Las bondades sinodales, los terrores clericales

Papa Francisco clericalismo sinodalidad
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No recordamos en la historia reciente un tiempo en el que los obispos se hayan alineado tan perfectamente con las prioridades, opiniones políticas e incluso estilo personal del Pontífice.

Lo verdaderamente orwelliano no es que las palabras dejen de significar lo que han significado siempre, o que se usen con un significado distinto; lo verdaderamente orwelliano es que se empleen para lograr exactamente lo contrario de lo que dicen.

De un tiempo a esta parte se nos repiten machaconamente desde Roma dos términos a modo de consigna: ‘clericalismo’ y ‘sinodalidad’, el primero como paradigma de todos los males de la Iglesia y el segundo como la panacea, la cura universal. Ahora, el error del comentarista crítico consiste en cuestionar que el clericalismo sea tan malo, más habida cuenta de que los ‘anticlericales’ de siglos pasados se han hecho culpables de las persecuciones más sangrientas contra la fe, y que la sinodalidad, tal como se vende, arroja a menudo cierto tufo a asamblearismo, imposible en una Iglesia jerárquica.

Y, sin embargo, insisto en que esta actitud crítica es un gran error, y no solo porque el clericalismo puede ciertamente ser una plaga y porque la Iglesia es realmente sinodal, sino porque detrás de esos términos no hay nada, no hay una realidad ni una intención, al menos por lo que podemos ver con nuestros propios ojos.

Si algo significa clericalismo, como mal, es la tendencia por parte del clero a rebasar sus atribuciones, detentando un poder que no le corresponde, convirtiéndose, en lugar del ministro al servicio de los hermanos, en un pequeño autócrata, profesional de la fe. Es la imagen del cura que, por serlo, recibe privilegios especiales en la comunidad y se erige en árbitro del bien y del mal, y mete la cuchara en todo lo divino y lo humano. Es el sacerdote que saca los pies del plato y se mete en berenjenales en los que no es superior o más apto que cualquier laico.

Y, siendo así, ¿ha habido en la Iglesia una época más clerical que la de hoy? Al Santo Padre le oímos con una frecuencia sin precedentes opinar sobre el clima, sobre pandemias, sobre vacunación, sobre política fiscal, sobre política migratoria, casi más que sobre la doctrina o la fe. Se podrá alegar que el Papa, como persona, tiene derecho a su opinión y a expresarla, pero no es menos cierto que si se tratara de la opinión de Jorge Mario Bergoglio, sin más, no tendría un especial impacto ni llegaría muy lejos, y que la visión casi diría instintiva que se ha formado el católico en los últimos siglos, el ultramontanismo agazapado de especial veneración a la persona tanto como al ministerio, hace que sus palabras sobre cualquier cosa tenga un peso desproporcionado entre los fieles. Eso es clericalismo de manual.

En cuanto a la sinodalidad, debería querer decir una revalorización del papel del obispo, en especial, y de cualquier hijo de la Iglesia en general. Supondría recordar que los obispos no son meros adláteres del Papa, no son subordinados del Papa, delegados del Papa, representantes del Papa; que son sucesores de los apóstoles por derecho propio, como el Papa lo es de Pedro.

¿Es eso lo que se ve hoy? Lejos de ello. Y no es solo que el Santo Padre nombre obispos o los remueva con una alegría pasmosa según se ajusten o no a su ‘línea’, a menudo sin encomendarse a nadie ni respetar procesos consagrados por la costumbre. Es que hemos visto a Roma microgestionando su labor hasta el detalle algo ridículo de determinar lo que debe anunciarse en los boletines parroquiales (Responsa ad Dubia sobre Traditionis custodes).

Todo el motu proprio en cuestión es una negación de la sinodalidad, de la autonomía del ordinario en su diócesis, y no es el primer caso de injerencia inusual de Roma en la vida de diócesis o iglesias nacionales lejanas. A la asamblea de los obispos norteamericanos se les prohibió aprobar un código para luchar contra el encubrimiento de abusos, ajustado a las circunstancias específicas, a pocas horas de empezar a discutirlo. De hecho, ese era el punto central de la asamblea, y el veto vaticano dejó a los obispos en una posición bastante incómoda, por no decir abiertamente ridícula.

