Juan Pablo II y el Infierno

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Hoy en día el Infierno es un tema prohibido. A pesar de ser parte de la doctrina católica, y bastante importante, ya que se trata de la eternidad, apenas se menciona. Esta verdad ha desaparecido de las homilías, de las catequesis, incluso en aquellas en las que se habla de la muerte. No hablemos ya de los funerales.

Pero esto no siempre ha sido así. Sin irse a épocas remotas podemos recuperar catequesis dedicadas a esta cuestión. Hace 21 años, el 28 de julio de 1999, Juan Pablo II dedicó la audiencia general de los miércoles al Infierno.

“Dios es Padre infinitamente bueno y misericordioso”, dijo el Papa, pero, por desgracia, continuó Juan Pablo II, el hombre “puede elegir rechazar definitivamente su amor y su perdón, renunciando así para siempre a la comunión gozosa con él”.

“Precisamente esta trágica situación es lo que señala la doctrina cristiana cuando habla de condenación o infierno”, dijo el Pontífice. “No se trata de un castigo de Dios infligido desde el exterior, sino del desarrollo de premisas ya puestas por el hombre en esta vida. La misma dimensión de infelicidad que conlleva esta oscura condición puede intuirse, en cierto modo, a la luz de algunas experiencias nuestras terribles, que convierten la vida, como se suele decir, en «un infierno»”, explicó.

El infierno “es la última consecuencia del pecado mismo, que se vuelve contra quien lo ha cometido. Es la situación en que se sitúa definitivamente quien rechaza la misericordia del Padre incluso en el último instante de su vida”. La redención “sigue siendo un ofrecimiento de salvación que corresponde al hombre acoger con libertad”, señaló Juan Pablo II.

El infierno, más que un lugar, indica la situación en que llega a encontrarse quien libre y definitivamente se aleja de Dios, manantial de vida y alegría. Así resume los datos de la fe sobre este tema el Catecismo de la Iglesia católica: «Morir en pecado mortal sin estar arrepentidos ni acoger el amor misericordioso de Dios, significa permanecer separados de él para siempre por nuestra propia y libre elección. Este estado de autoexclusión definitiva de la comunión con Dios y con los bienaventurados es lo que se designa con la palabra infierno» (n. 1033).

Por eso, la «condenación» no se ha de atribuir a la iniciativa de Dios, dado que en su amor misericordioso él no puede querer sino la salvación de los seres que ha creado. En realidad, es la criatura la que se cierra a su amor. La «condenación» consiste precisamente en que el hombre se aleja definitivamente de Dios, por elección libre y confirmada con la muerte, que sella para siempre esa opción. La sentencia de Dios ratifica ese estado.

“La condenación sigue siendo una posibilidad real, pero no nos es dado conocer, sin especial revelación divina, cuáles seres humanos han quedado implicados efectivamente en ella”.

El pensamiento del infierno, advirtió el Santo Padre, “no debe crear psicosis o angustia; pero representa una exhortación necesaria y saludable a la libertad”.

Les ofrecemos la catequesis completa, publicada por el Vaticano:

El infierno como rechazo definitivo de Dios

  1. Dios es Padre infinitamente bueno y misericordioso. Pero, por desgracia, el hombre, llamado a responderle en la libertad, puede elegir rechazar definitivamente su amor y su perdón, renunciando así para siempre a la comunión gozosa con él. Precisamente esta trágica situación es lo que señala la doctrina cristiana cuando habla de condenación o infierno. No se trata de un castigo de Dios infligido desde el exterior, sino del desarrollo de premisas ya puestas por el hombre en esta vida. La misma dimensión de infelicidad que conlleva esta oscura condición puede intuirse, en cierto modo, a la luz de algunas experiencias nuestras terribles, que convierten la vida, como se suele decir, en «un infierno».

Con todo, en sentido teológico, el infierno es algo muy diferente: es la última consecuencia del pecado mismo, que se vuelve contra quien lo ha cometido. Es la situación en que se sitúa definitivamente quien rechaza la misericordia del Padre incluso en el último instante de su vida.

