Francisco: “Las instituciones sanitarias católicas pueden ser un ejemplo en la protección de toda existencia, desde su concepción hasta su término natural”

Papa Francisco Jornada Mundial Enfermo 2022
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El Vaticano ha hecho público hoy el mensaje del Papa Francisco para la XXX Jornada Mundial del Enfermo, que se celebra el próximo 11 de febrero, día de la Virgen de Lourdes.

«Estamos agradecidos al Señor por el camino realizado en las Iglesias locales de todo el mundo durante estos años. Se ha avanzado bastante, pero todavía queda mucho camino por recorrer para garantizar a todas las personas enfermas, principalmente en los lugares y en las situaciones de mayor pobreza y exclusión, la atención sanitaria que necesitan, así como el acompañamiento pastoral para que puedan vivir el tiempo de la enfermedad unidos a Cristo crucificado y resucitado», escribe Francisco recordando los 30 años transcurridos desde que Juan Pablo II instituyera esta jornada.

Haciendo referencia al lema de la jornada, Sean misericordiosos así como el Padre de ustedes es misericordioso, Francisco asegura que, de hecho, «la misericordia es el nombre de Dios por excelencia, que manifiesta su naturaleza, no como un sentimiento ocasional, sino como fuerza presente en todo lo que Él realiza».

«El testigo supremo del amor misericordioso del Padre a los enfermos es su Hijo unigénito. ¡Cuántas veces los Evangelios nos narran los encuentros de Jesús con personas que padecen diversas enfermedades!», exclama el Santo Padre. «Podemos preguntarnos: ¿por qué esta atención particular de Jesús hacia los enfermos, hasta tal punto que se convierte también en la obra principal de la misión de los apóstoles, enviados por el Maestro a anunciar el Evangelio y a curar a los enfermos?» se pregunta.

«La invitación de Jesús a ser misericordiosos como el Padre adquiere un significado particular para los agentes sanitarios. Pienso en los médicos, los enfermeros, los técnicos de laboratorio, en el personal encargado de asistir y cuidar a los enfermos, así como en los numerosos voluntarios que donan un tiempo precioso a quienes sufren. Queridos agentes sanitarios, su servicio al lado de los enfermos, realizado con amor y competencia, trasciende los límites de la profesión para convertirse en una misión. Sus manos, que tocan la carne sufriente de Cristo, pueden ser signo de las manos misericordiosas del Padre. Sean conscientes de la gran dignidad de su profesión, como también de la responsabilidad que esta conlleva», señala el Pontífice en el mensaje.

Francisco destaca en su mensaje el progreso de la ciencia médica. «Las nuevas tecnologías han permitido desarrollar tratamientos que son muy beneficiosos para las personas enfermas», pero eso «no debe hacernos olvidar la singularidad de cada persona enferma, con su dignidad y sus fragilidades». «El enfermo es siempre más importante que su enfermedad y por eso cada enfoque terapéutico no puede prescindir de escuchar al paciente, de su historia, de sus angustias y de sus miedos», escribe Su Santidad.

El Papa reafirma «la importancia de las instituciones sanitarias católicas: son un tesoro precioso que hay que custodiar y sostener; su presencia ha caracterizado la historia de la Iglesia por su cercanía a los enfermos más pobres y a las situaciones más olvidadas». «En una época en la que la cultura del descarte está muy difundida y a la vida no siempre se le reconoce la dignidad de ser acogida y vivida, estas estructuras, como casas de la misericordia, pueden ser un ejemplo en la protección y el cuidado de toda existencia, aun de la más frágil, desde su concepción hasta su término natural», señala el Pontífice.

Les ofrecemos el mensaje del Papa, publicado en español por la Oficina de Prensa de la Santa Sede:

«Sean misericordiosos así como el Padre de ustedes es misericordioso» (Lc 6,36).

