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El Papa: «El cristiano está llamado a no volver a ser esclavo de preceptos»

Papa Francisco preceptosAudiencia general del 6 de octubre de 2021 (Vatican Media)
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El Papa ha impartido hoy su habitual catequesis de la audiencia general de los miércoles. Como lleva haciendo en las últimas semanas, Francisco ha continuado desgranando la carta de san Pablo a los Gálatas.

“¿Qué es la libertad cristiana? Hoy nos detenemos sobre este tema: la libertad cristiana”, dijo el Santo Padre al comienzo de su alocución.

“La libertad es un tesoro que se aprecia realmente solo cuando se pierde. Para muchos de nosotros, acostumbrados a vivir en la libertad, a menudo aparece más como un derecho adquirido que como un don y una herencia para custodiar. ¡Cuántos malentendidos en torno al tema de la libertad, y cuántas visiones diferentes se han enfrentado a lo largo de los siglos!”, exclamó Su Santidad.

Hablando de los gálatas, el Papa señaló cómo san Pablo “no podía soportar” que esos cristianos, después de haber conocido y acogido la verdad de Cristo, “se dejaran atraer por propuestas engañosas, pasando de la libertad a la esclavitud”, del pecado, del legalismo, etc…

“También hoy el legalismo es un problema nuestro, de muchos cristianos que se refugian en el legalismo, en la casuística”, indicó Francisco.

“Una predicación que impidiera la libertad en Cristo nunca sería evangélica: tal vez sería pelagiana o jansenista o algo así, pero no evangélica. Nunca se puede forzar en el nombre de Jesús, no se puede hacer a nadie esclavo en nombre de Jesús que nos hace libres. La libertad es un don que se nos ha dado en el bautismo”, dijo el Papa.

La enseñanza de san Pablo sobre la libertad, explicó, “es sobre todo positiva”. “La libertad cristiana se funda sobre dos pilares fundamentales: primero, la gracia del Señor Jesús; segundo, la verdad que Cristo nos desvela y que es Él mismo”, afirmó el Santo Padre.

La libertad más verdadera, la de la esclavitud del pecado, “ha brotado de la Cruz de Cristo”. “Esto no deja de sorprendernos: que el lugar donde somos despojados de toda libertad, es decir la muerte, puede convertirse en fuente de la libertad”, continuó el obispo de Roma.

“El cristiano es libre, debe ser libre y está llamado a no volver a ser esclavo de preceptos, de cosas raras”, dijo el Vicario de Cristo.

La verdad de la fe “no es una teoría abstracta, sino la realidad de Cristo vivo, que toca directamente el sentido cotidiano y general de la vida personal”, señaló el Pontífice. “Cuánta gente que no ha estudiado, ni siquiera sabe leer y escribir, pero ha entendido bien el mensaje de Cristo, tienen esta sabiduría que les hace libres”, añadió.

“Es la sabiduría de Cristo que ha entrado a través del Espíritu Santo con el bautismo. Cuánta gente vemos que vive la vida de Cristo más que los grandes teólogos, por ejemplo, ofreciendo un testimonio grande de la libertad del Evangelio”, manifestó el Sucesor de Pedro.

“Nosotros sabemos que hay cristianos que nunca se inquietan: viven siempre igual, no hay movimiento en su corazón, falta la inquietud. ¿Por qué? Porque la inquietud es la señal de que está trabajando el Espíritu Santo dentro de nosotros y la libertad es una libertad activa, suscitada por la gracia del Espíritu Santo. Por esto digo que la libertad nos debe inquietar, nos debe plantear continuamente preguntas, para que podamos ir siempre más al fondo de lo que realmente somos. Descubrimos de esta manera que el de la verdad y la libertad es un camino fatigoso que dura toda la vida”, dijo el Papa al final de la catequesis.

Les ofrecemos las palabras del Papa, publicadas en español por la Oficina de Prensa de la Santa Sede:

Catequesis 10. Cristo nos ha liberado

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Retomamos hoy nuestra reflexión sobre la Carta a los Gálatas. En ella, san Pablo ha escrito palabras inmortales sobre la libertad cristiana. ¿Qué es la libertad cristiana? Hoy nos detenemos sobre este tema: la libertad cristiana.

