El Papa: «Dios no se asusta de nuestros pecados, se asusta por el cierre de nuestro corazón»

Papa Francisco Dios pecados San José Francisco durante la audiencia general del 19 de enero de 2022 (Vatican Media).
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Lo dijo el Papa Francisco durante la audiencia general de esta mañana en el Aula Pablo VI del Vaticano, en la que prosiguió con el ciclo de catequesis dedicado a san José, produndizando, esta vez, en su figura como padre en la ternura.

Los Evangelios, dijo el Papa a los presentes, «atestiguan que Jesús usó siempre la palabra “padre” para hablar de Dios y de su amor». Su Santidad recordó que son muchas las parábolas que tienen como protagonista la figura de un padre, y mencionó el ejemplo de la del hijo pródigo.

«El hijo se esperaba un castigo, una justicia que al máximo le habría podido dar el lugar de uno de los siervos, pero se encuentra envuelto por el abrazo del padre. La ternura es algo más grande que la lógica del mundo. Es una forma inesperada de hacer justicia. Por eso no debemos olvidar nunca que Dios no se asusta de nuestros pecados: metámonos bien esto en la cabeza. Dios no se asusta de nuestros pecados, es más grande que nuestros pecados: es padre, es amor, es tierno. No se asusta de nuestros pecados, de nuestros errores, de nuestras caídas, sino que se asusta por el cierre de nuestro corazón —esto sí, le hace sufrir—, se asusta de nuestra falta de fe en su amor. Hay una gran ternura en la experiencia del amor de Dios. Y es bonito pensar que el primero que transmite a Jesús esta realidad haya sido precisamente José». explicó el Santo Padre.

Así es la misericordia de Dios, señaló, todos nosotros «tenemos cuentas que resolver; pero hacer las cuentas con Dios es algo muy bonito, porque nosotros empezamos a hablar y Él nos abraza. ¡La ternura!»

Francisco indicó que podemos preguntarnos «si nosotros mismos hemos experimentado esta ternura, y si nos hemos convertido en testigos de ella». «De hecho, la ternura no es en primer lugar una cuestión emotiva o sentimental: es la experiencia de sentirse amados y acogidos precisamente en nuestra pobreza y en nuestra miseria, y por tanto transformados por el amor de Dios», continuó.

«Dios no confía solo en nuestros talentos, sino también en nuestra debilidad redimida», manifestó el Pontífice. «El Señor no nos quita todas las debilidades, sino que nos ayuda a caminar con las debilidades, tomándonos de la mano. Toma de la mano nuestras debilidades y se pone cerca de nosotros. Y esto es la ternura. La experiencia de la ternura consiste en ver el poder de Dios pasar precisamente a través de lo que nos hace más frágiles; siempre y cuando nos convirtamos de la mirada del Maligno», señaló.

«Dios perdona siempre: metéoslo, esto, en la cabeza y en el corazón. Dios perdona siempre. Somos nosotros que nos cansamos de pedir perdón. Pero Él perdona siempre, también las cosas más malas», aseguró el Sucesor de Pedro.

«Nos hace bien entonces mirarnos en la paternidad de José que es un espejo de la paternidad de Dios, y preguntarnos si permitimos al Señor que nos ame con su ternura, transformando a cada uno de nosotros en hombres y mujeres capaces de amar así. Sin esta “revolución de la ternura” —hace falta, ¡una revolución de la ternura!— corremos el riesgo de permanecer presos en una justicia que no permite levantarnos fácilmente y que confunde la redención con el castigo», explicó el Santo Padre.

Francisco quiso acabar su alocución recordando de forma particular «a nuestros hermanos y a nuestras hermanas que están en la cárcel». «Es justo que quien se ha equivocado pague por su error, pero es igualmente justo que quien se ha equivocado pueda redimirse del propio error. No puede haber condenas sin ventanas de esperanza», afirmó. Su Santidad concluyó, como viene siendo habitual en este ciclo dedicado a san José, con una oración que encontrarán al final del artículo.

