El arzobispo de Pamplona advierte que «no es auténtica una espiritualidad emotiva o sentimental»

Francisco Pérez
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El Arzobispo de Pamplona, Francisco Pérez, ha reflexionado en su última carta pastoral sobre la importancia en la vida personal de la experiencia espiritual.

«Sin perder de vista la labor de los científicos en buscar la vacuna que hace posible vencer al virus en sus diversas mutaciones, no se ha de olvidar la importancia en la vida personal y social de lo que es la parte esencial de la experiencia espiritual», comienza diciendo el también obispo de Tudela.

El prelado advierte de que «el ser humano además de ser frágil es, como se dice ahora, vulnerable. Y ante estas situaciones adversas no puede quedarse parado y menos angustiado. No hay soluciones mágicas, pero sí existe una razón fundamental es la de que tenemos además de un cuerpo, al que debemos cuidar ante todo y sobre todo, un alma/espiritual que necesita sus cuidados».

El sosiego y fortaleza, insiste Pérez González, lo da «la experiencia de oración que ayuda mucho para no caer en la depresión o en la angustia o en la desesperación o en el sentir que la “vida no tiene sentido”. Los santos nos enseñan con mucha fuerza cómo han superado los momentos difíciles».

Francisco Pérez prosigue en su misiva afirmando que «los ruegos que hacemos a Dios generalmente, lo solemos hacer, cuando aparecen en nuestras vidas las pruebas. Porque si una cosa es segura, es que las pruebas y los problemas nos llegan a todos» y pone como ejemplo se esas situaciones dolorosas los problemas de salud, la muerte de un ser querido, problemas en el trabajo, soledad, relaciones personales dolorosas, circunstancias adversas… y muchas más. «Sólo queda el amor que uno ponga en cada una de las circunstancias», advierte el arzobispo.

Además, añade que actualmente existe «un gran déficit en los momentos de dificultad y es que se puede perder el sentido de la trascendencia (el sentido de que lo visible y actual no es lo definitivo); es decir cada vez más se palpa una sed y urgencia de encontrar un sentido auténtico de la vida. Se percibe un hastío de todo lo superfluo y de lo que denigra a la persona. En cambio, hay una búsqueda de sentido en valores que dan respiro al alma».

Fruto de esta experiencia, toma como ejemplo el testimonio de vida de Victor Frankl, «una de las grandes figuras del siglo XX (1905-1997) que revaloriza la dimensión espiritual y la aplica a la existencia humana». Cuenta el arzobispo, que Frankl «vivió durante dos años y medio las atrocidades de cuatro campos de concentración nazi y fue precisamente en esos lugares donde pudo reflexionar y analizar, desde lo sicológico, los horrores y las degeneraciones de la humanidad. En esas terribles circunstancias maduró y estructuró su sistema psicoterapeútico- antropológico como ayuda ante las dificultades y que el ser humano para vivir tiene, sobre todo, la necesidad del sentido sobrenatural».

Pérez González hace hincapié en los momentos de prueba, donde «se requiere mayor sentido de la vida que tiene como sustento y raíz la experiencia espiritual» y añade seguidamente que «no es auténtica una espiritualidad emotiva o sentimental con rasgos de sosiego pacificador o relajante que se evade de la realidad o huye de la misma». Para el prelado, «la espiritualidad verdadera se hace cargo de las situaciones y aprende a saber sobrellevarlo con la mirada puesta en el mejor Maestro que nos lo ha enseñado con su vida y ejemplo. “Venid a mí todos los fatigados y agobiados, y yo os aliviaré. Llevad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas: porque mi yugo es suave y mi carga ligera” (Mt 11, 28-30). Desde el punto de vista psicológico cuánto ayuda este modo de afianzarse en la vida en Cristo», concluye el arzobispo de Pamplona.

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Comentarios
21 comentarios en “El arzobispo de Pamplona advierte que «no es auténtica una espiritualidad emotiva o sentimental»
  1. A este debería de caérsele la cara de verguenza, tras profanar las tumbas de los caídos de las merindades navarras en la Cruzada de liberación. A patadas deberían de echarlo de Navarra, pero claro, su raza memorial ya no es lo que era.
    Yo creo que deberían de formar un club de profanadores de tumbas cristianas, a ser posible que sean mártires. El fundador de esta asociación de carroñeros, seria Francisco por su entusiasmo compartido con el gobierno socialista, en la profanación de la tumba del Caudillo. Después le sigue el citado arzobispo de Pamplona, genuflexo ante el etarra Asirón, y ya recientemente, los monjes de Montserrat y los responsables de la CEE, responsables de la destrucción del monumento al Requeté caído de la cripta del Tercio de Montserrat. Esto de profanar a sus propios muertos no tiene parangón en la historia, salvo que los consideren enemigos, cosa muy probable.

