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Mons. Ulloa sobre la pandemia: “deben prevalecer la sensibilidad, la unidad, la solidaridad y la generosidad”

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“Deben prevalecer la sensibilidad, la unidad, la solidaridad y la generosidad” Mons. Ulloa sobre la pandemia, informa Agencia Fides.

“Vivimos un momento en el que debe prevalecer el sentido de la sensibilidad, la unidad, la solidaridad y la generosidad que nos permitirán superar los desafíos del país”, son las palabras del arzobispo metropolitano de Panamá, monseñor José Domingo Ulloa.

Durante su homilía el domingo 2 de agosto, el arzobispo habló sobre la crisis generada por la pandemia, done hizo un llamado a la unidad “para superar toda desigualdad y pobreza”.

“Una forma de salir de la crisis del coronavirus es crear un espacio para la consulta nacional”, comentó Mons. Ulloa, que se basa en principios de diálogo, justicia y paz social, “sin politiquerías, intereses particulares, cálculos o mezquindades”.

Este espacio de consulta debería tener el “mayor potencial de progreso para todos”, agregó. “Es hora de que comprendamos que solo podemos lograr el bienestar si todos tenemos acceso a condiciones de vida justas”, concluyó.

Según el Ministerio de Salud de Panamá, hay 68,456 casos de coronavirus y 1,500 muertes.

5 comentarios en “Mons. Ulloa sobre la pandemia: “deben prevalecer la sensibilidad, la unidad, la solidaridad y la generosidad”
  1. De un arzobispo cabría esperar palabras más trascendentes, más católicas. La pandemia está generando mucho encefalograma plano, en sintonía con el pensamiento único globalista.

  2. Es una pena ver a los ciudadanos otrora católicos como se revuelcan alegremente en el lodazal del Diablo y cómo aceptan leyes impías que atentan contra las más elementales leyes divinas. Oremos por estos chanchos para que salgan de la charca diabólica y luzcan limpios e inmaculados por la gracia divina en la Ciudad de Dios.

  3. La plandemia, a nivel eclesial, se está utilizando para:

    1º. Retirada o reducción de misas y sacramentos, por lo que se vuelve a la confesión directa con Dios, sin necesidad de sacerdote.

    2º. Debilitamiento, hasta el agotamiento, del precepto dominical.

    3º. Imposición real, o cuando menos psicológica, de la comunión en la mano, con la consiguiente asimilación de la eucaristía a pan, a cena, a símbolo, con deterioro de la presencia real y sustancial.

    4º. Dios no tiene nada que ver con todo ello ni tiene nada que decir, pues es una mera reacción de la naturaleza.

    5º. Caída en picado de la asistencia a Misa.

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