italiana que cultive una comunión más fuerte que cualquier distinción y sea todavía más apasionada con los pobres, en los que Jesús está presente. San Ambrosio y San Carlos os acompañan y la Salus populi os custodia. Los bendigo y vosotros, por favor rezad por mí. ¡Gracias!

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Comentarios
22 comentarios en “La advertencia de Francisco a unos sacerdotes: «¡Cuidado con el carrerismo!»
  1. El pontificado de Francisco se encuentra en sus últimos actos y se espera que tarde o temprano baje el telón que acabe con esta Tragedia. Mientras tanto, nos queda por ver cómo se va resolviendo una trama que fatalmente va aplastando en su marcha al propio Francisco, a sus colaboradores y la vida de toda la Iglesia Universal bajo su peso de locura, maldad y estupidez. Parafraseando al Cisne de Avon, esta fábula es un cuento realizado por un idiota, lleno de ruido y de furia, que no tiene ningún sentido.

    El peor castigo que se pudo concebir para una persona como Bergoglio fue la consecución colmada de todas sus ambiciones. Paso a paso, traición a traición, escalón a escalón fue subiendo la escalera del Poder eclesiástico poniendo todas sus facultades y toda su persona en ello.

    1. Desde luego, y no deja de ser curioso que el carrerista Bergoglio diga que hacer carrerismo está mal: parece aquello que dijeron nuestros abuelos, «piensa el ladrón que todos son de su condición»… el carrerista prohibiendo que los demás sean carreristas… el que tiene la cola de paja, ve fuego por todas partes… grandes nuestros abuelos…

  2. Ya llegaba a un puesto y su ambición sin freno ideaba pasar al siguiente, aplastando todo bajo su enorme peso, destruyendo la justicia y el derecho y sacrificando cuanto la Tierra y el Cielo le ofrecían para henchir el alma y el cuerpo de verdadera felicidad. Su espíritu era animado por las fatídicas voces del viento que le susurraban poder al oído y le decían señalándole con sus huesudos dedos: «¡Salve, Jorge, Provincial de los jesuitas; Salve, Jorge, Arzobispo de Buenos Aires; Salve, Francisco, Papa de Roma!»

    Persona eminentemente práctica sin atisbos de contemplación ni de imaginación, sin aficiones ni gustos, sin embargo, su inteligencia se movía ligera por los campos de la política y la manipulación de los hombres. En este terreno, para su desdicha y la nuestra, no tenía rival y su genio pudo desplegar todas sus alas en pos de sus conquistas cada vez más elevadas:

    1. No se puede explicar mejor, eres un gran literato, Belzunegui.
      En serio que esta definición me la guardo para tenerla a mano y releerla.
      Un crack y totalmente de acuerdo contigo.

        1. ¿Dónde se puede encontrar el informe Kolvenbach (o como se escriba) sobre Bergoglio, sobre la inconveniencia de su elección como Obispo?

  3. De Provincial a obispo, de obispo a Primado, de arzobispo de Buenos Aires a, finalmente, Papa en Roma tras la caída de su odiado competidor. Quienes menosprecien a Jorge Mario Bergoglio deberían pensar la enormidad de esta su aventura, por muchos comenzada y por muy pocos acabada. Tampoco debemos olvidar que si llegó tan alto fue porque es el vivo ejemplo de toda una generación de sacerdotes que mamaron los resecos pechos de la iglesia postconciliar. Arquetipo del tipo mayoritario del clero ¿Cómo estos no lo iban a alzar viéndose cada uno de ellos en el trono a través de él?

    Durante este largo camino que su ansias le marcaba iba deformando su alma, amputando aspectos esenciales de la persona: Solo acción pura y mera potencia. Ignoramos que hay en el centro de su persona para impulsarle a cometer este hecho horrible.

    1. Pero de dónde sacas esas tonterías, de que Francisco ha practicado el carrerismo, mas que otros, que sus predecesores, que pasaron antes como obispo y cardenal?
      No dejas de buscar excusas para insultar
      Que se va a acabar su papado ya lo llevas diciendo hace años, como adivino no vales, y como cristiano tampoco, no hay mas que verlo.

      1. Paco ha hecho su vacía «carrera eclesiástica», claro que sí. Y es producto, al ser elegido, de una inicua traición y un horrendo experimento. Que pase pronto su fatua pesadilla!

      2. Mira, amiguito. Yo no conozco ni quiero conocer a Bergoglio, porque estar conél, es como poner nuestra cabeza en la boca de un león, o como intentar acariciarle la cabeza a un reptil ponzoñoso. Pero como lo pinta Belzunegui, creo que es así.
        Es cuestión de observar lo que dice y hace.
        Y creo que más de uno piensa que no se sabe cuál es la verdadera naturaleza de su carácter o personalidad, porque a cada uno le dice lo que quiere oír.
        Y tú que lo veneras tanto, tal vez por conocerlo personalmente, dinos cómo es.

