«El celibato de los sacerdotes es incomprensible, ¡por supuesto!»

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«El significado del celibato no puede limitarse de ninguna manera a una ‘carga obligatoria’, impuesta a todos los que quisieran ser sacerdotes».

(Le Figaro)- El cristianismo es una historia loca. Qué quieren, es la religión de todos los excesos. Lo sabemos desde el principio. «Nosotros predicamos a Cristo crucificado: escándalo para los judíos, necedad para los gentiles», como dijo san Pablo (1 Cor 1,23). El celibato «por el Reino», según la fórmula consagrada, es decir, por amor a Dios y a los hombres, tanto si se trata de religiosos como de laicos consagrados o de sacerdotes, manifiesta algo de esta locura. «Pero -añade Pablo- para los llamados —judíos o griegos—, un Cristo que es fuerza de Dios y sabiduría de Dios» (1 Cor 1,24). Para los cristianos, la «necedad» del cristianismo es una imagen de la sabiduría de Dios. Y es esta sabiduría con la que nuestro sentido común siempre choca cuando intentamos entender la religión.

En cuanto al celibato de los sacerdotes en la Iglesia católica latina -donde solo se ordenan hombres célibes al sacerdocio, mientras que, en Oriente, incluida la Iglesia católica, es posible ordenar a hombres casados- el debate no es nuevo, por supuesto. En el siglo IV, san Juan Crisóstomo, obispo de Constantinopla, recordaba durante los debates sobre la moral sacerdotal: «Todos juzgan al sacerdote, y lo juzgan como si ya no estuviera en su carne, como si no estuviera hecho de barro común, como si fuera un ángel liberado de todas las debilidades del hombre». Ahora sabemos que es más complicado que eso. Pero, ¿por qué entonces la Iglesia se empeña en sacar a sus sacerdotes de entre los célibes a los que llama para guardar este estado?

En 1967, en una época en la que la continencia sexual no estaba realmente en boga, el papa Pablo VI publicó una encíclica sobriamente titulada Sacerdotalis caelibatus. En él presentaba con detalle el triple significado del celibato sacerdotal: correspondencia con Cristo célibe; entrega radical de sí mismo al pueblo de Dios; testimonio de la vida eterna. Lejos de ser angelical, el texto no solo estaba bien encarnado -y no eludía la prueba que el celibato, incluso cuando se elige libremente y por amor, constituye en la vida de un hombre- sino que respondía a las grandes objeciones del mundo y del «pragmatismo». La carta se abría con una presentación de estas objeciones (complejidad histórica de la cuestión del celibato; escasez de sacerdotes; «violencia hecha a la naturaleza»; riesgo de infidelidad al celibato y, por tanto, de destitución, etc.). Esta lista sigue siendo muy relevante en 2021, y los detractores del celibato sacerdotal que están faltos de ideas harían bien en ir a buscar nuevos argumentos para sus cenas entre amigos.

Antes de intentar aclarar, mediante un recuerdo muy fragmentario de lo que es el cristianismo, el sentido del celibato sacerdotal, hay una objeción contemporánea que se oye, se lee y que hoy se abre paso en los meandros de ciertas conciencias visiblemente muy ilustradas: habría una causalidad entre el celibato sacerdotal y los abominables crímenes revelados por el informe Sauvé. Me resulta extremadamente doloroso tener que recordar aquí que la inmensa mayoría de los delitos de pederastia son cometidos por hombres que no han profesado el voto de celibato, y que ya tienen una o varias parejas sexuales que pertenecen a la categoría de adultos consintientes. Es doloroso recordarlo, pero seguramente alguien tiene que hacerlo. Está muy bien relacionar la disciplina del celibato con los sacerdotes que se fugan con una feligresa o, más trágicamente, que llevan una doble vida en la sombra. ¡Pero con la pederastia! Tal sospecha de causalidad se basa en una extraña concepción de las inclinaciones naturales del hombre. Y sería una visión muy pobre del matrimonio considerarlo como un remedio para las peores bajezas sexuales.

Después de mencionar este absurdo, hay que recordar que el significado del celibato no puede limitarse de ninguna manera a una disciplina eclesiástica, como una «carga obligatoria» impuesta a todos los que quisieran ser sacerdotes. Por el contrario, hay que entender que la Iglesia católica latina llama a sus sacerdotes solo entre los que eligen el celibato. Y si uno es un católico romano de rito latino, no sentirse «llamado» al celibato es una excelente indicación de que simplemente no está llamado a ser sacerdote. (Otra locura que solo la fe puede reconocer como sabiduría).

