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El sistema judicial del Vaticano, la última monarquía absoluta de Europa

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Nuestra Specola realiza todos los días un atinado resumen de lo más reseñable de lo que aparece en la prensa italiana guardando relación con el Vaticano; hoy, sin embargo, ha querido centrarse en una única información “que contiene en su interior el status quaestionis del caso Beciu–Parolin y sus alrededores”. Les dejamos el texto de Specola:

“Es evidente que, detrás de toda esta larga y confusa operación centrada en una presunta inversión ‘opaca’ en Londres de fondos de la Secretaría de Estado, hay algo más que no nos quieren contar y que, eso sí, es oscuridad. Con esta operación, con más ruido que nueces, se están quitando de en medio a posibles sucesores del Papa Francisco provenientes de la ‘escuela’, para que miremos a un candidato italiano que casi se cae del abecedario.

Lo que sí está quedando claro, y no es poco, es que de justicia en el Vaticano no tenemos más que el nombre y que los procesos sumarios a los que nos tienen acostumbrados son puestas en escena con muy poca chicha y muchas zonas de sombra. Korazym recoge hoy, en un largo artículo, todo lo publicado hasta el momento sobre el caso de una forma ordenada. Empezamos el año con duros golpes a la justicia del Vaticano y a sus formas de proceder. Nos centramos en dos artículos firmados por Nicole Winfield, para The Associated Press, del 12 de enero de 2021, y otro de Ernesto Galli della Loggia, para el Corriere della Sera, del 29 diciembre de 2020, ya comentado en nuestra Specola correspondiente; hoy, nos centramos en el artículo de Winfield; muy clarificador.

Hasta ahora hemos visto como el Vaticano ha actuado con superioridad moral ante todo el mundo, amparándose en que todas sus decisiones vienen ordenadas, gestionadas y sancionadas directamente por el papa reinante y son el ejemplo de justicia, la perfección más absoluta e indiscutible; esto ya no es así y las vergüenzas del sistema se van mostrando en todo su esplendor. La mayoría de implicados en los procesos son ciudadanos extranjeros, no vaticanos, y es urgente revisar el derecho de defensa sobre quienes, en este momento, el Estado de la Ciudad del Vaticano no tiene jurisdicción. El problema es que, admitir esto, es reconocer la contrapartida de que Italia puede juzgar a ‘protegidos’ del Vaticano, y casos tenemos muchos, por delitos cometidos en Italia, cosa mucho más frecuente que la contraria.

El método utilizado por los investigadores judiciales vaticanos es muy poco ortodoxo y parte de una «investigación sumaria» que conduce a la expulsión, cortando la cabeza, sin el debido proceso, como debe ser para los que primero son investigados, luego acusados ​​y finalmente, si acaso, condenados. Son palmarias las presuntas violaciones perpetradas en materia de derechos humanos internacionales por parte de la Santa Sede, que no se adhiere al tribunal de la corte europea y no quiere pasar de observador en las Naciones Unidas. El resultado es que tenemos un Estado totalitario considerado en el escenario internacional, pero que no respeta la normativa legal internacional, ya que es una monarquía absoluta con carácter electivo, donde el Gobernante ostenta los tres poderes del Estado: legislativo, ejecutivo, judicial, y todos los demás, como la autoridad religiosa y los medios de comunicación, y puede intervenir en el proceso judicial de un proceso penal, como y cuando quiera.

En el caso de los ciudadanos italianos Torzi, Mincione y Marogna, todos «extranjeros» para el Estado de la Ciudad del Vaticano, la Santa Sede ha practicado en cualquier caso una acción judicial cuestionable, con una culpable ausencia de la República Italiana que no «protegió» debidamente a sus ciudadanos. La Santa Sede mantuvo, de manera cuestionable, en sus celdas de seguridad durante diez días, caso Torzi, anulando los principios con detenciones en la Ciudad del Vaticano. Torzi fue llamado al Vaticano con un motivo oculto y luego encerrado en su celda.

Otro capítulo aparte son los allanamientos y secuestros realizados en Italia en propiedades privadas, así como las detenciones injustas de 15 días en Italia, con la “improbable” solicitud de extradición de los magistrados vaticanos, en el caso Marogna, amparándose en los Pactos de Letrán, donde el capítulo de extradición está ausente. No son un tema menor los últimos registros e incautaciones inusuales realizados en las propiedades propiedad de la familia Tirabassi en Italia, una presunta operación conjunta entre las fuerzas policiales italianas, la Policía Financiera y la Gendarmería del Estado de la Ciudad del Vaticano. Hasta la fecha, los cuerpos policiales del Estado de la Ciudad del Vaticano puedan realizar actividades de policía judicial en territorio italiano.