Estar al lado de los que sufren en un camino de caridad

Queridos hermanos y hermanas:

Hace treinta años, san Juan Pablo II instituyó la Jornada Mundial del Enfermo para sensibilizar al Pueblo de Dios, a las instituciones sanitarias católicas y a la sociedad civil sobre la necesidad de asistir a los enfermos y a quienes los cuidan.[1]

Estamos agradecidos al Señor por el camino realizado en las Iglesias locales de todo el mundo durante estos años. Se ha avanzado bastante, pero todavía queda mucho camino por recorrer para garantizar a todas las personas enfermas, principalmente en los lugares y en las situaciones de mayor pobreza y exclusión, la atención sanitaria que necesitan, así como el acompañamiento pastoral para que puedan vivir el tiempo de la enfermedad unidos a Cristo crucificado y resucitado. Que la XXX Jornada Mundial del Enfermo —cuya celebración conclusiva no tendrá lugar en Arequipa, Perú, debido a la pandemia, sino en la Basílica de San Pedro en el Vaticano— pueda ayudarnos a crecer en el servicio y en la cercanía a las personas enfermas y a sus familias.

  1. Misericordiosos como el Padre

El tema elegido para esta trigésima Jornada, «Sean misericordiosos así como el Padre de ustedes es misericordioso» (Lc 6,36), nos hace volver la mirada hacia Dios «rico en misericordia» (Ef 2,4), que siempre mira a sus hijos con amor de padre, incluso cuando estos se alejan de Él. De hecho, la misericordia es el nombre de Dios por excelencia, que manifiesta su naturaleza, no como un sentimiento ocasional, sino como fuerza presente en todo lo que Él realiza. Es fuerza y ternura a la vez. Por eso, podemos afirmar con asombro y gratitud que la misericordia de Dios tiene en sí misma tanto la dimensión de la paternidad como la de la maternidad (cf. Is 49,15), porque Él nos cuida con la fuerza de un padre y con la ternura de una madre, siempre dispuesto a darnos nueva vida en el Espíritu Santo.

  1. Jesús, misericordia del Padre

El testigo supremo del amor misericordioso del Padre a los enfermos es su Hijo unigénito. ¡Cuántas veces los Evangelios nos narran los encuentros de Jesús con personas que padecen diversas enfermedades! Él «recorría toda Galilea enseñando en las sinagogas de los judíos, proclamando la Buena Noticia del Reino y sanando todas las enfermedades y dolencias de la gente» (Mt 4,23). Podemos preguntarnos: ¿por qué esta atención particular de Jesús hacia los enfermos, hasta tal punto que se convierte también en la obra principal de la misión de los apóstoles, enviados por el Maestro a anunciar el Evangelio y a curar a los enfermos? (cf. Lc 9,2).

Un pensador del siglo XX nos sugiere una motivación: «El dolor aísla completamente y es de este aislamiento absoluto del que surge la llamada al otro, la invocación al otro».[2] Cuando una persona experimenta en su propia carne la fragilidad y el sufrimiento a causa de la enfermedad, también su corazón se entristece, el miedo crece, los interrogantes se multiplican; hallar respuesta a la pregunta sobre el sentido de todo lo que sucede es cada vez más urgente. Cómo no recordar, a este respecto, a los numerosos enfermos que, durante este tiempo de pandemia, han vivido en la soledad de una unidad de cuidados intensivos la última etapa de su existencia atendidos, sin lugar a dudas, por agentes sanitarios generosos, pero lejos de sus seres queridos y de las personas más importantes de su vida terrenal. He aquí, pues, la importancia de contar con la presencia de testigos de la caridad de Dios que derramen sobre las heridas de los enfermos el aceite de la consolación y el vino de la esperanza, siguiendo el ejemplo de Jesús, misericordia del Padre.[3]

  1. Tocar la carne sufriente de Cristo

La invitación de Jesús a ser misericordiosos como el Padre adquiere un significado particular para los agentes sanitarios. Pienso en los médicos, los enfermeros, los técnicos de laboratorio, en el personal encargado de asistir y cuidar a los enfermos, así como en los numerosos voluntarios que donan un tiempo precioso a quienes sufren. Queridos agentes sanitarios, su servicio al lado de los enfermos, realizado con amor y competencia, trasciende los límites de la profesión para convertirse en una misión. Sus manos, que tocan la carne sufriente de Cristo, pueden ser signo de las manos misericordiosas del Padre. Sean conscientes de la gran dignidad de su profesión, como también de la responsabilidad que esta conlleva.

