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El ‘cisma’ antes del Cisma

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En principio, ser periodista católico debería ser lo más fácil del mundo. Después de todo, el buen periodismo consiste en esforzarse por encontrar la verdad de lo que pasa y contarla, y nuestra fe es la verdad y Cristo nos recordó que la verdad nos hace libres.

Esa es la teoría. La práctica es un poco más difícil, porque nuestra Iglesia, al menos la Iglesia Militante, como todos nosotros, vive (también) en el tiempo, y es también una institución confiada a seres falibles y vulnerables a todas las tentaciones y todos los errores.

Por eso hay cosas de las que resulta muy difícil hablar. Por ejemplo, del cisma, un cisma con minúscula, no declarado, pero absolutamente real. Precisamente porque no se declara, porque evitamos cuidadosamente la palabra, porque hacemos verdaderos equilibrismos de lógica y retórica para no ver lo evidente es por lo que no tenemos la terrible sensación de vivir una nueva ruptura de la Iglesia, con todas sus calamitosas consecuencias.

Pero hay dos iglesias, se llamen o no así, y las dos pretenden ser la Iglesia Católica, cada una con su doctrina y sus prácticas, y cada vez se hablan menos entre sí. Sí, una de ellas habla constantemente de ‘tender puentes’, pero son puentes que tiende con los de fuera; y de diálogo, pero a quienes tienen las ‘dudas’ inadecuadas, por muy cardenales que sean, ni siquiera se les responde.

Por ejemplo, el obispo de Alcalá de Henares, Juan Antonio Reig Pla ha publicado una extensa carta en la que dice, entre otras muchas y muy provechosas cosas, que “el enemigo se ha hecho presente en el seno de la Iglesia”. No es original: ya Pablo VI dijo en su día que el humo de Satanás se había colado por las rendijas en la Iglesia.

El caso es que a muchos la carta puede parecerles magnífica, la obra de un pastor realmente preocupado por la salvación de sus ovejas, pero a otros, en cambio, se les antoja aborrecible. Es el caso de José Manuel Vidal, director de Religión Digital, que escribe a propósito de la carta desde su cuenta de Twitter: “¡Qué vergüenza de obispo! ¿Quién le regaló la mitra? ¿Cómo es posible que siga pensando así en tiempos de Francisco? ¿A qué se espera para removerlo y enviarlo a un monasterio sin monjes? ¡Y qué daño para la credibilidad eclesial!”.

No es exactamente lo que uno esperaría de tan eximio defensor del ‘pontificado de la misericordia’ -ya hemos observado que suele tratarse de una misericordia selectiva y unidireccional-, pero entendemos a Vidal. Precisamente porque nosotros tenemos reacciones parecidas con algunos prelados que ensalza su portal de información religiosa. Hoy mismo nos ha pasado con una vídeoconferencia sobre la presentación del Concurso Iberoamericano de Cuentos Laudato Si’, una iniciativa apadrinada, entre otros, por el arzobispo de Madrid y vicepresidente de la Conferencia Episcopal Española, el cardenal Carlos Osoro.

Los ejemplos se pueden acumular hasta el infinito. Es la terrible sensación de leer o escuchar a determinados teólogos, sacerdotes, obispos o meros fieles y pensar: “Si esto es católico, yo no soy católico; y si yo soy católico, esto no es católico”. Es más que razonable que, institucionalmente, se hagan llamadas a la unidad en la Iglesia y esfuerzos por evitar el cisma abierto. Pero la ‘teoría de la doble verdad’ no puede mantenerse eternamente, y en algún momento habrá que hablar de esta división tácita que nos está convirtiendo en una iglesia esquizofrénica.

