Francisco: «Meditar es una necesidad de todos»

Vatican Media
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El Papa Francisco ha dedicado la catequesis de hoy, durante la audiencia general que ha tenido lugar en la Biblioteca Apostólica del Vaticano, a la meditación

“Para un cristiano “meditar” es buscar una síntesis: significa ponerse delante de la gran página de la Revelación para intentar hacerla nuestra, asumiéndola completamente”, dijo Francisco.

El Papa comentó que la práctica de la meditación “ha recibido en estos años una gran atención”. “De esta no hablan solamente los cristianos: existe una práctica meditativa en casi todas las religiones del mundo. Pero se trata de una actividad difundida también entre personas que no tienen una visión religiosa de la vida”, señaló.

“Todos necesitamos meditar, reflexionar, reencontrarnos a nosotros mismos, es una dinámica humana. Sobre todo, en el voraz mundo occidental se busca la meditación porque esta representa un alto terraplén contra el estrés cotidiano y el vacío que se esparce por todos lados”, argumentó el Santo Padre.

“Meditar es por tanto una necesidad de todos. Meditar, por así decir, se parecería a detenerse y respirar hondo en la vida”, dijo Su Santidad.

“Meditar es una dimensión humana necesaria, pero meditar en el contexto cristiano va más allá: es una dimensión que no debe ser cancelada”, dijo. “La gran puerta a través de la cual pasa la oración de un bautizado —lo recordamos una vez más— es Jesucristo. Para el cristiano la meditación entra por la puerta de Jesucristo”, indicó Francisco.

El cristiano, cuando reza, “no aspira a la plena transparencia de sí, no se pone en búsqueda del núcleo más profundo de su yo”. Esto es lícito, dijo, “pero el cristiano busca otra cosa”. “La oración del cristiano es sobre todo encuentro con el Otro, con el Otro, pero con la O mayúscula: el encuentro trascendente con Dios”, afirmó el Papa.

Son muchos los métodos de meditación cristiana, manifestó el Santo Padre, “algunos muy sobrios, otros más articulados; algunos acentúan la dimensión intelectual de la persona, otros más bien la afectiva y emotiva”. “Todos son importantes y todos son dignos de ser practicados, en cuanto que pueden ayudar a la experiencia de la fe a convertirse en un acto total de la persona”, explicó.

“Cada momento de la vida terrena de Jesús, a través de la gracia de la oración, se puede convertir para nosotros en contemporáneo, gracias al Espíritu Santo, la guía. Pero vosotros sabéis que no se puede rezar sin la guía del Espíritu Santo. ¡Es Él quien nos guía!”, exclamó el Pontífice.

“No hay página del Evangelio en la que no haya lugar para nosotros. Meditar, para nosotros cristianos, es una forma de encontrar a Jesús. Y así, solo así, reencontrarnos con nosotros mismos”, aseguró el Papa.

Les ofrecemos las palabras del Papa en la catequesis, publicada en español por la Oficina de Prensa de la Santa Sede:

Catequesis 31. La meditación

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Hoy hablamos de esa forma de oración que es la meditación. Para un cristiano “meditar” es buscar una síntesis: significa ponerse delante de la gran página de la Revelación para intentar hacerla nuestra, asumiéndola completamente. Y el cristiano, después de haber acogido la Palabra de Dios, no la tiene cerrada dentro de sí, porque esa Palabra debe encontrarse con «otro libro», que el Catecismo llama «el de la vida» (cfr. Catecismo de la Iglesia Católica, 2706). Es lo que intentamos hacer cada vez que meditamos la Palabra.

La práctica de la meditación ha recibido en estos años una gran atención. De esta no hablan solamente los cristianos: existe una práctica meditativa en casi todas las religiones del mundo. Pero se trata de una actividad difundida también entre personas que no tienen una visión religiosa de la vida. Todos necesitamos meditar, reflexionar, reencontrarnos a nosotros mismos, es una dinámica humana. Sobre todo, en el voraz mundo occidental se busca la meditación porque esta representa un alto terraplén contra el estrés cotidiano y el vacío que se esparce por todos lados. Ahí está, por tanto, la imagen de jóvenes y adultos sentados en recogimiento, en silencio, con los ojos medio cerrados… Pero podemos preguntarnos: ¿qué hacen estas personas? Meditan. Es un fenómeno que hay que mirar con buenos ojos: de hecho nosotros no estamos hechos para correr en continuación, poseemos una vida interior que no puede ser siempre pisoteada. Meditar es por tanto una necesidad de todos. Meditar, por así decir, se parecería a detenerse y respirar hondo en la vida.