Después de la catequesis, el Papa quiso mencionar a las Islas Tonga, que sufrieron la eurpción de un volcán. «Mi pensamiento va a la población de las Islas de Tonga, golpeadas en los días pasados por la erupción del volcán submarino que ha causado grandes daños materiales. Estoy espiritualmente cerca de todas las personas probadas, implorando de Dios el alivio por su sufrimiento. Invito a todos a unirse a mí en la oración por estos hermanos y hermanas», dijo.

Les ofrecemos la catequesis completa del Papa, publicada en español por la Oficina de Prensa de la Santa Sede:

Catequesis sobre san José 8. San José padre en la ternura

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Hoy quisiera profundizar en la figura de San José como padre en la ternura.

En la Carta Apostólica Patris corde (8 de diciembre de 2020) pude reflexionar sobre este aspecto de la ternura, un aspecto de la personalidad de san José. De hecho, incluso si los Evangelios no nos dan particularidades sobre cómo ejerció su paternidad, podemos estar seguros de que su ser hombre “justo” se tradujo también en la educación dada a Jesús. «José vio a Jesús progresar día tras día “en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres” (Lc 2,52): así dice el Evangelio. Como hizo el Señor con Israel, así él “le enseñó a caminar, y lo tomaba en sus brazos: era para él como el padre que alza a un niño hasta sus mejillas, y se inclina hacia él para darle de comer” (cf. Os 11,3-4)» (Patris corde, 2). Es bonita esta definición de la Biblia que hace ver la relación de Dios con el pueblo de Israel. Y la misma relación pensamos que haya sido la de san José con Jesús.

Los Evangelios atestiguan que Jesús usó siempre la palabra “padre” para hablar de Dios y de su amor. Muchas parábolas tienen como protagonista la figura de un padre [1]. Entre las más famosas está seguramente la del Padre misericordioso, contada por el evangelista Lucas (cf. Lc 15,11-32). Precisamente en esta parábola se subraya, además de la experiencia del pecado y del perdón, también la forma en la que el perdón alcanza a la persona que se ha equivocado. El texto dice así: «Estando él todavía lejos, le vio su padre y, conmovido, corrió, se echó a su cuello y le besó efusivamente» (v. 20). El hijo se esperaba un castigo, una justicia que al máximo le habría podido dar el lugar de uno de los siervos, pero se encuentra envuelto por el abrazo del padre. La ternura es algo más grande que la lógica del mundo. Es una forma inesperada de hacer justicia. Por eso no debemos olvidar nunca que Dios no se asusta de nuestros pecados: metámonos bien esto en la cabeza. Dios no se asusta de nuestros pecados, es más grande que nuestros pecados: es padre, es amor, es tierno. No se asusta de nuestros pecados, de nuestros errores, de nuestras caídas, sino que se asusta por el cierre de nuestro corazón —esto sí, le hace sufrir—, se asusta de nuestra falta de fe en su amor. Hay una gran ternura en la experiencia del amor de Dios. Y es bonito pensar que el primero que transmite a Jesús esta realidad haya sido precisamente José. De hecho, las cosas de Dios nos alcanzan siempre a través de la mediación de experiencias humanas. Hace tiempo —no sé si ya lo he contado—un grupo de jóvenes que hacen teatro, un grupo de jóvenes pop, “innovadores”, quedaron impresionados por esta parábola del padre misericordioso y decidieron hacer una obra de teatro pop con este argumento, con esta historia. Y lo hicieron bien. Y todo el argumento es, al final, que un amigo escucha al hijo que se había alejado del padre, que quería volver a casa, pero tenía miedo de que el padre lo echase y lo castigase. Y el amigo le dice, en esa obra pop: “Manda un mensajero y di que tú quieres volver a casa, y si el padre te va a recibir que ponga un pañuelo en la ventana, la que tú veas apenas tomes el camino final”. Así lo hizo. Y la obra, con cantos y bailes, sigue hasta el momento en el que el hijo entra en la calle final y se ve la casa. Y cuando alza los ojos, ve la casa llena de pañuelos blancos: llena. No uno, sino tres-cuatro en cada ventana. Así es la misericordia de Dios. No se asusta de nuestro pasado, de nuestras cosas malas: se asusta solamente del cierre. Todos nosotros tenemos cuentas que resolver; pero hacer las cuentas con Dios es algo muy bonito, porque nosotros empezamos a hablar y Él nos abraza. ¡La ternura!