  1. Para describir esta realidad, la sagrada Escritura utiliza un lenguaje simbólico, que se precisará progresivamente. En el Antiguo Testamento, la condición de los muertos no estaba aún plenamente iluminada por la Revelación. En efecto, por lo general, se pensaba que los muertos se reunían en el sheol, un lugar de tinieblas (cf. Ez 28, 8; 31, 14; Jb 10, 21 ss; 38, 17; Sal 30, 10; 88, 7. 13), una fosa de la que no se puede salir (cf. Jb 7, 9), un lugar en el que no es posible dar gloria a Dios (cf. Is 38, 18; Sal 6, 6).

El Nuevo Testamento proyecta nueva luz sobre la condición de los muertos, sobre todo anunciando que Cristo, con su resurrección, ha vencido la muerte y ha extendido su poder liberador también en el reino de los muertos.

Sin embargo, la redención sigue siendo un ofrecimiento de salvación que corresponde al hombre acoger con libertad. Por eso, cada uno será juzgado «de acuerdo con sus obras» (Ap 20, 13). Recurriendo a imágenes, el Nuevo Testamento presenta el lugar destinado a los obradores de iniquidad como un horno ardiente, donde «será el llanto y el rechinar de dientes» (Mt 13, 42; cf. 25, 30. 41) o como la gehenna de «fuego que no se apaga» (Mc 9, 43). Todo ello es expresado, con forma de narración, en la parábola del rico epulón, en la que se precisa que el infierno es el lugar de pena definitiva, sin posibilidad de retorno o de mitigación del dolor (cf. Lc 16, 19-31).

También el Apocalipsis representa plásticamente en un «lago de fuego» a los que no se hallan inscritos en el libro de la vida, yendo así al encuentro de una «segunda muerte» (Ap 20, 13ss). Por consiguiente, quienes se obstinan en no abrirse al Evangelio, se predisponen a «una ruina eterna, alejados de la presencia del Señor y de la gloria de su poder» (2 Ts 1, 9).

  1. Las imágenes con las que la sagrada Escritura nos presenta el infierno deben interpretarse correctamente. Expresan la completa frustración y vaciedad de una vida sin Dios. El infierno, más que un lugar, indica la situación en que llega a encontrarse quien libre y definitivamente se aleja de Dios, manantial de vida y alegría. Así resume los datos de la fe sobre este tema el Catecismo de la Iglesia católica: «Morir en pecado mortal sin estar arrepentidos ni acoger el amor misericordioso de Dios, significa permanecer separados de él para siempre por nuestra propia y libre elección. Este estado de autoexclusión definitiva de la comunión con Dios y con los bienaventurados es lo que se designa con la palabra infierno» (n. 1033).

Por eso, la «condenación» no se ha de atribuir a la iniciativa de Dios, dado que en su amor misericordioso él no puede querer sino la salvación de los seres que ha creado. En realidad, es la criatura la que se cierra a su amor. La «condenación» consiste precisamente en que el hombre se aleja definitivamente de Dios, por elección libre y confirmada con la muerte, que sella para siempre esa opción. La sentencia de Dios ratifica ese estado.

  1. La fe cristiana enseña que, en el riesgo del «sí» y del «no» que caracteriza la libertad de las criaturas, alguien ha dicho ya «no». Se trata de las criaturas espirituales que se rebelaron contra el amor de Dios y a las que se llama demonios (cf. concilio IV de Letrán: DS 800-801). Para nosotros, los seres humanos, esa historia resuena como una advertencia: nos exhorta continuamente a evitar la tragedia en la que desemboca el pecado y a vivir nuestra vida según el modelo de Jesús, que siempre dijo «sí» a Dios.

La condenación sigue siendo una posibilidad real, pero no nos es dado conocer, sin especial revelación divina, cuáles seres humanos han quedado implicados efectivamente en ella. El pensamiento del infierno ―y mucho menos la utilización impropia de las imágenes bíblicas― no debe crear psicosis o angustia; pero representa una exhortación necesaria y saludable a la libertad, dentro del anuncio de que Jesús resucitado ha vencido a Satanás, dándonos el Espíritu de Dios, que nos hace invocar «Abbá, Padre» (Rm 8, 15; Ga 4, 6).