Una vez dicho esto, no eludamos la cuestión de la lucha que les queda a los que están llamados al celibato. No se trata de hacerse el inocente, el desencarnado o el ingenuo, como si no hubiera pasado nada. Se trata de reconocer la prueba para descubrir su sentido profundo, su grandeza, la alegría misteriosa de una vida entregada y profética, según el testimonio de tantos sacerdotes cuya vida es bella y fecunda, hoy y a lo largo de la historia. Esta alegría se le escapa a quien se niega a escuchar que en el cristianismo «lo necio de Dios es más sabio que los hombres» (1 Cor 1,25). Pero entendamos al menos que lo «necio de Dios» está siempre ordenado al amor, y ningún radicalismo cristiano puede llevar al fanatismo violento, que es más bien la marca de una ausencia de Dios.

El padre Albert Chapelle, gran teólogo jesuita, escribió en 1977 en Sexualité et sainteté que «quien no acepta sentir el celibato de forma dolorosa no sabe lo que es el celibato. El celibato empobrece a nivel impulsivo; el celibato es una renuncia al complemento de humanidad que puede aportar un compañero de vida». Ahora bien, solo el misterio del Evangelio, así como el misterio de la vocación propia, pueden ayudarnos a comprender un acto tan elevado como el de la renuncia voluntaria a la vocación natural del hombre (el matrimonio), que es algo bueno y muy bueno. Dejemos de lado de entrada que en la espiritualidad cristiana el matrimonio no sería visto como una elección radical, un regalo de la vida por amor. El celibato de los sacerdotes es incomprensible, por supuesto. Pero el propio Cristo proclama sobre los que renuncian al matrimonio «por el reino de los cielos», que solo puede hacerlo «el que pueda entender». (Mt 19,12) Ahora bien, los que «pueden entender» y están llamados a abrazar esta vida son solo una pequeña fracción de la población (de lo contrario, la tasa de natalidad se vería afectada).

¿Qué podemos entender los laicos, creyentes o no? Algunos sacerdotes mismos confiesan que solo comprendieron mucho después el sentido del celibato, al que se habían sentido llamados años antes, y que sin duda habían discernido la grandeza radical del amor, sin comprenderlo realmente. Es el caso de monseñor Gobilliard, obispo auxiliar de la diócesis de Lyon, que evoca la «cruz» del celibato y el «sufrimiento» de renunciar a ser padre según la carne, al tiempo que expresa la altísima alegría de este sacrificio: «Recuerdo muy bien el día en que comprendí y acepté mi celibato», escribió. «Ya era sacerdote. Fue en el Hospital Spallanzani, un hospital para la fase terminal de las enfermedades infecciosas, donde yo era capellán. Mario, al que hacía compañía, se estaba muriendo de SIDA. Un día, mirándome a los ojos, me dijo: ‘¡Creo que entiendo el celibato de los sacerdotes!’. Le contesté: ‘¡Pues explícamelo, porque no lo he entendido todo!’. Lo pensó y me dijo tranquilamente: ‘¡Cuando estás aquí, descanso en tu corazón! […]. No hay nadie en tu corazón a quien debas amar más que a mí cuando estás a mi lado. Tu corazón está libre para ser solo para mí, y eso es lo que me da descanso. […] Si estuvieras casado, entonces sabría que hay alguien en tu corazón más importante que yo y eso sería normal. Lo mismo si tienes hijos’. Tenía razón, el celibato vivido por el sacerdote diocesano es el mismo celibato de Cristo. Todo esto nos sobrepasa y, por supuesto, nunca estamos a la altura de las exigencias que implica este celibato». Fue cuando descubrió que había elegido ser un pobre entre los pobres cuando el entonces maduro sacerdote comprendió el sentido de lo que había estado viviendo durante quince años.

La cuestión sobrenatural, cuando se trata del cristianismo, no puede evitarse. A esto debemos volver siempre. Porque nada es más concreto que el celibato de un sacerdote, ni más misterioso. Es una realidad física, visible, difícil, cuyo significado reiteró el papa Pablo VI hace más de cincuenta años, revelando la alta dignidad del hombre, capaz de amar más allá de sus fuerzas y también de hablar de lo invisible. Si la sabiduría de este mundo es una necedad ante Dios, el cristianismo tiene la audacia de enseñar que es porque la sabiduría del mundo no mira lo suficientemente lejos. «Tú piensas como los hombres, no como Dios» (Mt 16,23), le dirá Cristo a Pedro, asustado ante la idea de la cruz.

El celibato consagrado no menosprecia la dignidad del acto sexual ni el esplendor del matrimonio. Dice de otra manera, de una forma más sobrenatural, de una forma quizá incomprensible para nuestras mentes, demasiado preocupadas por no gozar, que el amor es un don total de sí mismo, y que los cristianos ya están viviendo otra vida, eternamente gozosa. Los sacerdotes que hacen voto de celibato son testigos de lo invisible, como centinelas de la esperanza. Dan testimonio de que, en palabras de Teresa de Ávila, solo Dios es suficiente para llenar una vida humana. Nos dicen que estamos hechos para entregarnos por completo y vivir eternamente.

