Osoro retoma la actividad presencial tras pasar más de diez días confinado

Cardenal Osoro Valle de los Caídos
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El pasado 21 de enero, el cardenal arzobispo de Madrid, Carlos Osoro dio positivo por Covid, lo cual le impidió viajar a Roma para la visita «Ad Limina» con el Santo Padre.

El cardenal se hizo una prueba PCR, por prudencia, antes del viaje y dio positivo, aunque sin síntomas, lo que provocó que tuviera que aislarse en su casa y suspender su agenda. El propio arzobispo fue el encargado de comunicar que se encontraba bien y aprovechaba para rezar por todos aquellos a quienes la pandemia sigue golpeando con fuerza. Tras 11 días de confinamiento, el arzobispo retoma hoy su actividad presencial. Esta semana se ha sometido a varias pruebas en las que ya ha dado negativo y tras esos resultados hoy será el día en el que ponga fin a su confinamiento. Osoro ha confirmado a través de sus redes sociales la noticia avanzada por Infovaticana, que ya ha dado negativo y retoma su actividad, y lo hará esta misma tarde con la celebración en la catedral de la Misa con motivo de la Jornada Mundial de la Vida Consagrada.

Este hecho inesperado impidió a Osoro viajar a Roma. Martínez Camino y el resto de obispos auxiliares de la archidiócesis de Madrid tomaron las riendas y fueron los encargados de mostrar al Papa los informes sobre la situación en la que se encuentra la archidiócesis. A la vuelta de los prelados auxiliares, tuvieron un encuentro telemático con Osoro para exponerle al cardenal las conclusiones de la visita. Según cuenta personal de la curia madrileña, el Papa es perfectamente conocedor de la situación de la Iglesia en Madrid y también en España y destacó el gran trabajo que hace la archidiócesis de Madrid en relación al Sínodo que está en marcha.

Otra de las preguntas que hizo el Papa a los obispos del último grupo de la visita Ad Limina fue «si tenían bien humor». Les pidió a los prelados allí congregados que el buen humor es necesario para permanecer cercanos al pueblo de Dios. Todos estos mensajes y conclusiones del encuentro de los auxiliares madrileños con el Pontífice, se los ha trasladado el propio arzobispo durante estos días a todos sus vicarios de la archidiócesis también a través de un encuentro telemático que mantuvo con ellos.

De cara a la semana que viene, el arzobispo ya tiene actos programados. La Facultad de Teología de la Universidad San Dámaso (UESD) y la Vicaría Episcopal para el Clero de la Archidiócesis de Madrid han organizado para los días 14, 15 y 16 de febrero, unas jornadas de actualización pastoral para sacerdotes bajo el título «Ministros de Cristo en el cambio de época. La misión de los presbíteros en la Iglesia y en el mundo».

El cardenal arzobispo estará presente los tres días. El lunes le acompañará Rouco Varela, arzobispo emérito de Madrid, que hablará sobre «La teología en la Europa del siglo XXI» y también le acompañará ese día Lazzaro You Heung-Sik, Prefecto de la Congregación para el Clero, quien dará una sesión sobre «La formación al ministerio presbiteral en el cambio de época».

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Comentarios
4 comentarios en “Osoro retoma la actividad presencial tras pasar más de diez días confinado
  1. «Quienes queremos ser católicos tradicionales en el sentido más propio y pleno del término, nos viene una y otra vez a la cabeza la posibilidad de desobedecer una ley que consideramos injusta. (…) Veamos qué ocurrió con el tema de la obediencia al papado romano en un caso paradigmático y muy caro a los actuales vientos pontificios: la supresión de los jesuitas». «El 21 de julio de 1773, el Papa Clemente XIV abolió la Compañía de Jesús a través del breve pontificio ‘Dominus ac Redentor’». «Las disposiciones pontificias fueron durísimas y clarísimas. Nadie podía hacerse el distraído. La Compañía de Jesús había dejado de existir para siempre, y quien quisiera o pensase otra cosa, no solamente faltaba gravemente contra la virtud de la obediencia, sino que quedaba excomulgado».

    1. Los jesuitas buscaron «la protección de príncipes que no eran católicos: el rey Federico de Prusia y la zarina Catalina de Rusia. En ambas naciones, el breve pontificio no fue acatado y allí los buenos padres de la Compañía siguieron trabajando como si nada hubiese pasado». «La segunda vertiente, fueron los criptojesuitas que, desobedeciendo los mandatos pontificios, fundaron congregaciones fantasmas, en las que la Compañía siguió viva y plenamente activa». «Los jesuitas, y con ellos un sinfín de obispos y laicos que los apoyaban, no tuvieron ningún problema en desobedecer las órdenes del Romano Pontífice en un tema que ellos consideraban injusto». Wanderer-Specola.

  2. Lo que recuerdo que me enseñaron respecto a la supresión de la Compañía de Jesús es que el breve de supresión, por duros que fueran sus términos, dejaba su aplicación al arbitrio de los soberanos respectivos y Catalina de Rusia que tenía muchos súbditos jesuitas en Polonia, entonces no sé si en todo o sólo en parte dominada por Rusia, no lo quiso aplicar en sus dominios por rechazo de la autoridad papal, aparte otros motivos que pudiera tener. Esto provocó en los jesuitas, afectados por la decisión de la zarina, problemas de conciencia por los que expusieron su caso a Roma donde les respondieron que podían seguir viviendo como siempre por la razón dicha, de que el propio breve supeditaba la supresión de la Orden de San Ignacio al consentimiento del soberano respectivo.

  3. Es decir, que no parece que los jesuitas súbditos de Catalina «buscaran» su protección sino que se encontraron con ella y la aceptaron plenamente sólo después de la respuesta aprobatoria de Roma. De Federico de Prusia sólo sé que manifestó su extrañeza por la supresión de una corporación de tan reconocida competencia intelectual. No sé si Federico tenía súbditos jesuitas en su imperio pero si los tenía pienso -es una suposición- que tampoco aplicaría el breve de supresión no sólo por lo de la competencia intelectual sino por su aversión al papado. Aversión que en su caso habría sido motivo de preservación de una parte -supongo que pequeña pero con capacidad de crecer en el futuro- de una institución consagrada con voto al servicio de la Sede romana. Todo esto lo aprendí de un sabio jesuita al que traté en Burgos: El P. Félix Rodríguez, de la Residencia de La Merced.

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