Cardenal Ruini: «Tengo total confianza en la respuesta de Benedicto XVI»

Cardenal Ruini Ratzinger Benedicto XVI Camillo Ruini junto a Benedicto XVI.
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«Si su conciencia le reprochara algo, no habría aceptado los cargos de máxima responsabilidad que ha asumido, especialmente el pontificado supremo, pero tampoco la dirección de la congregación para la Doctrina de la fe».

(Il Foglio)- Mientras tanto, el Vaticano defiende a Benedicto XVI: “Con su ejemplo concreto dio testimonio de la urgencia de ese cambio de mentalidad tan importante para contrarrestar el fenómeno de los abusos”

El Vaticano manifiesta de forma oficial su opinión sobre el expediente independiente, encargado por la archidiócesis de Múnich y Freising, que acusa al entonces arzobispo Joseph Ratzinger de haber encubierto a cuatro clérigos reos de abusos sexuales entre 1977 y 1982, en sus cinco años de episcopado bávaro: “No hay que olvidar que Ratzinger, que ya combatió el fenómeno cuando era prefecto de la congregación para la Doctrina de la fe en la última fase del pontificado de san Juan Pablo II, del que fue estrecho colaborador, una vez convertido en papa promulgó durísimas normas contra los abusadores clericales, unas verdaderas leyes especiales para combatir la pederastia”, escribió Andrea Tornielli en un largo editorial publicado ayer en Vatican News. “Además – añade – Benedicto XVI ha testimoniado con su ejemplo concreto la urgencia de ese cambio de mentalidad tan importante para combatir el fenómeno de los abusos: la escucha y la cercanía a las víctimas a las que siempre hay que pedir perdón”. Posición muy prudente, como se afirma en la nota, donde se subraya que “las reconstrucciones contenidas en el informe de Múnich, que – hay que recordarlo – no es una investigación judicial ni mucho menos una sentencia definitiva, ayudarán a combatir la pederastia en la Iglesia si no se reducen a una búsqueda de chivos expiatorios fáciles y juicios sumarios. Solo evitando estos riesgos será posible contribuir a una búsqueda de la justicia en la verdad y a un examen de conciencia colectivo sobre los errores del pasado”.

El cardenal Camillo Ruini conoce a Joseph Ratzinger desde hace décadas, también colaboró con él siendo presidente de la Conferencia Episcopal Italiana, y es a él a quien le preguntamos si no resulta paradójico que sea precisamente Ratzinger quien se vea involucrado en el asunto; él que, primero como prefecto y después como pontífice, llevó a cabo una operación incluso pública (también mencionada en la nota del Vaticano) para tratar de erradicar este fenómeno.

“Es paradójico y profundamente injusto”, afirma Ruini: “Todos sabemos lo que hizo Ratzinger, primero como cardenal, después como papa e incluso como papa emérito, para eliminar ese flagelo horrible que es la pedofilia de los clérigos. Desgraciadamente en Alemania existe desde hace muchos años, dentro de la Iglesia, una vasta corriente contraria a las orientaciones teológicas, pastorales y espirituales del papa emérito. Todo esto contribuye a que sean posibles unas acusaciones que de otro modo difícilmente encontrarían espacio”.

¿Y qué se puede decir de las acusaciones? “En cuanto a las alegaciones individuales puedo decir muy poco porque no he tenido la oportunidad de examinar el informe en el que aparecen. Sin embargo, tengo total confianza en la respuesta de Benedicto XVI. Precisamente porque, como dice usted, lo conozco desde hace muchos años y lo conozco muy bien. Es una persona de gran humildad y sinceridad. Si su conciencia le reprochara algo, no habría aceptado los cargos de máxima responsabilidad que ha asumido, especialmente el pontificado supremo, pero tampoco la dirección de la congregación para la Doctrina de la fe”.

Sin embargo, el papa emérito primero negó y luego tuvo que reconocer haber estado presente en la reunión en la que se decidió permitir el traslado de un sacerdote pedófilo a la archidiócesis de Múnich y Freising y la asignación al mismo de un oficio pastoral. “Las cosas no son exactamente así. Ratzinger admitió un descuido en la redacción de su declaración y se disculpó por ello. Sin embargo, precisó que en la reunión en la que estuvo presente no se decidió asignar ningún cargo pastoral a ese sacerdote sino únicamente darle alojamiento en Múnich durante el tratamiento terapéutico que iba a recibir. Un mes después, el vicario general le asignó ese cargo sin que Ratzinger lo supiera. Me gustaría añadir que en Alemania es una práctica mucho más común que en Italia que sea el propio vicario general y no el obispo quien tome muchas decisiones de gobierno”.

