«¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre!»

Lecturas cuarto domingo de Adviento 'La Visitación', de Rogier Van der Weyden.
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Hoy celebramos el cuarto domingo de Adviento. Les ofrecemos las lecturas del día:

Primera lectura. Miqueas (5,1-4):

Esto dice el Señor:

«Y tú, Belén Efratá,

pequeña entre los clanes de Judá,

de ti voy a sacar

al que ha de gobernar Israel;

sus orígenes son de antaño,

de tiempos inmemorables.

Por eso, los entregará

hasta que dé a luz la que debe dar a luz,

el resto de sus hermanos volverá

junto con los hijos de Israel.

Se mantendrá firme,

pastoreará con la fuerza del Señor,

con el dominio del nombre del Señor, su Dios;

se instalarán, ya que el Señor

se hará grande hasta el confín de la tierra.

Él mismo será la paz».

Salmo 79,2ac.3c.15-16.18-19

R/. Oh, Dios, restáuranos, que brille tu rostro y nos salve.

V/. Pastor de Israel, escucha,

tú que te sientas sobre querubines, resplandece;

despierta tu poder y ven a salvarnos. R/.

 

V/. Dios del universo, vuélvete:

mira desde el cielo, fíjate,

ven a visitar tu viña.

Cuida la cepa que tu diestra plantó,

y al hombre que tú has fortalecido. R/.

 

V/. Que tu mano proteja a tu escogido,

al hombre que tú fortaleciste.

No nos alejaremos de ti:

danos vida, para que invoquemos tu nombre. R/.

Segunda lectura. Hebreos (10,5-10):

Hermanos: Al entrar Cristo en el mundo dice: «Tú no quisiste sacrificios ni ofrendas, pero me formaste un cuerpo; no aceptaste holocaustos ni víctimas expiatorias.

Entonces yo dije: He aquí que vengo —pues así está escrito en el comienzo del libro acerca de mí— para hacer, ¡oh, Dios!, tu voluntad».

Primero dice: «Tú no quisiste sacrificios ni ofrendas, pero me formaste un cuerpo; no aceptaste holocaustos ni víctimas expiatorias», que se ofrecen según la ley. Después añade: «He aquí que vengo para hacer tu voluntad».

Niega lo primero, para afirmar lo segundo. Y conforme a esa voluntad todos quedamos santificados por la oblación del cuerpo de Jesucristo, hecha una vez para siempre.

Evangelio. Lucas (1,39-45):

En aquellos mismos días, María se levantó y se puso en camino de prisa hacia la montaña, a un a ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel.

Aconteció que, en cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y, levantando la voz, exclamó:

«¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? Pues, en cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Bienaventurada la que ha creído, porque lo que le ha dicho el Señor se cumplirá».

(Ciudad Redonda)

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Comentarios
2 comentarios en “«¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre!»
  1. ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? Pues, en cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Bienaventurada la que ha creído, porque lo que le ha dicho el Señor se cumplirá».

    El ¿quien soy yo? de Isabel es totalmente distinto al de Bergoglio. Isabel sí sabe quien es, la madre del precursor y la prima de la madre de Dios. Por eso mismo le dirige a María un saludo de altísima espiritualidad y verdad. Bergoglio no sabe quien es, cuando se trata de confirmar en la Fe o condenar la homosexualidad, el adulterio o el divorcio, pero sí lo sabe cuando se trata de vapulear el catolicismo, de perseguir a los católicos.

  2. Aquí está con nosotros un sacerdote español, y habló hermoso sobre la Virgen María,, sobre su divino embarazo y la urgente necesidad que tuvo ella de ir con su prima,, dice el padre que al instante de entrar en ella el Espíritu Santo, ya siente cómo su Hijo la lleva a Evangelizar con Él en el vientre. Y que todas las gracias que Dios derrama sobre la tierra, pasan necesariamente, por las manos de María,, pues es nuestra Medianera.
    ¡Viva la Virgen María
    Viva el Santo Rosario.!

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