Ante un significado tan elevado, se percibe mejor la herida que la infidelidad a este celibato causa a toda la Iglesia. También se percibe hasta qué punto -más allá de todos los argumentos falaces modelados por el espíritu del mundo- la Iglesia católica de rito latino perdería su profetismo, aunque sea mal entendido o mal interpretado, si cambiase de opinión sobre la disciplina de ordenar al sacerdocio solo a los célibes. Nunca podremos entender el cristianismo y su desconcertante locura si dejamos de considerar que un cristiano es alguien que realmente cree en la resurrección de Cristo en su cuerpo carnal. Y que afirma que la vida es eterna.

Publicado por Jean de Saint-Chéron en Le Figaro.

Traducido por Verbum Caro para InfoVaticana.

(Jean de Saint-Chéron es ensayista y ha publicado Les bons chrétiens en 2021, un ensayo sobre el significado del cristianismo en el mundo contemporáneo).

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Comentarios
71 comentarios en “«El celibato de los sacerdotes es incomprensible, ¡por supuesto!»
  1. Bergoglio estuvo a punto de cargárselo con el sínodo amazónico-pachamámico, debidamente manipulado, como cualquier otro bergo liante, y los viri probati, que nadie sabe quienes son ni dónde están. Benedicto XVI salió al paso y le paró los pies, como nunca antes lo había hecho. Bergoglio no se lo perdonó y sacó la Traditionis Custodes, para darle y darnos la patada en el culo con especial saña, pues dice exactamente lo contrario, todo lo contrario de Summorum Pontificum. Su objetivo es extinguir la Santa Misa y, por tanto, el sacerdocio católico, el Ipse Christus, célibe.

    1. Desde la perspectiva del grupo global de presión izquierdista en que ha convertido la Iglesia el estamento eclesiástico, el celibato es una institución ideológicamente molesta pero útil en términos estratégicos. Sería largo de explicar aquí, pero van a ver cómo todos estos años se mantendrá, y la vez se filtrarán duros ataques provenientes de los mismos que no lo dejan caer.

        1. En este contexto, debemos interpretar que los «mea culpa» eclesiásticos sobre los abusos a menores que la Iglesia asume sin más considereción, incluso con auténtica delectación, constituyen una forma de minar el celibato ¿O se trataría de una interpretación maliciosa?

  2. “ correspondencia con Cristo célibe”. Otro invento más: ¿Dónde se dice en el Evangelio que Cristo fuese célibe? El párrafo de los eunucos prueba lo contrario, sino dijo: “Como yo” es porque estaba casado o pensaba casarse. Basta ya de inventarse un Jesucristo greco-romano, seguidor de la filosofía platónica.

    1. ¿Dónde se dice en el Evangelio que Cristo fuese célibe?…estaba casado o pensaba casarse»

      ¡¡¡Otro que piensa que Jesucristo estaba liado con la Magdalena!!!
      No vea tantos «documentales» del Canal de Historia o del Discovery Channel, que le van a sentar mal

    2. Sota de bastos, ¿y quién te ha dicho a tí que la Biblia es la única fuente de revelación? Que yo sepa es la segunda fuente. Cristo dijo una doctrina con un culto que se transmitió por Tradición. Y lo que creyeron conveniente poner por escrito, se puso después por escrito. Tienes la cabeza llena de milongas kiko protestantes.

      1. Vamos a ver, la primera fuente de la Revelación es la Escritura, porque es la primera tradición. Y la Tradición que es fuente de la Revelación es la Tradición hasta que murió el último apóstol y no los desvaríos de unos Padres de la Iglesia (que ya eran filósofos griegos más que ora cosa) que desbarran acerca del sexo y la mujer a tope. Si una cosa tan fundamental fuese cierta, por simple sentido común, tendría que haber figurado en una Escritura que tanto habla de Jesucristo.

        1. Los Padres de la Iglesia desbarran, dice. Menos mal que ha llegado usted a iluminarnos, que si no, estaríamos perdidos. A saber cómo ha sobrevivido la Iglesia dos mil años sin usted asesorándola, pues es obvio que ha estado todo ese tiempo equivocada (y el Espíritu Santo, mientras, de vacaciones, según tan brillante teoría). En fin, de donde no hay no se puede sacar.

