Cupich, sobre cómo aplicar Traditionis Custodes: conducir a los fieles al uso exclusivo de la misa reformada

Cupich Traditionis Custodes
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Uno de los hombres de Francisco en Estados Unidos, el cardenal Blaise Cupich, ha escrito un artículo mostrando cómo irán los tiros en cuanto a la aplicación en su archidiócesis, la de Chicago, del motu proprio Traditionis Custodes, documento con el cual el Pontífice ha querido frenar el auge de la Misa Tradicional.

Si bien en un primer momento el purpurado estadounidense quiso ser prudente y no parecía apresurarse a tomar medidas, optando por dejar las cosas como estaban, este artículo, publicado en Pray Tell y cuya traducción nos ofrece Secretum Meum Mihi, deja pocas dudas de cómo piensa implementar el arzobispo de Chicago las directrices pontificias.

Cupich asegura en el escrito que una lectura cuidadosa de Traditionis Custodes “revela la intención del Santo Padre”; esto es, “restablecer en toda la Iglesia de Rito Romano una oración única e idéntica que exprese su unidad, según los libros litúrgicos promulgados por los santos Papas Pablo VI y Juan Pablo II, de conformidad con los decretos del Concilio Vaticano II”.

No hay dos formas del Rito Romano, escribe el purpurado, “porque la palabra “reforma” significa algo, a saber, que dejamos atrás una forma anterior de celebrar los sacramentos y adoptamos una nueva forma”.

El arzobispo de Chicago pone como ejemplos otras reformas posteriores al Concilio Vaticano II. “En 1983, el Papa Juan Pablo II reformó el Código de Derecho Canónico de 1917 para asegurar que el Derecho de la Iglesia se ajustara a las enseñanzas del Concilio Vaticano II”, señala el cardenal.

Además, recuerda como el Papa polaco reformó en 1993 el Catecismo de la Iglesia Católica, “nuevamente con el propósito de actualizarlo en vista de las perspectivas teológicas del Concilio”. La “forma en que rendimos culto” también “fue reformada” en vista de la “nueva autocomprensión” de la Iglesia que surgió a raíz de los documentos conciliares.

“Con las reformas del Código y del Catecismo, la Iglesia dejó atrás sus formas anteriores. A nadie se le ocurriría argumentar que las formas anteriores del Código o del Catecismo todavía podrían usarse, simplemente porque la palabra reforma significa algo. Y, entonces, tiene que significar algo con respecto a la reforma litúrgica”, asegura el purpurado.

Cupich enumera los “tres principios rectores” que el Papa Francisco ofrece para “recibir e implementar” Traditionis Custodes. El primero es la unidad de la Iglesia, nos dice el cardenal americano, y nos pone como ejemplo las palabras del arzobispo Augustine DiNoia, secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe.

Éste, en una entrevista comentó que cuando Juan Pablo II y Benedicto XVI ampliaron la posibilidad de utilizar la Misa Tradicional, “esperaban promover la unidad en la iglesia y contrarrestar los abusos que fueron generalizados en la celebración de la Misa posterior al Vaticano II”.

Esta aspiración al otorgar la concesión para usar la forma anterior de la liturgia “fue sanar la brecha con los miembros de la Sociedad de San Pío X”, escribe Cupich, que lamenta que no se lograra.

El arzobispo de Chicago vuelve a citar DiNoia cuando dijo en la citada entrevista: “lo que tenemos ahora es un movimiento dentro de la propia iglesia, aparentemente respaldado por sus líderes, que siembra división al socavar las reformas del Concilio Vaticano II a través del rechazo de la más importante de ellas: la reforma del Rito Romano”.

Cupich escribe que el segundo “principio rector” es que “debe haber un reconocimiento sólido e inequívoco por parte de todos los católicos de que el Concilio Vaticano II y sus reformas no solo son una acción auténtica del Espíritu Santo, sino que también están en continuidad con el Tradición de la Iglesia”.