Entonces podemos preguntarnos si nosotros mismos hemos experimentado esta ternura, y si nos hemos convertido en testigos de ella. De hecho, la ternura no es en primer lugar una cuestión emotiva o sentimental: es la experiencia de sentirse amados y acogidos precisamente en nuestra pobreza y en nuestra miseria, y por tanto transformados por el amor de Dios.

Dios no confía solo en nuestros talentos, sino también en nuestra debilidad redimida. Esto, por ejemplo, lleva a san Pablo a decir que también hay un proyecto sobre su fragilidad. Así, de hecho, escribe a la comunidad de Corinto: «Para que no me engreía con la sublimidad de esas revelaciones, fue dado un aguijón a mi carne, un ángel de Satanás que me abofetea […]. Por este motivo tres veces rogué al Señor que se alejase de mí. Pero él me dijo: “Mi gracia te basta, que mi fuerza se muestra perfecta en la flaqueza”» (2 Cor 12,7-9). El Señor no nos quita todas las debilidades, sino que nos ayuda a caminar con las debilidades, tomándonos de la mano. Toma de la mano nuestras debilidades y se pone cerca de nosotros. Y esto es la ternura. La experiencia de la ternura consiste en ver el poder de Dios pasar precisamente a través de lo que nos hace más frágiles; siempre y cuando nos convirtamos de la mirada del Maligno que «nos hace mirar nuestra fragilidad con un juicio negativo», mientras que el Espíritu Santo «la saca a la luz con ternura» (Patris corde, 2). «La ternura es el mejor modo para tocar lo que es frágil en nosotros. […] Mirad cómo las enfermeras, los enfermeros tocan las heridas de los enfermos: con ternura, para no herirles más. Y así el Señor toca nuestras heridas, con la misma ternura. Por esta razón es importante encontrarnos con la Misericordia de Dios, especialmente en el sacramento de la Reconciliación, en la oración personal con Dios, teniendo una experiencia de verdad y ternura. Paradójicamente, incluso el Maligno puede decirnos la verdad: él es mentiroso, pero se las arregla para decirnos la verdad para llevarnos a la mentira; pero, si lo hace, es para condenarnos. En cambio, el Señor nos dice la verdad y nos tiende la mano para salvarnos. Sabemos, sin embargo, que la Verdad que viene de Dios no nos condena, sino que nos acoge, nos abraza, nos sostiene, nos perdona» (Patris corde, 2). Dios perdona siempre: metéoslo, esto, en la cabeza y en el corazón. Dios perdona siempre. Somos nosotros que nos cansamos de pedir perdón. Pero Él perdona siempre, también las cosas más malas.

Nos hace bien entonces mirarnos en la paternidad de José que es un espejo de la paternidad de Dios, y preguntarnos si permitimos al Señor que nos ame con su ternura, transformando a cada uno de nosotros en hombres y mujeres capaces de amar así. Sin esta “revolución de la ternura” —hace falta, ¡una revolución de la ternura!— corremos el riesgo de permanecer presos en una justicia que no permite levantarnos fácilmente y que confunde la redención con el castigo. Por esto, hoy quiero recordar de forma particular a nuestros hermanos y a nuestras hermanas que están en la cárcel. Es justo que quien se ha equivocado pague por su error, pero es igualmente justo que quien se ha equivocado pueda redimirse del propio error. No puede haber condenas sin ventanas de esperanza. Cualquier condena siempre tiene una ventana de esperanza. Pensemos en nuestros hermanos y nuestras hermanas encarcelados, y pensemos en la ternura de Dios por ellos y recemos por ellos, para que encuentren en esa ventana de esperanza una salida hacia una vida mejor.

