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(The American Conservative)- Si los conservadores no pueden ni siquiera boicotear a Bezos, nuestra derrota será tan inevitable como merecida.

*Artículo publicado en Estados Unidos el 22 de junio.

En este mismo momento, en todo el país, cientos de miles de personas hablan sobre el estado del movimiento conservador. Lamento decir que hablan en vano. No hay movimiento conservador en Estados Unidos. Nunca lo ha habido. Y dudo que nunca lo habrá.

Por supuesto, hay gente que se llama a sí misma conservadora, y algunos incluso dan una impresión pasable. Pero sean o no realmente conservadores, ciertamente no son un movimiento. Yo diría que ese movimiento es lo que más deseamos de los conservadores, y es probable que sea lo último que consigamos.

Pensando en ello, es curioso. Nuestros amigos de la izquierda siguen en estado de agitación por la «insurrección» en Capitol Hill. Mientras tanto, aquí en New Hampshire, un hombre acusado por los disturbios está planeando presentarse al Congreso. «A pesar de mis continuos problemas legales, se supone que debo vivir mi mejor vida», ha dicho Jason Riddle a la NBC.

Cuando le preguntaron por qué irrumpió en el Capitolio, el señor Riddle respondió: «Simplemente tenía que verlo». El FBI allanó su casa después de que publicara una foto suya bebiendo una botella de vino que robó del despacho de un senador (republicano). No es exactamente el Che Guevara, ¿verdad?

No, me temo que los que temen un inminente golpe de la derecha nos dan demasiado crédito. Ver Fox News, publicar citas de Ben Shapiro en Facebook y votar de vez en cuando es, más o menos, el alcance de nuestro activismo.

Y esta, si os lo preguntáis, es la razón por la que los conservadores siempre pierden. Es por eso que seguiremos perdiendo hasta que el último provinciano de Georgia, ultrarreligioso y con gorra con el lema MAGA [Make America Great Again] se tiña el pelo de azul, se corte el pene y empiece a llamarse a sí mismo Cheryl. Nos merecemos perder. Y, cuando lo hagamos, no tendremos a nadie a quien culpar sino a nosotros mismos.

No tiene por qué ser así, amigos. Tenemos los medios para ganar; solo nos falta la voluntad. Si queremos asegurar el futuro de nuestras familias, de nuestras libertades, de nuestra fe y de nuestro país, hará falta algo más que agitar los brazos y gritar que los demócratas son los verdaderos racistas.

Lo que necesitamos ahora es lo que Theodore Roosevelt llamó «un despertar moral genuino y permanente». Tenemos que hacer más, y tenemos que conformarnos con menos.

Sabéis tan bien como yo que las grandes empresas son el motor del radicalismo estadounidense. Llamadlo marxismo cultural, o teoría crítica de la raza, o el gran reinicio; da igual, es todo lo mismo. Y todo está financiado, dirigido e implementado por una camarilla de élites muy ricas en Wall Street y Silicon Valley.

Esta camarilla ha comprado el gobierno de Estados Unidos al por mayor. Por eso la Reserva Federal está ayudando a empresas multimillonarias como BlackRock a comprar barrios enteros, convirtiendo a una generación de estadounidenses en inquilinos permanentes. Me gustaría llamarlos «siervos», pero eso sería un insulto a la época feudal. Los siervos, por lo menos, no podían ser desalojados de sus casas y, al contrario que el inquilino moderno, podían conservar más de lo que ganaban.

Como dijo Russell Kirk, «los conservadores están convencidos de que la libertad y la propiedad están estrechamente vinculadas». Por consiguiente, cualquier ataque a la propiedad -ya sea que provenga del Gran Gobierno o de las Grandes Empresas-, es un ataque a nuestra libertad. Los conservadores tienen el deber de resistirse al corporativismo con la misma contundencia con la que nos resistimos al socialismo.

Y el asunto de BlackRock es solo el último ejemplo de «tiranía blanda» corporativista que aparece en el ciclo de noticias. También está Disney doblegándose ante los comunistas chinos. Está PayPal, que prohíbe a sus clientes que sean «supremacistas blancos», lo que pronto incluirá a todos los que estén a la derecha del presidente Harris. Si necesitáis más ejemplos, Rod Dreher los ha catalogado meticulosamente en su nuevo libro Live Not By Lies.

Pero seguro que no necesitáis más ejemplos. En junio de 2021, ningún estadounidense puede ignorar que la América corporativa está en guerra con la América media. Nadie puede ser tan ingenuo. Nadie puede estar tan ciego.