32 comentarios en “El ‘cisma’ antes del Cisma
  1. Don Carlos, nos ha tocado vivir momentos muy dolorosos (la Iglesia debe vivir también su Pasión, como Cristo, su cabeza), pero debemos hacerlo con fe, esperanza y CARIDAD. No podemos imitar a quienes, además de no estar en la Verdad, sino en el error, se dejan llevar por la ira, el odio y la malevolencia. Es propio de Dios y de sus hijos, sentir piedad por los cismáticos y orar por ellos, para que se conviertan y se salven. Ésta es la voluntad de Dios. También podemos ofrecer el asco que sentimos por tantas abominaciones y recurrir al Santísimo Sacramento para recuperar fuerzas y respirar aire puro.
    No leo nunca el medio de Vidal, por lo que me entero por usted de lo que ha dicho, sin el menor fundamento -una vez más- el mundo al revés- sobre Monseñor Reig Pla, un obispo ejemplar, humilde y valiente y con amor para todos. El obispo que todos desearíamos tener cerca, como el padre bueno, que “in persona Christi”, nos conduce a Dios.

    1. Totalmente de acuerdo con lo que dice UNA CATOLICA. Yo también lo soy y lo quiero ser en el verdadero sentido de la Iglesia fundada por Jesucristo. Piedad de todos nosotros, Señor, y que pase pronto nuestra Pasión. Muchas oraciones en este sentido pueden ayudar a mitigar el cáliz que ahora nos toca beber a nosotros como Iglesia.

      1. No sé si se olvida de los que procuramos no criticar, si acaso destacar lo que nos gusta, o si es que somos nosotros también los que estamos haciendo ese cisma, pero la intención es la contraria.
        Yo no quiero criticar al Papa, ni siquiera hacer comentarios ingeniosos, o verdaderos como puños.
        Es así desde el principio, por varias razones: porque los católicos somos, o hemos de ser si hace falta llegado el caso, papistas por naturaleza. Nos queda el recurso de callar sin matices. Porque creo que está claro que solo serviriamos a los enemigos de la Iglesia, y los que tratan de hacerla ver cómo un centro de poder con sus disputas y todo. Porque estamos ¿mal? acostumbrados a Papas santos, y cuando pueden tener sus defectos y pecados. Y, en fin, porque los ha habido peores y deberíamos hacer lo mismo si volvieran.
        Dicho esto, fino articulo

        1. Como el que no juzga.
          Vivimos en la época de la interconexión, y de cualquier novedad o avance saca primero ventaja el maligno y sus acólitos. Los demás tenemos que aprender antes de dejarnos llevar por nuestros instintos.
          No vamos a mejorar o salvar a la iglesia criticando a un Papa (u obispos) que tampoco es el anticristo. Puede que al contrario.
          No digo que se tenga derecho a tener pecados, pero si defectos. Y criticar ¿le hace uno mejor? También hay tontos que se ríen del listo y se creen así más listos que él

  2. Este artículo de D. Carlos me recuerda a una de las visiones de la Beata Ana Catalina Emerich, en particular la titulada “La demolición de la Iglesia”, en la que un grupo de miembros de la misma trabaja en la demolición y otro, por el contrario, en repararla. La situación actual es tan similar a la descrita por la religiosa alemana que casi no precisa aclaraciones. Porque no se trata exactamente de un cisma, sino de una lucha de poder dentro de la Iglesia, aunque una facción sólo quiera el poder en la misma para derruirla. No estamos ante un grupo que se quiera ir, ni mucho menos, estamos en una lucha entre una banda que quiere destruirla desde dentro y otra parte que desea mantener la doctrina y la Iglesia de siempre. ¡Qué ventura sería que Vidal, Marx y James Martin se fueran a fundar una Iglesia al Quinto Pino!. Ni se les pasa por la cabeza. Quieren tomar el poder dentro de la Esposa de Cristo para, aprovechándose de la enorme influencia secular de la misma, dominar las almas.