Y concluimos con esta oración:

San José, padre en la ternura,

enséñanos a aceptar ser amados precisamente en lo que en nosotros es más débil.

Haz que no pongamos ningún impedimento

entre nuestra pobreza y la grandeza del amor de Dios.

Suscita en nosotros el deseo de acercarnos al Sacramento de la Reconciliación,

para ser perdonados y también capaces de amar con ternura

a nuestros hermanos y a nuestras hermanas en su pobreza.

Sé cercano a aquellos que se han equivocado y por esto pagan un precio;

ayúdales a encontrar, junto a la justicia, también la ternura para poder volver a empezar.

Y enséñales que la primera forma de volver a empezar

es pedir perdón sinceramente, para sentir la caricia del Padre.

 [1] Cf. Mt 15,13; 21,28-30; 22,2; Lc 15,11-32; Jn 5,19-23; 6,32-40; 14,2;15,1.8.

Saludos:

Saludo cordialmente a los fieles de lengua española. Los invito a acercarse a una actitud de Reconciliación para experimentar la misericordia y la ternura de Dios, que nos ayuda a superar nuestras caídas, a levantarnos y a aprender a amar según la medida de su Corazón paternal. Que el Señor los bendiga. Muchas gracias.

Llamamiento

Mi pensamiento va a la población de las Islas de Tonga, golpeadas en los días pasados por la erupción del volcán submarino que ha causado grandes daños materiales. Estoy espiritualmente cerca de todas las personas probadas, implorando de Dios el alivio por su sufrimiento. Invito a todos a unirse a mí en la oración por estos hermanos y hermanas.

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Comentarios
42 comentarios en “El Papa: «Dios no se asusta de nuestros pecados, se asusta por el cierre de nuestro corazón»
    1. Sí, es probable que sea alguna nueva revelaciónn, como cuando dijo que él antes de ser elegido papa, había tenido una experiencia mística.
      Y a no olvidar que Dios persona todo, absolutamente todo.

  1. A duras penas pude terminar de leer la «catequesis» de Francisco. Me hastió su concepto de «misericordia» sin exigencia, el «torcer» la parábola del Hijo Pródigo, el utilizar hipócritamente el concepto de «ternura» (mucha ternura demostró con Traditionis Custodes). Toda su «catequesis» me hizo acordar de las célebres palabras de Lutero en su carta a Melanchton:

    “Sé un pecador, y peca fuertemente, pero que tu confianza esté aún más fuerte en Cristo… Ningún pecado puede separarnos de Él, incluso si cometemos a s e s i n a t o o adulterio miles de veces cada día.”
    —Martín Lutero, Saemmtliche Schriften, Carta no. 99, 1 Agosto de 1521.

    Y lo mismo dice Francisco: no importa que peques si tienes «abierto» el corazón a Él. Claro que omite decir que el corazón abierto al Señor implica propósito de enmienda. El Señor fue muy claro cuando le dijo a la adúltera: «Ve y NO PEQUES MÁS».

    1. Contrariamente a lo que dice Francisco, Dios no se asusta de nada, pero reprueba nuestro pecado.Además Dios es impasible aunque el Papa diga que sufre.
      B e r g o g l i o se inventa lo de que San José fuera el primero en transmitir a Jesús la experiencia del amor de Dios.

      1. No estoy de acuerdo en lo de impasible, Dios es tiene emociones humanas y se enfada y puede entrar en colera.
        Esa imagen de una nube blanca inalterable es falsa..solo hay que leer el evangelio.