Cualquier legislación que podamos aprobar para acabar con estos monopolios multinacionales debería ser aclamada por todos los estadounidenses medios, ya sean de izquierdas o de derechas. Pero la legislación no será suficiente. El gobierno no puede y no arreglará un problema que ayudó a crear. No se puede regular el Leviatán hasta la muerte. Hay que matarlo de hambre.

La única manera de acabar con la oligarquía es dejar de darles nuestro dinero. Sí, esto será incómodo. Significará comprar solo en pequeñas y medianas empresas. Significará pagar 2 dólares por una barra de pan en lugar de 1,85 lo que, para muchas familias como la mía, sumaría bastante en un par de meses. Pero, como sabían nuestros padres, la austeridad es el precio de la libertad. Tenemos que hacer estos sacrificios por el bien de nuestra familia y amigos, nuestro país y nuestros compatriotas.

Entonces, ¿por dónde empezamos?

Hoy es el Prime Day, la segunda fiesta más importante de la Iglesia del Consumismo después del Black Friday.

Una vez más, no necesito repetir todos los pecados de Amazon. No necesito recordaros que abusan de sus trabajadores y engañan a las pequeñas empresas. Ya sabéis cómo financian a grupos de izquierda como Black Lives Matter y censuran las voces de derecha como la de Ryan Anderson. Incluso habréis oído hablar de su sistema «Sidewalk»: agentes durmientes de la tecnocracia incrustados en cada uno de los dispositivos inteligentes de Amazon.

Pero Amazon es más que un gigantesco parásito que se atiborra de la savia de la empresa estadounidense. Es el símbolo perfecto de la decadencia tardocapitalista.

El primer Prime Day se «celebró» en 2015. Seis años después, los estudios muestran que al menos el 60 por ciento de los hogares estadounidenses son clientes Prime. Algunos investigadores sitúan esta cifra en el 80% o más.

Prácticamente de la noche a la mañana, más de la mitad de los estadounidenses pasaron a depender de Amazon. Cambió la forma de ganar, la forma de gastar. Cambió toda nuestra forma de vida. Hoy, la mayoría de nosotros no podemos recordar cómo sobrevivimos en ese período al que los historiadores futuros se referirán como a.P., antes de Prime. Y cuando nuestros nietos estén acurrucados en sus cubos Prime comiendo sus gachas Prime y viendo el noveno remake de Good Omens, recordarán que nosotros lo hicimos posible, incluso inevitable. Recordarán que Estados Unidos cambió su alma por el envío gratuito en dos días.

Así que, queridos camaradas, en este glorioso Prime Day, os pido que hagáis este pequeño sacrificio: cancelad vuestra suscripción Prime. No esperéis hasta mañana para poder aprovechar las ofertas. En el último Prime Day, los beneficios de Amazon se dispararon un 25.000%. Este año no. Declarad vuestra independencia del Rey Jeff, hoy.

Esto puede parecer mucho pedir. Es parte del problema. Cuando sientes que no puedes dejar de beber, es cuando sabes que tienes que dejar de beber. Cuando sientes que no puedes vivir sin Amazon, es cuando sabes que es el momento de dejarlo.

Yo me di de baja hace unos años. Es cierto, he tenido que reducir mi comercio electrónico. Mucho. Básicamente, ahora es solo ThriftBooks.

Pero, como hemos dicho, la austeridad es el precio de la libertad. Cada uno de vosotros, pensad que sois un londinense durante el Blitz, prescindiendo del tocino y la mantequilla para que los soldados pudieran azotar al Tercer Reich.

Y no será tan malo como eso. Os prometo que hay vida después de Prime.

Si no podemos hacer este pequeño sacrificio por una América más libre y justa, los conservadores perderán. Lo perderemos todo. Y nos lo mereceremos.

De nuevo, como decía Teddy [Roosvelt]: «Los que se oponen a la reforma harán bien en recordar que la ruina en su peor forma es inevitable si nuestra vida nacional no nos trae nada mejor que fortunas inmensas para unos pocos y el triunfo, tanto en política como en los negocios, de un materialismo sórdido y egoísta».

Feliz Prime Day, amigos. Borrad vuestra cuenta.

 

Publicado por Michael Warren Davis en The American Conservative.

Traducido por Verbum Caro para InfoVaticana.

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Comentarios
20 comentarios en “Borra tu cuenta de Amazon Prime ahora mismo
  1. Si estos quieren ver a todos los hombres convertidos en mujeres y a todas las mujeres lesbianas. Pues el resultado será, millones de personas a los 45 años desquiciadas y con graves desequilibrios mentales. Menos mal que muchas personas no les hacemos caso.