          1. Desbarres varios:Agustín describía al sexo como «un monstruo todopoderoso que condenaba al alma humana y al que sólo se podía combatir con una rígida disciplina en la abstinencia. Y aun así, nadie podía estar seguro a lo largo de su vida de haber podido derrotar y vencer a este mal básico y continuo, a este vicio natural con el que los hombres nacemos.»El sexo era, para él, «tan sórdido y oscuro que por eso se practicaba en secreto. En los prostíbulos, las rameras y clientes hacían sucios juegos en la oscuridad y, en cada casa, los matrimonios, se encerraban para acostarse juntos.»Y sobre la mujer: «Es Eva, la tentadora, de quien debemos cuidarnos en toda mujer… No alcanzo a ver qué utilidad puede servir la mujer para el hombre, si se excluye la función de concebir niños.» o «Las mujeres no deben ser iluminadas ni educadas en forma alguna. De hecho, deberían ser segregadas, ya que son causa de insidiosas e involuntarias erecciones en los santos varones.»

          2. Más desbarres:- “No conviene confiar el misterio de Dios a hombres de ese modo corrompidos y desleales, en los cuales la santidad del cuerpo se entiende profanada con la inmundicia de la incontinencia” (1186, 14-19)”.
            “La mujer es la hija de la falsedad, un centinela del infierno; por ella Adán perdió el Paraíso” – S. Juan Damasceno-. “La mujer es el brazo del demonio, su voz es el silbido de la serpiente”- S. Antonio- . “La mujer tiene el veneno del áspid, la maldad del dragón” – S. Gregorio el Grande –

          3. A ver si esto no es desbarrar: (fueron los Decretales del Papa Siricio (384-399) a Himerio, a los Obispos galos y a los Obispos africanos en el s. IV)“
            -La relación sexual, incluida la conyugal, es suciedad (1186, 4-5); atontamiento con pasiones obscenas (1140, 13-14); lujuria (1138, 28); crimen (1138, 16-23); vida de pecadores (1186, 13-14); práctica de animales (1186, 22-23) y oprobio para la iglesia (1161, 5-7).
            -El clérigo “manchado” con esa “suciedad” se excluye de “las mansiones celestiales” (1185, 4-6) y, si es laico queda por ella incapacitado para ser escuchado cuando reza, con mayor razón pierde el primero su “disponibilidad” para celebrar con fruto el bautismo y el sacrificio (1160, 9-1161, 3), a pesar de no depender la eficacia de los sacramentos de la “pureza” del ministro.

          4. No se esfuerce tanto con los corta-pegas: hasta cuando cita el Evangelio se inventa lo que dice. Así que, que usted diga que S. Agustín dice tal o cual cosa tiene valor cero, pues, incluso aunque lo hubiera dicho (jamás dice de dónde toma sus citas), usted siempre saca de contexto lo que haga falta para hacer decir a un texto lo que no dice, pasándose por el forro el contexto, y no digamos la exégesis católica o dos mil años de Magisterio. Y otras veces a usted le parece horrible lo que a los católicos no nos parece. Problema suyo, no nuestro. Además, como usted comprenderá, si los los católicos tienen que elegir entre usted y los Padres de la Iglesia, no hace falta que le diga a quién van a creer, ¿verdad? Que copie el primer libelo anticatólico que encuentre, bien en papel o en alguna web basurienta, no va a cambiar lo que la Iglesia cree, ni que lo que usted escriba deje de ser un disparate, una herejia o una mentira (según el caso).

        2. Andando, ¡lo que faltaba! Sota ahora nos dice lo que es Tradición o no lo es, ¡estamos listos!

          Oye, Sota, ¿por qué no se va a tomar un poco de aire fresco? Y así deja usted de (`pretender) tomar el pelo a la gente.

    3. ¿El párrafo de los eunucos prueba lo contrario? ¿En serio? Veamos:

      «Porque hay eunucos que nacieron del vientre de su madre, y hay eunucos que fueron hechos por los hombres, y hay eunucos que a sí mismos se han hecho tales por amor del reino de los cielos. El que pueda entender, que entienda»

      Vaya, si no hay nada que pruebe lo contrario, ni ningún «como yo». Nada sorprendente: usted es especialista en inventarse lo que quiere, incluido otro evangelio, porque no soporta la sana doctrina (como nos previno el apóstol).

      1. Nada, Catholicvs, que llevamos dos mil años leyendo mal la cosa. Menos mal que Sota ha venido a ilumianrnos con su sapiencia doctoral máxima, con su formación teológica excelsa, que ya quisieran San Agustín, el Beato de Liébana o Santo Domingo de Guzmán estar a su nivel.

        1. Nivel no: nivelazo, habida cuenta de las fuentes de las que procede su «sapiencia». Sólo hay que buscar en internet las supuestas citas que repite como ‘spam’ cada vez que puede, y cualquiera lo podrá comprobar. Por ejemplo, si se busca «un monstruo todopoderoso que condenaba al alma humana», ¿adivinan de d´ónde procede la cita? ¡De Herejía Digital! No hay nada más que decir.

    4. Me parece que usted es de aquellos que dudan de las cosas que no se cuentan explícitamente en los evangelios y, directamente, niegan, las que sí se cuentan.

