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Obispo Reig Pla: “Si cedes en una parte, acabas cediendo en todo”

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La crisis del coronavirus y el Estado de Alarma supusieron la interrupción de las misas públicas en todas las diócesis de España. ¿En todas? No: una diócesis de Madrid mantuvo las celebraciones eucarísticas durante este periodo, la de Alcalá. Su obispo, Juan Antonio Reig Pla, explica ahora su decisión en una entrevista concedida a Mundo Cristiano.

Aquí ya contamos en su día -no una, sino varias veces- que el decreto de alarma aprobado por el Gobierno para combatir la pandemia de coronavirus no exigía el cierre de las iglesias al culto, y que esta fue una decisión que adoptaron los obispos españoles. O casi todos los obispos españoles, porque el obispo de Alcalá, Juan Antonio Reig Pla, entendió que ni la norma ni la emergencia lo justificaban si se tomaban las debidas precauciones, cosa que hizo. Además, hizo pruebas PCR a los sacerdotes de su diócesis, ninguno de los cuales ha fallecido por la enfermedad.

“¿Había alguna dificultad, en estos textos oficiales, para que se pudiera celebrar el culto en las iglesias? Ninguna”, asegura en la citada entrevista. “Por tanto, dije a los sacerdotes: ya que van a restringir la movilidad, nosotros hacemos lo mismo que hacíamos antes, pero como los grupos van a ser más pequeños, aumentemos si es necesario el número de misas”.

Reig Pla fue siempre muy consciente de que su principal misión como obispo es “custodiar el derecho de los fieles” y “poner en evidencia la libertad de la Iglesia”, porque, “como cedas en una parte, acabas cediendo en todo”.

Para mí era muy importante salvaguardar la libertad de la Iglesia en la sociedad, siempre con una exquisita mirada a las disposiciones de carácter sanitario, de precaución. Los sacerdotes han estado desinfectando los bancos, limpiando el suelo, los vasos sagrados”, afirma el obispo.

Para el obispo de Alcalá, esta emergencia llama a la sociedad a replantearse diversos aspectos como “el individualismo”, que “propone que la persona viva de forma autónoma, desvinculada incluso de su propio cuerpo (puede hacer con él lo que quiera), de la familia, de la tradición, de Dios” y “de su patria”. 

41 comentarios en “Obispo Reig Pla: “Si cedes en una parte, acabas cediendo en todo”
  1. Obispo fiel a misión, él celebró la Santa Eucaristía, durante ese periodo, con homilías impecables, con lenguaje muy claro, pedagógico, espiritual que sin duda ayudó mucho a mucha gente, cada misa que celebró, fue un regalo de Dios. Sin duda que el Alcalá de Henares tiene un gran obispo.

  2. Fue consecuente con sus principios y valores. Ha sido ejemplo para los sacerdotes. Jesús mandó proclamar el Evangelio y llevar la palabra de Dios a todos los lugares del mundo. Nunca mandó a sus apóstoles y discípulos que fueran ecologistas, sino que PREDICARAN EL EVANGELIO.

  3. “Si cedes en una parte, acabas cediendo en todo”, muy acertada contribución al debate sobre el concilio Vaticano II y las reformas e innovaciones salidas del mismo. Si cedes en la doctrina sobre los deberes del Estado para con la Iglesia y la tolerancia para con los otros cultos, y la remplazas por el derecho natural a la libertad religiosa, terminas cediendo en todo. Si cedes en la identidad entre la Iglesia católica y la Iglesia de Cristo, y la remplazas por la idea confusa de que la Iglesia de Cristo subsiste en la Iglesia católica, terminas cediendo en todo. Si cedes en el respeto por los venerables ritos tradicionales y sus lenguas sagradas, y los remplazas por liturgias informales en lenguas vulgares, terminas cediendo en todo.

  4. Si señor un Obispo con inteligencia, pues supo cómo celebrar las Misas sin faltar un ápice a las normas sanitarias del gobierno ateo e impío. Para mí debiera ser elegido próximo Papa y otro gallo nos cantara.

  5. Un gran aplauso a Reig Pla por no ceder ante los enemigos de dentro y de arriba, tan rígidos interrumpiendo misas o, después, imponiendo la comunión en la mano, llena de microbios, como ha señalado el presidente de los médicos católicos italianos, que considera la comunión en la boca mucho más sana.

  6. Toda la iglesia está ocupada por los prejuicios mundanos… ¿Toda? ¡No! Una diócesis poblada por irreductibles católicos resiste todavía y siempre al invasor.

    Hurra por Cristo. Hurra por monseñor Reig Plá. Que Nuestra Señora del Val le bendiga.

  7. Gracias señor por sacerdotes Fieles por Obispos (pastores celosos en el cuidado del alma de su grey), cuidemolos en todo sentido, ayuda material y espiritual, que son pocos pero valiosos.

    Los hay ayúdanos a corresponder a tu amor presente en ellos, sabiendo corresponderte.

    Ayuda a los que dudan y son tentados o somos tentados por el mundo

  8. Asistí a la misa de monseñor en Paracuellos. Me pareció impecable. Su actitud durante la pandemia también me gustó, porque el gobierno no prohibió el culto explícitamente, pero sí de forma implícita y fueron noticia las intervenciones de la policía en ligares sagrados. Bien por monseñor y que Dios le bendiga.

  9. Impagables las homilías por internet de Monseñor Reig Pla durante nuestro encierro. Mientras estuvimos sin misas y sin sacramentos, gracias unos prelados y obispos rendidos al mundo, el obispo de Alcalá nos confirmó en la fe, con una liturgia correcta, con pedagogía católica y un inmenso amor a Cristo y a su Santísima Madre. Dios nos ha bendecido con un fiel sacerdote como don Juan Antonio.

  10. Estuve en Paracuellos, en la misa que ofreció por los asesinados por odio a la fe. Me pareció una homilía impecable. No me esperaba de ningún obispo, y menos de los de hoy, una ortodoxia inmaculada. Desde entonces, su ilustrísima merece mi respeto. Su actitud durante la pandemia no ha hecho más que mostrar que nos hallamos ante un hombre que tiene fe, sobre todo eso, tiene fe y lo demás le viene por consecuencia de la misma. Que Dios le bendiga.

  11. Comparto el razonamiento del Obispo de Alcalá. No puedes ceder, si das la mano te cogen el codo.
    Aunque, cambiando de tema, tenemos a muchos sacerdotes que se han acomodado y alburguersado de tal manera que venderían su alma al propio diablo. El creyente quiere la cercanía de su pastor y no alguien que le diga lo malo que es.

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