Bendigamos al Señor por los progresos que la ciencia médica ha realizado, sobre todo en estos últimos tiempos. Las nuevas tecnologías han permitido desarrollar tratamientos que son muy beneficiosos para las personas enfermas; la investigación sigue aportando su valiosa contribución para erradicar enfermedades antiguas y nuevas; la medicina de rehabilitación ha desarrollado significativamente sus conocimientos y competencias. Todo esto, sin embargo, no debe hacernos olvidar la singularidad de cada persona enferma, con su dignidad y sus fragilidades.[4] El enfermo es siempre más importante que su enfermedad y por eso cada enfoque terapéutico no puede prescindir de escuchar al paciente, de su historia, de sus angustias y de sus miedos. Incluso cuando no es posible curar, siempre es posible cuidar, siempre es posible consolar, siempre es posible hacer sentir una cercanía que muestra interés por la persona antes que por su patología. Por eso espero que la formación profesional capacite a los agentes sanitarios para saber escuchar y relacionarse con el enfermo.

  1. Los centros de asistencia sanitaria, casas de misericordia

La Jornada Mundial del Enfermo también es una ocasión propicia para centrar nuestra atención en los centros de asistencia sanitaria. A lo largo de los siglos, la misericordia hacia los enfermos ha llevado a la comunidad cristiana a abrir innumerables “posadas del buen samaritano”, para acoger y curar a enfermos de todo tipo, sobre todo a aquellos que no encontraban respuesta a sus necesidades sanitarias, debido a la pobreza o a la exclusión social, o por las dificultades a la hora de tratar ciertas patologías. En estas situaciones son sobre todo los niños, los ancianos y las personas más frágiles quienes sufren las peores consecuencias. Muchos misioneros, misericordiosos como el Padre, acompañaron el anuncio del Evangelio con la construcción de hospitales, dispensarios y centros de salud. Son obras valiosas mediante las cuales la caridad cristiana ha tomado forma y el amor de Cristo, testimoniado por sus discípulos, se ha vuelto más creíble. Pienso sobre todo en los habitantes de las zonas más pobres del planeta, donde a veces hay que recorrer largas distancias para encontrar centros de asistencia sanitaria que, a pesar de contar con recursos limitados, ofrecen todo lo que tienen a su disposición. Aún queda un largo camino por recorrer y en algunos países recibir un tratamiento adecuado sigue siendo un lujo. Lo demuestra, por ejemplo, la falta de disponibilidad de vacunas contra el virus del Covid-19 en los países más pobres; pero aún más la falta de tratamientos para patologías que requieren medicamentos mucho más sencillos.

En este contexto, deseo reafirmar la importancia de las instituciones sanitarias católicas: son un tesoro precioso que hay que custodiar y sostener; su presencia ha caracterizado la historia de la Iglesia por su cercanía a los enfermos más pobres y a las situaciones más olvidadas.[5] ¡Cuántos fundadores de familias religiosas han sabido escuchar el grito de hermanos y hermanas que no disponían de acceso a los tratamientos sanitarios o que no estaban bien atendidos y se han entregado a su servicio! Aún hoy en día, incluso en los países más desarrollados, su presencia es una bendición, porque siempre pueden ofrecer, además del cuidado del cuerpo con toda la pericia necesaria, también aquella caridad gracias a la cual el enfermo y sus familiares ocupan un lugar central. En una época en la que la cultura del descarte está muy difundida y a la vida no siempre se le reconoce la dignidad de ser acogida y vivida, estas estructuras, como casas de la misericordia, pueden ser un ejemplo en la protección y el cuidado de toda existencia, aun de la más frágil, desde su concepción hasta su término natural.