La libertad es un tesoro que se aprecia realmente solo cuando se pierde. Para muchos de nosotros, acostumbrados a vivir en la libertad, a menudo aparece más como un derecho adquirido que como un don y una herencia para custodiar. ¡Cuántos malentendidos en torno al tema de la libertad, y cuántas visiones diferentes se han enfrentado a lo largo de los siglos!

En el caso de los gálatas, el apóstol no podía soportar que esos cristianos, después de haber conocido y acogido la verdad de Cristo, se dejaran atraer por propuestas engañosas, pasando de la libertad a la esclavitud: de la presencia liberadora de Jesús a la esclavitud del pecado, del legalismo, etc. También hoy el legalismo es un problema nuestro, de muchos cristianos que se refugian en el legalismo, en la casuística. Pablo invita a los cristianos a permanecer firmes en la libertad que han recibido con el bautismo, sin dejarse poner de nuevo bajo «el yugo de la esclavitud» (Gal 5,1). Él es justamente celoso con la libertad. Es consciente de que algunos «falsos hermanos» —les llama así— se han infiltrado en la comunidad para «espirar —así escribe— la libertad que tenemos en Cristo Jesús, con el fin de reducirnos a esclavitud» (Gal 2,4), volver atrás, y Pablo esto no puede tolerarlo. Una predicación que impidiera la libertad en Cristo nunca sería evangélica: tal vez sería pelagiana o jansenista o algo así, pero no evangélica. Nunca se puede forzar en el nombre de Jesús, no se puede hacer a nadie esclavo en nombre de Jesús que nos hace libres. La libertad es un don que se nos ha dado en el bautismo.

Pero la enseñanza de San Pablo sobre la libertad es sobre todo positiva. El apóstol propone la enseñanza de Jesús, que encontramos también en el Evangelio de Juan: «Si os mantenéis en mi Palabra, seréis verdaderamente mis discípulos, y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres» (8,31-32). La llamada, por tanto, es sobre todo a permanecer en Jesús, fuente de la verdad que nos hace libres. La libertad cristiana se funda sobre dos pilares fundamentales: primero, la gracia del Señor Jesús; segundo, la verdad que Cristo nos desvela y que es Él mismo.

En primer lugar, es don del Señor. La libertad que los gálatas han recibido —y nosotros como ellos con el bautismo— es fruto de la muerte y resurrección de Jesús. El apóstol concentra toda su predicación sobre Cristo, que lo ha liberado de los vínculos con su vida pasada: solo de Él brotan los frutos de la vida nueva según el Espíritu. De hecho, la libertad más verdadera, la de la esclavitud del pecado, ha brotado de la Cruz de Cristo. Somos libres de la esclavitud del pecado por la cruz de Cristo. Precisamente ahí donde Jesús se ha dejado clavar, se ha hecho esclavo, Dios ha puesto la fuente de la liberación del hombre. Esto no deja de sorprendernos: que el lugar donde somos despojados de toda libertad, es decir la muerte, puede convertirse en fuente de la libertad. Pero este es el misterio del amor de Dios: no se entiende fácilmente, se vive. Jesús mismo lo había anunciado cuando dijo: «Por eso me ama el Padre: porque doy mi vida, para recobrarla de nuevo. Nadie me la quita; yo la doy voluntariamente. Tengo poder para darla y poder para recobrarla de nuevo» (Jn 10,17-18). Jesús lleva a cabo su plena libertad al entregarse a la muerte; Él sabe que solo de esta manera puede obtener la vida para todos.

Pablo, lo sabemos, había experimentado en primera persona este misterio de amor. Por esto dice a los gálatas, con una expresión extremadamente audaz: «Con Cristo estoy crucificado» (Gal 2,19). En ese acto de suprema unión con el Señor él sabe que ha recibido el don más grande de su vida: la libertad. Sobre la Cruz, de hecho, ha clavado «la carne con sus pasiones y sus apetencias» (5,24). Comprendemos cuánta fe animaba al apóstol, qué grande era su intimidad con Jesús y mientras, por un lado, sentimos que a nosotros nos falta esto, por otro, el testimonio del apóstol nos anima a ir adelante en esta vida libre. El cristiano es libre, debe ser libre y está llamado a no volver a ser esclavo de preceptos, de cosas raras.