  3. Lo peor de que no se casen (como se ha visto en la evolución histórica) es que, al ver en el sexo el principal enemigo de la salvación de su alma, inevitablemente, arremeten contra el sexo mismo y terminan imponiendo unas leyes asfixiantes para todos, incluyendo las personas casadas. Como esto es insoportable, el resultado es que alejan a la gente de la Iglesia y fomentan que la gente de a pie se case por lo civil, para no terminar cayendo en sus manos. Y, por supuesto, quien no conoce directamente lo que es el matrimonio (y si conoce el sexo, es como terrible pecado) no sirve como consejero para la gente normal. Otra cosa son los monjes en vida contemplativa, pero, por favor, que no se pongan a aconsejar o a mandar en un asunto que no va con ellos.

    1. Se ve que tienes un problema insoportable. Dios no llama a nadie con un problema insoportable con el celibato sino más bien lo que pasa es que gente que Dios no llamó se metió en donde no lo llamaban. Por eso hay clérigos que no cumplen: están donde no tienen que estar.

      1. Dios no llama a nadie con un problema insoportable, pero también dijo que lanzarse desde el Pináculo del Templo, para que los ángeles le sostuviesen era tentar a Dios. Se puede ser célibe para dedicarse a la vida contemplativa en un convento, pero ser célibe actuando de pastor de almas es tan insensato como hacerse pastor sin haber visto una oveja, conocer sus costumbres y sacarse el título de pastor en un curso por correspondencia. Pobres ovejas, las cosas que les prohibirán y las que les obligarán a hacer.

        1. Bla, bla, bla, bla. La Iglesia se equivoca: la verdad la posee Sota y solo él. Los ríos de tinta que se han escrito sobre el tema no cuentan: la verdad es lo que él dice en cuatro líneas mal escritas en un comentario. Y punto pelota. Y no digamos lo que la Iglesia ya ha dicho de forma definitiva cerrando definitivamente el debate (incluyendo al Papa actual): no vale nada. Sólo vale lo que él diga, porque sí. Delirante.

        2. Sota, lo suyo es un problema de soberbia de niveles galácticos. Usted se cree por encima del sabio acervo doctrinal que subyace detrás de la regla del celibato sacerdotal. Una vez más, hemos de recordarle a usted que el catolicismo es opcional, si no le gusta, vaya con su cantinela a otra parte. Pero los católicos no vamos a dejar de serlo sólo porque usted, en su obsesión patológica, así lo estime oportuno.

          1. Sota es uno de tantos que se queda con lo que le gusta del catolicismo, y lo que no, lo abomina. Quieren un catolicismo a la carta.

    2. ¡Pero si el llamado matrimonio civil es de hace cuatro días! Menuda bazofia de teoría, totalmente ajena a la realidad y a la bimilenaria historia de la Iglesia. Lo que tiene usted que hacer es tratarse esa obsesión sexual, se lo he dicho muchas veces, y estudiar un poquito más para no decir disparates y quedarse tan pancho como si hubiese dicho una gran verdad.

      1. En esa bimilenaria historia, los primeros mil años se admitía el divorcio en casos especialmente graves y el matrimonio civil surge en Alemania en los 1870. No hagáis como en 1984, reescribiendo la Historia.

        1. A lo primero, miente. A lo siguiente: me está dando la razón (la gente no se ha ido a ningún matrimonio civil por lo que usted decía, pues durante milenios ni siquiera existía). Relea su propio comentario y se dará cuenta de sus propias absurdeces.

          1. 1. «A lo primero, miente.» Coja un libro de historia y no la reescriba como en 1984. 2. Lo que he dicho es que, desgraciadamente, en cuanto se ha abierto el portillo del matrimonio civil, la egnte se está precipitando por él, vistas las absurdeces que imponen esos pastores que no saben lo que es una oveja.

          2. Porque me sé la historia perfectamente le digo que miente. Coja usted un libro de historia y no lea tanto libelo.

            «en cuanto se ha abierto el portillo del matrimonio civil, la egnte se está precipitando por él»

            Pues va a ser que no. Como usted ha escrito (tras buscarlo rápidamente en internet), el matrimonio civil es de «anteayer», como le dije, pero desde que lo hay no ha ocurrido lo que usted dice. Y además de ser mentira, es absurdo: los ateos, agnósticos, indiferentes y fieles de otras religiones es imposible que se «precipiten a casarse por lo civil» por lo que los «pastores» (el clero católico) «impongan a sus ovejas», pues no creen en ellos y les importa un cuerno lo que digan. Quienes son católicos practicantes por convicción, no simplemente «católicos bbc» (de bautizos, bodas y comuniones), no se precipitan a casarse por lo civil, como usted asevera. Así que, déjese de simplismos.