        1. Javivi: San Ireneo en el s. II, ya enseñaba que Dios es impasible, y como él, tenemos abundantes textos de santos y teólogos que han dicho lo mismo. La Iglesia siempre ha enseñado la impasibilidad como una de las características de Dios.

          1. El Concilio de Florencia definió que Dios es inmutable y por tanto impasible. (Cfr. Dz 703)

      2. Pienso que Francisco no encontró la palabra adecuada para defender su idea de abrir nuestros corazones a Dios, pues efectivamente Dios no se «asusta» por nada, ni por nuestros pecados ni por el cierre de nuestros corazones.
        Parece inadecuado (e incluso imposible) buscar una palabra que describa la actitud de Dios ante el comportamiento negativo de un ser humano en uso de su libre albedrío. ¿Que tal decir «se entristece»? Seguramente tampoco, pero al menos parece más respetuoso que decir «se asusta».
        Ser campechano con tus semejantes, aunque tengas autoridad sobre ellos, puede resultar simpático pero ser campechano con tus superiores me parece poco respetuoso.

        1. Francisco no da puntada sin hilo. Si dice algo raro, impropio o erróneo se le podría achacar a la improvisación… hasta que repite lo mismo una y otra vez (incluso cuando ciertas afirmaciones suyas han causado escándalo). Entonces ya no puede pensar que no quería decir algo, o que no encontraba la palabra adecuada. Sí quería decirlo, lo dice e insiste en ello. A eso se le llama contumacia.

    2. Francisco debería aclarar que Dios perdona siempre, pero si hay arrepentimiento.
      Francisco da a entender que
      redención, justicia y castigo, se contradicen, y eso es falso, pues no hay oposición entre ellas, sino que en Dios la misericordia y la justicia van unidas, como también el premio y el castigo.

      1. Cómo que da a entender que se contradicen?
        De dónde te sacas esto?, va a resultar que el Papa no es el único que se va inventando cosas.
        Por supuesto que no ha oposición, lo que dice es que prevalece el amor, como lo demostró en la Cruz muriendo por nuestras culpas y pecados. Claro que es una gran tranquilidad, lo que no quita para nada que tiene que haber arrepentimiento, obviamente, el hijo pródigo se arrepiente pero también es cierto que su Padre le perdona, perfectamente podía no haberlo hecho, pero ahí estaba todos los días esperando a que volviera a su seno.
        Para mí está perfectamente claro. Algunos (Francisco) ponen de relieve el perdón, otros, en cambio, solo habláis de pecado y de maldad. Y a los que no os seguimos en ello, es que no somos «buenos» católicos. En fin..

        1. Lo que prevalece es la justicia. Por más grande que sea el amor de Dios, Dios no dejará entrar a las Bodas de su Hijo a aquellos que no estén «correctamente vestidos». ¿Por qué no nos explicas la parábola de la fiesta de bodas que relata Mateo 22:1-14 (y si puedes, explicanos un poco más Mateo 22:13-14)?

          1. Israel, representado por los primeros invitados ,no sólo ha rechazado el banquete de Dios, su llamada a la salvación,sino que ha maltratado y matado a los siervos que le ha enviado el Señor.Por eso su destino es fatídico.El rechazo de Israel lleva consigo una nueva iniciativa de Dios , q ahora llama a todos los hombres a la Iglesia, nuevo pueblo de Dios.No obstante como en las parábolas de la cizaña y la red barredera los q responden a la llamada son malos y buenos y no todos son dignos, pq no todos se han convertido comprándose el traje de bodas.este episodio es asi una llamada de alerta a quienes ya formamos la Iglesia: el fracaso de Israel señala el nuestro si no nos mostramos dignos de la elección.¿Qué debemos entender por el vestido de boda sino la caridad?de modo q entra a las bodas pero no con vestido nupcial «quien entrando a la Iglesia tiene fe pero no caridad»

            S.Gregorio Magno,homiliae in evangelia 2,18,19

          2. Este comentario de S.Gregorio Magno es sobre el pasaje que menciona Rubén (de Argentina) : Mt 22,1-14

            Espero le sea de ayuda.

