El Vaticano impone el régimen de restricciones más estrictas contra el covid

Vaticano restricciones Covid
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Nuestro Señor se preguntaba si, cuando volviera, encontraría fe sobre la tierra. Una fe ciega podría encontrar hoy en la sede de su Vicario, fe en las medidas de prevención contra una pandemia que se desvanece.

El Estado Vaticano va camino de convertirse en una sociedad distópica en su desesperado afán por erradicar el virus, con una ferocidad que pocos países del mundo pueden igualar: máscaras FPP2 en lugares cerrados, suspensión de viajes, cerco a los “negacionistas suicidas” que se resisten a la inoculación, multas…

Son las nuevas disposiciones firmadas por el Presidente de la Comisión Pontificia para el Estado de la Ciudad del Vaticano, el obispo español Fernando Vérgez Alzaga, que se suman a otras ya adoptadas para revertir los contagios de coronavirus como la obligación de presentar el certificado de vacunación contra el coronavirus, aplicado a los vacunados o a quienes hayan pasado recientemente la enfermedad, a todos los trabajadores de los dicasterios, organismos y oficinas de la Curia Romaana y de las instituciones vinculadas a la Santa Sede, y a los turistas que visiten, por ejemplo, los Museos del Vaticano.

Desde el 13 de diciembre, el Vaticano no permite acceder a sus puestos de trabajo a las personas que no presenten el certificado de vacunación contra el coronavirus, de manera que se considera falta por esa razón una «ausencia injustificada» lo que conlleva la suspensión del sueldo.

Curiosamente (o no), la imposición de este verdadero estado de sitio coincide en el tiempo con la noticia de dos cardenales latinoamericanos, Toribio Ticona, boliviano, y el mexicano Felipe Arizmendi, han dado positivo por covid después de haberse sometido al ‘acto de amor’ de la vacuna.

Mientras, en el país pionero en vacunación del mundo, Israel, su virólogo más prestigioso, profesor de Microbiología e Inmunología de la Universidad de Tel Aviv, profesor Ehud Qimron, advierte en una carta abierta a su gobierno que la estrategia mundial contra el covid se ha basado en “falsa propaganda” y está destinada al fracaso, como parecen confirmar todos los datos. Pero, ante la fe ciega, poco se puede hacer.        

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Comentarios
17 comentarios en “El Vaticano impone el régimen de restricciones más estrictas contra el covid
  1. Tenemos un pontificado que se pierde en la fe verdadera al proclamar diversos errores doctrinales, y en cambio asienta una fe extraña en ideologías del mundo.

    1. ¿Una pandemia que no afecta a niños o a veinteañeros sanos previamente, por ejemplo, o que no les afecta más que un catarro o gripe? ¿Qué pandemia es ésa? Ya veríamos si se hubiera extendido el ébola. El años pasado en España fallecieron más de 6.000 personas de gripe común, existiendo vacuna desde hace años y años. ¿También es una pandemia? Porque me temo que el covid ha llegado para quedarse, igual que la gripe; vaya acostumbrándose.

  2. Más valdría que la jerarquía vaticana tuviera menos miedo al covid e hiciera más caso a Cristo:

    «No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, que el alma no pueden matarla; temed más bien a aquel que puede perder el alma y el cuerpo en la Gehenna» (Mt 10,28).

  3. ¿Cuando venga el Señor encontrará fe en el Vaticano? Porque todas estas medidas no suponen otra cosa que una falta de fe en Dios y una fe inmensa en los tratamientos y restricciones, supuestamente médicos.

    Pero el colmo es que no se deje trabajar al personal en el Vaticano y el Papa pida rezar por los que han perdido su empleo a causa del virus.

    1. Dios ya no está en el Vaticano; se marchó cuando salió elegido Francisco, el cual, ha sustituido a Cristo por una imagen de la Pachamama y se dedica a hacer misas con velas negras, hasta que ceda la silla de Pedro al anticristo, que será cuando se derrumbará del todo, la Iglesia de Cristo. Pero ÉL, la volverá a levantar

  4. Porque ya sabemos quien es el principal promotor del nom. A nivel mundial. El agente de propaganda nro 1 de la agenda 2030. El esbirro con honores.

  5. El Señor Jesucristo no sólo curaba sino que TOCABA a los leprosos. Los dirigentes actuales de la iglesia exigen el pasaporte nazi y despiden al que se niega a ser inoculado.