          3. Sota, si la indisolubilidad del sacramento matrimonial le parece «absurda» es evidente que no es católico. No porque repartamos carnet de catolicismo, sino porque usted mismo se retrata.

    3. Sota, ¿y quien ha visto en el sexo » el principal enemigo de la salvación del alma»? Eso lo dice usted porque le apetece, pero NADIE en la Iglesia ha sostenido tal cosa. La sexualidad entre marido y mujer, como vehículo de expresión de su amor a Dios y de su amor recíproco, abierta a la prole, es camino de santificaci´´on, que a Dios gusta y que Dios bendice.

      Me parece que usted proyecta sobre los católicos sus propias obsesiones enfermizas. Cuídese ese problema, sea el que sea.

  4. RATZINGER: MARCEL LEFEBVRE HA SISO EL OBISPO MÁS IMPORTANTE DEL SIGLO XX

    Ratzinger: Marcel Lefebvre è Stato il Vescovo più Importante del XX Secolo. Nell’estate del 2003, il cardinale Joseph Ratzinger, il futuro papa Benedetto XVI, avrebbe detto a due sacerdoti in un’udienza privata che considerava l’arcivescovo Marcel Lefebvre, il fondatore della Società sacerdotale di San Pio X, “il vescovo più importante del XX secolo per quanto riguarda la Chiesa universale”.

    LifeSiteNews ha potuto ottenere un ricordo scritto di queste parole del cardinale tedesco da uno dei due sacerdoti presenti a quell’incontro di 30 minuti nel Palazzo di San Uffizio.

    In questa conversazione, il cardinale Ratzinger apparentemente onorò l’arcivescovo Lefebvre per il suo lavoro per la Chiesa e ammise che “dal mio attuale punto di vista, devo essere d’accordo con l’arcivescovo Lefebvre in retrospettiva sull’avere i suoi vescovi.”

    1. L’intero ricordo delle osservazioni del cardinale Ratzinger recita come segue:

      1) “È difficile vedere ciò che la Chiesa deve all’arcivescovo Lefebvre, non solo per il suo

      periodo africano, ma anche in seguito per la Chiesa nel suo insieme. … Lo considero il vescovo più importante del XX secolo per quanto riguarda la Chiesa universale”.

      “Se l’episcopato francese di allora avesse mostrato anche solo un po’ più
      carità e fraternità cristiana verso l’arcivescovo Lefebvre, le cose avrebbero potuto prendere un corso diverso…”

      3) “Dal mio punto di vista attuale, devo essere d’accordo con l’arcivescovo Lefebvre in retrospettiva sull’avere i propri vescovi. Oggi, dopo l’esperienza dei ’15 anni di Ecclesia Dei’, è chiaro che un lavoro come quello della Fraternità Sacerdotale San Pio X non può essere semplicemente consegnato ai vescovi diocesani.”

      1. No entiendo cómo os la dais de tan católicos, vais por ahí fulminando a los demás y luego os deshacéis en elogios de un cismático como Lefebvre.

        1. Aunque nadie le haya ni mencionado, y pese a ser una de sus obsesiones, no mienta: la FSSPX no es, ni jamás ha sido, cismática. Haga caso a Francisco, nada sospechoso de ser un malísimo y rígido Papa ultramontano, que ya se lo ha dicho (y yo también se lo he recordado muchas veces, aunque usted se haga el loco). Tiene guasa que alguien no católico como usted, y con una formación pésima, se dedique a decidir quién es cismático y quien no.

          1. 1.“no mienta: la FSSPX no es, ni jamás ha sido, cismática”. Tu especialidad es negar lo que está a la vista de todos. 2. “Tiene guasa que alguien no católico como usted,” Pues sí, soy católico…a no ser que a Vd. lo nombren Prefecto del Santo Oficio y me excomulgue.

          2. «Tu especialidad es negar lo que está a la vista de todos»

            De todos menos de usted, claro, pues está ciego y niega la realidad.

            «Pues sí, soy católico»

            No existen católicos «a la carta», que sólo sería una forma de denominar a esos pobres bautizados que ya no profesan la fe católica (lo cual no deja de ser apostasía). Usted, dicho por usted mismo, no profesa la fe católica (no se puede creer una cosa sí, otra cosa no…). A ver si se entera usted y su ‘alter ego’ de una vez:

            «La fe católica es de tal índole y naturaleza, que nada se le puede añadir ni quitar: o se profesa por entero o se rechaza por entero: «Esta es la fe católica; y quien no la creyere firme y fielmente no podrá salvarse» (Encíclica «Ad Beatissimi Apostolorum», de S.S. Benedicto XV)