Gracias al Caso Becciu, el sistema vaticano está mostrando sus debilidades y la falta de protecciones fundamentales para los acusados, lo que destaca la incompatibilidad de los procedimientos de la Santa Sede con las normas europeas. El Vaticano nunca ha sido una democracia, pero la incongruencia de un gobierno que es una autoridad moral en el escenario mundial y, sin embargo, una monarquía absoluta, se hace cada vez más evidente. El Papa es el juez supremo, legislador y ejecutivo, quien tiene el poder supremo para contratar y despedir a funcionarios, jueces y fiscales y para promulgar y abolir leyes y reglamentos. Si no se hace nada, escribió Marc Odendall, «la Santa Sede ya no podrá integrarse en el sistema de los países civilizados y volverá a un universo reservado a los estados totalitarios».

El Papa Francisco autorizó personalmente las redadas, después de que un aliado de confianza alertara a los fiscales del Vaticano sobre las sospechas sobre la inversión. La investigación fue vendida como que el Papa Francisco está tomando medidas enérgicas contra la corrupción. Los sospechosos dicen, y nadie lo ha negado, que el Papa Francisco estaba al tanto del pago y que los ‘superiores’ de la Santa Sede lo autorizaron e incluso que el mismo Papa lo aprobó. Es muy sospechoso el Peña Parra «no había sido informado» de lo que estaban haciendo sus subordinados, pero la documentación de los fiscales acredita que lo fue.

La ley del Vaticano se basa en un código italiano de 1889 que ya no se usa, y limita significativamente los derechos de los acusados ​​durante la fase de investigación en comparación con los sistemas legales modernos. El Papa Francisco autorizó a los fiscales del Vaticano a usar un «proceso sumario» que les permitía desviarse de los procedimientos típicos, esencialmente dándoles carta blanca para interrogar y realizar registros e incautaciones sin supervisión de un juez de instrucción: «Es una fase que está completamente en manos de los fiscales», «Es una etapa que no otorga el más mínimo derecho a la defensa».

Los abogados no tienen acceso a la documentación del caso, nunca recibieron una lista del material incautado, ni tuvieron la oportunidad de impugnar las incautaciones ante un juez: «Esto es lo que hay en una república bananera». Para complicar aún más su defensa, una vez dictada la sentencia, los acusados ​​no tienen posibilidad de recurrir fuera del sistema vaticano, ya que la Santa Sede no es signataria del Convenio Europeo de Derechos Humanos, que permite a los acusados ​​ponerse en contacto con el Tribunal Europeo de Estrasburgo. En el proceso ‘Vatileaks’, el Vaticano procesó a dos periodistas finalmente absueltos después de que el tribunal declarara, al final del juicio, que nunca había tenido jurisdicción sobre ellos. Odendall, el asesor papal que renunció en protesta por las redadas, advirtió en noviembre al secretario de Estado, el cardenal Pietro Parolin, de una «bomba de tiempo que corre el riesgo de explotar si se hace pública la inaceptable situación del sistema judicial de la Santa Sede»”.

6 comentarios en “El sistema judicial del Vaticano, la última monarquía absoluta de Europa
  1. Specola es, sin duda alguna, lo mejor de Infovaticana y no tiene ningún remilgo en citar a Carlo María Viganó, a diferencia de Carlos Esteban y la misma Infovaticana, que padecen abundantes prejuicios contra quien, a mi juicio, mejor y más analiza la tristísima y deplorable situación de la Iglesia Católica, sumida en una crisis de dimensiones descomunales, como nunca había padecido. Gracias, Specola. Gracias, Carlos Esteban, por traernos a quien, con mucha frecuencia, nos trae a Carlo María Viganó, el gran Viganó.

    1. Eres como aquel a quien viven condenando: confuso.
      Primero denuncias los prejuicios de Carlos Esteban en referencia a Viganó…. luego le agradeces el haberlo traído….. Menos mal que todo esto no sale de aquí….

  2. “Absoluta”, como una marca de vodka. Hasta un estudiante de primero de Teología sabe que la “Iglesia” de Mt 16, 18 es una interpolación interesada muy posterior a la redacción del presunto Mateo, que cuando escribió su evangelio carecía del concepto del criterio del Evangelio de Iglesia universal. Tu es Petrus, especialmente tras Gregorio VII, tiene los pies de barro, pero el poder del hierro; transposición militar de Mt 18, 18.

  3. Alguna ves pensé que una monarquia con un buen hombre a la cabeza sería lo más parecido al paraíso pero era muy ingenuo y demasiado bueno para ser cierto ,visualizarlo en el Vaticano y cada día cae más el telón y debemos cuidarnos hasta de las sotanas.

  4. El pasado 13 de octubre fue detenida la Marogna, Lady Becciu, con orden de detención de la autoridad judicial de la Santa Sede. Después ha quedado libre con obligación de firmar. Ayer quedó libre incluso de esta obligación. Los intentos de los ‘promotores de justicia’ del Vaticano de complicar la vida a sus colegas italianos se van desmoronando y se están quedando en nada.

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