  6. A mi me parece que los datos indican que hay pandemia y los mismos datos indican que esta campa por donde quiere, con lo cual una vacuna que no inmuniza no es vacuna, en el mejor de los casos será un medicamento. Pero tampoco se sabe si, como todos los medicamentos, conlleva un riesgo porque se admite como normal que se infecten o incluso ingresen en la UCI o mueran los vacunados con el pretexto de que nada hay que sea efectivo al 100%, sin investigar la posible incidencia de la vacuna en esos casos. Ya me dirán cuántas personas mordidas por un perro rabioso y vacunadas contraen la rabia. Y es porque lo que inventó Pasteur si fue una vacuna inmunizadora, que es cualidad sine que non de toda vacuna digna de tal nombre.

    1. Mira, esta «vacuna» no está experimentada en personas con ningún tipo de patoloiga, solo se testó en personas sanas. Y lo primero que hicieron fue inocularles a todos los ancianos, sin mirar las enfermedades que padecían, que serían unas cuantas… Está claro que esta gente quiere experimentar, no curar a nadie.

      1. Así es, pero además, como dice algún «medico por la verdad»; esos ancianos que murieron al principio de la pandemia en 2020, lo hicieron porque en la vacuna de la gripe que les pusieron a finales del 19, ya iba el bicho incluido y, con las patologías de los mismos, era fácil que murieran, por eso las Residencias eran unos auténticos tanatorios. Era un deseo de Pablo Iglesias, eliminar a los ancianos porque dan muchos votos a la derecha. A mi no me cuadra que en las Residencias solamente murieran ancianos, (contagiados por las visitas, según el Gobierno) cuando la primera medida que se tomó, fue cerrar las Residencias y prohibir las visitas.

  7. El doctor Sánchez afirma que debemos comenzar a considerar el coronavirus «una enfermedad endémica», al estilo de la gripe. Una muestra de sensatez que, sin duda, hemos de agradecerle; lo mismo que su rechazo a convertir España en un infierno distópico, a imitación de las vecinas Francia o Italia. Pero, frente a estas acciones y anuncios sensatos, el Gobierno toma decisiones completamente erróneas, que nos hacen creer que en el Ministerio de Sanidad conviven dos facciones irreconciliables (la una cuerda y ponderada, la otra arrebatadamente tragacionista). Es por completo disparatado que, a la vez que se nos exhorta a considerar el coronavirus una enfermedad con la que tendremos que acostumbrarnos a convivir, se pretenda seguir inoculando terapias génicas experimentales de forma masiva -tercera dosis para todos los mayores de edad, cuarta dosis para personas ‘inmunodeprimidas’-, así como acortar los plazos entre dosis.

  8. Y este empeño demente se anuncia, para más inri, cuando hasta la sistémica Agencia Europea del Medicamento muestra abiertamente sus reservas sobre las ‘dosis de refuerzo’.
    El sinsentido de este anuncio alcanza cotas kafkianas si consideramos que las terapias génicas experimentales han probado ser por completo ineficaces ante las nuevas variantes, que en la mayoría de los casos cursan tan leves como un catarro o una gripe leve. Cada vez son más los inmunólogos de prestigio que alzan su voz para advertir del disparate, que empieza a cobrar contornos esperpénticos (aunque su meollo sea de naturaleza más bien criminal). Como acaba de señalar Fernando del Pino en un excelente artículo titulado ‘Todos vacunados y todos contagiados’, sólo una fanática idolatría hace comprensible que se esté urgiendo a la inoculación de una ‘vacuna’ que pierde su eficacia en cuestión de meses y que, además, pasa luego a tener una eficacia negativa.

  9. El fiasco de las terapias génicas experimentales es ya irrefragable, como demuestran los datos facilitados (dificultados, más bien) por el propio Ministerio de Sanidad, que delatan que aproximadamente tres de cada cuatro fallecidos por coronavirus han sido previamente inoculados. Como sostiene Fernando del Pino, estas terapias «jamás habrían logrado su aprobación por el procedimiento normal, y debemos exigir a los políticos que admitan el fracaso de su miope obcecación vacunal universal y detengan el programa de vacunación infantil, un escándalo que no beneficia a nadie y pone en riesgo la salud de los niños».

    Este anuncio de un perenne día de la marmota vacunal nos demuestra que en el seno del Ministerio de Sanidad convive, junto a una facción sensata, otra desquiciada y tragacionista al servicio de la industria farmacéutica, que ha encontrado, con la complicidad de gobiernos débiles o corruptos, una bicoca de tamaño incalculable.

    1. Pues, en su avaricia inmoderada, está dispuesta a seguir suministrando dosis hasta convertirnos en yonquis con el sistema inmunitario hecho fosfatina.

      Juan Manuel de Prada. Al servicio de la industria farmacéutica.

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