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Abusos: la secularización es el problema, no la solución

abusos Francia secularización
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(Stefano Fontana/BC)- Los abusos sexuales son un grave problema para la Iglesia, pero no basta con pedir perdón: hay que entender por qué se produjeron con los criterios de la Iglesia, no con los del mundo. En cambio, vamos en la dirección contraria, promoviendo esa secularización que es precisamente la causa del colapso de la moral.

El Informe de la Comisión Sauvé sobre los abusos perpetrados en los últimos 70 años por miembros del clero francés a menores, cuyos detalles ilustramos en otro artículo, tiene muchos aspectos que deben ser aclarados y precisados, pero el fenómeno descrito y estimado por las cifras es uno de los aspectos más preocupantes que la Iglesia debe tratar hoy.

Sin embargo, la Iglesia no debe limitarse a pedir perdón, como hizo inmediatamente el presidente de los obispos franceses, sino que también debería hacerse un gran esfuerzo por comprender lo que sucedió y, sobre todo, por qué. Para ello, no puede ni debe utilizar sólo los criterios del mundo, a los que hay que prestar atención en sus aspectos de investigación, sino sobre todo los propios. La evaluación de este triste fenómeno no puede encomendarse ni a las comisiones, ni a la justicia ordinaria, ni a las estadísticas, ni a la opinión pública. Su interpretación en profundidad debe hacerla la Iglesia según sus propios criterios teológicos y jurídicos. Esto no es para que la Iglesia pueda absolverse más fácilmente y escapar de la condena del mundo, sino al contrario, para que pueda hundir el bisturí más profundamente en su propia carne y descubrir mejor los remedios.

Por el contrario, se tiene la impresión contraria, es decir, que la Iglesia ha pretendido apresuradamente identificar el “clericalismo” como la causa de estos males, culpándose así de no estar suficientemente abierta a las consideraciones del mundo. Como consecuencia ha renunciado progresivamente a mirar en profundidad dentro de sí misma para centrarse casi exclusivamente en su supuesta lentitud para asumir los criterios de evaluación del mundo. Cabe recordar que el Papa Francisco, en respuesta al escándalo de los abusos, privó inmediatamente a la Iglesia de sus propios sistemas de investigación y del uso de su propio código legal, exigiendo a los obispos que denuncien inmediatamente cualquier indicio de abuso a la Justicia ordinaria. La justicia de la Iglesia ha sido completamente sustituida por la del Estado.

La Comisión Sauvé es también un ejemplo de esta renuncia. Su presidente es un Gran Comisionado de la República Francesa y tiene la facultad de elegir a todos los miembros de la Comisión. En teoría el criterio de “independencia” es válido, pero no debe interpretarse en un sentido único: sólo el mundo secular sería independiente en el juicio, no la Iglesia.

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También es significativo que la Comisión haga toda una serie de recomendaciones -45 para ser exactos- dirigidas a la Iglesia sobre cómo debe comportarse en el futuro ante estas deplorables situaciones, y que muchas de ellas se refieran, como dice expresamente la Presentación, a “propuestas sobre teología, eclesiología y moral sexual”. Estas recomendaciones tienden a poner límites al secreto del confesionario, a reducir el papel del sacerdote como tal utilizando la conocida acusación de “clericalismo”, e incluso llegan al punto -en la recomendación número 4- de retomar y desarrollar lo sugerido por el Sínodo de Amazonia respecto a la ordenación sacerdotal de hombres casados: los viri probati.

También es significativo que se recomienden cambios en el Código de Derecho Canónico, en la formación sacerdotal, en la forma de hacer catequesis y en la forma de redactar los documentos magisteriales. Evidentemente, se trata de aspectos sobre los que la Comisión no tenía competencia, pero son intromisiones comprensibles e incluso lógicas después de que la Iglesia haya recurrido al juicio del mundo laico como si fuera el único y absoluto. Si el problema es el clericalismo, la solución es la secularización; si la solución es la secularización, el Estado es competente en esta materia y no ya la Iglesia.

Si la Iglesia tuviera la valentía de mirar en su interior en lugar de entregarse al tribunal público, vería que es precisamente la secularización de su vida lo que está en la raíz de estos comportamientos desastrosos. La secularización del sacerdocio y no el clericalismo, la secularización de la enseñanza en los seminarios, la secularización de la teología moral católica y especialmente de la moral sexual, el debilitamiento de la vida sacramental con muchos sacerdotes que se confiesan sólo una vez al año, el compromiso de muchos sacerdotes con prácticas pastorales insidiosas y peligrosas en estos frentes, la debilidad en el uso del derecho canónico, que ahora ha sido desautorizado por la nueva pastoral de la acogida, el silencio sobre leyes estatales moralmente inaceptables en relación precisamente con estas delicadas cuestiones, y la bendición de parejas homosexuales en la iglesia. El Informe revela algo que ya sabíamos: la mayoría de los abusos son de naturaleza homosexual. Pero, ¿cómo puede una Iglesia que “homosexualiza” la doctrina y la pastoral pensar en frenar esta práctica entre el clero?

El colapso de la dimensión vertical de la vida sacerdotal es la causa profunda de estos males, pero sin embargo se atribuye la causa al hecho de que los sacerdotes no se han “mundanizado” debidamente y se piensa que la solución es una mayor secularización de la Iglesia. No se escucha a Benedicto XVI, que señala la causa en el “colapso de la teología moral católica” y la consiguiente degradación sin precedentes de la vida y la formación en los seminarios, que escribe contra la ordenación de hombres casados. Por el contrario, se convoca a los presidentes de las conferencias episcopales continentales para oponerse al “clericalismo”, se promueven sínodos que piden la bendición de las parejas homosexuales, se permite a los sacerdotes casarse y se desarrolla una teología LGBT.