Esta perspectiva, llena de esperanza, prevalece en el anuncio cristiano. Se refleja eficazmente en la tradición litúrgica de la Iglesia, como lo atestiguan, por ejemplo, las palabras del Canon Romano: «Acepta, Señor, en tu bondad, esta ofrenda de tus siervos y de toda tu familia santa (…), líbranos de la condenación eterna y cuéntanos entre tus elegidos».

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Comentarios
48 comentarios en “Juan Pablo II y el Infierno
  1. “No existe un infi erno en el que sufren las almas de los pecadores para toda la eternidad”, aseguró el Papa Francisco. Tras la muerte, las almas de las personas que se arrepienten reciben el perdón de Dios y se suman a quienes lo contemplan, pero “aquellos que no se arrepienten y por tanto no pueden ser perdonados, desaparecen”, afirmó el Pontífice argentino, según publicó el diario italiano La Repubblica.

    “El infi erno no existe; lo que existe es la desaparición de las almas pecadoras”, añadió.

    El Papa fue entrevistado por Eugenio Scalfari, un veterano periodista italiano que se proclama ateo pero suele reflexionar sobre la fe y la religión y tiene acceso al líder religioso.

    1. El portavoz del Vaticano, incapaz de aclarar si Francisco cree o no en el infi erno, dice Infovaticana, con lo fácil que es aclarar y disipar dudas. Si no se disipan debidamente, prevalece lo que dice Scálfari que dijo, máxime cuando es la enésima entrevista.

    2. Scalfari insiste en que el Papa negó el infi erno y Francisco mantiene su silencio. Quien calla, cuando hay que hablar y con lo que le gusta la verborrea, otorga.

  2. Así no es de extrañar que mucha gente que no estaba en la Iglesia por la «hermosura» de los PP o por el opus, para hacer carrerita eclesial o tener recomendaciones para trabajos en colegios religiosos, o lo que fuese, sino de verdad y con coherencia, se haya ido para jamás volver.

    1. La vocacion religiosa lamentablemente tambien es por recomendacion y por ser simpático a los modernistas, o sea, por ser torpe. Estan fatal de la cabeza.

  3. Lo que deberíamos comprender es que este tiempo, el que tenemos cocedido mientras estamos en el mundo, es tiempo de misericordia. Esto quiere decir que es tiempo de conversión, de arrepentirnos de nuestros pecados, de volver a Jesús, nuestro Camino para, reconciliados por Su Gracia, llegar al Padre.
    Es nuestra elección, pues como muy bien se dice en el artículo, somos nosotros mismos los que nos condenamos. lo que decidimos la aberración de apartarnos de Su lado.Porque ahora es tiempo de misericordia y entobces será tiempo de justicia. A ver qué hacemos…

  4. Hoy es San Antonio de Padua, un gran santo y doctor de la Iglesia.

    ” Poco duró su magisterio en el estudio de los franciscanos de Bolonia, por cuanto las necesidades generales de la Iglesia reclamaron su presencia en Francia, para combatir allí la herejía albigense. ”

    Ahora la here ía la tenemos dentro y arriba y no tenemos un Antonio di Pádova, salvo Carlo María Viganó, al que critican los malos, lógicamente, pero también los supuestos buenos, ya que les parece demasiado católico y perturbador de su comodidad. Estos le dirían a Jesucristo en la cruz: ” Pero Señor, que no es para tanto ! ¿ Te has vuelto loco ?

  5. Me perdonan que mi comentario no sea en torno al importante artículo. Mi esposa sufre artrosis degenerativa lo que le causa mucho dolor, sobre todo en sus manos. En esta situación uno se esperanza en cuanto le recomiendan, pero al final, nada ha sido efectivo. Al abrir esta página encuentro que anuncian un producto casi mágico para curar la artrosis, el cual no me da confianza. Pueden decirme si lo anunciado es real, o si saben de algo que pueda ser útil y eficaz en tratar la artrosis? Mil gracias a quien pudiera ayudarnos.