El segundo pilar de la libertad es la verdad. También en este caso es necesario recordar que la verdad de la fe no es una teoría abstracta, sino la realidad de Cristo vivo, que toca directamente el sentido cotidiano y general de la vida personal. Cuánta gente que no ha estudiado, ni siquiera sabe leer y escribir, pero ha entendido bien el mensaje de Cristo, tiene esta sabiduría que les hace libres. Es la sabiduría de Cristo que ha entrado a través del Espíritu Santo con el bautismo. Cuánta gente vemos que vive la vida de Cristo más que los grandes teólogos por ejemplo, ofreciendo un testimonio grande de la libertad del Evangelio. La libertad hace libres en la medida en que transforma la vida de una persona y la orienta hacia el bien. Para ser realmente libres necesitamos no solo conocernos a nosotros mismos, a nivel psicológico, sino sobre todo hacer verdad en nosotros mismos, a un nivel más profundo. Y ahí, en el corazón, abrirnos a la gracia de Cristo. La verdad nos debe inquietar. Volvemos a esta palabra tan cristiana: la inquietud. Nosotros sabemos que hay cristianos que nunca se inquietan: viven siempre igual, no hay movimiento en su corazón, falta la inquietud. ¿Por qué? Porque la inquietud es la señal de que está trabajando el Espíritu Santo dentro de nosotros y la libertad es una libertad activa, suscitada por la gracia del Espíritu Santo. Por esto digo que la libertad nos debe inquietar, nos debe plantear continuamente preguntas, para que podamos ir siempre más al fondo de lo que realmente somos. Descubrimos de esta manera que el de la verdad y la libertad es un camino fatigoso que dura toda la vida. Es fatigoso permanecer libre, es fatigoso; pero no es imposible. Ánimo, vamos adelante en esto, nos hará bien. Es un camino en el que nos guía y nos sostiene el Amor que viene de la Cruz: el Amor que nos revela la verdad y nos dona la libertad. Y este es el camino de la felicidad. La libertad nos hace libres, nos hace alegres, nos hace felices.

Saludos:

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española que participan en esta Audiencia. Pidamos al Señor que nos conceda abrir nuestros corazones a su gracia para poder conocer en Él nuestra verdad más profunda. Así nuestra vida será transformada y caminaremos hacia el bien plenamente libres. Que Dios los bendiga. Muchas gracias.

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62 comentarios en “El Papa: «El cristiano está llamado a no volver a ser esclavo de preceptos»
  1. Evangelio según san Juan 14, 21-26
    El que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ame, será amado de mi Padre; y yo le amaré y me manifestaré a él».

    Hay que remontarse a la Tradicion para no caer en las garras de la masoneria dentro de la Iglesia que esta llevando a la confusión y el error a las almas!

    1. Buena cita: «El que tiene mis mandamientos», no «el que cumple mis mandamientos»…
      Tener los mandamientos es una gran señal de ir siendo más libre, más santificado…

      1. Tener y cumplir son sinónimos… Tener es poseer, y es aún más radical que cumplir, porque el corazón posee los mandamientos y lo manifiesta cumpliéndolos… O sea, hay que poseer y cumplir los mandamientos.

        Lo contrario, que sería poseerlos pero no cumplirlos, sería igual al protestantismo, en el que solamente vale la sola fides.

      2. Y si seguimos leyendo, es aún más claro:

        21 El que recibe mis preceptos y los guarda, ése es el que me ama; el que me ama a mí será amado de mi Padre y Yo le amaré y me manifestaré a El». […] 23 Respondió Jesús y le dijo: Si alguno me ama, guardará mi palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él y en él haremos morada.
        24 El que no me ama no guarda mis palabras; y la palabra que oís no es mía, sino del Padre, que me ha enviado. (Jn 14, 21; 23-24).

        1. Cristo dice que su yugo es suave (o blando), pero a algunos les parece una «esclavitud»… La esclavitud del pecado parece que no.