Pero nos damos cuenta que esta palabra, una vez acogida en un contexto cristiano, asume una especificidad que no debe ser cancelada. Meditar es una dimensión humana necesaria, pero meditar en el contexto cristiano va más allá: es una dimensión que no debe ser cancelada. La gran puerta a través de la cual pasa la oración de un bautizado —lo recordamos una vez más— es Jesucristo. Para el cristiano la meditación entra por la puerta de Jesucristo. También la práctica de la meditación sigue este sendero. Y el cristiano, cuando reza, no aspira a la plena transparencia de sí, no se pone en búsqueda del núcleo más profundo de su yo. Esto es lícito, pero el cristiano busca otra cosa. La oración del cristiano es sobre todo encuentro con el Otro, con el Otro pero con la O mayúscula: el encuentro trascendente con Dios. Si una experiencia de oración nos dona la paz interior, o el dominio de nosotros mismos, o la lucidez sobre el camino que emprender, estos resultados son, por así decir, efectos colaterales de la gracia de la oración cristiana que es el encuentro con Jesús, es decir meditar es ir al encuentro con Jesús, guiados por una frase o una palabra de la Sagrada Escritura. 

El término “meditación” a lo largo de la historia ha tenido significados diferentes. También dentro del cristianismo se refiere a experiencias espirituales diferentes. Sin embargo, se pueden trazar algunas líneas comunes, y en esto nos ayuda también el Catecismo, que dice así: «Los métodos de meditación son tan diversos como diversos son los maestros espirituales. […] Pero un método no es más que un guía; lo importante es avanzar, con el Espíritu Santo, por el único camino de la oración: Cristo Jesús» (n. 2707). Y aquí se señala un compañero de camino, uno que nos guía: el Espíritu Santo. No es posible la meditación cristiana sin el Espíritu Santo. Es Él quien nos guía al encuentro con Jesús. Jesús nos había dicho: “Os enviaré el Espíritu Santo. Él os enseñará y os explicará. Os enseñará y os explicará”. Y también en la meditación, el Espíritu Santo es la guía para ir adelante en el encuentro con Jesucristo.

Por tanto, son muchos los métodos de meditación cristiana: algunos muy sobrios, otros más articulados; algunos acentúan la dimensión intelectual de la persona, otros más bien la afectiva y emotiva. Son métodos. Todos son importantes y todos son dignos de ser practicados, en cuanto que pueden ayudar a la experiencia de la fe a convertirse en un acto total de la persona: no reza solo la mente, reza todo el hombre, la totalidad de la persona, como no reza solo el sentimiento. En la antigüedad se solía decir que el órgano de la oración es el corazón, y así explicaban que es todo el hombre, a partir de su centro, del corazón, que entra en relación con Dios, y no solamente algunas facultades suyas. Por eso se debe recordar siempre que el método es un camino, no una meta: cualquier método de oración, si quiere ser cristiano, forma parte de esa sequela Christi que es la esencia de nuestra fe. Los métodos de meditación son caminos a recorrer para llegar al encuentro con Jesús, pero si tú te detienes en el camino y miras solamente el camino, no encontrarás nunca a Jesús. Harás del camino un dios, pero el camino es un medio para llevarte a Jesús. El Catecismo precisa: «La meditación hace intervenir al pensamiento, la imaginación, la emoción y el deseo. Esta movilización es necesaria para profundizar en las convicciones de fe, suscitar la conversión del corazón y fortalecer la voluntad de seguir a Cristo. La oración cristiana se aplica preferentemente a meditar “los misterios de Cristo”» (n. 2708).