      2. CONGREGACIÓN PARA LOS OBISPOS
        DECRETO DE LEVANTAMIENTO
        DE LA EXCOMUNIÓN LATAE SENTENTIAE
        A LOS CUATRO OBISPOS
        DE LA FRATERNIDAD SACERDOTAL SAN PÍO X

        Con una carta del 15 de diciembre de 2008 enviada a su Eminencia el señor cardenal Darío Castrillón Hoyos, presidente de la Comisión pontificia «Ecclesia Dei», monseñor Bernard Fellay, en su nombre y en el de los otros tres obispos consagrados el 30 de junio de 1988, volvía a solicitar el levantamiento de la excomunión latae sententiae declarada formalmente con un decreto del prefecto de esta Congregación para los Obispos que lleva fecha del 1 de julio de 1988. En la mencionada carta, monseñor Fellay afirma, entre otras cosas: «Estamos siempre firmemente determinados en la voluntad de permanecer católicos y de poner todas nuestras fuerzas al servicio de la Iglesia de nuestro Señor Jesucristo, que es la Iglesia católica romana. Aceptamos sus enseñanzas con espíritu filial.

        1. Creemos firmemente en el primado de Pedro y en sus prerrogativas, y por ello nos hace sufrir mucho la situación actual».

          Su Santidad Benedicto XVI, paternalmente sensible al malestar espiritual manifestado por los interesados a causa de la sanción de excomunión y confiando en el compromiso, expresado por ellos en la citada carta, de no escatimar esfuerzo alguno para profundizar en las cuestiones aún abiertas en las necesarias conversaciones con las autoridades de la Santa Sede, a fin de llegar rápidamente a una solución plena y satisfactoria del problema planteado en un principio, ha decidido reconsiderar la situación canónica de los obispos Bernard Fellay, Bernard Tissier de Mallerais, Richard Williamson y Alfonso de Galarreta, que se produjo con su consagración episcopal.

        2. Con este acto se desea consolidar las relaciones recíprocas de confianza, así como intensificar y hacer estables las relaciones de la Fraternidad San Pío X con la Sede apostólica. Este don de paz, al final de las celebraciones de Navidad, quiere ser también un signo para promover la unidad en la caridad de la Iglesia universal y llegar a poner fin al escándalo de la división.

          Es de desear que tras este paso se realice solícitamente la plena comunión de toda la Fraternidad San Pío X con la Iglesia, testimoniando así auténtica fidelidad y un verdadero reconocimiento del Magisterio y de la autoridad del Papa, con la prueba de la unidad visible.

        3. Por las facultades que me han sido concedidas expresamente por el Santo Padre Benedicto XVI, en virtud del presente Decreto, levanto a los obispos Bernard Fellay, Bernard Tissier de Mallerais, Richard Williamson y Alfonso de Galarreta la censura de excomunión latae sententiae declarada por esta Congregación el 1 de julio de 1988, y declaro sin efectos jurídicos a partir del día de hoy el Decreto entonces publicado.

          Roma, Congregación para los Obispos, 21 de enero de 2009

          Cardenal Giovanni Battista Re
          Prefecto de la Congregación para los Obispos

  5. Es que el celibato por el Reino es un carisma extraordinario que se tiene o no se tiene.
    Se habla mucho de la ley, la obligación; pero poco del don. Te lo da Dios o no te lo da; y si no te lo da, no lo vas a conquistar a base de esfuerzos, mortificaciones o ascesis. De hecho, no es algo natural.

    Otro tema es si aparte del carisma celibatario, que va unido al de pastor (o sacerdote ministerial); puede haber hombres casados que tengan dotes de pastores ¿por qué no? Aquí si que creo que el debate debería estar abierto.

    Y no olvidemos una cosa, el celibato es un carisma de carácter EXTRAORDINARIO. No esperemos que haya masas o legiones de célibes.

  6. La única Esposa de Jesús es la Santa Iglesia. Al leer un comentario de uno que dice que Jesús no era célibe, sólo me queda rogar por él, para que no se case dos veces…

      1. De «El código da Vinci» seguro que no, a diferencia de usted y sus teorías inventadas, o, mejor dicho, plagiadas, pues ni siquiera le he leído una herejía original; las que suelta son todas copiadas y más viejunas que el hilo negro.

      1. Usted sí que es cutre (y torpe): ¿cuál es exactamente la amenaza? Me parece que se ha confundido de respuesta-tipo esta vez. Repase el libelo de donde copia y ponga el disparate correspondiente; aunque sea una trola o una idiotez, al menos que tenga algo que ver con lo que se supone que «refuta».

