Fancisco: las crisis conyugales no son una maldición, sino una oportunidad

Papa Francisco crisis conyugales (Vatican Media)
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El Santo Padre recordó el valor de las heridas familiares que, si se ponen al servicio de los demás, ayudan a sanar a uno mismo y a los que le rodean, en un encuentro con la Asociación Retrouvaille.

Retrouvaille’ significa ‘redescubrimiento’, reencuentro’, y es también el nombre de un programa ayuda y asiste a las parejas que están pasando una crisis matrimonial y desean “redescubrir su relación en base al diálogo a través de sentimientos”, con 600 de cuyos miembros se reunió el Santo Padre en el Aula Pablo VI.

No debemos tener miedo a la crisis”, dijo el Papa en su alocución a los congregados. “La crisis nos ayuda a crecer y lo que tenemos que cuidar es no caer en el conflicto, porque cuando caes en el conflicto cierras tu corazón y no hay solución al conflicto o casi no hay solución; en cambio, la crisis te hace bailar un poco, te hace sentir lo malo a veces, pero puedes salir de la crisis, siempre y cuando salgas mejor. No podemos salir igual: o salimos mejor o peor. Esto es importante. Y es difícil salir de la crisis solo, todos debemos salir siempre en crisis. Me gusta eso… [aplausos] ¡No tengas miedo de la crisis, ìten miedo del conflicto!»

Para Francisco, tres son las palabras clave en este contexto. La primera es crisis, una palabra que tanto se ha pronunciado durante la pandemia. Pero el Papa invita, a “considerar la crisis como una oportunidad, en este caso una oportunidad para dar un salto cualitativo en las relaciones, sí una oportunidad dolorosa pero una oportunidad».

La segunda palabra es “heridas”. Las crisis producen “heridas en el corazón y en la carne”. «Heridas» es una palabra clave para las parejas, forma parte del vocabulario diario de Retrouvaille, les señaló, de su historia, son parejas heridas que han pasado por la crisis y se han curado; «y por ello son capaces de ayudar a otras parejas heridas”, dijo.

Este es el don de la asociación, afirmó, la experiencia que han vivido y puesto al servicio de los demás, es un don “precioso tanto a nivel personal como a nivel eclesial. Hoy hay una gran necesidad de personas, de cónyuges que sepan dar testimonio de que la crisis no es una maldición, es parte del camino, y una oportunidad, y también nosotros, sacerdotes y obispos, debemos recorrer este camino, mostrar que la crisis es una oportunidad. De lo contrario, seríamos sacerdotes u obispos encerrados en nosotros mismos, sin un verdadero diálogo con los demás. En el diálogo real siempre hay crisis. ”. Pero para ayudar a otras parejas, no basta con tener la intención, pues se convierte en un “discurso teórico, una exhortación piadosa», señaló el Pontífice, es necesario haber experimentado la crisis, para poder dar testimonio, ser “testigos de la vida”, compartiendo su experiencia, la ponen al servicio de los demás.

Por último, la tercera palabra clave: acompañar, que también fue clave en el proceso sinodal 2014-2015 sobre la familia, del que salió la Exhortación Amoris laetitia. Un acompañar, no sólo por parte de los pastores que les toca porque así lo indica su ministerio; “pero también implica a los cónyuges en primera persona, como protagonistas de una comunidad que «acompaña». «Su experiencia es un testimonio concreto de ello. Es una experiencia que nace «desde abajo», como suele ocurrir cuando el Espíritu Santo hace surgir nuevas realidades en la Iglesia que responden a nuevas necesidades”.

Acompañar, para Francisco significa «perder el tiempo» para estar cerca de las situaciones de crisis. Y a menudo, afirmó, se necesita mucho tiempo, se necesita paciencia, respeto, disponibilidad, y todo esto hace parte del acompañar.

Como lo indica uno de los sitios de la asociación, el programa inicia con un fin de semana de retiro y le sigue un proceso semanal de seguimiento o acompañamiento dividido en 12 sesiones. No hace distinción de parejas, pueden estar casadas por la Iglesia, en unión libre, casados por el Civil o segundas nupcias. La única condición es que estén dispuestas a trabajar por recuperar su relación”.