            Bendiciones

          3. San Gregorio Magno ratifica en esa homilía lo dicho por Rubén (de Argentina) y por Sacerdote mariano, como no podía ser de otra manera.

          4. Catolicvs,

            Yo al único q he visto hablar de caridad es a Crlos Daniel pero en fin…tampoco me apetece discutirlo, por eso no he hecho comentario alguno.Me he limitado a escribir la homilia.

            Saludos

          5. ACS ¿qué es caridad? ¿Confirmar al pecador en su pecado? Hay caridad con el mismo cuando se le dice INEQUIVOCAMENTE que NO PEQUE MÁS, que por más amor que tenga Dios, no se va a salvar si m u e r e fuera de SU Gracia (el pasaje de Mateo 22:1-14 lo deja más que a las claras). El tiempo abierto a la gracia es hasta el momento en que m o r i m o s; durante ese lapso, Dios perdona si estamos arrepentidos y con propósito de enmienda, y aún así el pecado no nos sale gratis; Dios perdona la culpa pero no la pena por el pecado cometido, que deberemos purgar aquí o en el Purgatorio. Luego de esta vida, nos espera la JUSTICIA de Dios, ante la que deberemos RENDIR CUENTA aún de nuestras palabras en momentos ociosos (de tan estricto que será Dios).

            El mensaje de ahora es el mismo que el maligno le presentó a nuestros primeros padres, si comen del fruto del árbol prohibido no m o r i r ´´a n; en la versión actual, si pecan, no m o r i r á n porque Dios es bueno.

          6. Ruben de Argentina,

            Jesús dice: ve y no peques más!

            Pero hay otros actores en esa escena: quienes apedrean a la mujer.

            Estos últimos son los que tienen » fe sin caridad»

            A veces nuestras palabras pueden ser piedras también.Hay q tener cuidado.

            Está muy bien el ejemplo q pone pq refleja claramente lo q dice Carlos Daniel:

            Primero Jesús dice: » yo tampoco te condeno» ese es el perdón al q se refiere Carlos Daniel

            Después dice: ve y no peques más. Esa es la Caridad a la q se refiere usted.

            Pero Jesús primero » perdona» ( yo tampoco te condeno» y eso es lo q dice Carlos Daniel.

            No podemos dirigirnos a la gente gritándoles q se van a ir al infierno, q son de satanás, q dejen su pecado q abomina a Dios y q les castigará y barbaridades del estilo q se dicen aquí pq eso son » piedras» .Eso es fe sin caridad.

            Debemos hacerlo como Jesús lo hace.

            Bendiciones

          7. Y afirmar q esas cosas se dicen porque asi son, no es excusa porque también en ese pasaje bíblico quienes apedreaban tenían la ley de su parte.

            Eso es » fe sin caridad» como dice S. Gregorio Magno.

          8. No podemos dirigirnos a la gente gritándoles q se van a ir al infierno, q son de satanás, q dejen su pecado q abomina a Dios y q les castigará y barbaridades del estilo q se dicen aquí pq eso son » piedras» . Eso es fe sin caridad.
            ——-

            Que pena que Cristo no piense como tú: Mt 5:20-22, Mt 5:29-30, Mt 7:13-14, Mt 7:21-23, Mt 7:26-27, Mt 23:13-36, Lc 6:24-26, Lc 10:10-16, Lc:11:29-32, Lc 11:39-52, Lc 13:1-5, Lc 19:27, Jn 5:14, Jn 8:21-24 y paro de escribir versículos porque sino debería citar medio Nuevo Testamento (dale también una mirada a 1 Cor 5).

            Seguramente comprenderás que entre seguir tus enseñanzas y las de Cristo, yo opte por por las del Señor.

