Los ‘actos de amor’ impuestos en el Vaticano no impiden el contagio de personajes cercanos al Papa

contagios Papa vacunas El Papa Francisco junto al cardenal Parolin.
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Todavía colea la noticia de las reuniones secretas (discretas, si lo prefieren) del Papa con el CEO de Pfizer, la tajante postura del Santo Padre sobre el ‘deber moral’ de vacunarse y el régimen distópico impuesto en la Santa Sede con el pretexto de la pandemia, pero nada parece detener los contagios, que llegan ya a los escalones más altos del poder vaticano.

Síntomas leves, sí, pero el anuncio de que el secretario de Estado vaticano, cardenal Pietro Parolin, y su ‘sostituto’, el arzobispo Edgar Peña Parra, han caído con el virus, presumiblemente en su variante ómicron, parecen confirmar lo que es ya un secreto a voces: las restricciones habituales no funcionan e incluso podrían ser contraproducentes.

Tampoco las vacunas, ni siquiera esta de Pfizer que es la única que se administra en el pequeño estado, suponemos que objeto de las dos reuniones del Papa con Albert Bourla, porque es dudoso que Francisco le haya pedido que renuncie a la protección de patente, como pedía en un célebre y reciente mensaje.

Decir que las vacunas no están siendo exactamente todo lo que se esperaba de ellas, corríjanme si exagero, es ya una verdad establecida, aunque aún ‘sotto voce’. No impiden la transmisión, no impiden el desarrollo de la enfermedad, su efecto se desvanece en un tiempo relativamente rápido, es prácticamente inútil frente a nuevas cepas (que se vuelven por ello rápidamente dominantes) y, en fin, más merecerían el nombre de terapias para aliviar efectos. Con suerte.

No es que resulte demasiado extraño en un producto desarrollado en dos meses -la media está entre cinco y diez años para las vacunas-, pero sí contrasta con el entusiasmo oficial con que se saludó su llegada, no menos que en otras partes en la cúpula vaticana.

Tampoco se explica tanta fe en una empresa como Pfizer, que no nació precisamente ayer por la tarde y cuyo cuestionable historial es fácil investigar tirando de Google. Pfizer, por ejemplo, ostenta un triste récord: la multa más alta pagada en un juicio penal por una empresa en Estados Unidos, 2.300 millones de dólares, por diversos cargos de fraude.

La empresa gastó más de 21,8 millones de dólares entre 2019 y 2020 y 6,7 millones de enero a agosto de 2021 para presionar al gobierno norteamericano, el mayor gasto de una sola compañía farmacéutica durante la crisis de Covid-19. De 1999 a 2018, Pfizer invirtió $ 219 millones en presión política (93 % del total de la industria) y 23 millones en contribuciones electorales (alrededor del 10 % de las donaciones totales de la industria a los políticos). No sé a ustedes, pero a mí no me parece un buen samaritano que actúe para beneficiar a la humanidad de forma altruísta.

Nada de eso ha impedido a la Santa Sede ofrecer a la empresa su mercado cautivo en exclusiva y, más que eso, la formidable campaña de marketing que supone que el propio Vicario de Cristo se dirija a los mil quinientos millones largos de sus hijos para calificar la vacunación de ‘deber moral’ y ‘acto de amor’.

Que la vacuna no sea la panacea anunciada inicialmente, sin embargo, no es tan grave. Sí parece moderadamente beneficiosa para la población más vulnerable, en cualquier caso, evitando muertes. El problema es, naturalmente, la seguridad, el largo plazo, los efectos secundarios. Los reguladores no imponen plazos tan largos en los estudios de seguridad para fastidiar a las farmacéuticas y hacerles perder riadas de millones en lucro cesante; lo hacen porque la historia ha demostrado que determinados efectos secundarios de los fármacos no se desarrollan de forma inmediata, ni siquiera en el plazo de meses, sino que pueden aparecer al cabo de los años. De estas, por la precipitación de los gobiernos, no sabemos nada.

Y quizá, esperemos, recemos, no haya nada que saber, o no mucho. Todo medicamento tiene un pequeñísima proporción de efectos adversos, y los ya observados con estas vacunas, aunque muy minoritarios, son preocupantes.

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Comentarios
16 comentarios en “Los ‘actos de amor’ impuestos en el Vaticano no impiden el contagio de personajes cercanos al Papa
  1. El asunto es que si se comparan los eventos adversos posteriores a estas «vacunas» con los de las vacunas reales, la diferencia es arrolladora en contra de las primeras, es decir, tienen muchos más eventos adversos posteriores que las otras, así que si bien es cierto que el porcentaje de eventos adversos es pequeño en el total de «vacunados», estas «vacunas» son mucho más peligrosas que las vacunas de verdad.

    No es solamente un tema de que no son eficaces, es que son dañinas. La gente se «vacuna» y muere a los pocos días, en porcentajes pequeños, como ya dije, pero mucho mayores que las vacunas de siempre. Ver la epidemia actual de «muertes repentinas» entre deportistas, periodistas, famosos, jóvenes, etc.

    1. Según datos de la Consejería de Salud y Familias de la Junta de Andalucía de ayer, 18 de enero, en Andalucía quedan 370.000 personas mayores de 18 años que no han recibido la vacuna y constituyen el 70 % de los ingresados en UCI.
      La vacuna por tanto protege frente al desarrollo grave de la enfermedad y no da igual recibirla que no porque sus ventajas compensan con mucho el riesgo de contraer y desarrollar la enfermedad.

