«Todos mis amigos están muertos»: La masacre de los sacerdotes en Tigray

Genocidio Tigray
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78 sacerdotes han sido asesinados en los últimos cinco meses.

(Caterina Giojelli/Tempi)- Son por lo menos 78 los sacerdotes asesinados por soldados eritreos en la región de Etiopía, donde no se han detenido las masacres. El testimonio de los supervivientes.

En Tigray, son al menos 78 los sacerdotes masacrados en los últimos cinco meses. Cuando llegó a sus manos un documento destinado a la Iglesia ortodoxa de Etiopía, el Telegraph buscó confirmación entre los supervivientes: tras saquear y bombardear iglesias y monasterios, los soldados del Ejército Nacional Etíope y las tropas eritreas iniciaron la caza de religiosos asaltándolos en los cementerios durante los funerales, o durante las celebraciones de los santos. Un testigo de la masacre del 9 de enero en la iglesia de Adi’Zeban Karagiorgis relata: «Estábamos allí para celebrar el nacimiento de la Virgen María. De repente, llegaron ocho soldados etíopes. Eligieron a doce jóvenes diáconos de entre 15 y 20 años. Los llevaron afuera y los asesinaron». En cambio, la mañana del 1 de febrero eran doce los soldados que irrumpieron en la iglesia de Gergera Da Mariam: «Seis sacerdotes estábamos en la rectoría. Nos dispararon a todos y se fueron. Mis amigos murieron. Es un milagro que yo haya sobrevivido», ha contado un anciano sacerdote.

«Quien hace todo esto, ¿es humano?»

«No sé qué es peor, si morir en el monte, de hambre, en la cárcel o por un disparo», ha dicho al Guardian una valiente monja etíope que presta ayuda en Mekelle, la capital de Tigray: en los alrededores, miles de personas desplazadas por los bombardeos son acorraladas, detenidas o asesinadas por los soldados. La monja habla de dormitorios en los que viven hacinadas entre 40 y 65 personas, ocho baños en total para miles de pobres que desde hace meses no tienen mantas, comida, medicinas, agua. «En los últimos tres meses hemos intentado alimentar a 25.000 desplazados en unos 23 centros; algunos están a 75 millas de Mekelle. Muchísimas personas, muchísimas han sido violadas». Los hospitales han sido saqueados o arrasados, «los cuerpos de los que mueren son devorados por las hienas. Las mujeres de 8 a 72 años son violadas continuamente. En todas partes, por miles. Violación a plena luz del día, delante de la familia, de los maridos, delante de todos. Les cortan las piernas y las manos, a todas de la misma manera. Te preguntas si la gente que hace esto es humana. No sé quién está entrenando a esta gente».

Matan, violan y, con total impunidad, bloquean la llegada de la ayuda humanitaria. Tras muchos intentos, un equipo de la CNN consiguió burlar los controles y llegar a la región norteña de Tigray, donde, a pesar de que el gobierno de Abiy Ahmed se había comprometido el 26 de abril a retirar las tropas eritreas, los soldados eritreos, disfrazados de soldados etíopes, bloquean los convoyes de ayuda. Los cámaras lograron filmar y ocultar imágenes de los camiones cargados de alimentos. Las carreteras están bloqueadas. En Axum, uno de los pocos hospitales que siguen en pie, se han quedado sin suministros de sangre y oxígeno: fue aquí donde los periodistas conocieron al pequeño Latebrahan, de siete años, gravemente desnutrido, y a los desplazados del campo donde, según dicen, ha llegado la hambruna.

Según los testimonios recogidos por la CNN, los eritreos saquearon los camiones de ayuda en todas las carreteras, aterrorizando a la gente incluso en los puntos de distribución de alimentos y en los centros de salud. Los eritreos también asaltaron el Hospital Docente de Axum, donde los soldados llevaron a sus compañeros heridos amenazando a los médicos delante de sus propias víctimas. Como esa pobre mujer violada y torturada hasta morir desangrada con el abdomen abierto. «En un intento desesperado por responder a las demandas, los trabajadores sanitarios han empezado a donar su propia sangre».

«Genocidio en Tigray»

La investigación de la CNN ha llegado a la Comisión de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes; la ONU ha confirmado el saqueo y los republicanos piden ahora a Joe Biden que emita sanciones por las violaciones de los derechos humanos. Pero la cobertura de lo que Su Santidad Mathias, patriarca de la Iglesia ortodoxa etíope, ha denunciado como «genocidio del pueblo tigrino» (el patriarca dice que ha sido censurado durante meses y el Sínodo se ha distanciado de sus afirmaciones) está siendo obstruida por el gobierno etíope, que ha iniciado una nueva represión contra los periodistas en la región.

El New York Times ha denunciado la retirada de la acreditación de su corresponsal Simon Marks a raíz de sus informes sobre las víctimas de agresiones y abusos sexuales cometidos por soldados etíopes y eritreos. La censura sobre la guerra que ha causado la muerte de miles de personas, más de dos millones de desplazados y acusaciones de limpieza étnica inició enseguida, en noviembre, con la detención de seis reporteros etíopes que trabajaban para medios de comunicación locales. Más tarde se desencadenaron las detenciones de cámaras y periodistas que trabajaban con medios de comunicación internacionales. También el cámara de Reuters fue detenido y retenido en la cárcel sin motivo durante 12 días.

Periodistas amenazados y asesinados

Un periodista etíope, Dawit Kebede, ha sido asesinado en Mekelle. En febrero, hombres armados irrumpieron en el domicilio de Lucy Kassa, colaboradora de Los Angeles Times, y, después de confiscarle su ordenador y sus pendrives, le advirtieron que no continuara con su investigación sobre los combatientes eritreos reclutados por etíopes en Tigray. Marks ha sido acusado de difundir noticias falsas y tendenciosas al día siguiente de conocer a otras víctimas de las violaciones masivas sobre las que ya había escrito en el Times.

Cuando Abiy llegó al poder, Etiopía se encontraba entre los países más represivos de la libertad de prensa. Muchos países elogiaron sus reformas radicales, la liberación de muchos periodistas encarcelados, el desbloqueo de cientos de sitios web y la celebración, por primera vez en la historia del país, del Día Mundial de la Libertad de Prensa. Pero tras el inicio de las operaciones militares en Tigray, el Premio Nobel de la Paz cerró la web en la región e impidió la entrada a los periodistas extranjeros. Las autoridades procedieron a la detención de una docena de periodistas etíopes que trabajaban para la BBC, Reuters, France Press, el Financial Times y el New York Times.

«Es profundamente decepcionante que un Premio Nobel de la Paz intente silenciar a la prensa independiente», ha comentado Michael Slackman, subdirector de asuntos exteriores del New York Times. «Animamos al gobierno a que se replantee este enfoque autoritario y, en su lugar, trabaje para promover un sólido intercambio de información. Podría empezar por devolver las credenciales al señor Marks y liberar a los periodistas detenidos».

Publicado por Caterina Giojelli en Tempi.

Traducido por Verbum Caro para InfoVaticana.

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Comentarios
1 comentarios en “«Todos mis amigos están muertos»: La masacre de los sacerdotes en Tigray
  1. Terrible.
    ¿Por qué la Iglesia no denuncia esto en los foros mundiales?
    ¿Por qué no figura en los medios, que saben ser tan verborrágicos en lo que les interesa?
    ¿Qué podremos hacer por ellos además de rezar?

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