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Bioeticistas alarmados por la decisión de retirar alimentos y agua a un paciente católico

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El centro de bioética declaró que, a partir del 12 de enero, se han restablecido los alimentos y el agua al paciente hasta que se pudiera presentar un recurso ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

(National Catholic Register)- Los especialistas en bioética manifestaron el martes su preocupación por el fallo de un tribunal del Reino Unido que establece retirar alimento y agua a un paciente católico practicante.

En una declaración del 12 de enero, el Anscombe Bioethics Center de Oxford, Inglaterra, manifestó su “grave preocupación” por la sentencia del tribunal, dadas las “opiniones bien documentadas” del paciente, según las cuales “’cada vida es valiosa y tienes que aferrarte a ella’, y también que ‘si algo le sucediera, querría que se tomaran todas las medidas para salvarlo, pero que si no fuese posible salvarlo, no quería ser mantenido con vida’”. En un documento informativo adjunto, también publicado el 12 de enero, David Albert Jones, el director del centro, dijo que el caso judicial “sienta un precedente muy preocupante”.

“El grave peligro de esta sentencia es que los católicos comprometidos, y aquellos que tienen una opinión similar sobre el significado que tiene la comida y la bebida, puedan morir de hambre y deshidratación en contra de su voluntad”, afirmó. Cuando, como en este caso, “se sabe que un católico defiende la enseñanza de la Iglesia sobre las cuestiones provida y no se tiene conocimiento de que disienta de la enseñanza de la Iglesia sobre estos asuntos, entonces esto debería guiar la interpretación de las anteriores declaraciones de la persona”, dijo Jones en su análisis ético de la sentencia del tribunal.

Añadió que, “en este contexto, el rechazo a ‘ser mantenido con vida’ cuando ‘no es posible salvarse’ se refiere naturalmente al rechazo al tratamiento médico intensivo y a la ventilación asistida cuando no hay esperanza de recuperación, no al rechazo a la nutrición y la hidratación cuando son suficientes para mantener la vida”.

Jones ha calificado de “lamentable” que “no se considerara necesaria la opinión de un experto sobre el punto de vista de la Iglesia Católica en este caso” y ha dicho que, “si se hubiera presentado tal evidencia, podría haber ayudado a la interpretación de los comentarios hechos”.

La declaración del centro de bioética señaló que, a partir del 12 de enero, se habían vuelto a administrar los alimentos y el agua al paciente hasta que se pudiera presentar una apelación ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

El director dijo que su análisis, determinado desde una perspectiva católica, “no cuestiona los hechos del caso tal como se presentan, y no debe entenderse como un comentario sobre las circunstancias morales reales de ninguna de las personas involucradas. La realidad moral de la situación puede depender de detalles que no se presentan en la evidencia o de detalles que se presentan, pero que están equivocados o se han interpretado mal”.

El caso se refiere a un hombre católico, conocido por las iniciales “RS”, que sufrió un ataque al corazón el 6 de noviembre de 2020 y que, en el momento de la primera sentencia del tribunal, en diciembre, estaba en coma.

“El Tribunal declaró que era ‘lo mejor para RS no recibir tratamiento de soporte vital, incluyendo ventilación artificial, nutrición y líquidos. El resultado es que RS morirá en unas pocas semanas’”, explicó Jones.

Entonces observó que “nadie puede vivir ‘unas pocas semanas’ sin respirar, por lo que con esta declaración se sobrentendía que RS podría recuperar la capacidad de respirar autónomamente después de la retirada de la ventilación artificial”’.

En la decisión del Tribunal de Protección de enero no se hacía referencia a la ventilación, solo a la nutrición e hidratación, dijo el director. “Por el contrario, si se proporcionara nutrición e hidratación clínicamente asistida, entonces RS podría vivir ‘durante cinco años o más’, aunque, en el mejor de los casos, en un estado ‘de mínima conciencia”.

“Desde una perspectiva católica, dar comida y bebida a quienes tienen hambre y sed es una obra de misericordia”, comentó Jones, y añadió que “no se debe dejar morir a los pacientes por falta de nutrición o hidratación, por mucho que se considere como la mejor opción.”

Jones explicó que la razón por la que habla públicamente de este caso es porque el paciente RS es descrito como “un católico practicante comprometido que había ‘expresado su desacuerdo con un caso ampliamente denunciado en Inglaterra en el que se decidió suspender el tratamiento médico en un bebé que había nacido con graves anomalías’”.

Dijo que también se sabía que el paciente era “religiosamente conservador, se oponía al aborto, incluso en el caso de un feto con malformaciones, y se oponía a la eutanasia”.

A pesar de las opiniones, suficientemente confirmadas, del paciente, “el Tribunal declaró que los alimentos y los líquidos no eran lo mejor para RS porque había declarado anteriormente que ‘nunca quería ser una carga en caso de estar gravemente enfermo’”.

Según Jones, pensar o decir que uno no quiere ser una carga para los demás es muy común. “¿Quién desea mantenerse con vida mediante un tratamiento extraordinario si no se ‘puede salvar?’”, dijo. “Pero esto no significa que si alguien, lamentablemente, termina en una situación de gran dependencia, preferiría suspender todo tratamiento e incluso la atención básica”. “Por tanto, estas declaraciones no deben ser utilizadas para autorizar la privación de comida y agua de alguien en coma o en estado de mínima conciencia”, continuó. “En particular, alguien que está fuertemente comprometido con la enseñanza de la Iglesia Católica puede hacer estas declaraciones o similares y, sin embargo, considerar la comida y el agua, independientemente de cómo se proporcionen, como parte de la atención básica y no como un tratamiento médico”.

Jones destaca el pensamiento del Papa Juan Pablo II sobre este argumento en su discurso de 2004 “Tratamientos de mantenimiento vital y estado vegetativo”.

Refiriéndose a un paciente en estado de inconsciencia, Juan Pablo II dijo: “En particular, quisiera poner de relieve que la administración de agua y alimento, aunque se lleve a cabo por vías artificiales, representa siempre un medio natural de conservación de la vida, no un acto médico. Por tanto, su uso se debe considerar, en principio, ordinario y proporcionado, y como tal moralmente obligatorio, en la medida y hasta que demuestre alcanzar su finalidad propia, que en este caso consiste en proporcionar alimento al paciente y alivio a sus sufrimientos. En efecto, la obligación de proporcionar ‘los cuidados normales debidos al enfermo en esos casos’ incluye también el empleo de la alimentación y la hidratación”. Jones comenta: “Parece que todos los jueces en el caso dieron por sentado que las declaraciones sobre el sostenimiento de la vida se referían, por igual y sin distinción, al tratamiento médico y a los alimentos y líquidos”. “No se debe dar por supuesto que el rechazo de un tratamiento de soporte vital por parte de un paciente católico incluye la nutrición y la hidratación clínicamente asistida, a menos que se indique explícitamente”, explicó.

Publicado por el National Catholic Register.

Traducido por Verbum Caro para InfoVaticana.

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