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Bélgica: el 10% de los bebés que mueren son asesinados por los médicos

Bélgica bebés asesinados
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(Le Salon Beige) Es lo que llaman aborto postnatal:

«El aborto postnatal debería estar permitido en todos los países que aceptan el aborto como una práctica legal y ética», sostienen. Ya en 2012, dos investigadores italianos afincados en Australia dejaron claro que no hay diferencia entre el estatus moral de un feto y el de un recién nacido. No es el paso por el canal del parto lo que da al feto la dignidad de persona. Muy cierto. Pero esto, desgraciadamente, lo aprovecha por ejemplo Nueva Zelanda, que ha despenalizado el aborto con una de las leyes más extremas del mundo, pues exige que los niños que sobreviven a los abortos tardíos se dejen morir sin ayuda médica.

Por lo tanto, matar a un bebé es éticamente aceptable en todos los casos en los que el aborto es aceptable porque «el estatus moral del bebé es el mismo que el del niño no nacido; y si ninguno de los dos tiene ningún valor moral porque sólo es una persona potencial, entonces la misma razón debería justificar el asesinato de una persona potencial cuando acaba de nacer».

Ciertamente, no hay diferencia sustancial entre fetos y recién nacidos.

Sin embargo, a pesar del horror de la ley neozelandesa que permite la muerte de los bebés nacidos vivos pero «no deseados», en Europa ya ocurren cosas peores. La encuesta publicada en la revista Acta Obstetricia et Gynecologica Scandinavica lo anunciaba: los médicos y otros profesionales sanitarios de las regiones flamencas de Bélgica están dispuestos a practicar abortos tardíos y también son partidarios de legalizar el infanticidio. Están de acuerdo en que «en el caso de una enfermedad grave (no mortal) del recién nacido, es aceptable la administración de medicamentos con la intención expresa de acabar con la vida del recién nacido».

Por lo tanto, debería ser posible «interrumpir legalmente» la vida de los niños esperados, deseados y nacidos vivos si son discapacitados o padecen enfermedades graves. Por desgracia, no es la única posibilidad.

Asesinatos de niños

«Creo que mucha gente ha llegado a ver la eutanasia como una parte normal de las tareas de un médico, igual que el parto o la cirugía. Pero tengo la impresión de que una amplia y creciente minoría se hace una pregunta preocupante: «¿Dónde acabará esto?” Así se expresaba en las páginas de iFamNews el profesor Theo Boer, catedrático de ética sanitaria y gran defensor de la eutanasia en los Países Bajos, arrepentido ahora ante las dramáticas derivas alcanzadas por las prácticas eutanásicas. En su país, aunque aún no se ha extendido formalmente a los niños, las directrices del gobierno instruyen al fiscal para que no persiga a los médicos que practican la eutanasia a niños menores de 12 años bajo ciertos criterios.

Sin embargo, la realidad es aún peor: una autorizada revista médica, Archives of Disease in Childhood. Edición Fetal y Neonatal informa que nada menos que el 10% de todos los niños que murieron en Flandes entre 2016 y 2017 antes de cumplir un año fueron medicados por sus médicos con la «intención explícita de acortar su vida». Es decir, los mataron: esto es infanticidio.

El estudio, End-of-life decisions in infants and young children: a population-based mortality follow-up study, analiza las decisiones sobre el final de la vida (ELD, por “end of life decisions”), incluyendo el no tratamiento o la medicación para el dolor y/o los síntomas. El cuestionario anónimo enviado a los médicos muestra que en el 61% de los casos de muertes de niños en Flandes durante el periodo cubierto por la investigación, una ELD precedió a la muerte. Si bien «sólo» el 10% de los casos recibió medicación con la intención explícita de acortar la vida, también hay casos (hasta el 37%) de no administración o suspensión del tratamiento. Esto significa que estos niños murieron porque no se les ofreció la atención que necesitaban: se les dejó morir.

Luego hay otro 14% de casos en los que se administraron medicamentos con posibles, aunque no explícitas, consecuencias de acortamiento de la vida.

Esto significa que más de la mitad de los bebés y niños que murieron en Flandes entre 2016 y 2017 fallecieron como consecuencia de un acto deliberado, o por omisión, de los médicos con la intención -más o menos explícita- de acabar con la existencia de estos pequeños.

Lejos de denunciar la situación actual, los autores de la investigación, constatando el statu quo, sugieren la elaboración de una normativa que permita el infanticidio en condiciones más controladas, a riesgo, sin embargo, de «limitar a los neonatólogos en la toma de decisiones que consideren justificadas en el interés superior del niño». Se teme que un mayor control y evaluación de la práctica (es decir, el infanticidio) limite la actuación de los médicos. Todo ello, por supuesto, en nombre del «interés superior», que se ha convertido en una fórmula mágica en los Países Bajos, pero no sólo en ese país, para hacer aceptable cualquier fechoría.

El infanticidio, sin embargo, no es nunca una práctica médica ética. El mero hecho de que se plantee demuestra que «dar a los médicos (y cada vez más a las enfermeras) una licencia para matar acaba corrompiendo la medicina, desde el principio hasta el final de la vida».