    1. Pues, algo ya había dicho J. Senior al respecto, vender el tv y comprar un piano, (se entiende que no usando amazon). Es el problema que todos tenemos, somos completamente dependientes de las facilidades de la técnica. Y viendo algunos templos de por ejemplo, hace 800 años, digamos Sainte-Chapelle de París construida en el siglo XIII, en el «oscuro» barroco, llena de vitrales de una belleza impresionante, seguimos sin entender cómo ha sido posible.

  2. Si claro no queréis que nadie os diga lo que tenéis que hacer pero no tenéis ningún reparo en decir a los demás lo que tienen que hacer.

    1. Lo mismo te pasa a ti, que eres puro relativismo. No hay nadie más intolerante que un progre, con el añadido que los progres habéis perdido la noción de lo que es la «verdad».

      1. Esa es tu opinión pero respeto por igual a los que tienen como a los que no tienen cuenta como también respeto por igual a unos y a otros pese que no hay unos ni otros pues todos formamos parte de la iglesia de Cristo.
        En el caso de la cuenta cada cual haga lo que quiera con su dinero, yo no tengo cuenta pero por qué siempre he defendido el comercio local y no compro nada online.

        1. Miguel, ¿a usted qué le pasa? El artículo se limita a exhortarnos a dar un paso en conciencia, acá no se impone nada a nadie.

          El problema no es «decir a otro lo que tiene que hacer», algo que cualquiera puede sugerir, y el receptor es libre de aceptar o no. El problema es que el consenso progresista no se contenta sólo con decir, ya recurre a la coacción gubernamental.

          Que usted no se entera, para variar.

          1. Me entero perfectamente pero no vivo en una paranoia donde todos me odian.
            A mi no me dicen que hacer con mi fe y yo no les digo que tienen que hacer en su cutre canal no en su independencia negocios digital.
            Simplemente no digo a nadie lo que tiene que hacer como tampoco hago caso a nadie en lo que tengo que hacer.
            El único que dicta mis acciones se llama Jesucristo y en el encomiendo mi futuro como siempre he hecho.

          2. Miguel, pues si a usted le parece paranoico, no haga caso.

            A mí me parecen paranoias todas esas leyes aprobadas contra fobias inexistentes (homofobia, transfobia, etc). Nuestra «paranoia», al menos, no se impone a nadie, pasa por animar a tomar decisiones libres e individuales. Pero por lo visto, a usted le incomoda mucho que otros sean libres de decidir por sí mismos.

        2. Miguel: cuando tus ataques son neutralizados, hablas de que respetas, y de que vives y dejas vivir. ¡Falso! Tú tratas de ser un bravucón, pero no tienes con qué serlo. Y hablas de Jesucristo para simular que te importa. Si somos paranoicos o no, deja así. ¿No dizque respetas? Haz lo que se te dé la gana, que a nadie le importa lo que hagas con tu sayo. Pero si te gusta repartir golpes, vas a recibirlos. Que no te van a salir gratis tus embestidas.

          1. No atraco a nadie es mi opinión.
            Otra cosa es que cualquier opinión que se alejé un poco de vosotros lo consideréis un ataque.
            En cuant obedecer a Jesucristo aquí se repite continuamente… Obedecer a Cristo antes que a los hombres.

  3. Pobre miguel…ni si quiera es coerente con sus palabras… nadie me dice que hacer con mi fe…solo Jesucristo…es tambien otro iluminado mas en este mundo donde todos creen a su manera, todo esto hace daño a la iglesia…..bueno si es que realmente pertenecen a la iglesia. Bendiciones.

    1. Por supuesto soy católico y soy miembro activo de mi comunidad parroquial.
      Con mi referencia a Jesucristo no he hecho más que lo que aquí se dice que hay que hacer obedecer a Cristo antes que a nadie incluso antes que al p4p4 y por supuesto he tomado nota de ello.

        1. A Miguel le gusta la polémica, es un surrealista daliniano, el amor por el impacto de dos ideas místico-telúricamente incompatibles: tomar cerveza fresca con una tapa de barro arcilloso y limoso con liquen y salsa de baba de caracol…

  4. Hay una campaña en Tufirma.org contra la cárcel que anuncia el psoe para los provida. Entre otros medios, se usó facebook. Pero facebook la vetó con este pretexto que no puede ser más idiota: “El anuncio no se puede publicar por mencionar a políticos o hacer referencia a temas sociales delicados que podrían influir en la opinión pública, el voto de las personas o el resultado de una elección o legislación pendiente”.
    Pues, como dice el artículo de The American Conservative para Infovaticana, los votos de la gente es una de sus defensas. Pero que la gente se defienda no es admisible para los plutócratas.

  5. «Si estos quieren ver a todos los hombres convertidos en mujeres y a todas las mujeres lesbianas.» Pues muy bien, porque así se extinguirán.

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