    1. Luis Valencia, usan el medicamento Metotrexato, pero por ningún motivo lo tome sin consultar antes con su médico, ya que la cantidad y dias de toma solo él sabría.. Yo también veo ése anuncio, 😁, yo tomé ése medicamento.

      1. Para Luis Valencia, le puse un enlace a unas cápsulas muy eficaces contra la artrosis, pero me han censurado el comentario.
        Caps Move de Ringana ( de origen vegetal). Actúan lento, como toda sustancia natural no concentrada.

        1. Neila, muchas, gracias por su información. No sabe cuánto anhelamos encontrar una solución a este problema de artrosis. No sé si infovaticana permita dar mi correo para que me hiciera el favor de suministrarnos el dato completo, pero ahí va. [email protected]
          Dios la bendiga

  6. Tenemos la tendencia muy asumida últimamente de que nos condenamos nosotros, como si Dios, el Altísimo, no tuviera nada que decir al respecto. Señores, que es ante Dios ante Quien tenemos que responder primordialmente, no ante nadie más, nisiquiera ante uno mismo.
    Es Dios Quien sentencia en el Juicio final, y más concretamente Jesucristo, en cuyas manos Dios Padre ha puesto el Juicio de todo hombre, habido y por haber.
    » No temais a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. Temed más bien a aquel que puede arrojar el alma y el cuerpo a la Gehenna. »
    Ev. según San Mateo, 10-28

  7. Si el infie rno no es un lugar sino más bien una situación, entonces no hay resurr ecciòn física de los muertos, pues no existe lugar físico para poder resucitar. Si Dios no casti ga sino que es la persona la que se castiga a sí misma, entonces Dios no es juez ni puede juzgar, sino que la persona es su propio juez. Si cada persona es su propio juez, ninguno se dicta sentencia conde natoria de infi erno a sí mismo, sino que cada uno es salvo según su conciencia, pues nadie quiere el mal por sí mismo sino por la apariencia de bien que tiene. Para enterarme de la doctrina católica es menester leer los pa pas anteriores al nefa sto y confuso Vati cano II, porque este buenismo parece que dice que no es necesario el bautismo y la gracia santificante de los sacramentos católicos para ir al cielo, y la Iglesia católica no es ni mucho menos condición necesaria para la salvación. De esto último, jpii jamás dijo nada sino que dijo todo lo contrario. Lo siento por el que no lo vea.

    1. Uno: No me parece adecuado escudriñar la literalidad de lo que dijo este o aquél papa sino que creo que hay que quedarse con la esencia de sus palabras. Pues hay realidades de una dimensión que nos supera (Dios, la vida eterna,…) que no podemos comprender plenamente con nuestras limitaciones actuales.
      Por tanto me parece petulante afirmar, contradiciendo a JPII, que «Si el infierno no es un lugar sino más bien una situación, entonces no hay resurrección física de los muertos, pues no existe lugar físico para poder resucitar.» Pues la afirmación de JPII admite, por ejemplo, la interpretación de que el infierno no es un lugar *específico* en el que están reunidos los (auto)condenados, separados del resto, sino que todos, justos e injustos, iremos a un mismo «lugar» (a una dimensión superior en la que ya no habrá muerte) pero en ese lugar algunos no podrán disfrutar de la nueva realidad ni osarán mirar a Dios pues tendrán eternamente sus pecados en su conciencia y en su recuerdo.

  8. Lamentablemente para los que no lo quieren ver, jpii nunca predicó el dogma de fu era de la iglesia no hay sal vación, sino que predicó que Cristo por su encarnación en la natur aleza humana se ha unido a todo hom bre para siempre y se ha dignificado indiferentemente de cual religión profesara, por eso jpii apunta a que el que va al infi erno sólo es el que no quiere ser salvado, o sea nadie, puesto que todos los hombres en cualquier religion desean ser salvados. Esto quiere decir que la religión profesada es indiferente, el baustismo es indiferente y la gracia santificante que sólo está en los sacramentos católicos es indiferente para salv arse, puesto que cada hombre es el juez de si mismo dictándose o no sentencia condenatoria, pues según jpii Dios no puede cond enar pues desea que todos se salven, como si desear q todos se salven significara que Dios no puede dictar sentencia conde natoria