En los últimos años tenemos la sensación de que la Iglesia está en el punto de mira, y que pocas acusaciones son suficientes para llevar a la dimisión de un obispo (Barbarin), su arresto (Pell) o su difamación (Ratzinger). La opinión de Ruini es clara: “Conozco muy bien al cardenal Pell y nos une una gran amistad. Lo que le pasó fue muy grave pero la Providencia de Dios supo extraer un gran bien de su historia. Su diario desde la cárcel es un mensaje extraordinario de amor a la Iglesia y de confianza en Dios. Conozco menos al cardenal Barbarin, pero también le tengo un gran aprecio y su historia también es emblemática. La Iglesia está constantemente en el punto de mira, cuando la pedofilia involucra a los hombres de Iglesia la pedofilia es particularmente grave. Sin embargo, es una plaga que está muy extendida por todas partes, a menudo mucho más que en la Iglesia. Por eso es extraño que el foco de los medios se concentre casi exclusivamente en la Iglesia”.

¿Qué opina de esas encuestas independientes que utilizan el sistema de entrevistas, incluso online y muchas veces anónimas, como sucedió en Francia con la comisión Sauvé? Según el expresidente de la Cei, “las investigaciones deberían ser realmente independientes. La Iglesia debe tener el coraje de la verdad, aun cuando se trata de una verdad muy dolorosa. Pero también debe tener la sabiduría de no autodestruirse, de no poner en marcha máquinas que realmente trabajan en su contra”. Incluso dentro de la Conferencia Episcopal Italiana están creciendo las voces que piden proceder con una investigación “que arroje luz” también sobre eventos del pasado. ¿Es una hipótesis factible? “No creo que sea imposible, lo importante es que, si se hace, se haga bien, sin la autodestrucción de la que acabo de hablar”.

Publicado por Matteo Matzuzzi en Il Foglio

Traducido por Verbum Caro para InfoVaticana

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Comentarios
8 comentarios en “Cardenal Ruini: «Tengo total confianza en la respuesta de Benedicto XVI»
  1. Es la puntilla que le dan los eclesiásticos apóstatas antes de que parta a la Casa del Padre.
    Rematan la faena, porque no pudieron con él, mientras reinó.
    Ni pudieron con Juan Pablo II y su inmensa obra evangelizadora.
    Les reconcome la cantidad de discípulos santos surgidos de estos dos hombres de Dios.
    De haberlos, haylos…

  2. Cría cuervos y te sacarán los ojos. BXVI, al igual que JPII, han nombrado demasiados obispos y cardenales modernistas, que nos han traído lo que nos han traído. Está sufriendo en vida, por adelantado, lo que le tocaría sufrir en el Purgatorio, el purificatorio.

    De todos modos, ni unos ni otros abordan de verdad la cuestión de los abusos: su vinculación con la homosexualidad clerical en un 80%, una homosexualidad que no sólo no se extirpa sino que va a más, fomentada por el que quiere destruir el sacerdocio católico, todo lo católico, un tal Bergoglio El Demoledor, nombrado obispo por JPII, no lo olvidemos. Que cada palo aguante su vela. Si puede.

    1. Nombrado obispo, además, contra el criterio del general de los jesuitas, el papa negro, Peter Hans Kolvenbach, quien incluso apuntaba desequilibrios psíquicos en Bergoglio. Hay que contar toda la Verdad, aunque duela. De otro modo no seremos libres, sino esclavos de la mentira.

      1. Todo eso que tú dices, ¿llegó a oídos de San Juan Pablo II ?
        Lo dudo mucho.
        La infiltración en la Iglesia ha sido sumamente astuta y maliciosa.

      2. Estimada Neila. Si no supieron rodearse de personas de confianza, plenamente católicas, la culpa será de ellos, no del vecino. Muchas gracias.

  3. Me alegra que el cardenal Ruini salga en defensa de Su Santidad Benedicto XVI, pero dada la posición del difamado, considero que debería ser Francisco el que le defienda. Su silencio en este asunto, me parece incalificable.

  4. El indigno presidente de la conferencia episcopal alemana merece el mismo trato de Arrio en el concilio de Nicea.: ua solemne bofetada que cruce su insulso rostro y deje para siempre memoria de su indigna cobardía

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