Finalmente, el tercer principio es el papel del obispo “como único moderador, promotor y guardián de toda la vida litúrgica en su diócesis”. Cupich asegura que con Traditionis Custodes Francisco “ha devuelto la competencia al obispo local para la regulación del uso como una concesión excepcional de la liturgia anterior”. “En su carta a los obispos de todo el mundo para acompañar el texto de TC, el Papa Francisco deja en claro que el obispo local tiene el deber de tomar su decisión de una manera que promueva en su diócesis el regreso a una forma de celebración unitaria”, escribe el cardenal.

“El cumplimiento pastoral de los objetivos de TC requerirá que nosotros, como pastores, acompañemos a las personas para llegar a comprender el vínculo entre la forma en que rendimos culto y lo que creemos, teniendo presente el deseo del Santo Padre de que los pastores conduzcan a los fieles al uso exclusivo de los libros litúrgicos reformados”, señala el purpurado.

El “acompañamiento”, indica, “puede tomar la forma de visitas a los fieles que han asistido regularmente a Misa y celebrado los sacramentos con los rituales anteriores para ayudarlos a comprender los principios esenciales de renovación solicitados en el Concilio Vaticano II”.

“También debe involucrar ayudar a las personas a apreciar cómo la Misa reformada les presenta un mayor uso de las escrituras y oraciones de la tradición romana, así como un calendario litúrgico actualizado de fiestas que incluye a los santos recientemente canonizados”, añade Cupich.

Según el arzobispo de Chicago, este “acompañamiento” también puede significar incluir “creativamente” en la Misa reformada elementos que las personas “han encontrado nutritivos” en la Misa Tradicional y cita como ejemplos “movimientos y gestos reverentes, uso del canto gregoriano, latín e incienso y períodos prolongados de silencio dentro de la liturgia”.

Cupich cree que se puede “aprovechar esta oportunidad” para “ayudar a toda nuestra gente” a comprender más profundamente el “gran regalo que el Concilio nos ha dado al reformar la forma en que rendimos culto”.

“Me tomo en serio mi obligación de avanzar de una manera que promueva el retorno a una forma de celebración unitaria de acuerdo con las directrices de TC, pero mientras tanto, todos debemos orar, como lo hizo Jesús la noche antes de morir, para que todos sean uno”, concluye el purpurado.

Queda claro, ¿no?

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Comentarios
23 comentarios en “Cupich, sobre cómo aplicar Traditionis Custodes: conducir a los fieles al uso exclusivo de la misa reformada
  1. El gran regalo del CVII que ha sido una Misa que ha hecho perder la fe millones de católicos, entre ellos los obispos americanos que siguen justificando la comunión sacrilega de Biden, por no hablar de los cismaticos obispos alemanes.

  2. El rito antiguo adora mejor a Dios. Cupich no quiere que se adore a Dios, sino a los hombres, ciertos hombres, por eso quiere protestantizar la misa. Así la gente se olvida (más aún) de Dios.

  3. Le preocupa mucho la unidad de la Iglesia, cuando es imposible que haya más desunión en materia de fe, también en la liturgia en que cada cual hace literalmente lo que le da la gana.
    Los neocatecumenales si que tienen aprobada su propia manera de celebrar la Santa Misa.

  4. No conozco mucho los EEUU, pero Chicago en concreto sí. Y es una ciudad de parroquias católicas florecientes y maravillosas (simbiosis de lo mejor de la inmigración polaca e hispana, y de ellos mismos, del catolicismo americano)… y muchas tradicionales. Horror da que su obispo quiera cargársela…

  5. Es gracioso porque yo uso el catecismo de Trento. El actual solo lo consulto para temas que han tenido un desarrollo posterior, como la Inmaculada Concepción o lo que sabemos hoy dia de la homosexualidad.

    1. Efectivamente. Yo en concreto uso el promulgado por San Pío X, por su sencillez y practicidad. Lo que dice este Cupich de que “a nadie se le ocurriría usar Catecismos anteriores” es una estupidez llena de wishful thinking. Como si las enseñanzas perennes de la Iglesia pudiesen ser derogadas. Y si tuviese hijos les enseñaría con el Ripalda! Claro está que en el caso del Código de Derecho Canónico es distinto, pues no se trata de cuestiones de derecho divino o natural, sino principalmente disciplinar.