  9. El error de jpii es el mismo error del cvii cuando habla de dignidad humana. Esto lo explica Viganó perfectamente en su carta a schneider y los de la dubia q no publicais. Existe una dignidad humana natural y otra sobrenatural. La natural te diferencia de los animales y plantas y la sobrenatural sólo la tiene el bautizado que permanece católico, y es la que puede salvar. Esto significa que la dignidad humana para Dios es ser católico. El modernismo entiende una dignidad humana en un sentido absoluto y unívoco, cuando en realidad tiene estos dos sentidos. El argumento erroneo es que como tengo dignidad humana, elijo la religión de mi conciencia pq tengo derecho, si Dios me ha dado ese derecho, no me puede exigir una religión concreta para salvarme. Si Dios me ha dado primero libertad, no me puede exigir elegir la religión verdadera. Por eso es mentira decir que Dios crea al hombre libre, pues el pecado original lo inclina a elegir el error.

    1. Toda esta parrafada que he soltado significa que el liberalismo que la mayoria de católicos profesa, los induce al modernismo. El católico tradicional que es el autentico católico piensa que la verdad te hace libre, el liberal piensa que la libertad te hace verdadero, pues anula el efecto del pecado original que hace elegir el error en estado de libertad. El catolico liberal enseña desde su catedra que Dios crea a Adan y Eva libres de elegir comer del arbol prohibido, sin embargo el verdadero catolicismo enseña que Dios prohibe a Adan y Eva comer del arbol prohibido, es decir, Dios crea al hombre con la obligación de elegir el bien y la verdad y no con la libertad de opción entre una cosa o la otra. Por eso jpii dice que el hombre libremente elige el infie rno, lo cual es es mentira, pues eso significa que no tenemos pecado original que nos induzca a elegir el mal y la mentira.

      1. Sí Uno, es verdad,
        Dios les prohibió SOLO éso, y el colmo, lo único que se les prohibió éso hiciéron, por éso, por estar ellos conscientes, se esconden de la vista de Dios, que será lo que haremos a la hora de la muerte si no lo amámos.
        Por éso es la urgencia de pedir a la Virgen María que ruegue por nosotros Ahora y en la hora,, por lo frágiles que somos, (que soy) para que nadie se enoje.

      2. por qué no hay tres dignidades, la de los hombres, la de los bautizados y la de los confirmados? O cuatro?, o cinco?, puestos a especular hagamoslo a lo grande

  10. No sois capaces de publicar lo que otros pa pas anteriores al conciio predicaban al respecto, pues se veria el truco y la trampa. Solo os remitis a los pa pas postconciliares como si despues de san pedro heredó el trono jpii. Ocultamiento premeditado, papolatria servida.
    Ni una sola enciclica pre conciliar se puede encontrar en ninguna libreria oficial de la Iglesia.

      1. Joaquín, con los lefevbrianos radicales es inútil dialogar. Su mente obtusa está obsesionada con condenar a troche y moche. Son incapaces de entender lo que dice con claridad el Catecismo y San Juan Pablo II. Cristo, para ellos, sólo vino a mandar al infierno a todos los que no sean de su bando. Le reducen a un líder judío, con las mismas estrecheces mentales de los judíos. Son incapaces de explicar por qué hay obras buenas en gente que no es católica y que rectamente sigue su conciencia buscando la verdad. Ellos son jueces de todos, incluso de Dios.

  11. Cuando Adán y Eva pecaron, ¿qué hiciéron sino esconderse, avergonzarse,? No querían ver a Dios cuando lo ayeron.
    Así será el momento supremo de nuestras vidas cuando nos llame Dios. O salen nuestras almas con gozo a recibirlo o trataremos de escondernos o lo último,, lo retaremos con rabia porque osa pedirnos cuentas,,,. Siendo así que Dios se hace presente,, pero ante la vista de LA VERDAD, no habrá componendas como aquí, que tu verdad y la mía. Por éso es que somos nosotros mismos los que dictamos el veredicto. Ya lo dice San Agustín,, Dios que te creó sin tí, no te salvará sin tí.