          Iugum enim meum suave est et onus meum leve est / mi yugo es blando, y mi carga, ligera (Mt 11, 30).

          1. Los preceptos son justo lo contrario del «quiero lío en las parroquias». Hagan lío señores hagan lío!!! barato, barato, barato!

      1. La palabra de Dios, sus mandamientos, son los que nos permiten ir por el camino de la vida libres, con el alma ligera sin caer en la esclavitud del pecado que nos hace tristes y desesperados.

        Por favor que alguien se lo aclare.

        No, lo sabe perfectamente, pero trabaja para el de abajo con sus engaños y sus medias verdades, cuidadosamente preparadas y planeadas por los suyos desde hace tiempo para arrastrar a almas inocentes al infiern0. Recemos para que este azote dure poco.

  2. Claro q no, los mandamientos no son necesarios porque cada uno decide lo q está bien y está mal y será feliz cuando Dios es un malvado q quiere esclavizarnos…… eso dijo la serpiente a Eva.

    1. Anawin, completamente de acuerdo con usted.
      El titular del artículo (reconozco que no lo he leído porque escuchar a falsos maestros es un peligro para la fe), podría perfectamente haber sido dicho por la serpiente.

  3. Un espíritu inquieto, turbado, es señal precisamente de que el alma no se está fiando del Espíritu Santo.
    Porque según señala santa Teresa de Ávila, el alma apegada a Dios, librada ante la turbación del mundo (ataques, persecuciones, maledicencia) experimenta paz y quietud en el consuelo de Dios, y dice algo muy cierto: cuando no se puede cambiar nada al menos da resignación y hace de ella virtud.
    Fran cis asigna al Espíritu Santo una cualidad novedosa de inquietud que no se encuentra atestiguada por el cristianismo, sino solo por él.
    El resto de la predicación es doctrina protestante ¡desde 1517!

    1. Bergoglio traslada su estado de ánimo, carente de paz, a una norma universal teológico-espiritual.

      No hacer caso a «La verdad nos debe inquietar [falso, el Espíritu Santo da el fruto de la paz]. Volvemos a esta palabra tan cristiana: la inquietud. Nosotros sabemos que hay cristianos que nunca se inquietan: viven siempre igual… falta la inquietud… la inquietud es la señal de que está trabajando el Espíritu Santo dentro de nosotros y la libertad es una libertad activa, suscitada por la gracia del Espíritu Santo… la libertad nos debe inquietar, nos debe plantear… preguntas, para que podamos ir siempre más al fondo de lo que realmente somos.»

      «Para ser… libres necesitamos no solo conocernos a nosotros mismos, a nivel psicológico…» [falso, Catecismo 2563: el corazón… sólo el Espíritu de Dios puede sondearlo y conocerlo. Cat. 687: nadie conoce lo íntimo de Dios, sino el Espíritu de Dios]

    2. El que está inquieto, turbado, no está en paz. Y la paz es lo que distingue a los cristianos porque, es la paz de Cristo que no es como la que da el mundo, de la que no es preciso extenderse en comentarios porque vemos sus consecuencias todos los días…

      1. Es exactamente lo que hizo lutero.
        Un espíritu atormentado que adaptó la religión a su atormentado carácter, eliminando aquellas partes que o bien le producían conflico, pereza o consideraba de imposible cumplimiento.
        Y siendo utilizado por las élites satánicas actuales, al igual que aquel atolondrado soberbio fue utilizado por los príncipes alemanes.

  4. Ahora resulta que el cristiano no tiene que ser esclavo de» preceptos»,pero él impone sus preceptos en el Vaticsno,mascarillas y vacunas.
    Es que acaso eso no son sus preceptos..?????
    Se está poniendo por encima de Dios???
    Son válidos sus preceptos vacunales, ecológicos y pachamámicos y no así los de Dios???
    Lo que hay que ver y oír……

    1. No son preceptos de lo que usted habla son leyes para el bien común y el que no desea cumplirlas simplemente se enruta a otro trabajo en otro sitio como hicieron los 3 guardias suizos que renunciaron.