  3. Certero análisis.

    ¡Qué vergüenza de sacerdote rebotado! ¿Quién lo mantiene al frente de ese portal de información religiosa? ¿Cómo es posible que siga pensando así en tiempos de Francisco? ¿A qué se espera para dejar de subvencionar esa inagotable fuente de escándalo? ¡Y qué daño para la Iglesia de Jesucristo!…

  4. Según mi criterio, que por supuesto no es dogma de fe, las opiniones de usted suelen estar muy equivocadas e inclinadas hacia una idea de le Iglesia tan tradicional que apesta a oscurantismo y parece añorar los tiempos de la Inquisición, sin admitir que la baja religiosidad de la que adolecemos en casi todas las naciones es el fruto envenenado de aquellos tiempos en los que imperaba en la iglesia las leyes tridentinas del miedo y el terror a las terribles consecuencias de los castigos que Jesus, que es todo amor, nos iba a imponer. En todo caso, en sus escritos se observa una profunda discrepancia con el pontificado De Francisco, cosa que es incoherente con su forma de pensar puesto que supongo no dudará usted de que fue el Espíritu Santo en que eligió al cardenal Bergoglio.

  5. Penoso. Este diario izquierdista como Religión Digital debería desaparecer cuanto antes. Debería daros vergüenza mantener estas actitudes y comentarios. Hasta se alegran de la demolición de la cruz del Valle y la expulsión de los benedictinos.

    1. Ese Vidal y su gente, son como los del movimiento woke o BLM, hablan de justicia y tolerancia, pero solo para los piensan igual que ellos; a los demás plomo y bala. Infelices!! Pero solo durarán y festinaran hasta que así lo quiera nuestro Señor Jesús y como EL prometió, no prevalecerán.

  6. Es una pena ver como ciertos personajes se dedican a agradar a la izquierda y en cuanto se les recuerda que los católicos nos debemos a Cristo y solo a el se revuelven en sus sillones.
    Espiritualidad, amor a Dios, trascendencia, oración.
    A los seguidores de Francisco parece que estas palabras se les han atragantado.
    Están más preocupados de lo mundano, al lado del dinero de la elite.

  7. O sea, que se sustituyó el Evangelio por una sociedad injusta y clasista. 2. Como esta sociedad injusta solo puede mantenerse por la fuerza y propagarse también por la fuerza, se santificó el principio de imponer tal “Cristianismo” también por la fuerza. 3. Por el contrario, como el Evangelio lo que predica es el amor a Dios y al prójimo, no necesita fuerza alguna, ni imponerse a cualquier otra religión, porque estas otras se van disolviendo cuando de anuncia la “Buena Nueva” de que la única ley es la del amor. 4. Si parece que la Iglesia se está desintegrando, lo que se está desintegrando es esa sociedad caduca greco-romana. Así que no me vean Vds. como un enemigo, sino con un amigo que busca lo mismo que Vds., porque los amigos no son los que le dan a uno la razón cuando piensan que no la tienen, sino los que les advierten cuando Vds. se equivocan.

  8. El cuestionamiento del Vaticano II realizado por Mons. Viganó, no puede ser cisma. El mismo Vaticano II decidió no definir ningún dogma ni condenar ningún error. Si reafirma ciertos dogmas provenientes de otros concilios o papas, pero Viganó no los rechaza por estar en los documentos del Vaticano II. No estoy de acuerdo con su opinión, pero no por eso lo declaro cismático, pues es legítimo debatir muchos aspectos del Vaticano II y lo que vino después.

  9. Enmienda a la totalidad.

    No hay un cisma, eso es una situación anacrónica propia de la situación de antes del concilio, que precisamente propició el concilio.

    Ahora es la Iglesia de los millones y millones de iglesias. Cada “carisma”, cada iniciativa, cada blog, cada catequista, cada sacerdote, cada obispo tiene su doctrina. Están los que exorcizan sal para echarla a la sopa, los que su fe es Medjugoje, El Escorial, Garabandal o el Padre Gobbi, los tomistas que no leen a Santo Tomás, los no tomistas que tampoco lo han leído nunca, los modernistas de misa diaria, los sedevacantistas, los de la misa de sanación con bateria de rock, los tradicionalistas, los tradicionalistas carlistas, los que dicen que Dios no castiga, los que dicen y dicen y dicen y hacen y hacen y hacen…

    Y no puedo concretar mucho más porque sospecho que Vd. y yo tampoco creemos lo mismo, y no quiero polémicas.