  12. Además, los Santos niños de Fátima, lo vieron, Sta. Teresa estuvo ahí por segundos que para ella fueron eternos, Sor Faustina Kowalska lo vió, y muchos que de momento no recuerdo, y será el sereno, pero el que no crea,,, 😁, ya creerá, ya creerá. 🔥

  13. También hay quien tuvo la visión de Lutero en el infi erno, el mismo que los francisquitas quieren rehabilitar para que todos le hagamos compañía.

    Terrorífica visión de Lutero en el infi erno por parte de la Beata Sor María Serafina Micheli, fundadora del Instituto de las Hermanas de los Ángeles. Providencialmente Sor María se encontraba en Eisleben, Sajonia, lugar donde nació Lutero. Ese día se celebraba el cuarto centenario del nacimiento del gran heresiarca (10 noviembre de 1483), que dividió la cristiandad, provocando grandes guerras y desastres. Las calles y los balcones estaban engalanados. Se esperaba la presencia del Emperador Guillermo I.

    1. La beata, ajena a todo ello, entró a una iglesia para realizar una visita a Jesús Sacramentado. Finalmente, encontró una con la puerta cerrada y se arrodilló delante para rezar. Mientras oraba, se apareció el Ángel de la Guarda y le dijo: “Levántate, porque esta es una iglesia protestante”. Y añadió: “Yo quiero que veas el lugar donde Martín Lutero está condenado y la pena que paga en castigo de su orgullo”.

      Entonces tuvo la visión de un horrible abismo de fuego, en el cual eran atormentadas una innumerable cantidad de almas. En el fondo vio a un hombre, Martín Lutero, que se distinguía entre los demás condenados pues estaba rodeado de demonios que lo obligaban a estar de rodillas y armados de martillos, le clavaban en la cabeza una gran clavo. La monja meditaba que si las personas que participaban en la fiesta vieran esta escena dramática, ciertamente no rendirían honores a tan funesto personaje.

  14. Sí, se dice que en el cielo, a mayor amor a Dios mayor gloria en el cielo, sin que esto cause conflicto pues cada alma estará llena de Dios.
    Igual en el infierno,, mayor mal,, mayor tormento,, y y cada cual recibirá el mal querido.

  15. EP,,, ¿porqué echar sobre la Iglesia toda la culpa? Éso es injusto.
    Está la ley de Dios puesta en el corazón de todos los hombres, está su Santo Evangelio,, y la Iglesia tiene 2000 años dando buen ejemplo, ¿porqué Ella resulta ser la malvada?
    ¿Que tiene qué ver la Santa Iglesia con el corazón seco y egoísta de los hombres,, que la ridiculizan o la ignoran?
    La Santa Iglesia pasa como su Esposo Santísimo, por su noche oscura, por su pasión,, amémosla con más fuerza aún. Nos necesita y la necesitanos

  16. Cuando hablo de iglesia, me refiero a la jerarquía modernista, no a la esposa de Cristo, ni a la comunión de los santos, ni a la cívitas Dei. Si ya es difícil luchar contra el mundo, mucho más lo es, si la propia iglesia modernista actúa como defensora de ese mundo. De esa manera es muy difícil que un cristiano siga la ortodoxia católica, si el mismo Papa te está diciendo que estás salvado hagas lo que hagas, por que Dios es misericordioso y ya ha pagado con su sangre nuestra justificación. Hasta no hace mucho, yo mismo me dejé llevar por la propaganda modernista e hice cosas de las que ahora me arrepiento. Aquí niocreo que que debamos actuar con medias tintas, nos jugamos la salvación de nosotros y la del mundo. No somos fanáticos, seguimos el camino de Cristo al pie de la letra como debe ser.

    1. Como Dios es el que juzga, quizá mucha culpa de esa gente que muere apartada de Dios y de su Iglesia la tengan los propios católicos, muy «ortodoxos» que con sus pecados, su falta de caridad e intransigencia cerril les hayan imposibilitado conocer la Verdad. Los integristas actuáis como si Dios fuera un empleado al servicio de vuestro partido.