    2. ¿La Misa dominical ya no es un precepto? Si va a cambiar los Mandamientos, que nos exponga los nuevos con claridad, a ver que nos parecen…

  5. El problema de estas palabras no es que sean heréticas. Todo lo que ha dicho Francisco hoy es perfecta teología católica. El problema es que al no poder profundizar (es una catequesis no un tratado) y al dirigirse a un mundo católico poco formado, lo que a muchos les va a quedar es: «El Papa dice que ya no tenemos que cumplir normas. ¡Ancha es Castilla!». Porque la carne es débil y busca continuamente justificación para no esforzarse, para no convertirse del propio pecado, para buscar lo cómodo, lo rápido, lo fácil…

    1. ¿Ya no hay Dogmas en la Iglesia? Y los Mandamientos de la Ley de Dios, ¿son solo orientativos y se pueden interpretar como nos parezca? ¿Esto qué es? ¿Protestantismo, adaptación de la religión católica en la que pretenden los masones del nuevo orden mundial, que tiene toda la pinta? Esto ya resulta escandaloso. Pues nada, que sea el Papa de los masones y deje a la Iglesia Católica en paz.
      Naturalmente, lo que usted dice, es lo que va a entender la gente corriente. Que ancha es Castilla, y cada uno a escoger lo que le guste de la religión y el resto lo deje. Que es lo que vienen haciendo muchísimos católicos.

    2. «…y al dirigirse a un mundo católico poco formado…»

      Esto es una broma, ¿verdad? Siendo jesuita no está mal formado: es que él tiene sus creencias personales, que en muchas ocasiones no se da de tortas con la fe de la Iglesia.

  6. «¿Entonces qué? ¿Vamos a pecar porque no estamos sometidos a la Ley sino a la gracia? ¡De ninguna manera! ¿No saben que al someterse a alguien como esclavos para obedecerle, se hacen esclavos de aquel a quien obedecen, sea del pecado, que conduce a la muerte, sea de la obediencia que conduce a la justicia? Pero gracias a Dios, ustedes, después de haber sido esclavos del pecado, han obedecido de corazón a la regla de doctrina, a la cual fueron confiados, y ahora, liberados del pecado, han llegado a ser servidores de la justicia» (Rom 6,15-18).

  7. Los 10 Mandamientos también son leyes para el bien común.
    Con la diferencia que Dios da libertad para el que quiera la cumpla y el que no ,no.
    Pero las leyes sanitarias que usted cita son TOTALITARIAS,IMPOSITIVAS,DICTATORIALES Y SOBRE TODO ANTI INTELIGENCIA,ANTI SENTIDO COMÚN Y ANTI USO DE LA RAZÓN QUE DIIS LE DIÓ.
    Fíjese que diferencia abismal.,don Pío IX….

    1. Las leyes sanitarias totalitarias?, así sin más.
      Estaría bien que nos mostrara sus conocimientos sanitarios, médicos y científicos en general para hacer esa afirmación.
      Más argumentos y menos mayúsculas.

      1. Querido Carlos Daniel,si sabe usted matemáticas la cosa es muy simple,no hace falta,ser premio Nobel,ni muy inteligente,tampoco científico,médico virólogo o biólogo. Solo saber matemáticas nivel elemental.
        En España han muerto 86.621 personas con Covid a lo largo de un año y medio,de esa cifra más del 70 % eran mayores de 65 años y con comorbilidades.
        Ahora bien en España hay 47.000.000 de personas,si han muerto 86.621 sus posibilidades de morir con Covid son de un 0,17 % eso si es usted mayor de 65 años o tiene comorbilidades,sino el porcentaje siendo joven y sano baja a 0,00….%.,lo mismo sucede si hace los cálculos a nivel mundial.
        Asique me va a venir usted a decir que esto es una enfermedad aterradora y terriblemente mortífera, como sí lo fué la peste negra???Que justifiquen semejantes normas TOTALITARIAS Y ANTI DERECHOS..???Por favor….,es más mortífero el cáncer de pulmón y no por eso prohíben fumar o vender tabaco.