  6. Está claro que se declaran abiertamente en cisma con la iglesia católica al rechazar su doctrina y culto tradicional como Lutero. Refundan la iglesia con un concilio pastoral, y pretenden q apostatemos con ellos. En vez de salirse se quedan dentro ocupando ilegalmente las jurisdicciones de la iglesia. Con San Atanasio se decía tendréis los templos pero no la fe verdadera, ahora hay que añadirle :Tendréis la jurisdicción retenida en vuestros puestos jerarquicos, pero nunca tendréis la autoridad para ejercerla. Porque nuestro concilio Vaticano I dice: la autoridad no fue dada a los sucesores de Pedro para impartir nuevas doctrinas sino para transmitir las recibidas. Trento os excomulga y bien excomulgados. Ahora a disfrutarlo.

  7. El catecismo de Juan Pablo II establece la herejía de que la iglesia católica se equivocó durante siglos creyendo que Jesucristo había abrogado la antigua alianza al declarar que: «nunca fue abrogada».
    Esto significa que al menos ese párrafo de ese catecismo carece de autoridad por cismático con la fe verdadera que dice lo contrario. Pío XII lo hubiese puesto en el índice de libros prohibidos por mentir descaradamente.

  8. Una cristiana con la que platicaba, su » mejor arma» fue decirme que nosotros seguíamos las tradiciones. ¡¡Claro ¡¡
    Cree ella y muchos, que seguirlas es malo,
    cuando se ha vivido 2000 años gracias a Dios primero, su Fundador,,y luego a las santas tradiciones. Quitarlas es terminar donde ella está, en una de sus 60, mil iglesias.

  9. Este Cardenal Cupich, al igual que el cardenal Ravasi, y muchos mas que giran alrededor de la órbita del Papa, están al servicio de los planes de las logias de la masonería, mas que de la Iglesia, que la quieren destruir, no lo lograran! SEGUIREMOS YENDO A MISA TRIDENTINA!

  10. En el nuevo código de derecho canónico se establece la reforma luterana de la iglesia católica, y se puede ver en el hecho de que equipara la vocación sobrenatural a la mera vocación natural que todos tienen, y esto se observa en la equiparación de laicos y religiosos como si fuesen lo mismo. Esto nace de la igualdad masónica que no entiende que Cristo fundara su iglesia monárquica y jerárquica, y a unos los llamó para que subieran y a otros no los llamó y los dejó en la base y lo enmascaran con el bulo de «santidad para todos». Todos iguales, pero más déspotas, soberbios y apóstatas que nunca, pues no existe la autoridad en la mentira, en sus mentiras, sino que sólo hay autoridad en la verdad, en nuestra verdad Tradicional que no queréis.

    1. Del mismo modo aplican esta falsa igualdad demoníaca al Papa y los obispos con la herética colegialidad, por la cual Cristo no dio al Papa la jurisdicción exclusiva de la iglesia sino a todos los apóstoles por igual en el momento de su consagración como obispos. Cuando esta aberración cismática la llevan a la práctica concluyen que si consagras un obispo sin permiso del papa le otorgas la jurisdicción eclesiástica y es por tanto un acto cismático. Reducen al papa a un presidente que está para otorga permisos. Como en una consagración episcopal no se transmite ninguna jurisdicción sin permiso, no hay acto cismático. Y luego ecumenizan y pastelean con ortodoxos q sí que llevan siglos otorgando jurisdicciones ilegalmente. Y se besuquean y apostata con ellos.

      1. Esto quiere decir que ni monseñor Lefebvre ni otros cometieron un acto cismatico consagrado obispos auxiliares, pues no están otorgando ninguna jurisdicción. Si el código de derecho canónico está corrompido con la herejía de la colegialidad, no es su problema. Si se desobedece a la autoridad es desobediencia a la autoridad de toda la vida, no acto cismático. Y cuando se está negociando una fecha es porque se está autorizando el acto. Del mismo modo cuando dos personas acuerdan citarse se sobreentiende que consienten ambas partes citarse, hayan acordado la hora o no. ¿Qué esto de «ahora te excomulgo»? Sí, mientras besas el corán y consientes el buda en el sagrario.