  1. La misericordia pastoral: presencia y cercanía

A lo largo de estos treinta años el servicio indispensable que realiza la pastoral de la salud se ha reconocido cada vez más. Si la peor discriminación que padecen los pobres —y los enfermos son pobres en salud— es la falta de atención espiritual, no podemos dejar de ofrecerles la cercanía de Dios, su bendición, su Palabra, la celebración de los sacramentos y la propuesta de un camino de crecimiento y maduración en la fe.[6] A este propósito, quisiera recordar que la cercanía a los enfermos y su cuidado pastoral no sólo es tarea de algunos ministros específicamente dedicados a ello; visitar a los enfermos es una invitación que Cristo hace a todos sus discípulos. ¡Cuántos enfermos y cuántas personas ancianas viven en sus casas y esperan una visita! El ministerio de la consolación es responsabilidad de todo bautizado, consciente de la palabra de Jesús: «Estuve enfermo y me visitaron» (Mt 25,36).

Queridos hermanos y hermanas, encomiendo todos los enfermos y sus familias a la intercesión de María, Salud de los enfermos. Que unidos a Cristo, que lleva sobre sí el dolor del mundo, puedan encontrar sentido, consuelo y confianza. Rezo por todos los agentes sanitarios para que, llenos de misericordia, ofrezcan a los pacientes, además de los cuidados adecuados, su cercanía fraterna.

A todos les imparto con afecto la Bendición Apostólica.

Roma, San Juan de Letrán, 10 de diciembre de 2021, Memoria de la Bienaventurada Virgen María de Loreto.

FRANCISCO

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[1] Cf. Carta al Cardenal Fiorenzo Angelini, Presidente del Consejo Pontificio para la Pastoral de los Agentes Sanitarios, con ocasión de la institución de la Jornada Mundial del Enfermo (13 mayo 1992).

[2] E. Lévinas, « Une éthique de la souffrance », en Souffrances. Corps et âme, épreuves partagées, J.-M. von Kaenel edit., Autrement, París 1994, pp. 133-135.

[3] Cf. Misal Romano, Prefacio Común VIII, Jesús, buen samaritano.

[4] Cf. Discurso a la Federación Nacional de los Colegios de Médicos y Cirujanos Dentales (20 septiembre 2019).

[5] Cf. Ángelus desde el Policlínico «Gemelli» de Roma (11 julio 2021).

[6] Cf. Exhort. ap. Evangelii gaudium (24 noviembre 2013), 200.

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14 comentarios en “Francisco: “Las instituciones sanitarias católicas pueden ser un ejemplo en la protección de toda existencia, desde su concepción hasta su término natural”
  1. Hoy tocan migajas católicas, para suscitar el apoyo de los papólatras, que se consuelan con apenas nada. Mañana volverá a las andadas, apoyando algún candidato y programa abortista, eutanásico y legetebero.

    1. No suele saltar España por buenas noticias a la prensa italiana y además de Solsona tenemos a la monja Caram priora del convento de Santa Clara de Manresa. La descomposición está en todos los lados y este convento deja la clausura y se ‘abre a los laicos’. Todo justificado por la invitación de Francisco: «los conventos deben ser transformados para acoger a los más pobres». Parece que hay que abrirse al mundo pasando página de la inútil vida dedicada exclusivamente a la oración y la contemplación. Rompen con la Federación de las Dominicas Inmaculadas, a la que pertenece el convento, pues la federación señaló que «nuestro trabajo es solo oración».

      1. En la revolución liberal lo que se pretendía era precisamente esto, sacar a los frailes a la calle, incluidas las matanzas y el espolio, los cuales fueron desalojados por miles en las desamortizaciones, y vagaban míseros por las calles de España, acogidos a la caridad pública. En el caso de las religiosas de clausura, los revolucionarios socialistas, comunistas y anarquistas, les encantaba echarlas a la calle y meterlas en garitos para ver si caían en las tentaciones de la carne. Almudena Grandes se regodeaba pensando en como seria un encuentro entre milicianos y monjas.Un personaje así debe tener una calle en esta España miserable, es menos de lo que se merece. Pues bien, la iglesia actual pretende lo mismo que los Sin Dios, echar a los religiosos de los conventos, para que se enfrenten a la sociedad, que no recen, para qué. El modernismo eclesial está muy cerca de gritar, a coro con Lucifer; a fo……que el mundo se va a acabar.

    2. Pocas migajas son. Este mensaje no quiere afrontar de forma clara el rechazo al aborto y la eutanasia. Francisco se niega a desarrollar argumentos en defensa de la vida.