            ACS, la única barbaridad, es lo que escribiste arriba. No sabes ni lo que es la fe, ni lo que es la caridad, ni en qué consisten ellas. Tú predicas OTRO Evangelio, producto de tu libre interpretación de las Escrituras y eso se llama protestantismo.

          9. Totalmente de acuerdo con lo dicho por Rubén (de Argentina). Y en cuanto a lo dicho por ACS:

            «Pero Jesús primero » perdona»»

            ¿De dónde se ha sacado que Nuestro Señor perdones antes del arrepentimiento del pecador? De ese pasaje no, y de la enseñanza perenne de la Iglesia tampoco. Así que, ya nos contará otra «revelación privada» de las suyas.

            «No podemos dirigirnos a la gente gritándoles q se van a ir al infierno»

            Nadie ha dicho que haya que gritar. Pero decírselo, no sólo sí podemos: es que además debemos; exactamente lo mismo que hacía el mismo Cristo (por lo visto, se saltó las 14 veces que Cristo en el Evangelio amenaza con el infierno a los pecadores que no se arrepienten).

        2. ¿Pero no has leído que dijo que Dios perdona todo, absolutamente todo? ¿Es que no te das cuenta de todos sus sinsentidos?
          NO se puede defender a una persona contumaz, que repite y repite hasta el cansancio que recen por él, pero permanece en el error sin mostrar arrepentimiento.
          ¿No ves que ya está anatematizado por predicar un nuevo evangelio que jamás fue enseñado a nadie?
          Lee la Carta a los Gálatas, después de la salutación.

  2. Dios no se asusta de nada, menos del pecado, faltaría más. Pero lo que no acaba de decir es que Dios detesta y no soporta el pecado por ser todo lo contrario a su naturaleza. Si Dios es el Ser purísimo , bondadosísimo y misericordiosísimo, el pecado es todo lo opuesto, es la nada, la tiniebla, el no-ser. Y que quienes viven en la nada ,la justifican y se revuelcan en ella, no obtienen la gracia de Dios y se apartan voluntariamente de la Luz y la Vida eternas.

    1. Por supuesto, nos condenamos nosotros si pecamos y no nos arrepentimos. Esto no tiene nada que ver con creer en lo que hace y dice Jesús en el Evangelio, siempre está dispuesto a perdonar como todo Amor que es. Por eso le repugna y quiere que nos arrepintamos y volvamos a Él.
      Un saludo cordial,

      1. ¡Exacto, no puede ser mejor dicho! ¿Y dónde dice eso Francisco en su catequesis? El callarlo es una omisión grave. El callar que no solo debemos arrepentirnos sino también tener propósito de enmienda, es falsificar el mensaje del Evangelio. «VE Y NO PEQUES MÁS». Y Francisco no puede hablar de «ternura» después de «Traditionis Custodes»; es una hipocresía total de su parte.

  3. El Papa dice:

    «Entonces podemos preguntarnos si nosotros mismos hemos experimentado esta ternura, y si nos hemos convertido en testigos de ella. De hecho, la ternura no es en primer lugar una cuestión emotiva o sentimental: es la experiencia de sentirse amados y acogidos precisamente en nuestra pobreza y en nuestra miseria, y por tanto transformados por el amor de Dios.»

    Sí! lo he experimentado y lo experimento. Y despierta en nosotros nuestro corazón de niño, que se queda embobado ,admirado y enamorado ante algo que percibe sobrenatural y claramente Divino. No es emoción o sentimiento pero sí despierta en nosotros un amor que no tiene comparación con el pobre e imperfecto amor humano.

    No se puede definir, es ternura pero no sólo eso.No cabe en las palabras: Es Amor! (en mayúsculas). Es Dios.

