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La elección del Vaticano: ¿Jimmy Lai o Xi Jinping?

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(First Things)- A mediados de mayo, el líder chino Xi Jinping reveló un plan para evitar la legislatura de Hong Kong e imponer una nueva y draconiana ley de “seguridad nacional” en la antigua colonia británica. Supuestamente destinadas a defender Hong Kong de los “secesionistas”, los “terroristas” y la “influencia extranjera”, estas nuevas medidas han sido, de hecho, planificadas para frenar a los valientes hombres y mujeres del dinámico movimiento en favor de la democracia de Hong Kong, que hace tiempo que exacerban el totalitarismo de Pekín. Con el mundo distraído por el virus de Wuhan (que la torpeza y la prevaricación del gobierno chino ayudaron a hacer global), el régimen de Xi Jinping, más brutal que nunca, piensa que este es el momento adecuado para tomar medidas aún más represivas contra quienes, en Hong Kong, desean la libertad e intentan defenderla.

Esta última demostración del intento de Pekín de imponer el poder comunista en Hong Kong coincide con la persecución más reciente de mi amigo Jimmy Lai.

Jimmy y yo sólo nos hemos visto una vez. Pero desde hace tiempo me une un sentimiento de amistad con este católico, un converso que puso su considerable riqueza a disposición de importantes actividades católicas y que ahora está arriesgándolo todo para apoyar el movimiento en favor de la democracia de Hong Kong. Arrestado en febrero y, de nuevo, en abril, Jimmy Lai ha sido acusado de ayudar a organizar y guiar “las protestas no autorizadas”. Es verdad que estaba en las primeras filas de las manifestaciones en favor de la democracia, pero la pregunta es: ¿por qué los comunistas chinos consideran las protestas pacíficas en apoyo de la libertad, que Pekín solemnemente prometió proteger, como una traición?

A finales de mayo, los matones de Pekín le dieron otra vuelta de tuerca a la represión: el caso de Jimmy Lai fue trasladado a un tribunal que podía emitir una sentencia de cinco años para este católico de 72 años, o incluso sentencias consecutivas. ¿Qué más se puede esperar de un régimen que ha estado intentando llevar a la bancarrota el periódico pro-democracia de Lai, el Apple Daily, presionando a las empresas chinas e internacionales para que no le compren espacio publicitario? Es vergonzoso, pero muchos han cedido a estas presiones, y un reciente artículo en una página de opinión del Wall Street Journal informa que el 65% del Apple Daily ha quedado fuera del mercado publicitario de Hong Kong. Mientras tanto, Pekín intenta garantizar a la comunidad empresarial que todo va bien y, al mismo tiempo, advierte a los líderes empresariales (como también a los diplomáticos y a los periodistas) que no se “unan a las fuerzas anti-chinas en la estigmatización o demonización” de las nuevas leyes de seguridad nacionales.

Es posible que el régimen de Xi Jinping sea menos estable de lo que quiere que el mundo piense. Los regímenes que se sienten seguros no aumentan la represión, como ha hecho Pekín en estos últimos años. Además, etiquetar cualquier crítica al gobierno de Xi Jinping como “anti-China” no es lo que haría un régimen que está seguro de su legitimidad y estabilidad. Son tácticas desastrosas y denotan nerviosismo, no una tranquila autoconfianza.

El intento de acabar con el movimiento democrático de Hong Kong forma parte de una campaña más amplia de represión que no ha perdonado a las comunidades religiosas chinas del continente. Un millón de musulmanes uigures siguen encerrados en los campos de concentración de Xinjiang. Las iglesias protestantes están bajo amenaza constante. Y se siguen tomando medidas represivas contra los católicos y sus iglesias, a pesar del acuerdo firmado hace dos años (y que sigue siendo secreto) entre la Santa Sede y el gobierno chino. Este acuerdo, que concedió al partido comunista chino un papel protagonista en el nombramiento de los obispos, se parece sumamente a uno en el que el Vaticano cede mucho a cambio de promesas vacías; los católicos chinos que no acatan la línea del partido, tal como el partido define esa línea, siguen siendo perseguidos. Los efectos que tendrá este triste asunto sobre la misión evangelizadora de la Iglesia en la China del futuro -con suerte, una China post-comunista- no serán positivos.