      1. ¿Cuántas niños y personas menores de 40 años sin vacunar (y previamente sanas) hay en las UCI? Ya que le gusta tanto la estadística, denos esa cifra. Porque decir que ingresan en la UVI muchos ancianos y personas obesas o con patologías previas no es decir gran cosa, la verdad (aparte de que entre dichas personas no hay un 70% de no vacunados ni de coña). Que les digan a todos los pluri-vacunados que han muerto (como el cantante Carlos Marín) que la vacuna (que en realidad no es tal) «protege frente al desarrollo grave de la enfermedad», como usted dice. Menos mal que protege, que si no llega a hacerlo, en vez de morirse una vez se muere dos veces (que es un desarrollo mucho más grave de la enfermedad que morirse sólo una vez, naturalmente). Y pongo ese caso como ejemplo, pero hay miles (incluyendo unos cuantos prelados «vacunados»).

      2. ¡Pero qué crédulos sois algunos! Es curioso que en todo el mundo los hospitalizados por covid son mayoría aplastante los vacunados, y en España es al revés… Lee y escucha a los buenos científicos y no a los políticos españoles.

      3. A muchísimos vacunados que ingresan en los hospitales se les considera no vacunados por no tener las dosis completas, los días de vacancia o los intervalos. Es un fraude al por mayor. El circovid tiene que seguir para que el gran negocio funcione.

      4. Eso es sencillamente FALSO. Los medios oficiales siguen suministrando datos absolutamente falseados. Las vacunas que no son vacunas no solo están matando a muchísima gente en el mundo, sino que están destrozando el sistema autoinmune de las personas, que són tanto más débiles cuanto más «vacunas» se hayan puesto. Lamentablemente lo digo con una muy dura experiencia al respecto. Los NEGACIONISTAS son aquellos que se niegan a ver la realidad, porque ya son parte del drama. ¿Porqué los médicos cuando te dicen que tomes un medicamento, lo prescriben con la correspondiente receta, y sin embargo se niegan a firmar una sola receta de estas vacunas?
        BASTA YA DE MENTIRAS y basta ya de borregos unos, e interesados otros , que las amparan!

  2. ¿Cómo un papa puede decir que es obligación moral participar en un experimento en el que ya han muerto miles de personas? Debe estar conchabado con sus amigos de Pfizer. Increíble todo.

  3. Veo que Infovaticana se ha unido al Lobby de los NOVAX.

    En el mundo real, mas del 80% de las victimas de la guerra bacteriologica iniciada por los chino de Ji, a quien JMP le obsequio como si fueran suyos los ejemplares Catolicos chinos, ELIGEN que les pongan BionTech/Pfizer o Moderna.

    Los que viven en paises de latinoamerica, argentina entre ellos, padecieron los experimentos de la SinoPharm, SinoVac, y Sputnick.
    En Europa despues de los primeros meses, se descarto la AZeneka.

    Ningun Iluminado Ignorante menciona eso, la gente comun se entero y elige lo que elige.

    El debate sobre la calidad de las distintas vacunas termino hace mas de seis meses.

    Enterense

  4. Como la expresión «dar positivo» signifique lo que se rumorea que significa, a la Iglesia conciliar del cvii le quedan tres telediarios. La iglesia profunda que dice Viganó, se acabará.

  5. Totalmente de acuerdo con la fina columna de Carlos Esteban. Las vacunas, ante todo es un negocio. Y en éste negocio se mete el mundo. Y la Curia Romana está en el mundo. Porque Roma ya no comete su función: anunciar el Evangelio. Ahora está con los lobbys del mundo (y Dios sabe lo que me cuesta decir esto).
    Recemos por Roma, recemos especialmente por el Papa, que tenga celo por anunciar el Evangelio a todo el mundo, a Europa, a Sudamérica de la que miles de católicos se están pasando al protestantismo pentecostal.
    ¡Pedro, confirma a tus hermanos en la fe!

    1. Si JOSÉ LUIS MOLERO éste es el gravisimo problema de este pontificado. El Papa y la élite están con la otra élite… Y mientras los católicos, vacunados o no, a buscarnos Buenos pastores dentro de la Iglesia de Jesucristo

      1. El papa Francisco no es el Papa, pues no ejerce de tal (reitero que para ser tenista hay que jugar al tenis) y por si fuera poco llegó al papado por métodos nada ortodoxos.
        El Pa pa Bene dicto XVI, está secu estrado con toda la información exterior censurada, y cesó en sus funciones, que no en el Papado por la tremenda extorsión a que fue sometido con el bloqueo de las cuentas vaticanas.

  6. «Que la vacuna no sea la panacea anunciada inicialmente, sin embargo, no es tan grave. Sí parece moderadamente beneficiosa para la población más vulnerable, en cualquier caso, evitando muertes.»

    ¿EVITANDO MUERTES O PROVOCANDO MUERTES? No parece que evite muertes y sí que provoque muertes, a corto, medio y largo plazo este experimento de quienes pretenden reducir la población mundial a 1000 millones de habitantes. Hay muertes con covid, muertes por covid, a pesar de las vacunas abortistas y muertes por las vacunas abortistas, de las que nos enteramos por cauces informativos alternativos, no subvencionados.

    Muertes por covid en 2020 sin vacunas: 1.800.000.

    Muertes por covid en 2021 con vacunas: 3.400.000.

    Muertes por las vacunas: ???? Nunca nos dirán esta información. Hay demasiados intereses creados y conflictos de intereses.

  7. Si JOSÉ LUIS MOLERO éste es el gravisimo problema de este pontificado. El Papa y la élite están con la otra élite… Y mientras los católicos, vacunados o no, a buscarnos Buenos pastores dentro de la Iglesia de Jesucristo

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