  10. Cuando decimos q la Iglesia tiene q sufrir lo mismo q Cristo sufrió,¿ Qué entienden ustedes?…

    ¿Se han detenido a meditar ls pasión de Cristo para observar qué es lo q sufrió su cuerpo y así saber qué es lo q tenemos q sufrir nosotros como Iglesia?

    Su cuerpo estaba herido, se desangraba, tenía fiebre, intensísimo dolor, le faltaba oxígeno, la sangre, se contracturaba, se agotaba intentando respirar, cada celula de su cuerpo sufría y moría sin el riego sanguineo suficiente para vivir, se ahogaban cargando todo el peso de aquel sufrimiento generalizado en su propia vida…

    Cristo resucitó pero nosotros, su cuerpo, todavía no. Entonces todavía estamos ,como Iglesia, agonizando en esa cruz. Agonizando en esa cruz , la Iglesia agoniza sí!

    ¿No lo entienden?…

    1. ¿No lo entienden? …

      Somos nosotros los q agonizanos. La Iglesia tiene su carne herida: Somos nosotros.Unos y otros intentando sobrevivir al fin y al cabo.Heridos por el pecado, por el maligno que azota el cuerpo de Cristo cruelmente.Unos y otros, todos somos esa carne para morir con Cristo y resucitar con Èl .

      Criticar a otros por sus heridas es criticar a Cristo por las suyas en la cruz. Es que no lo entienden‽…en serio?????

      Que el humo de satanás ha entrado en la Iglesia? pues claro! Ha entrado hirièndola.De la misma forma que hirió el cuerpo de Cristo en la cruz.Es lo mismo en el presente eterno de Dios.

      Sólo hay una Iglesia. Herida pero una. Busquemos nuestra santidad y dejemos al resto del Cuerpo en paz.No agravemos más las heridas del cuerpo de Cridto.

      Piènsenlo, por favor.Medítenlo.

        1. ACS: hay mucha sabiduría en sus comentarios! Que la iglesia, en este albor de los últimos tiempos (?) tiene que seguir a su Señor en su pasión y muerte, lo creemos. Y lo cumpliremos con la gracia de Dios, si El lo quiere; lo afirma el Catecismo. Pero en el COMBATE espiritual entre el bien y el mal que se está dando en el mundo, la Iglesia de Dios, como hizo Cristo en los días previos a su Pascua, tiene que acudir al templo a enseñar a los que luego habrían de herirle. No rehusó. Así, quizás, se nos requiera ahora a nosotros, que queremos ser fieles: es tiempo ahora de señalar verdades y denunciar mentiras; tiempo todavía de lucha (¡y qué lucha!) pero no aún el de la pasión y muerte que usted dice. Tiempo y ocasión para que el Cuerpo de Cristo se llene de heridas y infligidas por nosotros mismos y que, como bien dice usted, debemos aliviar con amor y paciencia.

  11. Por doloroso que sea, no debemos caer en la insensatez de negar la evidencia. El cisma existe y lleva entre nosotros mucho tiempo. Hay dentro de la Iglesia dos formas diferentes, antagónicas incluso, de entender y vivir la fe.

    Yo consto como perteneciente a la misma Iglesia de quien en público dice que “hay que actualizar la moral sexual de la Iglesia”, pero eso es una apariencia engañosa, en realidad, la fe es muy diferente, incompatible. Uno de los dos no es católico. Que cada cual responda en conciencia. Yo no voy a falsear los mandamientos de la Ley de Dios para engañarme a mí o al resto.

  12. Carlos Esteban escribe que “suele tratarse de una *misericordia* selectiva y unidireccional”. Pues eso, estos jerarcas y activistas del NOM intraeclesial están en total analogía con su modelo, que impulsa una *tolerancia* igualmente selectiva y unidireccional.

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