  11. Estos perversos profetizan a pesar suyo, como Caifás.

    Cada vez que abren la boca en este asunto, me convencen más que hay algo en la Misa Tradicional de especial valor que buscan destruir.

    Yo soy de asistir a la Misa Novus Ordo (que bien celebrada es válida) pero en estos años he puesto especial atención a la Misa Tradicional gracias a sus ataques.

    1. Perverso mensaje que alienta el Cisma en ciernes de los que no siguen a su Obispo diocesano,ni a ningún Papa, aunque haya sido canonizado, posterior al Gran Concilio Vaticano II, dejen de confundir al personal con sus ataques furibundos contra nuestros obispos y cardenales y refugiense en los Cismáticos Lefebvrianos ….. Ustedes no creen en la transustanciación en el Novus Ordo con lo cuál no son Católicos
      … llámense otra cosa…..A diferencia de ustedes yo sí creo que existe en el Vetus Ordo, pero la Iglesia es sabía y Lex Credendi Lex Orandi…la Santa Misa es La Comunión y es el Sacrificio Incruento, Jesús se hace presente y va a nuestro encuentro, sin mirar la forma, sino el Corazón…. Dios es Amor,y Mísericordioso, en búsqueda del pecador arrepentido, publicano, prostituta…ustedes prejuzgan y sentencian… alejándose de Todo lo que el Señor nos velo en los Evangelios…Gracias Santo Padre por saber que estás asistido por el Espíritu Santo…Roma Eterna

      1. Dice que los demás «prejuzgan y sentencian» al mismo tiempo que él juzga y condena. ¡Qué cómico! Y qué cursi: el «Gran Concilio Vaticano II», dice. Ni los más furibundos modernistas llaman así al simple y único concilio pastoral de la historia, que, por cierto, ha envejecido bastante mal. Pero vamos, que no sé para qué menta dicho concilio, que sólo conoce de nombre y que él no acepta (mucho menos los anteriores, que además son dogmáticos). Y para rematar, que alguien que no es católico (porque no profesa la fe católica, como ha dejado claro en múltiples comentarios) hable de unos supuestos cismáticos… parece un chiste malo.

      2. Ramonet, te acuerdas de Mccarrick? Pues este cardenal era uno de sus amiguitos y de los que no sabía nada de nada. Dijo algo así como que el Papa no iba a meterse en el asunto este de los abusos, estaba más ocupado con el cambio climático y la inmigración. Vaya zascandil! Luego viene dando lecciones de catolicidad y buen hacer… Macarrista a tope como es. Y no, señor Cupich, su fe no es la misma que la mía. En la mía los abortistas no pueden comulgar, los depredadores sexuales tienen que ir a la cárcel y no ser encubiertos y los sodomitas están en pecado mortal. Se lo digo también a todos los de su banda: Wuerl, Gregory, Tobin… También va por ellos.

  12. Dice que los demás «prejuzgan y sentencian» al mismo tiempo que él juzga y condena. ¡Qué cómico! Y qué cursi: el «Gran Concilio Vaticano II», dice. Ni los más furibundos modernistas llaman así al simple y único concilio pastoral de la historia, que, por cierto, ha envejecido bastante mal. Pero vamos, que no sé para qué menta dicho concilio, que sólo conoce de nombre y que él no acepta (mucho menos los anteriores, que además son dogmáticos). Y para rematar, que alguien que no es católico (porque no profesa la fe católica, como ha dejado claro en múltiples comentarios) hable de unos supuestos cismáticos… parece un chiste malo.

  13. Cupich no dice nada que no diga Francisco en la carta que acompañaba Traditionis Custodes. TC está hecha para que los obispos contrarios destruyan las comunidades tradicionales y los favorables no puedan volver a contruirlas.

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