  2. Bien, pero sin más, como siempre. Aprobado raspado. Necesitamos obispos sobresalientes, que apunten más alto, a los Novísimos, a Jesucristo único Redentor, a la necesidad del sacramento del perdón, tan olvidado, tan despreciado, a la recepción en gracia del sacramento de la eucaristía, a ser posible de rodillas y en la boca, para reiniciar esa vida espiritual, que nos debe llevar al Cielo, y no al infierno, que no se atreven ni a mencionarlo, por temor a salir en la portada de El País. Es muy llamativo que, en los funerales, colocamos a todos los difuntos en el Cielo, cuando es muy posible que necesiten de nuestras oraciones por encontrase en el Purgatorio, el Purificatorio. Si están en el infierno ya no las necesitan.

  3. Necesitamos obispos santos, valientes ,entregados, sacrificados, que sean ejemplo donde podamos mirarnos y aprender. Y sin tanta palabrería ociosa. Pocas palabras, pero verdaderas y sustanciosas, que vayan directas a nuestra Alma y nuestro corazón, que nos despierten y llenen de amor a Dios y a los hermanos, palabras vivas y eficaces que transformen completamente nuestras vidas, en una palabra, que nos conviertan de verdad.

  4. «tenemos además de un cuerpo, al que debemos cuidar ANTE TODO Y SOBRE TODO, un alma espiritual que necesita sus cuidados».

    Será justo al revés: tenemos un alma espiritual que debemos cuidar ante todo y sobre todo, además de un cuerpo que necesita cuidados. Eso de anteponer el cuerpo al alma y poner su cuidado por encima del cuidado espiritual del alma es invertir los valores que un obispo debería transmitir, de acuerdo con las enseñanzas del Señor. Menos miedo a un virus que puede matar el cuerpo y más temor a quien puede llevarnos al infierno:

    «No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, que el alma no pueden matarla; temed más bien a aquel que puede perder el alma y el cuerpo en la Gehenna» (Mt 10,28).

    Y más adelante, al hablar de la experiencia de oración, puede que ésta también ayude a superar momentos difíciles, pero ese no es (no debería ser) su objetivo principal ni único. Demasiado psicologismo y autoayuda, pero poca piedad.

    1. De acuerdo contigo, el Alma es lo principal, es inmortal, el cuerpo es mortal, polvo es y al polvo volverá , no se puede anteponer lo principal a lo secundario.

    2. Debería comprobar si el texto que aquí se copia coincide con el original, porque bastaría un simple cambio en la colocación de la coma para cambiar por completo el sentido de la frase: «tenemos, además de un cuerpo al que debemos cuidar, ante todo y sobre todo un alma espiritual que necesita sus cuidados». La frase que usted reproduce apunta a una idea tan absurda, que me parece mucho más plausible lo que aquí he advertido. Y en cuanto al sentido de la oración, en ningún momento se dice que tenga como único o principal objetivo el superar momentos difíciles. En esta página hay algunos que se pasan la vida examinando puntos y comas de cualquier texto como si Dios les hubiera encargado una labor de censor eclesiástico.

      1. «Debería comprobar si el texto que aquí se copia coincide con el original»

        Coincide totalmente, con las comas como las he transcrito (puede comprobarlo en la web oficial de la Iglesia en Navarra, donde aparece publicada esta carta pastoral).

        «La frase que usted reproduce apunta a una idea tan absurda, que me parece mucho más plausible lo que aquí he advertido»

        Pues la he reproducido tal cual la ha publicado el arzobispado, así que me está dando la razón. Para que vea.

        «Y en cuanto al sentido de la oración, en ningún momento se dice que tenga como único o principal objetivo el superar momentos difíciles»

        Yo tampoco he dicho que lo diga, sino que «no es (no debería ser) su objetivo principal ni único» (pues la carta obvia apuntar el que sí es).

        1. «En esta página hay algunos que se pasan la vida examinando puntos y comas de cualquier texto como si Dios les hubiera encargado una labor de censor eclesiástico»

          Simplemente leemos los textos (para algo se publican) y si hay algo que nos parece que debemos comentar, lo hacemos. ¿Para qué cree que sirve la sección de comentarios? Censor en absoluto: ¿acaso va a hacer caso el obispo y va a modificar el texto para pasar la «censura»? Por lo visto usted prefiere ser «censor de censores» (según usted entiende ese concepto).