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Comentarios
17 comentarios en “Fancisco: las crisis conyugales no son una maldición, sino una oportunidad
  1. Me llama la atención lo que dice al final: «No hace distinción de parejas, pueden estar casadas por la Iglesia, en unión libre, casados por el Civil o segundas nupcias. La única condición es que estén dispuestas a trabajar por recuperar su relación”. Y yo digo ¿qué clase de apostolado es éste? ¿Es que ya no importa casarse en el Señor como dice la Carta a los Efesios? Trabajar por recuperar una relación que está fuera del santo sacramento del matrimonio, no es labor cristiana, pues es trabajar para recuperar una relaci´ón pecaminosa. Y el Papa debería corregir este grave error, ya que al no hacerlo, Francisco contribuye a seguir pecando.

  2. Pacomatraco musculando de nuevo su lengua bífida, que muy pronto, ya no le cabrá en la boca. Babeará ante el espíritu del mundo y ya no sólo figuradamente.

  3. Este Bergoglio tiene futuro. Que ve vaya y edite un libro con Deepak Chopra o con Pablo Coello, que se vendería como churros en ecocentro.
    Y que se ponga a dar charlas a 200 la entrada para señoras divorciadas. PERO QUE SE VAYA ANTES

    1. Para eso, mucha gente tendría que despreciarlo y hacer sentir su desprecio, que es el paso que sigue a la indiferencia y a no leerlo ni escucharlo.

  4. El Papa confunde el matrimonio sacramental católico con cualquier relación. Como no tienes fe para él, todo es lo mismo, esa también es tu idea sobre la homosexualidad. El Papa es un liberal moral. Si practicas orgías pero eres un activista humanitario para él, no hay daño. Pecado si existe es solamente soacial.

  5. Parecía una noticia positiva, pero efectivamente el final de la noticia lo cambia todo.
    He buscado en su web y en las preguntas frecuentes dice esto:
    ¿Se aceptan matrimonios que no estén casados por la iglesia?
    Sí, porque, aunque Retrouvaille es un programa de la Iglesia Católica, en él pueden participar matrimonios de distintas creencias y religiones. No es un requerimiento del programa tener una determinada fe o credo religioso, en tanto se mantenga una actitud de respeto hacia las creencias de la fe Católica. Pueden asistir al programa parejas no casadas pero que tengan o hayan tenido una convivencia de al menos 3 o 4 años

    1. «Pueden asistir al programa parejas no casadas pero que tengan o hayan tenido una convivencia de al menos 3 o 4 años»

      Maravilloso. Si el concubinato o el adulterio te va mal, no lo dudes (lo recomienda el Papa): con este programa te lo solucionarán, para que puedas seguir fornicando y viviendo en adulterio muchos años más.

    1. ¿Convertirse en qué, exactamente? No veo la oportunidad por ninguna parte. Si te va mal en tu concubinato, te lo arreglan para que puedas seguir fornicando a gusto, nvaya a ser que si te quedas solo, te replantees la vida y te conviertas… a Cristo.

        1. La Redención, destinada a todos, no aprovechará a todos. No lo digo yo: es dogma de fe. Quien muere en pecado mortal se condena. Pero no sé qué tiene que ver éso con este artículo y con el hecho de «reparar» relaciones pecaminosas para que puedan seguir pecando sin problemas, en lugar de instarles, como Cristo, a «no pecar más».

  6. Gracias Paloma por su información. Yo también creí que sería algo bueno y no me asombré porque hace tiempo que ya lo vemos. No habrá del valor del MATRIMONIO NATURAL, y no habla de los valores del EVANGELIO. Como se puede «salir de la crisis» sin plantearse qué tipo de relación se tiene con el cónyuge. Si además ese encuentro o lo que sea, está encaminado para todo tipo de «entes» (el, ella o ello con las diferentes combinaciones que una sociedad civil cualquiera ha legalizado) en diferentes situaciones (matrimonio canónico, civil, ecológico sostenible, pachamámico y así hasta cumplimentar LGTBI yyyy zzzzz)… Vamos que al final si tienes crisis, lo mejor es volver a empezar con un SI CÓSMICO AL CUIDADO MADRE TIERRA y ser acompañado por todos los que se comprometen a ese cuidado integrador integrado… Y súmase paridas ecológicas pachamámicas de toda fraternidad endosistemática de sostenible causa-efecto…

  7. Un pontífice, es un decir, que alienta el pecado de las relaciones sexuales extramatrimoniales, será cualquier cosa menos católico. Las parejas de hecho están llamadas a dejar de pecar, a casarse o a dejarse.

    Las crisis conyugales están para superarlas, pero normalmente no vienen de fuera, sino de dentro, por la infidelidad, que debe cortarse inmediatamente. La Amoris Laetitia no sólo no reprueba el adulterio sino que lo premia con la comunión, sacrílega, claro está.

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