    1. Ternura ,según la definición del Papa: Sí!!!! pero más!!!! Sentir su amor en nosotros y poder amar con ese amor durante el tiempo que se queda. Sentir que ese amor siente la necesidad de amar. Se desborda. No cabe en nosotros. Se hace en nosotros. Se une a nosotros, Se empapa en nosotros. Es en nosotros…

      se ama ese amor…

    2. Yo, yo, yo, yo y más yo. Usted experimenta, usted siente, Dios le dice, Dios le habla, Dios le da a entender… ¿Cómo no iba a hacerlo, si usted es el ombligo del universo? Deje de soltar herejías como suele hacer, que eso va contra el amor de Dios, y menos cháchara hueca.

      1. Catolicvs,

        Que tontería Catolicvs! Yo no hablo de mí sino de lo q Dios hace en mí. Y en otros miles y miles .

        Si le molesta mi experiencia de Dios quéjese a Él, pq es Él quien lo hace, no yo.

        1. Efectivamente ACS, creo que usted ha expuesto su opinión y sus sentimientos de forma bonita y respetuosa. Yo tampoco entiendo la rabieta de Catholicvs.

          1. «Yo tampoco entiendo la rabieta de Catholicvs»

            Pues léase todos los comentarios de ACS y lo entenderá (aunque no es ninguna rabieta). Las herejías dichas de forma «bonita y respetuosa» no dejan de ser herejías, y lleva un amplio historial de las mismas, que los múltiples emoticonos con que las acompaña no mejoran ni hacen que cambien. El veneno suele presentarse siempre en frasquitos muy bonitos, pero no deja de ser veneno.

          2. Catolicvs,

            Le había respondido Catolicvs pero…¿ sabe qué? No voy a defenderme más de sus calumnias, difamaciones e insultos. Y menos después de ese insulto tan repugnante hacia mi madre y hacia mí que ha salido de su boca y de su corazón, q supone tan lleno de Dios.

            Dios lo sabe! me basta con eso.

          3. ¿De qué habla? Yo no he mencionado a su madre jam´ás. Y si he nombrado a su señor padre ha sido para redirigirle a él los halagos que usted me dirigió previamente a mí. ¿O acaso está sugiriendo que yo lo entendí mal y que lo que usted me dirigió no eran halagos? Porque si es algo muy malo para su papá, también lo será para mí, ¿no? Qué extra´ño, con lo bondadosa que es usted, que nunca insulta…

  4. Pero —dirás— Dios es la misma misericordia. He aquí el tercer engaño, tan común en los pecadores, y que tantos conduce al infierno. Escribe un docto autor que la misericordia de Dios precipita más almas en el infierno que su justicia; porque los pecadores, fiados temerariamente­ de la misericordia, no dejan de pecar y se condenan.

    Que Dios sea todo misericordia ¿quién lo niega? Esto no obstante, ¡a cuántos arroja cada día en el infierno! Es misericordioso, pero también es justo, y su justicia le obliga a castigar al que le ofende. El Señor usa de su misericordia, pero ¿con quiénes? Con los que le temen. “Se levanta su bondad sobre los que lo temen”, dice David; y añade: “Siente el Señor ternura por los que lo temen” (Sal 103 [102], 11-13).

    Pero los que le menosprecian y abusan de su misericordia, para más ofenderle, estos tales que esperen el golpe de su justicia. Y con razón; Dios perdona el pecado, pero no puede perdonar la voluntad de pecar.

    1. El que comete el pecado con el pensamiento puesto en que se ha de arrepentir después de haber pecado, este —dice San Agustín— “no es penitente, sino escarnecedor de Dios”. Y de Dios nadie se burla impunemente. “No os engañéis —dice el Apóstol— de Dios nadie se burla” (Gál 6, 7). Y sería burlarse de Dios el ofenderle cuando y como se nos antoja y luego pretender ir al paraíso. ♦

      San Alfonso María de Ligorio, Preparación para la Muerte

    1. Efectivamente, siempre habla de ternura, misericordia y amor, pero nunca de arrepentimiento.
      Carece de severidad, no amonesta a nadie porque él no es quien para juzgar.
      La Iglesia en sus manos ya dejó de serlo.
      Ahora es algo híbrido.

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