  5. Habiendo como hay otras personas yo no mencionaría a Viktor Frankl porque no fue un creyente. En su logoterapia lo que pretendía es que cada cual se buscara el sentido de la vida, es decir pedía un acto de voluntarismo. Lo único que decía a favor de los creyentes es que estos, por su propia creencia, ya cuentan con la trascendencia y, por lo tanto, no tienen que buscar, pero si se lee su libro de conversaciones con Pinchas Lapide el tratamiento de la religión es inane y sobre todo bastante pragmático. La religión vale como fundamento, pero no tanto porque haya una Revelación o ésta sea objetiva, sino que vale en la misma medida que cualquier otra cosa que te permita sobrevivir. Si lo que te permite sobrevivir es conocer Australia porque esa es la meta de tu vida, conocer a una sobrina que dabas por desaparecida o volver a Ítaca todos los motivos son igualmente válidos para evitar la desesperación o el vacío existencial. Es lo que se llama ponerse una meta.

  6. Viktor Frankl es peligroso porque era bueno y la bondad engaña, invierte el sentido de la religión que va de Dios al hombre y hace que Dios funcione como una creación del hombre: «Si te sirve que Dios exista cree en Él», como si yo pudiera creer en mis propias invenciones. Precisamente el creyente no tiene metas porque es Dios quién le marca el camino, que es lo contrario de lo que él pretendía incentivar. Ponía el carro delante de los bueyes: primero soy yo y luego el dios que me saco de la manga. Fue un superviviente nato que puso la psicología en favor de la supervivencia.

    1. Mire usted, si no conoce bien a Frankl lo mejor es que no lo juzgue: nunca dijo que Dios fuera una creación del hombre, sí era un creyente (judío), y aunque es cierto que en su primera etapa habla del sentido de la vida como algo que uno ha de darse, cayó en la cuenta después de la necesidad de un sentido último (trascendente). Y, sobre todo, no olvide que está usted hablando de un psicoterapeuta, no de un teólogo.

      1. Claro, y a usted le parece estupendo que una carta pastoral de un arzobispo católico tome como referencia a un psicoterapeuta judío, como si no hubiera católicos para citar (incluidos santos que fueron víctimas de los nazis en campos de concentración). Lo dicho: en vez de cumplir la misión de llevar las almas a Dios, la jerarquía actual se ha propuesto convertir la religión en pura psicoterapia, como si no hubiera ya suficientes libros de autoayuda. Luego se extrañan de que las iglesias estén cada vez más vacías, sin darse cuenta de que la gente prefiere el original: cuando precisan un psicólogo van al psicólogo, no al templo. Al templo se va a buscar la trascencencia y encontrarse con Dios.

  7. La oración puede proteger de la depresión… o no. La depresión es una enfermedad muy seria, de la que no tienen por qué estar libres los católicos. Que una persona sufra depresión no quiere decir que rece poco o que sea mala cristiana. Insisto: Se trata de una enfermedad, en el sentido estricto de la expresión.
    Lo que sí puede pasar, no obstante, es que el enfermo católico ofrezca a Dios su sufrimiento y que la fe proteja su vida (literalmente) frente a los terribles síntomas de la depresión. Esto sí es posible.

  8. Mira Paco Pérez como hace muchos años que te conozco te puedo decir con fundamento aquello de «medico cúrate a ti mismo». Me refiero a eso de que «no es auténtica una espiritualidad emotiva o sentimental»

  9. Agudísima reflexión la del Obispo de Pamplona. Vemos a menudo cierto testimonio de (presunta) fe de cierta comentarista que se basa exclusivamente en eso, en un testimonio personalísimo basada en una vacía catarata de sentimientos, carentes de diálogo con la Razón y de ocultamiento vergonzoso de la Verdad. Conviene recelar bastante de tales testimonios, en donde detrás de una fingida explosión de «amor» hay en realidad la justificación del pecado y la aprobación de aquello que nos separa del Padre celestial.

  10. La dpresion puede ser una enfermedad fisiolõgica y, por tanto, necesita compensación con medicamentos, pero también, para Dios, TUDO es posible.
    Puedo decir, por expericencia, que La Eucaristia, vivida con Amor, CURA TODO! Aunque es un proceso persistente y de gran Humildad: Dios nunca falta! Todavia, también necesitamos ser FIELES a la Sua Voluntad y tantas veces cambiar nostro estilo de vida, y dejarmonos guiar por Él, que es un Padre Amoroso, que siempre nos apoya y FORTALECE hasta la curación; aprendemos a poner/Lo en primer lugar, y el resto termina siendo irrelevante, o cremos que son meros accidentes en el camino.
    Esta es la FUERZA del Espítitu Santo, obrando en nosotros….

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