Esta es por tanto la gracia de la oración cristiana: Cristo no está lejos, sino que está siempre en relación con nosotros. No hay aspecto de su persona divino-humana que no pueda convertirse para nosotros en lugar de salvación y de felicidad. Cada momento de la vida terrena de Jesús, a través de la gracia de la oración, se puede convertir para nosotros en contemporáneo, gracias al Espíritu Santo, la guía. Pero vosotros sabéis que no se puede rezar sin la guía del Espíritu Santo. ¡Es Él quien nos guía! Y gracias al Espíritu Santo, también nosotros estamos presentes en el río Jordán, cuando Jesús se sumerge en él para recibir el bautismo. También nosotros somos comensales de las bodas de Caná, cuando Jesús dona el vino más bueno para la felicidad de los esposos, es decir, es el Espíritu Santo quien nos une con estos misterios de la vida de Cristo porque en la contemplación de Jesús hacemos experiencia de la oración para unirnos más a Él. También nosotros asistimos asombrados a las muchas sanaciones realizadas por el Maestro. Tomamos el Evangelio, hacemos la meditación de esos misterios del Evangelio y el Espíritu nos guía para estar presentes ahí. Y en la oración —cuando rezamos— todos nosotros somos como el leproso purificado, el ciego Bartimeo que recupera la vista, Lázaro que sale del sepulcro… También nosotros somos sanados en la oración como fue sanado el ciego Bartimeo, ese otro, el leproso… También nosotros hemos resucitado, como resucitó Lázaro, porque la oración de meditación guiada por el Espíritu Santo, nos lleva a revivir estos misterios de la vida de Cristo y a encontrarnos con Cristo y a decir, con el ciego: “Señor, ¡ten piedad de mí! Ten piedad de mí” — “¿Y qué quieres?” — “Ver, entrar en ese diálogo”. Y la meditación cristiana, guiada por el Espíritu nos lleva este diálogo con Jesús. No hay página del Evangelio en la que no haya lugar para nosotros. Meditar, para nosotros cristianos, es una forma de encontrar a Jesús. Y así, solo así, reencontrarnos con nosotros mismos. Y esto no es un encerrarnos en nosotros mismos, no: ir a Jesús y en Jesús encontrarnos a nosotros mismos, sanados, resucitados, fuertes por la gracia de Jesús. Y encontrar a Jesús salvador de todos, también mío. Y esto gracias a la guía del Espíritu Santo.

Saludos:

Saludo cordialmente a los fieles de lengua española. Pidamos al Señor que nos envíe el Espíritu Santo para poder meditar su Palabra, para hacerla vida en nosotros y así poder anunciarla con alegría a quienes nos rodean. Que Dios los bendiga. Muchas gracias.

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Comentarios
25 comentarios en “Francisco: «Meditar es una necesidad de todos»
  1. Lamentable catequesis. Una ocasión perdida en la que podía haber advertido contra los males de formas de meditación oriental tipo yoga o zen, o contra el mindfulnes, pero en vez de eso, habla de licitud de la meditación que no pone a Cristo en el centro.

    1. Es desafortunado que el Papa Francisco diga: «Existe una práctica meditativa en casi todas las religiones del mundo. Pero se trata de una actividad difundida también entre personas que no tienen una visión religiosa de la vida… Ahí está, por tanto, la imagen de jóvenes y adultos sentados en recogimiento, en silencio, con los ojos medio cerrados… Pero podemos preguntarnos: ¿qué hacen estas personas? Meditan. Es un fenómeno que hay que mirar con buenos ojos.»

      1. En oposición a lo que dice el Papa Francisco, el 2003, el Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso publicó un documento titulado “Jesucristo: Portador del Agua de la Vida”, donde se ubica al yoga como una de las muchas prácticas de la Nueva Era, y que es “difícil de reconciliar con la doctrina y la espiritualidad cristianas”.
        En el número 3 explica por qué el del yoga no ayuda a la meditación y oración cristiana:

        1. «Para los cristianos, la vida espiritual consiste en una relación con Dios que se va haciendo cada vez más profunda con la ayuda de la gracia, en un proceso que ilumina también la relación con nuestros hermanos. La espiritualidad, para la Nueva Era, significa experimentar estados de conciencia dominados por un sentido de armonía y fusión con el Todo. Así, ‘mística’ no se refiere a un encuentro con el Dios trascendente en la plenitud del amor, sino a la experiencia provocada por un volverse sobre sí mismo, un sentimiento exultante de estar en comunión con el universo, de dejar que la propia individualidad se hunda en el gran océano del Ser».