      1. Francisco habla de los que durante la epidemia han estado lejos de sus seres queridos, pero no critica la injusticia de los centros sanitarios que han prohibido el acceso a los sacerdotes.

      2. Me parece irónico que Francisco se ponga a hablar de cercanía a los enfermos, cuando durante el confinamiento por covid, fue el primero que permitió el bloqueo del acceso de sacerdotes a los enfermos por parte de obispos laxos.

      3. Francisco se equivoca al decir de forma indiscriminada: «Bendigamos al Señor por los progresos que la ciencia médica ha realizado, sobre todo en estos últimos tiempos.» Decir esto es una barbaridad, en un momento en el que ese «progreso» incluye sistemáticamente el uso de procedimientos inmorales, como ocurre en el caso de las vacunas (y no es el único) que utilizan líneas celulares procedentes de abortos.

  2. Los hospitales católicos están destrozados. La caridad mundana (filantropía) se hace con mucho dinero. Verdadera caridad solo con gran fe en Cristo. El activismo no salva a nadie

  3. Como se financian los hospitales católicos? Porque hoy en día la Sanidad o es pública o es privada. Yo personalmente tengo un seguro médico privado y no es nada barato, porque la medicina ha avanzado mucho. Un hospital tiene que tener máquinas caras y exploraciones costosas. Ya no vale la buena voluntad de unas monjas.

  4. Este es el típico mensaje para disimular. Francisco no habla de lo que debiera, no se implica en la defensa de la vida, pero dice de soslayo alguna frase para que sus simpatizantes puedan decir que es pro vida. Pero estas frases sueltas, dichas así, no convencen a nadie y por tanto no sirven para la causa, tan solo sirven para autojustificarse, y poder, mientras tanto, continuar su labor demoledora «sin levantar la liebre», como recientemente decía el obispo alemán Josef Bosé.

  5. Yo del hospital católico q conozco es peor q otros, si no estas vacunado o inmunizado, test negativo no vale, no te dejan visitar al enfermo. En sintonía con Francisco

  6. EL DESHONESTO VATICANO DE BERGOGLIO QUIERE IMPONER LAS VACUNAS A LOS NIÑOS

    «El Vaticano considera aconsejable la vacunación contra la Covid a partir de los cinco años», afirmó la [herética] Academia Pontificia para la Vida, dirigida por el arzobispo homosexualista Paglia, en una declaración titulada «Los niños y la Covid».

    Pero este párrafo fue eliminado por la Secretaría de Estado del Vaticano en vísperas de la presentación del documento antes de Navidad, informa LaNuovaBq.it (28 de diciembre).

    Sin embargo, siguiendo la deshonesta estrategia del Vaticano de «todo y lo contrario de todo», durante la presentación del documento se promovió la vacunación de los niños.

    EdwardPentin.co.uk observa que la propaganda de vacunación del Vaticano ignora los graves efectos secundarios de las vacunas Covid y el hecho de que la vacunación es para los niños mucho más peligrosa que la Covid. Pentin enumera a 48 niños que murieron tras recibir la vacuna de Pfizer.

  7. Oscar es que la realidad se impone, yo he estado ingresada en urgencias en un hospital público y en el privado con el que tengo un seguro médico muy costoso. las exploraciones que me hicieron en pocas horas incluido tac, constantes vitales, análisis médicos etc etc, son costosísimos, lo mismo digo de operaciones quirúrgicas que aunque leves he sufrido. La buena voluntad de la iglesia y de monjas o frailes no pueden sustituir a los métodos científicos que hoy se emplean en cualquier hospital público o privado. De hecho en mi comunidad autónoma, hospitales de San Juan de Dios, han pasado a pertenecer a un un seguro médico privado, porque es imposible mantenerlos de otra forma. Yo creo que Francisco sueña con la caridad hospitalaria de siglos pasados, pero eso son como las golondrinas que ya no volverán.

  8. ¿De qué servirá mantener solamente la doctrina moral católica si se destruye el resto de la doctrina desde los 60?
    Eso mismo lo puede decir un moro o un budista y no por eso son católicos.
    ¿Esta es la búsqueda de lo común a todas las religiones q proponen los masones? Pues no me interesa comprar ese artículo averiado.

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