  4. Sin ánimo de juzgar su intención, lo cierto es que Francisco lleva una carrera demoledora contra la Iglesia, y eso sí es dañino.

  5. Hay que mirar al presente, pero sin olvidar que nuestra vida de fe proviene del pasado y que en muchísimas ocasiones «el presente» fue «desastroso». Siglos de arrianismo, revolución francesa, nazifascismo, teología de la liberación… En casi todos esos «presentes nefastos», la Iglesia reunida en concilios, consultó a la tradición, a épocas anteriores no tan enfermas: Nicea, Éfeso, Calcedonia, Trento…
    Nunca olvidemos el «et – et catholicus», tan adverso al «aut – aut hereje». Por ende: una cosa «y» la otra: presente y pasado. Tampoco caigamos en una absolutización de los tiempos que corren con ideología de género, entronización de lgtbxz… , cisma de la Iglesia alemana….
    ¿No hay que mirar al pasado para encontrar al Evangelio, a Pablo, a los Padres de la Iglesia, en fin, al mismo «Jesucristo, el mismo AYER, HOY Y POR LOS SIGLOS»( Hebr 13, 8)?

  6. Primero cayó y poco lo lamentó la contemplación de la Verdad y la Belleza, juzgadas como superfluas y sin valor. Luego le tocó a la Justicia y las demás virtudes juzgadas de impedimentos para su carrera. Tras ello se apagó la Caridad, se oscureció la Fe y se corrompió la Esperanza. Finalmente se quedó con el verdadero idolillo de su alma, el Poder puro. Al llegar a la Silla de S. Pedro y ser coronado, summum de sus afanes, la transformación se había completado y casi toda su humanidad, generosidad y curiosidad se había agotado con sus pensamientos, hechos y decisiones interesadas. Es rey pero no reina sobre sí mismo pues no tiene luz interior que le guíe por el laberinto de la vida ni está acompañado por las generosas Verdad, Bien y Belleza: Es en completo desalmado, sin corazón, hueco donde arrecia el eterno frio del desamor y su alma yerma, glacial, se quedó a oscuras como un cielo nocturno sin estrellas y Luna.

  7. La larga noche sin luminarias de tu pontificado se te cierne encima y en la hora crepuscular aparecen las sombras alargadas de tus víctimas. Me refiero a las víctimas de tu alma, psique e inteligencia. Ahora tienes el Poder y ni más arriba no puedes subir ni más allá pasar. ¡Tarde descubriste, Bergoglio, que poder es un verbo transitivo¡ Lo tienes pero no lo sabes usar y ni siquiera sabes para qué sirve. Anibal que vences pero no sabes usar de tu victoria. Rey Midas del Poder que antes todo lo que tocabas lo convertían en medio de tu ambición y ahora tu ambición no tiene objeto, un fin sin fin.

    Destruiste la Verdad en tu inteligencia y ahora tus palabras se las lleva el viento; asesinaste la Belleza de tu alma y tus hechos son tan ramplones y cutres que no tienen ni la grandeza infernal del Mal y asesinaste el Bien y con ello es imposible alcanzar las estrellas e iluminar con su luz a ti y a todos.

  8. Amigo Carlos: Cuando dices » Francisco [no] ha practicado el carrerismo, mas que otros» acusas al papa de carrerista, aunque sólo lo sea menos que los demás.

    1. No hace falta ser un lince para entender el sentido de esa frase: si llegar a obispo o cardenal supone hacer carrera en el mundo eclesiástico, Bergoglio no la hizo más que el resto de obispos y cardenales. ¿Cuál es la acusación? ¿Que llegó primero a obispo y luego a cardenal antes de ser elegido Papa? Pues mire, sí: primero llegó a obispo y luego a cardenal. Y además, no precisamente por su buena doctrina ni por su conocida piedad. Y en ésto, no más que otros.

  9. Mira hasta donde ha llegado el chico de los recados de mafiosos y proxenetas porteño-judíos, que después de tenerlo de chulo de alguno de sus prostíbulos le metieron en el seminario a hacer carrera. Se ve que agradó a sus jefes. Y a los jefes de sus jefes.. hasta llegar a lo mas alto del crimen organizado. El crimen a escala planetaria. La organizaci´ón que siempre ansió la posesi´ón de la silla de Pedro: La Sinagoga de Satanás.

    1. Hay indicios, si no pruebas de todo esto que digo y mucho más, que puede encontrar el que quiera informarse. Lo digo por los avestruces

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