    2. Los Diez Mandamientos, como bien dice María, obedecen a la ley Natural y buscan nuestro bien, no son excentricidades de Dios.
      Menos mal que tenemos una larga historia de papas extraordinarios a los que poder consultar en sus encíclicas y escritos. Que Dios nos ayude a saber discernir el trigo de su buena doctrina de la paja actual.

    1. Representa la mente caótica de Bergoglio… se entiende por qué misericordeo a los tradicionalistas… se comprende por qué no reconoce a la verdad: El Espíritu Santo de verdad que nos «desvela» a Cristo «no habla de sí mismo» (Jn 16, 13).

      La verdad permite saber que un acto moral es bueno o es malo, pecaminoso, que puede llevar al infierno… que es un acto moral objetivo intrínsece malum per se semper et pro semper in omnibus locis… como el aborto (Biden no debe de comulgar), la ideología de género (se debe expulsar al P. Martín), que va contra la verdad de fe la comunión y absolución de los adúlteros impenitentes de Amoris laetitia…

    2. ¿Cristianos inocentes? ¿Ésos qué no comprueban nada, que acatan por comodidad perezosa todo lo que venga de la jerarquía apóstata por mucho que chirríe? Recuerde que la omisión también es pecado grave.
      «Cuando un católico entra en una iglesia se quita el sombrero, no la cabeza» G. K. Chesterton.

  8. Si os dais cuenta, ni una sola palabra sobre que es la verdad la que te hace libre.
    Cuando un católico es liberal huye de esta frase dicha por Dios, como de una peste. Nunca jamás la citan pues desmorona por completo los cimientos de su Vaticano II y se quedan sin fe que relatar.
    Dios está diciendo que primero hay que buscar la verdad con la inteligencia, y cuando la encuentras, entonces eres libre.
    Ellos ya son libres de nacimiento, y oh novedad, ahora con el bautismo.

    1. ¿Qué significa que el bautismo te hace libre? Pues no lo dice, lo suelta y que cada uno interprete lo que quiera, como siempre, y si se deduce algo malo de lo dicho, pues es que se malinterpretó. Aquí nadie se hace responsable de las consecuencias de lo que se dice. Que diga a lo que se refiere, y si no lo va a hacer, pues mejor que no diga nada. Más vale mudo.

  9. Pues, visto que el clero ha sido violando niños -sí, sí, sólo en masculino- por todo el planeta, más valdría a mos clérigos ser esclavos del sexto.

  10. Francisco se equivoca como siempre. Decir que «el cristiano está llamado a no volver a ser esclavo de preceptos» es un disparate. Manipula el lenguaje usando la palabra «esclavo» (que en general tiene una connotación negativa) para colar una forma de relativismo moral. Pero la esclavitud en Dios es liberadora. Por eso dice la Biblia «Nos haremos esclavos del Señor.» (Gn 44,9) Y también: «Os habéis hecho esclavos de la justicia.» (Rm 6,18)…

    1. …»Libres del pecado y esclavos de Dios, fructificáis para la santidad» (Rm 6,22). «Como esclavos de Cristo que cumplen de corazón la voluntad de Dios» (Ef 6,6).

  11. Qué charlatanería hueca la de Francisco.
    El Cristianismo es vida, la de la gracia santificante. Pero esa vida, entre muchas cosas implica cumplir preceptos. El primero, conservar e incrementar la vida sobrenatural.

  12. Apártate de mi Satanas: por gracia inmerecida de Dios , soy esclavo consagrado a la Virgen y ella es EFECTIVAMENTE mi Señora y yo su esclavo

  13. Pues vosotros, hermanos, habéis sido llamados a la libertad; ahora bien, no utilicéis la libertad como estímulo para la carne; al contrario, sed esclavos unos de otros por amor. Porque toda la ley se cumple en una sola frase, que es: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. (Gálatas 5, 13-14)

    Pero el que se concentra en una ley perfecta, la de la libertad, y permanece en ella, no como oyente olvidadizo, sino poniéndola en práctica, ese será dichoso al practicarla. (Santiago 1,25)

    Los verdaderos creyentes, están llamados a la libertad, no a la esclavitud. Sólo que la verdadera libertad, viene de poner nuestros pensamientos, palabras y obras al servicio del proyectos de Cristo y de los hermanos.