Los abusos son una gran desgracia para la Iglesia, pero quizá no lo sea menos el querer aprovecharlos para legitimar una secularización de la vida eclesiástica haciéndolos pasar por terapia.

Publicado por Stefano Fontana en la Brújula Cotidiana.

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12 comentarios en “Abusos: la secularización es el problema, no la solución
  1. Muy de acuerdo con el artículo.
    Pero que conste que las cifras sobre abusos sexuales en Francia dadas por la Comisión Sauvé me parecen totalmente exageradas e indemostrables. Y las recomendaciones de dicha Comisión para atajar el problema me parecen ineficaces y dañinas para la Iglesia (lo cual no descarto que sea su intención).

    1. Y va a exigir la jerarquía eclesiástica explicaciones al presidente de la Comunidad Autónoma de Valencia ante su aberrante propuesta?
      Según se recoge en algún medio digital, el tal Ximo Puig financia una campaña para extender el «se xo a nal» entre heteros: «Dejemos atrás el tabú» ha afirmado. Es decir, toda una escuela de pederastas futuros. Pero es que este sujeto aún no ha entendido, y ya es más que viejo, qué es lo que propone no es un tabú, sino que va contra la ley de Dios y contra el derecho natural. Además, tenemos derecho a ser respetados y quién no lo haga que se atenga a las consecuencias. Pero la copa está mas qué rebosando, está ya desbordada y todo tiene un límite.

  2. En Lomas de Zamora, Argentina, hace 30 años un Rector comenzó a hacer a los aspirantes al sacerdocio
    Electroencefalograma
    Sicodiagnostico
    Un año de discernimiento
    4 años de Filosofía
    3 años de Teología

    Descartaba muchos aspirantes y recibió muchas quejas de los sacerdotes.
    El Obispo Diocesano, Desiderio Collino lo apoyo en forma constante.

    Murió Collino y lo sacaron del Seminario

    Entre los sacerdotes admitidos con esos criterios no hubo Abusadores sexuales. Ninguno.

    El obispo siguiente, Raddrizzani quito al Rector del Seminario, eliminó los filtros y redujo el plan de estudios.

    Hoy el Seminario agoniza.

    El Cardenal Arzobispo Archidiosesano responsable de los nombramientos y defenestraciones hoy vive en Santa Marta.

    Dios hará Justicia

  3. Mucho cuento y mucho más deseo de acabar con el Santo Rastro y Rostro de Jesucristo en su Iglesia Invencible.
    Desde niño y con más de medio siglo de práctica católica, los sacerdotes de mi entorno que desertaron De la Iglesia, lo hicieron por una mujer. Cero casos de abusos a menores. Todos los sacerdotes que he conocido y tratado me han parecido los mejores de los hombres por su opción de servir a Dios y a los demás. Sus modos de vida: sobrios y pobres. Entregados a Dios y a los demás, aun con las imperfecciones de la naturaleza humana.
    Con mi experiencia, y por ser generoso, diré que de todos los informes y denuncias que se han publicado de un tiempo a esta parte, me creo la mitad de la mitad.
    Hoy día hay mucha corrupción moral porque hay muchos líderes y dirigentes corruptores con gran influencia social, a los que casi nadie denuncia.

  4. Yo como soy ignorante, me enredo con ésas nuevas palabras de sinodalidad , parece de ésos trabalenguas del rey de Constantinopla. Quitan el latín porque nadie lo entiende, (dicen) y ponen un español que ocupa verse el diccionario continuamente.
    Luego, cuando ya se había apaciguado el tiempo,, salen de nuevo con los abusos. Y ya que hay de nuevo deseo de corregirlo, salen conque la Iglesia tiene inmunidad y que nadie le tiene que pedir cuentas de nada, siendo así que se provoca con éso, que caiga muy mal.
    La quieren «proteger» y la dejan en el triste papel de alcahueta.
    Éso,,si es verdad,, está muy mal.
    Era lo único que le faltaba.

  5. Oh casualidad.
    Los abusos se producen casualmente cuando la jerarquía decide ilegalmente cambiar la doctrina y el culto por otra doctrina y culto nuevos.
    ¿Si no pudieron ser fieles a la doctrina con su culto de siempre, por qué motivo iban a ser fieles a su propia castidad?

    1. ¿No será que el modernismo ha sustituido a Dios por ellos mismos y su déspota voluntad, y por tanto las vocaciones puestas por Dios han sido suplantadas por meras elecciones humanas basadas en la simpatía?
      Todos los pervertidos abundan en simpatía para atraerse a sus víctimas. Todo es mero criterio humano, nada de sobrenatural, nada de monjas volando, milagros que no son milagros, Santos que no son Santos y todo racionalista.

      1. ¿A una mera elección humana basada en el parentesco, la simpatía, la recomendación y tráfico de influencias, por qué motivo va a estar Dios obligado para darle celibato? Pues claramente Dios no se lo da, pues será que no lo ha llamado.

        1. La pregunta a todos estos pervertidos es: ¿quien fue el ignorante que te consiguió el puesto que tienes?
          Al final llegaremos a la compra venta de ordenaciones en una tómbola. Poco queda.

  6. Hay que decirlo alto y claro: redes homosexualistas que se encubren y apoyan entre sí. Cualquier documento eclesial que, pretendiendo abordar en serio la problemática de los abusos, no formule tal conclusión, no ha de servir de nada, por autoceguera inducida.

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