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22 comentarios en “Bélgica: el 10% de los bebés que mueren son asesinados por los médicos
  1. Yo vivo en un país donde el azote es el narcotráfico ,, es terrible,, y más mal les va a los que viven en pueblos pequeños,, ni quién los defienda. Hay corrupción y
    » está despenalizado el aborto »
    Cuando se sabe que no hay ninguna mujer que esté penando en una cárcel por abortar.
    Pues todo lo prefiero a ése país.
    Peor que narcos, pues a éstos cuando menos los mueve el interés del dinero, pero los asesinos de niños y ancianos, lo hacen por ,,, nomás,,,,es su trabajo.
    Seguro la piel de ésos matanceros, debe ser húmeda y fría. Hasta Jack el destripador, tendría recelo de tocar sus asesinas manos.
    Quédense en su país de primer mundo,, primeros también en entrar al infierno.

    1. Cuando leo estas cosas me convenzo de que ya no tenemos remedio como civilización post-cristiana. No hay vuelta atrás cuando las personas se han endurecido tanto que son capaces de matar a los más indefensos e inocentes de entre todos nosotros. Llegados a este punto de depravación moral solo queda el desmoronamiento de todo estas estructuras de pecado institucional.
      Históricamente hablando siempre ha sido así, un tiempo de florecimiento, un tiempo de paz, y un tiempo de desmoronamiento ocasionado por la perversión del hombre. Preparémonos para lo que está por venir. Oremos sin desfallecer confiando plenamente en Cristo que nos ama.

      1. Luego diremos que hay tribus salvajes que realizan sacrificios humanos. Pero esto es mucho peor. Al que mucho se le da mucho se le exigirá. No podemos alegar ignorancia o desconocimiento. No es extraño que desde África, Asia o los países islámicos miren al primer mundo como un atajo de degenerados. Hemos sobrepasado el punto de no retorno. Imploremos al Altísimo su infinita misericordia.

    1. Y, ¿qué podemos hacer la gente corriente contra estos médicos comprados en toda Europa por los psicópatas millonarios que dirigen el mundo? Solo se me ocurre rezar; esto es superior a nosotros.

  2. Concuerdo con Spes… mi país sudamericano está lleno de corrupción, pero no suceden esas brutalidades… el «primer» mundo tiene problemas mucho peores que la pobreza del «tercer» mundo! Y esa gente pretende «organizar» un nuevo orden mundial???

  3. Como decía Cherterton, no sólo es que pierden la fe en Dios, sino que incluso pierden la razón.
    Lo humano sino este iluminado por lo sobrenatural, se convierte en inhumano.

  4. Convendría saber de qué número estamos hablando. Aunque cada vida es preciosa, no es lo mismo hablar de 10, que de 100, que de 1000 o 10.000 muertes. Por lo mismo, saber también el número de médicos involucrados en estas prácticas aberrantes.

  5. Y ya de paso un mamporro al Santo Padre.
    Este ha dicho de manera reiterada que el aborto es un homicidio, esto es, la muerte deliberada de una persona.
    Quedémonos con la doctrina absolutamente consolidada de la Iglesia en este punto. Y subrayemos nuestro estupor ante la aberración que cuenta la noticia. Que se pueda normalizar el descarte de que tanto habla Francisco da idea del profundo desorden moral de nuestras sociedades en general y de la belga por este caso en particular.

    1. Francisco dice que el aborto es un homicidio, pero sigue las agendas masonas que lo promueven… Entre otras cosas abiertamente contrarias a la religión católica.

    2. ¿Todavía defiendes al anti abortista pro abortistas? Los hechos, tan elocuentes, desmienten todas sus palabras, más falsas que Judas, para cultivo de la papolatría, tan necesaria para seguir demoliendo la Iglesia Católica.

    3. Qué empeñado está usted en lo mismo, cuando ningún comentarista ha citado al Papa (es usted de ideas fijas). Y como ya le he repetido tropecientas veces, el aborto NO es un homicidio, sino un ASESINATO (ya le hemos explicado la diferencia otras tantas veces), lo diga el Papa, usted o el lucero del alba (eso sí, el Papa apoya la Agenda 2030 entre cuyos objetivos está el aborto). No sé por qué se empeña en repetir y repetir lo mismo sin parar. Es usted inasequible al desaliento.

  6. Quie a hierro mata, a hierro muere.
    El único consuelo que me queda es saber que estos mismos asesinos serán tarde o temprano también «eutanasiados».
    Como sacerdote pido al Señor que les dé un momento de lucidez, aunque sea en el momento final, y que se arrepientan de sus crímenes antes de que sea demasiado tarde para evitar su eterna condenación.

    1. Coincido plenamente con Blanca: tanto mal es superior a nosotros. Ante tal banalizacion del mal en tantas sociedades occidentales, sólo podemos rezar.

  7. Cuando se legaliza el asesinato de bebés indefensos, se acaban las palabras. Así que no diré nada, porque todo lo que pudiera decir, por fuerte que fuere, sería peor que un eufemismo.

  8. Asesinos.

    Les llegará la hora del pinchazo y de la tijera, a ellos también. Bien pronto.
    No se podrán esconder en ningún sitio. Ni hallarán después alivio al padecimiento horrendo que comenzarán a sufrir, un día, y otro, y otro…

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