    Para poder hablar del Papa, hay que tener en cuenta que está haciendo un comentario a la Carta a los Gálatas y los comentaristas, al menos podrían haberla leído y tenerlo en cuenta.

  14. Una vez más retorciendo las palabras del Nuevo Testamento para hacerlas decir lo que no dicen. Está claro que los pocos preceptos que él cumple, los cumple obligado y cree, erróneamente, que para el resto de los cat´ólicos es una esclavitud.

  15. A ver, dice que no hay que ser esclavos de preceptos, pero ha dicho que quien no acepta el vaticano segundo no es católico y tiene que ser apartado de la iglesia, ¿no nos está pretendiendo quitar la libertad con el vaticano 2? dice que los mandamientos no son absolutos, ¿pero el vaticano 2 sí es absoluto cuando lo pone como condición imprescindible? Osea, según este papa el vaticano 2 es más importante que los mandamientos. Pero como yo tengo que ser libre y este papa me está quitando mi libertad imponiéndome legalismos para aceptar el concilio vaticano 2, entonces, para ser libre tendría que desobedecer a este papa que desprecia los mandamientos y nos impone preceptos humanos como la ecología, la pachamama el vaticano2, etc.

  16. El sábado está hecho para el hombre y no el hombre para el sábado. Los preceptos de Jesús y de su Iglesia están ahí. Desde siempre, la Iglesia ha impuesto el precepto dominical, por citar uno de ellos, pero todo católico sabe que puede saltárselo para cuidar a una persona enferma, por ejemplo. Otra cosa bien distinta es que, valiéndose de ese principio, lo utilice para saltarme normas y leyes por mi puro interés o porque no se adecúan a mis ideas preconcebidas. Por ejemplo, el cristiano no tiene libertad para denostar el proselitismo, porque es un mandato de Jesús, de hecho, es su último mandato. Tampoco puede decir que todos los hombres somos hermanos e hijos de Dios, porque de hacerlo, declara que el bautismo es algo que sobra y que no tiene importancia y, como el bautismo es la puerta de entrada a la Iglesia, ésta entonces carece de relevancia alguna. No tenemos «libertad cristiana» para obviar los mandatos de Cristo.

  17. Esto de decir que cumplir los mandamientos es ser esclavo, suena a diabólico.
    El diablo no quiere someterse a Dios, porque se cree superior a El, así el hombre moderno, que no soporta los mandamientos.

  18. En efecto, no ser esclavos de preceptos, como el precepto de la vacunación obligatoria, o el precepto del santo reciclaje pachamámico.

  19. la inquietud es la señal de que está trabajando el Espíritu -Santo- de satán dentro de nosotros

    No tiene vergüenza alguna.

    Ahora empiezo a entender la aversión de nuestro Señor por los tibios. Porque todos estos mensajes están diseñados para captar a los tibios, que se irán encantados con este monstruo.

  20. El cristiano por lo visto a lo que está llamado es a obedecer leyes humanas cada vez más abundantes y pesadas que hacen que los 10 Mandamientos parezcan un juego de niños. Más valiera que nos liberara del NOM que de la Ley de Dios. ¡Menuda carga nos quitaría!

  21. A lo que nos enfrentamos hoy es a una nueva religión, una religión política, que tiene, por lo tanto, una moral y unos preceptos derivados de ella. Hay muchos autores, muchísimos, cristianos o no, que ven que lo políticamente correcto es una sustitución de la Ley de Dios y que impone un nuevo sistema moral de obligatorio cumplimiento. Por lo tanto, como no podemos cumplir la Ley de Dios y la de los hombres tenemos que hacer un proceso de sustitución mediante el cual las leyes humanas han de cumplirse y las divinas se pueden obviar fiados en la Misericordia de Dios que anula sus propios preceptos para que cumplamos los otros. Si no estás dispuesta a hacer eso hasta la misma Iglesia te llama rígida. Pero si miras a San Miguel Arcángel te encuentras con el «¿Quién como Dios?» y te lo tienes que plantear con el Papa Francisco o sin él.

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