  7. Todo el que no entiende el celibato ha perdido toda orientación católica sobrenatural en la vida. Esto se ha conseguido con el Vaticano II metiendo a Dios en la cárcel del subjetivismo de la mente natural a compartir vivienda con sentimientos y emociones. Esto significa que no creen en un Dios objetivo trascendente por encima de lo natural. Un Dios objetivo que objetivamente desde fuera y no desde la mente inmanente de tu cabeza, se dirija a alguien para otorgarle celibato. El celibato no es natural, es una manifestación sobrenatural. El célibe verdadero no se está reprimiendo porque sería antinatural. No se reprime, Dios lo sostiene desde el sobrenatural. No entienden nada porque la h3 rejía modernista consiste en eliminar el sobrenatural, todo es natural y Dios pasa a residir en tu mente natural con los sentimientos y emociones de tu cabeza. Tienen un problema serio: no son catolicos.

    1. Esto significa que la Iglesia se ha llenado de falsas vocaciones que no han sido llamadas por Dios en ningún momento sino recomendadas por hombres, puestas por ellos, sacadas de su manga: Nepotismo. El Nepotismo, consistente en colocar gente o enchufarla donde no ha sido llamado a estar, termina siempre en Nicolaismo: pervertidos y degenerados, que por lo general terminan practicando la Simonía: compraventa de cosas y chanchullos con dineros. Sigan enreando a niños y convenciéndolos de lo que no es, terminarán todos con estas tres prostituciones.

  8. Si un hombre ve no puede vivir célibe, no busque ser sacerdote, cásese, y ya está. Ser sacerdote católico implica ser otro Cristo, con todo lo que eso significa, y a la hora del juicio personal, este es mucho más severo, con el que ha sido sacerdote.

  9. Hay que abordar de una vez la cuestión de la homosexualidad en el clero y seminarios y aplicar la normativa vigente que impide el acceso de los homosexuales consolidados a los seminarios y al sacerdocio. Un 80% de los abusos clericales está vinculado con la homosexualidad, pero no se quiere abordar. Es más, la Misericorditis bergo liante, en sintonía con la mafia lavanda que promovió a Bergoglio, está promoviendo a homosexuales y homosexualista al episcopado, con la intención clarísima de demoler el sacerdocio católico. Es más política y celestialmente correcto decir que el causante de los abusos es el clericalismo, el abuso de poder clerical, pero ese abuso se pone en marcha porque, en un 80% de los casos, hay una previa atracción homosexual.

  10. Es la Voluntad de Dios. Son padres espirituales por el sacerdocio, eso existe y tiene una impronta muy fuerte de referente espiritual y moral. Por eso deben ser santos y profesar la recta doctrina y ser celosos de lo sagrado y conservar la Tradición.
    Jesús es célibe.
    Contra ese argumento no se puede.

  11. Yo nunca estudié Teologia, y mi conocimiento «SOLO» pasa por la expericencia y estudo de la PALABRA, añadiéndoLE, la lectura de la vida de algunos Santos, especialmente, místicos, a los que Jesús no Se cansa de revelar estrategias, sin afrentar, lo Evangelio, para llegar a ser , cada vez más como ÉL, HOMBRE/DIOS, que Se vistó de un cuerpo MATERIAL, con todas las necessidades inherentes , SOLO, para demonstrarnos que, UNIDOS con ÉL, podemos TODO, haciendo nosotros cada vez más ESPIRITUALES, hasta el punto de que somos dioses en DIOS!
    Por tanto, según Jesús, los placeres carnales pueden ser SUBLIMADOS y RELEMPLAZADOS, por placeres ESPIRITUALES.
    Jesús, incluso, afirma que el Hombre carnal, comparado con el Hombre Espiritual, no tiene valor.
    Así, so en esta perspectiva, se entiende el Celibato, ya que los Sacerdotes, por AMOR del REINO, se despojan de si mismos , convirtindose en otros «CRISTO», en la Tierra!

  12. Cuando un hombre ama de verdad a una mujer y se casa con ella, ya no importan las otras mujeres.
    Cuando un hombre se enamora de Dios y se consagra a Él, ya no necesita nada más.

  13. Quienes pueden hablar del celibato son los sacerdotes que fueron suspendidos de su ministerio por casarse. La Iglesia pontifica mucho sobre las relaciones hombre/mujer, pero carece de experiencia en este tema, si no hubiera celibato posiblemente estaría más en la realidad de la vida porque contaría con sacerdotes casados, que aportarían su experiencia. En una Iglesia con una mayoría de hombres hay poco conocimiento de lo que son los sentimientos de las mujeres, a pesar de ser mayor´´ía entre los fieles, baste observar un oficio para constatarlo. Esto un añadido al problema del celibato, que es el de la poca presencia femenina en la Iglesia, y por supuesto no se trata de hacer feminismo.

  14. En este contexto, debemos interpretar que los «mea culpa» eclesiásticos sobre los abusos a menores que la Iglesia asume sin más considereción, incluso con auténtica delectación, constituyen una forma de minar el celibato ¿O se trataría de una interpretación maliciosa?

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