          1. O sea, que tener la experiencia «de un sentimiento exultante de estar en comunión con el universo y dejar que la propia individualidad se hunda en el gran océano del Ser» (Ser siempre fué sinónimo de Dios), resulta que es un mal……….Pues vaya criterio!……….yo diría que es la experiencia suprema.!……….ya me gustaría a mí tener esa experiencia!…….

      2. En la “Carta a los obispos de la Iglesia Católica sobre algunos aspectos de la meditación cristiana” de 1989, la Congregación para la Doctrina de la Fe en el número 12 habla de errores en “la actual difusión de los métodos orientales de meditación en el mundo cristiano y en las comunidades eclesiales” y de “caída en un pernicioso sincretismo.”

        1. Vamos… Que te molesta que la gente piense.
          Lo mejor será que dejemos de meditar que no es una forma de reflexión y sigamos tu voluntad ciegamente.

    2. Yo cuando medito en mi rezo Cristo es el centro.
      Que no sea tu centro de meditación no significa que no sea el de muchos católicos.

    3. Está hablando de meditación cristiana y simplemente ha dicho que muchas otras personas no cristianas meditan para no «enfermar» por exceso de actividad mental. La búsqueda de la quietud está presente en muchas tradiciones e incluso es recomendado por la psicología. Y evidentemente eso no es malo.

      No será lo mejor, pero no es malo. Y es que además luego el Papa destaca la meditación cristiana donde se busca al «Otro» y la asistencia del ES para diferenciarla de las orientales. Hace una exaltación de la meditación cristiana.

      Pero no, para sacerdote mariano de Lefebvre, es todo lamentable porque ha dicho que meditar es bueno.

      Para profundizar en cuestiones de sincretismo y peligro de desviaciones ya hay documentos eclesiales, pero esto es una catequesis y dice lo que le parece. Además, ha sido brillante e instructiva.

  2. Completamente contrario al Magisterio de nuestra Iglesia, qué lamentable que ninguno de los que están con él sean capaces de ponerle un alto, y Justo antes de ese su congreso asqueroso de mente y cuerpo o como se llame esa tontería

  3. He ido al catecismo punto 2705. Dice casi lo mismo q el Papa.

    A mi entender, si meditamos la Palabra esta nos interpela y nos coloca cara a cara con la Divinidad.Es la luz frente a la oscuridad. Frente a la luz vemos nuestra oscuridad. Esto es lo bonito : que nos lleva al auto conocimiento y al conocimiento de Dios.

    Después, en nuestra cotidianidad podemos vivir en meditación continua observando todo lo q sucede en nosotros, en nuestra vida, en la Iglesia y en el mundo y percibir cómo la Biblia sucede en nosotros y cómo nosotros estamos ahí, en la Palabra, como pueblo de Israel. Y vernos en los errores y en la miseria de ese pueblo pero ver también cómo Dios tiene la misma bondad y paciencia con nosotros q la q tuvo con Israel.Porque Israel somos nosotros y Dios es nuestro Pastor.

    1. No hay entonces nada más bello q vernos en ese pueblo q falla una y otra vez para crecer en humildad y contemplar a nuestro Cristo levantarnos y perdonarnos. Y saber q nada somos sin su amor, q nada merecemos y q nada podemos sin su mano q nos acompaña hacia la tierra prometida, q es la santidad.

      Meditar la Palabra sin el Esp. Santo es simple reflexión humana pero con Él, a quien hay q pedirle luz, es bucear en la profundidad de la letra q se halla en el Sagrado corazón de nuestro Señor.

      Gracias Señor por esta oración preciosa q nos inspiras y por ti. Por ser, por ser cómo eres y pq siendo como eres nos has mirado a nosotros, q somos como somos.