      1. Imitar a Cristo es la misión de todo cristiano. No enmendarle la plana para adaptarlo a los principios progresistas, y convertirlo en un pelele pacifista. Vosotros habéis desfigurado a Cristo haciéndolo irreconocible para que os sirva de coartada a vuestras inicuas debilidades y perversiones. La Verdad está en el evangelio, y a ella nos sometemos, somos soldados de Cristo, siempre a su servicio. Ante Dios nunca seremos héroes anónimos.
        Sois tan cobardes, que le echáis la culpa de vuestra apostasía a vuestros padres, hermanos o amigos, por ser fieles a Cristo hasta el final.

  17. Spes muchas gracias por su dato.
    Cuénteme, por favor, si le fue bien con ese medicamento.
    Gracias señores de infovaticana por permitir buscar esta ayuda

    1. Luis Valencia,, por desgracia todos los medicamentos traen consecuencias,, éste tiene pequeñas dosis de quimioterapia, por éso ayuda mucho, y gracias a Dios me mejoró muchísimo,,pero es necesario que lo recete un doctor, tal vez encuentre uno menos agresivo.
      Por mi parte, no hay de qué dar las gracias. Espero en Dios que recupere su salud.

    2. Perdón EP,, no te había comprendido.
      La Iglesia es como un hogar,, entras y todo es tan familiar, tan querido; el olor, las flores,,! el Altar con sus manteles blancos!,, la gente que va llegando y empieza a persignarse, el órgano haciéndo ensayos discretos, mientras da la hora de que comience la Santa Misa, es una anhelante espera.
      ~~~
      Ésos somos los ortodoxos, intransigentes y cerriles.
      Pero llegaron los modernos.
      ~~~
      -YA NO HAY MISA-
      ! El virus,, ciudado, mata,, , miedo,,, enfermedad,,, vacío,,,
      soledad!
      ~~~
      Mil veces cerril e intransigente, que actual, moderno y progresista,, que en lo único que demuestran progreso es en el odio a LA VERDAD.

  18. Doctrina sobre el infierno: dos penas, la de daño y la de sentido. El fuego y las tinieblas No representan una decisión del alma condenada sino que son un Castigo. Eso no lo puede cambiar ningún pp. Contradicción doctrinal significa el final. No es un tema de modernización como les han hecho creer.

  19. Buen análisis. La misericorditis no es Iglesia; es un parásito que le chupa la sangre a la Iglesia Católica, que debería quitárselo de encima, pero parece que hasta le agrada.

  20. EP, desde mi experiencia, además del colapso de la cristiandad como ‘cultura’, está quizá, como consecuencia directa de ésta, el colapso de la transmisión de la fe en las familias. Así lo he vivido. No veo a mi alrededor esta transmisión. Ni la he vivido. Mis padres tampoco la vivieron. Viene de bastante atrás, creo yo.

  21. La condenación eterna es un castigo infligido por Dios, en su Justicia, al pecador impenitente, como dice el Señor en el Evangelio según San Mateo: «Irán estos al castigo eterno.»

  22. La única mención sobre el Infierno vino de san Juan Pablo II. No me extraña, dentro de los papas post conciliares fue el mejor sin duda alguna. Tenía fe y eso se nota, acaba irradiando de la persona y llega a otros. No obsdtante, hay algo que no me parece bien y es la frase:
    «puede elegir rechazar definitivamente su amor y su perdón, renunciando así para siempre a la comunión gozosa con él.». Da a entender que va al Infoerno quien de forma consciente se opone a Dios. No es verdad, no sólo va ése, Jesús mismo dice que en aquel momento del juicio muchos le llamarán Señor y le reconocerán su divinidad » e orán al Infierno igualmente». Son las obras que hemos hecho en vida las que nos llevarán al Cielo, al Purgatorio o al Infierno. No necesitamos a nadie que matice esta cuestión. Cada día más y más se oculta el Infierno por omisión, y su conocimiento podría salvar muchísimas almas de la Perdición; así pues, es un acto de profunda misericordia hablar de este importantísimo tema.

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