En todo el mundo se han levantado voces en apoyo de los valientes defensores de la democracia en Hong Kong. ¿Se ha oído la voz de la Santa Sede? Si es así, yo no la he oído. Y tampoco otros. ¿Quizás los oficiales del Vaticano están haciendo firmes declaraciones en secreto, en Pekín y en Roma, a favor de la libertad religiosa y otros derechos humanos básicos? Ojalá sea así. Pero si la actual política de la Santa Sede respecto a China es una repetición de la fracasada Ostpolitik llevada a cabo en Europa central y oriental en los años 70, estas declaraciones seguramente serán tibias y totalmente inútiles.

Con uno de sus más valientes hijos católicos sentado ahora en el banquillo de los acusados enfrentándose a lo que podría ser cadena perpetua, el Vaticano debe enfrentarse a una elección decisiva: ¿Jimmy Lai o Xi Jinping?

Publicado por George Weigel en First Things.

Traducido por Verbum Caro para InfoVaticana.

11 comentarios en “La elección del Vaticano: ¿Jimmy Lai o Xi Jinping?
  1. Este artículo es muy oportuno. En China se persigue a nuestros hermanos en la fe, y nosotros no podemos mirar hacia otro lado como hace el mundo. Debemos unirnos a esos valientes cristianos y ayudarles con firme decisión.
    Y coincido con el cardenal Joseph Zen y con muchos más, en que el acuerdo de la Santa Sede con China es un craso error.

    1. ¿De dónde te sacas que este sacerdote sea un cismático?
      Tu comentario me parece muy ligero. Que yo sepa los acuerdos diplomáticos que establece la Santa Sede no forman parte del dogma y, por lo tanto, son perfectamente opinables.
      Y por cierto, coincido plenamente con lo afirmado por “Sacerdote católico”; ese “acuerdo” nada bueno le está trayendo a los católicos chinos. Los hechos son indiscutibles

  2. Se borró lo que le contesté a Benedicto,,
    Me sorprende lo ignorante que es,, pensar que lo que ocurre en Chin ¿no importa?
    Con razón lo contrataron para hacer trsbajo de bot. Viene, escupe su pegajosa baba y se va,, a cobrar. Y como tiene varios nombres,, ya junta para sus cigarros,,,

  3. Vamos a ver, en China, como en el resto del mundo, todo católico que no se incorpore a la nueva iglesia del viejo paradigma, en China la catomunista, será perseguido. Nos persigue la misericorditis, nos persigue el islam religión de paz, nos persigue el comunismo ateo y nos persigue el pensamiento único abortista y legetebero. Con las tres últimas persecuciones cualquier católico con los pies en el suelo podía contar. Lo que era imprevisibles era que, desde dentro de la Iglesia y desde la cúspide, se nos persiguiera también, incluso a muerte, previa caricatura y tipificación de “rígido”.

    1. Por cierto, una de las maniobras persecutorias, no sólo de los comunistas, aunque son especialistas, es calificar a los no adictos al “régimen” de enfermos, a los que habrá que liquidar. Los maledictos ya lo están pidiendo.

  4. En China la persecución que han sufrido (o siguen sufriendo) los budistas de Falun Gong se asemeja a la que sufrieron los judíos por los nazis, así como sus experimentos médicos; siguen en esto a Shirō Ishii el Mengele japonés al mando del Escuadrón 731.
    China ascendió hace unos años a primer país en transplantes de órganos, a pesar de que allí no hay donación de órganos (va contra sus costumbres), por lo que proceden de condenados a muerte. Sin embargo, dado que las condenas a muerte no aumentaron, los donantes de órganos procedieron de los “desaparecidos” de Falun Gong. ¡Ah! para que los órganos estén en mejores condiciones, se extraen de pacientes aún vivos a los que en vez de anestesiar se les “paralizan” los movimientos.
    A los cristianos no se les persigue así…
    …por ahora.
    ¿Y a la O.M.S. no le incumbe este asunto? ¿Y los que se rasgan las vestiduras por os experimentos nazis de Mengele, etc., no dicen nada de esto?

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