No recordamos en la historia reciente un tiempo en el que los obispos se hayan alineado tan perfectamente, no con la línea doctrinal del Pontífice -algo loable y necesario-, sino con sus prioridades, opiniones políticas e incluso estilo personal. Nunca antes habían tenido tan claro los obispos del mundo el viejo ‘dictum’ de Alfonso Guerra, de que el que se mueva no sale en la foto. En estas condiciones, promover la sinodalidad suena a crear una cámara de eco, la apariencia de pluralidad como coartada eclesial.

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Comentarios
8 comentarios en “Las bondades sinodales, los terrores clericales
  1. Ciertamente muchos fieles católicos desinformados creen que cuando Francisco habla de inmigración , ecología climática, pachamamismo ecuménico, lucha y liberación de la mujer en especial de las religiosas , economía, agenda mundial , la sinodalidad Sinodal, habla el Papa sobre cuestiones de Fé y de Doctrina moral o Magisterio de la Iglesia.
    No es así, son las opiniones personales de Don Jorge Mario Bergoglio acerca de cómo va el mundo facundo. Mientras, ninguna Encíclica de condena de las inmoralidades y pecados que se producen en sociedades desestructuradas y sin otro horizonte que este mundo, esta vida biológica sin espiritualidad ninguna. Así no se está orientando bien a las almas para el Reino de Cristo.

    1. La sinodalidad…Es verdaderamente triste comprobar como católicos de bien se creen que formando parte de una nueva versión de los «círculos de Podemos», van a llegar a ningún sitio que no esté previamente establecido…como en Podemos. Muy de los comunistas y de los que dicen que es lo más parecido al cristianismo. Qué triste tanta ingenuidad rodeada de tanta maldad… Los corderos siguiendo a los lobos que los van a devorar.

  2. Pues tiene toda la pinta de que se van a caer todos con todo el equipo, y con el papa a la cabeza. Y todo por nada: por dar gusto a sus verdugos e intentar congraciarse con ellos. Con el sentido que aportaba a la existencia vivir y morir por Cristo…

    1. Creo que el papa es un incomprendido en una Iglesia que ya no es heraldo de malas noticias. La sinodalidad es la Iglesia, todos juntos, que avanza para su mejor comprensión en el mundo. El clericalismo es la influencia de los sacerdotes, sus enseñanzas, a sus fieles. Y el papa tiene influencia, a pesar de sus errores y su línea de apertura, en muchas personas.

  3. Ya conocemos las sinodalidades bergo liantes, debidamente manipuladas y tele dirigidas para conseguir el resultado que se busca, la demolición de la Iglesia Católica para que las iglesias resultantes sean el embrión de la nueva religión mundialista, sometida al pensamiento único, a la dictadura de las élites globalistas, que manejan a Bergoglio como quieren.

    1. ARZOBISPO NO SEGUIRÁ TRADITIONIS CUSTODES

      Traditionis custodes sigue siendo letra muerta: arzobispo utilizará el Roman Pontificale. El Arzobispo Fernando Guimarães, de 75 años, Ordinario Militar de Brasil, ordenará a un sacerdote para el Instituto del Buen Pastor el 19 de febrero en Brasilia, Brasil.

      Usará el Pontificale de 1962 del cual Francisco y su Congregación de la Liturgia creen que está “prohibido”. El Instituto anuncia la ordenación del Abbé Thiago de Oliveira Pino “con alegría”.

      Toda la Iglesia se regocija con ellos.

  4. Resumiendo la sinodalidad; Al enemigo mundialista pongamos el orto gustosos, al amigo tradicionalista, por el idem……Esto es mas viejo que el mundo, siempre los mejores católicos han sido víctimas de la jerarquía mundialista, siempre genuflexos ante el poder e intransigentes con los santos.

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