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Obispo francés: “La ley de Dios está por encima de la República”

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En medio de las polémicas en Francia en torno al proyecto de ley contra los separatismos, supuestamente dirigido a limitar la influencia del Islam, pero que incorpora algunas medidas que atacan a los católicos, como las limitaciones a la educación no estatal, el obispo de Bayona, Mons. Aillet, ha intervenido clarificando lo que enseña la Iglesia.

En una entrevista para France Catholique, Aillet contesta al ministro del Interior francés. La cuestión que plantea el entrevistador es ésta: “Preguntado por el respeto debido a la «carta de principios del Islam en Francia», el ministro del Interior, Gérald Darmanin, ha declarado que los creyentes deben considerar la ley de la República como superior a la ley de Dios. ¿Qué cree usted al respecto?

Monseñor Aillet responde así:

No cabe duda de que el objetivo es el islamismo, en la medida en que exige la aplicación en Francia de la «sharia», que el Islam reivindica como ley divina que se impone a los musulmanes en sociedad. Hay que decir que en el Islam, la política y la religión están totalmente entrelazadas. Sin embargo, cuando, presionado por las críticas, asume plenamente su argumento, entonces el Ministro del Interior parece extenderlo a todas las religiones. Rompiendo con la neutralidad del Estado, esto nos llevaría a pasar de un régimen de separación a uno de subordinación.

En este sentido sus palabras son inaceptables porque conducen sencillamente a negar la libertad de conciencia. En efecto, si Dios existe, cosa que cree un número importante de ciudadanos de todas las religiones, su ley no puede someterse a la República, a riesgo de impedir la libertad de conciencia, garantizada por la Constitución y el discurso oficial. Para nosotros, los católicos, la ley de Dios está inscrita en la conciencia del hombre, no sustituye a la ley humana, sino que constituye la medida última de ésta.

Considerar la ley de la República como «superior» a la ley de Dios: ¿en qué sentido es peligroso?

La República es esencialmente un modo de organización del poder político, que hoy coincide generalmente con la democracia. Pero aquí se convertiría en una especie de hipóstasis, incluso en una verdadera «diosa» que podría imponer a los ciudadanos una ideología totalizante sobre sus vidas. Pero la República no debería abarcar de ninguna manera la totalidad de la vida del hombre, ya que si así fuera estaría atentando gravemente contra sus libertades fundamentales.

El fin último de la sociedad humana es el bien común, es decir, el conjunto de condiciones sociales, económicas y culturales que permiten a cada persona buscar su fin último, que trasciende todas las formas de organización social y sobrepasa necesariamente el horizonte de la sociedad política.

Esta actitud es reveladora de una cultura marcada por una especie de humanismo inmanentista cerrado a la trascendencia, en la que el Estado pretende regir sobre toda la vida de sus ciudadanos, a riesgo de encerrarlos definitivamente en los límites de la ciudad terrenal. Pero también de una concepción positivista de la ley, donde la apreciación del bien y del mal dependería únicamente de la arbitrariedad del Príncipe o de una mayoría democráticamente elegida. El venerable Pío XII denunció este positivismo jurídico como un «error que está en la raíz del absolutismo del Estado y que equivale a una deificación del mismo Estado» (Discurso al Tribunal de la Rota, 13 de noviembre de 1949).”

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9 comentarios en “Obispo francés: “La ley de Dios está por encima de la República”
  1. Hay que hacer justo lo contrario a lo que propone el Gobierno de Francia. El verdadero Dios, el único (que no es el de los musulmanes que es una deidad falsa), la Santísima Trinidad, debe regir la ley en Francia. El laicismo francés está condenado por la doctrina de la Iglesia.

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