      Alabado seas por siempre amado corazón de Jesús. 🙏🙏🙏

      1. Claro que lo que ha dicho el Papa aparece en el catecismo, lo que pasa es que los cizañeadores están al acecho para torcer las palabras. Como siempre.

        Ahora, porque el Papa ha dicho que es bueno meditar en general -ya que realmente no es- los retorcidos le acusan de apoyar la Nueva Era, etc.

        Obvian que ha resaltado la diferencia entre otras meditaciones y la cristiana, donde en el centro está Cristo. Eso se lo saltan porque sacan de contexto sus palabras, entrecortando fragmentos, cambiando el sentido, etc.

        Vamos, lo de siempre. Manipulación integrista para atacarle como hienas. Hijos de Lefebvre; de tal palo, tal astilla.

        Lo hacen siempre; es su estrategia de división. La táctica del fariseo.

        1. Egge,

          He estado pensando en esto estos últimos días.Creo q la diferencia está en que unos quieren evangelizar denunciando el mal y los otros ofreciendo el bien. Es decir, o hacer ver a los demás el mal del mundo o mostrarles el bien de Cristo. Y de aquí creo q nacen las diferencias entre los católicos.
          Algunos pretenden imponer a los otros sus criterios pero yo pienso q ,como dice St. Pablo, en el cuerpo de Cristo hay muchos miembros y todos distintos y q cada uno puede llevar a Cristo a los demás según su peculiaridad.No somos todos como una producción en serie de vasijas iguales. En nuestra particularidad llegamos a unos o a otros.

          Yo cada vez más soy de los que muestran el bien en lugar de criticar el mal.

          1. Algunos no evangelizan sino que destruyen y dividen.

            No es cuestión de uniformidad sino de desenmascarar el fariseismo de los integristas. A mi también me gusta la diversidad, pero no los que cizañean para destruir la Iglesia.

            No es gratuito insultar al Papa, los Obispos, el CVII y el magisterio. Es muy peligroso.

  4. Sólo pretendo sacar a la luz sus estrategias y descubrir quienes son porque muchos lo ocultan. Así hacen más daño.

    Aunque la verdad ya me estoy cansando y en breve voy a optar por desaparecer y hacer voto de silencio. Me agotan porque repiten y repiten el mismo método.

    1. Egge,

      Cuando hablo de personas q no entienden la diversidad y pretenden q todos hablen y actúen como ellos quieren no me refiero a usted Egge. Nada más lejos de eso.Me refiero a una comentarista q me acosa para q diga las cosas con sus palabras tan insistentemente q más parece un troll q una católica.Ella es de las q quiere llegar a los demás denunciando su pecado y yo de las q sólo me preocupa q conozcan a Cristo a través de mí.Y le amen. En esto me ayudó mucho el testimonio de Chiara Luce q le dijo a su madre – cuando esta le preguntó si le hablaba de Jesús a sus amigos- q ella no tenía q hablarles de Jesús sino q darles a Jesús.
      Disculpe q no me haya sabido explicar. Pero hay quien no lo entiende y pretende moldearnos a su voluntad.

      1. En cuanto a lo del cansancio no soy nadie para dar consejos pero sé por experiencia propia q cuando algo nos afecta o nos quita la paz, nos agota etc es mejor dejarlo.Para mí lo primero es buscar nuestra propia santidad y si algo se interpone robando nuestros pensamientos – q debemos a Dios- o rompiendo la sintonía con Él etc.mejor dejarlo.

        He llegado a la conclusión, según mi experiencia, q Dios lo hace todo. Q yo sólo tengo q crecer en santidad. Vivir hablando y comportándome según mi fe y despreocuparme de los resultados pq es Dios quien toca los corazones y Él hará q nuestras palabras lleguen a quien las necesite. Si no son buenas no las hará fructificar.

        1. Vivir anclados en el amor de Cristo y en su paz. Confiar en Él y dejar q sea Él quien actúe a través de nosotros.Despreocuparnos de los resultados pq Él lo hace todo.

          Recuerde q ninguno de los q el Padre le da a Cristo se pierde. Y así no se cansará sino q reposará en Él.

          Un abrazo en Cristo. Que Él nos una a todos en su amor y nos acompañe siempre. 🙏🙏🙏

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